La Maratón de Santiago no se define en la largada. Tampoco en el entusiasmo de los primeros kilómetros. Se define mucho más adelante, cuando el cuerpo empieza a cobrar la cuenta. Y ese momento, para muchísimos corredores, llega cerca del kilómetro 30. En el mundo del running se le conoce como “el muro”. No es un mito urbano ni una exageración de maratonistas dramáticos. Desde las ciencias del deporte, el muro describe un punto de quiebre fisiológico y perceptivo: las piernas pesan, el ritmo se cae, la cabeza empieza a negociar con el abandono y cada metro parece más largo que el anterior. La razón principal tiene nombre conocido: glucógeno. El cuerpo almacena glucógeno en músculos e hígado como combustible de alta eficiencia. En una maratón, si el ritmo fue demasiado alto o la estrategia de alimentación e hidratación fue deficiente, esas reservas empiezan a agotarse. Cuando eso ocurre, el organismo se ve obligado a depender más de la grasa, que entrega energía más lentamente. El resultado es una caída marcada en el rendimiento. Ese proceso forma parte del desentrenamiento agudo del corredor largo: no se queda “sin ganas”, se queda sin el combustible que le permitía sostener ese ritmo. Pero el muro no es solo metabólico. También es neuromuscular. A medida que avanzan los kilómetros, los músculos dejan de absorber y producir fuerza con la misma eficacia. Se altera la mecánica de carrera, se pierde economía de movimiento y aparece la fatiga periférica. Una revisión reciente sobre microtrauma muscular tras maratón muestra que la carrera genera daño muscular significativo en extremidades inferiores, especialmente cuando el volumen y la intensidad superan la tolerancia individual. En simple: no solo cuesta correr porque falta energía, también porque el tejido está cada vez más golpeado. A eso se suma el cerebro. Cuando el cuerpo detecta fatiga, calor, dolor o amenaza de desequilibrio interno, la percepción del esfuerzo se dispara. El corredor siente que va mucho más rápido de lo que realmente va, o que ya no puede sostener algo que veinte minutos antes parecía manejable. En maratón, ese diálogo interno es tan importante como el estado de los músculos. Y aquí aparece otro protagonista clásico del kilómetro 30 hacia adelante: los calambres. Durante años se creyó que eran solo un problema de sales minerales o deshidratación. Hoy la evidencia es más matizada. Las revisiones científicas sugieren que los calambres asociados al ejercicio se relacionan fuertemente con la fatiga neuromuscular y el esfuerzo prolongado, más que con una única causa por deshidratación o electrolitos. Es decir, no siempre aparece el calambre porque “faltó magnesio”; muchas veces aparece porque el sistema neuromuscular llegó al límite. Eso no significa que la hidratación no importe. Importa mucho. De hecho, en maratón también existe el riesgo contrario: beber de más. La hiponatremia asociada al ejercicio, una condición en que el sodio sanguíneo baja peligrosamente, sigue siendo una complicación conocida en corredores de larga distancia, especialmente cuando la hidratación no está bien planificada. Correr 42 kilómetros no es solo una cuestión de piernas; también es una ecuación fina entre ritmo, temperatura, ingesta y tolerancia individual. Por eso el kilómetro 30 tiene tanta fama. No porque mágicamente ahí “empiece la carrera”, sino porque muchas de las reservas fisiológicas y mentales comienzan a estrecharse. Si el corredor salió más rápido de lo debido, si no entrenó suficiente volumen, si no practicó la ingesta de carbohidratos o si no entendió su propio ritmo, el cuerpo suele pasar la cuenta ahí. La buena noticia es que el muro se puede manejar mejor. No siempre se evita por completo, pero sí se puede retrasar. El entrenamiento largo mejora la capacidad de usar grasas, conservar glucógeno y resistir mejor el daño muscular. Una estrategia adecuada de ritmo evita gastar demasiado al principio. Y una buena planificación de carbohidratos durante la carrera ayuda a sostener energía cuando el cuerpo más lo necesita.