Este 07 de enero, especialistas de la Armada de Chile del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena se trasladaron a bordo de la Unidad Marítima 4407 dependiente de la Capitanía de Puerto de Punta Arenas, para abordar el ARC 151 Simón Bolívar y realizar instrucción en torno a Meteorología Antártica a parte de su dotación. La actividad fue coordinada por solicitud de la unidad colombiana, esto tras su capacitación en el Centro de Instrucción y Capacitación Marítima en Valparaíso dependiente de la Dirección General del Territorio Marítimo y de la Marina Mercante (DIRECTEMAR), estableciendo contacto con la Gobernación Marítima de Punta Arenas y a su vez con el Centro Zonal de Meteorología Marina dependiente. La instrucción estuvo a cargo de la Teniente Primero Meteorólogo Marilyn Rodríguez, Jefe del Centro Zonal, y la Empleada Civil Meteorólogo Claudia Pincheira, quienes se enfocaron en dar a conocer las principales configuraciones sinópticas, la dinámica de la atmósfera presente en el Mar de Drake, fundamental para poder efectuar el cruce de forma segura y condiciones adversas que se dan en la península antártica, como vientos catabáticos y concentraciones de hielo en el área de operación. De igual manera, las especialistas expusieron los principales productos meteorológicos y glaciológicos disponibles en forma gratuita por medio de la página web del Servicio Meteorológico de la Armada de Chile, en donde se entrega información fundamental para la planificación de una navegación segura para todos los navegantes en las distintas áreas de tarea de responsabilidad de los especialistas en meteorología de la institución. La Teniente Primero Meteorólogo Marilyn Rodríguez, Jefe del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena, comentó que este tipo de instancia es una oportunidad de colaboración para unidades de distintos países, en donde los análisis de los datos meteorológicos y la generación de pronósticos, carta de concentración de hielo, condiciones de ola y viento, entre otros productos, son fundamentales para una óptima planificación en la navegación y toma de decisiones en áreas complejas, como es el caso del Territorio Chileno Antártico, comentó la oficial. Posterior a la instrucción, en forma de agradecimiento por parte de la unidad, realizaron una visita profesional por las principales dependencias, conociendo las capacidades del ARC 151 Simón Bolívar y su historia antártica, así como la experiencia de Colombia en el continente blanco. Es de esta manera que el Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena, desarrolla tareas fundamentales concordantes con las distintas áreas de misión de la Armada de Chile, fortaleciendo la cooperación internacional