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Alejandra Velasco, integrante del comité de cultura de la Sociedad Española de Punta Arenas, junto a Bastián Guerra, profesor de Lenguaje y Comunicación, dieron a conocer los detalles de una inédita iniciativa cultural que se realizará en la ciudad con motivo del Día del Libro. Se trata de la primera maratón de lectura de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, actividad que se llevará a cabo el jueves 23 de abril a partir de las 10:00 horas en la Casa España, convocando a la comunidad a participar de una jornada centrada en la literatura. La iniciativa, impulsada por la Sociedad Española, reunirá a más de 30 lectoras y lectores, quienes se turnarán en bloques para dar continuidad a la lectura durante nueve horas, extendiéndose hasta las 19:00 horas. Entre los participantes se contempla la presencia de autoridades, referentes culturales, dirigentes sociales y estudiantes. En esta primera versión, la actividad estará enfocada en capítulos seleccionados de la primera parte de la obra escrita por Miguel de Cervantes, publicada en 1605. El objetivo principal es fomentar el acceso a la literatura a través de una experiencia colectiva, abierta y participativa, que permita acercar este clásico universal a la comunidad de Punta Arenas. La maratón se proyecta como una instancia cultural que busca consolidarse en el tiempo, promoviendo la lectura y generando espacios de encuentro en torno a los libros en la capital regional.
Por primera vez en Punta Arenas se desarrollará una maratón de lectura de la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, en el marco de la conmemoración del Día del Libro. La actividad se realizará el jueves 23 de abril desde las 10:00 horas en la Casa España, convocando a la comunidad en torno a la lectura. La jornada contará con la participación de más de 30 lectoras y lectores, quienes se turnarán en bloques durante nueve horas continuas, extendiéndose hasta las 19:00 horas. Entre los participantes se encuentran autoridades, referentes culturales, dirigentes sociales y estudiantes. En esta primera versión, la maratón se centrará en capítulos seleccionados de la primera parte de la obra escrita por Miguel de Cervantes, publicada en 1605. La iniciativa busca acercar la literatura a la comunidad a través de una experiencia colectiva y participativa. Desde la organización, Pilar Alonso, presidenta del Comité Cultural de la Sociedad Española, destacó el carácter pionero de la actividad, mientras que la coordinadora Alejandra Velasco subrayó que el objetivo es promover la lectura como una experiencia cercana y significativa. La maratón cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Punta Arenas, librerías locales y organizaciones culturales, consolidando una instancia que busca fomentar el acceso a la lectura y la participación ciudadana en torno a la literatura.
Un positivo balance dejó la realización del primer Triatlón del Estrecho, evento deportivo que se desarrolló este domingo 15 de marzo en Punta Arenas y que reunió a cerca de 150 participantes en una exigente competencia que combinó natación, ciclismo y trote en uno de los escenarios más australes del planeta. La actividad fue destacada por su creador y productor, Milenko Bradanovic, quien conversó sobre la experiencia y sus resultados durante la mañana de este lunes en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, instancia en la que se abordaron los detalles de la competencia y la participación de deportistas locales y visitantes. La prueba comenzó con el segmento de natación de 750 metros en el Estrecho de Magallanes, con largada en aguas australes frente a la costanera de la ciudad. El circuito estuvo delimitado con boyas de alta visibilidad y contó con acompañamiento permanente de embarcaciones y personal de seguridad, considerando que se trató de una prueba en mar abierto y en aguas frías. Para participar fue obligatorio el uso de traje de neopreno y gorra oficial. Posteriormente, los competidores enfrentaron el tramo de ciclismo de 20 kilómetros por la Costanera del Estrecho, en un trazado sobre asfalto marcado por la constante brisa oceánica y desniveles moderados. El recorrido, con paisaje continuo frente al Estrecho de Magallanes, puso a prueba la resistencia de los triatletas, quienes debieron enfrentar además el característico viento de la zona. La competencia concluyó con el segmento de trote de 5 kilómetros en un circuito costero-urbano frente al denominado Fin del Mundo, donde los participantes avanzaron acompañados por el público y con vista directa al mar. El recorrido finalizó con la meta frente al Estrecho, en un entorno que combinó deporte, historia y uno de los paisajes más australes del continente. La primera versión del Triatlón del Estrecho se consolidó así como una experiencia deportiva única en la región, integrando desafío físico, naturaleza y el emblemático escenario del Estrecho de Magallanes.
En el programa Almorzando con Checho, el magallánico Pablo Triviño compartió su experiencia tras participar en la Maratón de Tokio, una de las seis majors del atletismo mundial. Desde Japón, donde vivió su última noche antes de continuar su viaje de luna de miel, relató la emoción de cumplir este desafío deportivo tras un extenso viaje de más de 26 horas desde Santiago. Durante la competencia, que reunió a más de 30 mil corredores, destacó el orgullo de llevar la bandera magallánica en el kilómetro 31, donde su esposa lo esperaba alentándolo. También valoró el reencuentro con el histórico atleta puntarenense Omar Aguilar, a quien recordó como un referente de infancia cuando escuchaba por Radio Polar las transmisiones de la Maratón de los Barrios. Triviño explicó que el maratón tiene una distancia de 42 kilómetros y 195 metros. Exige una preparación rigurosa. Entrenó cinco días a la semana, acumulando cerca de 80 kilómetros semanales, combinando trabajo físico, descanso y disciplina. En esta edición logró el primer lugar entre los chilenos y se ubicó como el segundo mejor chileno en el ranking histórico de Tokio. Finalmente, reflexionó sobre el valor del deporte como herramienta de crecimiento personal, salud y movilidad social. Aseguró que el verdadero desafío es competir con uno mismo y buscar cada día una mejor versión, mensaje que quiso compartir con la audiencia magallánica, reafirmando el fuerte vínculo que mantiene con su tierra natal. https://www.facebook.com/100048591374597/videos/879271625137142
La Maratón de Santiago no se define en la largada. Tampoco en el entusiasmo de los primeros kilómetros. Se define mucho más adelante, cuando el cuerpo empieza a cobrar la cuenta. Y ese momento, para muchísimos corredores, llega cerca del kilómetro 30. En el mundo del running se le conoce como “el muro”. No es un mito urbano ni una exageración de maratonistas dramáticos. Desde las ciencias del deporte, el muro describe un punto de quiebre fisiológico y perceptivo: las piernas pesan, el ritmo se cae, la cabeza empieza a negociar con el abandono y cada metro parece más largo que el anterior. La razón principal tiene nombre conocido: glucógeno. El cuerpo almacena glucógeno en músculos e hígado como combustible de alta eficiencia. En una maratón, si el ritmo fue demasiado alto o la estrategia de alimentación e hidratación fue deficiente, esas reservas empiezan a agotarse. Cuando eso ocurre, el organismo se ve obligado a depender más de la grasa, que entrega energía más lentamente. El resultado es una caída marcada en el rendimiento. Ese proceso forma parte del desentrenamiento agudo del corredor largo: no se queda “sin ganas”, se queda sin el combustible que le permitía sostener ese ritmo. Pero el muro no es solo metabólico. También es neuromuscular. A medida que avanzan los kilómetros, los músculos dejan de absorber y producir fuerza con la misma eficacia. Se altera la mecánica de carrera, se pierde economía de movimiento y aparece la fatiga periférica. Una revisión reciente sobre microtrauma muscular tras maratón muestra que la carrera genera daño muscular significativo en extremidades inferiores, especialmente cuando el volumen y la intensidad superan la tolerancia individual. En simple: no solo cuesta correr porque falta energía, también porque el tejido está cada vez más golpeado. A eso se suma el cerebro. Cuando el cuerpo detecta fatiga, calor, dolor o amenaza de desequilibrio interno, la percepción del esfuerzo se dispara. El corredor siente que va mucho más rápido de lo que realmente va, o que ya no puede sostener algo que veinte minutos antes parecía manejable. En maratón, ese diálogo interno es tan importante como el estado de los músculos. Y aquí aparece otro protagonista clásico del kilómetro 30 hacia adelante: los calambres. Durante años se creyó que eran solo un problema de sales minerales o deshidratación. Hoy la evidencia es más matizada. Las revisiones científicas sugieren que los calambres asociados al ejercicio se relacionan fuertemente con la fatiga neuromuscular y el esfuerzo prolongado, más que con una única causa por deshidratación o electrolitos. Es decir, no siempre aparece el calambre porque “faltó magnesio”; muchas veces aparece porque el sistema neuromuscular llegó al límite. Eso no significa que la hidratación no importe. Importa mucho. De hecho, en maratón también existe el riesgo contrario: beber de más. La hiponatremia asociada al ejercicio, una condición en que el sodio sanguíneo baja peligrosamente, sigue siendo una complicación conocida en corredores de larga distancia, especialmente cuando la hidratación no está bien planificada. Correr 42 kilómetros no es solo una cuestión de piernas; también es una ecuación fina entre ritmo, temperatura, ingesta y tolerancia individual. Por eso el kilómetro 30 tiene tanta fama. No porque mágicamente ahí “empiece la carrera”, sino porque muchas de las reservas fisiológicas y mentales comienzan a estrecharse. Si el corredor salió más rápido de lo debido, si no entrenó suficiente volumen, si no practicó la ingesta de carbohidratos o si no entendió su propio ritmo, el cuerpo suele pasar la cuenta ahí. La buena noticia es que el muro se puede manejar mejor. No siempre se evita por completo, pero sí se puede retrasar. El entrenamiento largo mejora la capacidad de usar grasas, conservar glucógeno y resistir mejor el daño muscular. Una estrategia adecuada de ritmo evita gastar demasiado al principio. Y una buena planificación de carbohidratos durante la carrera ayuda a sostener energía cuando el cuerpo más lo necesita.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Alejandra Velasco, integrante del comité de cultura de la Sociedad Española de Punta Arenas, junto a Bastián Guerra, profesor de Lenguaje y Comunicación, dieron a conocer los detalles de una inédita iniciativa cultural que se realizará en la ciudad con motivo del Día del Libro. Se trata de la primera maratón de lectura de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, actividad que se llevará a cabo el jueves 23 de abril a partir de las 10:00 horas en la Casa España, convocando a la comunidad a participar de una jornada centrada en la literatura. La iniciativa, impulsada por la Sociedad Española, reunirá a más de 30 lectoras y lectores, quienes se turnarán en bloques para dar continuidad a la lectura durante nueve horas, extendiéndose hasta las 19:00 horas. Entre los participantes se contempla la presencia de autoridades, referentes culturales, dirigentes sociales y estudiantes. En esta primera versión, la actividad estará enfocada en capítulos seleccionados de la primera parte de la obra escrita por Miguel de Cervantes, publicada en 1605. El objetivo principal es fomentar el acceso a la literatura a través de una experiencia colectiva, abierta y participativa, que permita acercar este clásico universal a la comunidad de Punta Arenas. La maratón se proyecta como una instancia cultural que busca consolidarse en el tiempo, promoviendo la lectura y generando espacios de encuentro en torno a los libros en la capital regional.
Por primera vez en Punta Arenas se desarrollará una maratón de lectura de la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, en el marco de la conmemoración del Día del Libro. La actividad se realizará el jueves 23 de abril desde las 10:00 horas en la Casa España, convocando a la comunidad en torno a la lectura. La jornada contará con la participación de más de 30 lectoras y lectores, quienes se turnarán en bloques durante nueve horas continuas, extendiéndose hasta las 19:00 horas. Entre los participantes se encuentran autoridades, referentes culturales, dirigentes sociales y estudiantes. En esta primera versión, la maratón se centrará en capítulos seleccionados de la primera parte de la obra escrita por Miguel de Cervantes, publicada en 1605. La iniciativa busca acercar la literatura a la comunidad a través de una experiencia colectiva y participativa. Desde la organización, Pilar Alonso, presidenta del Comité Cultural de la Sociedad Española, destacó el carácter pionero de la actividad, mientras que la coordinadora Alejandra Velasco subrayó que el objetivo es promover la lectura como una experiencia cercana y significativa. La maratón cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Punta Arenas, librerías locales y organizaciones culturales, consolidando una instancia que busca fomentar el acceso a la lectura y la participación ciudadana en torno a la literatura.
Un positivo balance dejó la realización del primer Triatlón del Estrecho, evento deportivo que se desarrolló este domingo 15 de marzo en Punta Arenas y que reunió a cerca de 150 participantes en una exigente competencia que combinó natación, ciclismo y trote en uno de los escenarios más australes del planeta. La actividad fue destacada por su creador y productor, Milenko Bradanovic, quien conversó sobre la experiencia y sus resultados durante la mañana de este lunes en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, instancia en la que se abordaron los detalles de la competencia y la participación de deportistas locales y visitantes. La prueba comenzó con el segmento de natación de 750 metros en el Estrecho de Magallanes, con largada en aguas australes frente a la costanera de la ciudad. El circuito estuvo delimitado con boyas de alta visibilidad y contó con acompañamiento permanente de embarcaciones y personal de seguridad, considerando que se trató de una prueba en mar abierto y en aguas frías. Para participar fue obligatorio el uso de traje de neopreno y gorra oficial. Posteriormente, los competidores enfrentaron el tramo de ciclismo de 20 kilómetros por la Costanera del Estrecho, en un trazado sobre asfalto marcado por la constante brisa oceánica y desniveles moderados. El recorrido, con paisaje continuo frente al Estrecho de Magallanes, puso a prueba la resistencia de los triatletas, quienes debieron enfrentar además el característico viento de la zona. La competencia concluyó con el segmento de trote de 5 kilómetros en un circuito costero-urbano frente al denominado Fin del Mundo, donde los participantes avanzaron acompañados por el público y con vista directa al mar. El recorrido finalizó con la meta frente al Estrecho, en un entorno que combinó deporte, historia y uno de los paisajes más australes del continente. La primera versión del Triatlón del Estrecho se consolidó así como una experiencia deportiva única en la región, integrando desafío físico, naturaleza y el emblemático escenario del Estrecho de Magallanes.
En el programa Almorzando con Checho, el magallánico Pablo Triviño compartió su experiencia tras participar en la Maratón de Tokio, una de las seis majors del atletismo mundial. Desde Japón, donde vivió su última noche antes de continuar su viaje de luna de miel, relató la emoción de cumplir este desafío deportivo tras un extenso viaje de más de 26 horas desde Santiago. Durante la competencia, que reunió a más de 30 mil corredores, destacó el orgullo de llevar la bandera magallánica en el kilómetro 31, donde su esposa lo esperaba alentándolo. También valoró el reencuentro con el histórico atleta puntarenense Omar Aguilar, a quien recordó como un referente de infancia cuando escuchaba por Radio Polar las transmisiones de la Maratón de los Barrios. Triviño explicó que el maratón tiene una distancia de 42 kilómetros y 195 metros. Exige una preparación rigurosa. Entrenó cinco días a la semana, acumulando cerca de 80 kilómetros semanales, combinando trabajo físico, descanso y disciplina. En esta edición logró el primer lugar entre los chilenos y se ubicó como el segundo mejor chileno en el ranking histórico de Tokio. Finalmente, reflexionó sobre el valor del deporte como herramienta de crecimiento personal, salud y movilidad social. Aseguró que el verdadero desafío es competir con uno mismo y buscar cada día una mejor versión, mensaje que quiso compartir con la audiencia magallánica, reafirmando el fuerte vínculo que mantiene con su tierra natal. https://www.facebook.com/100048591374597/videos/879271625137142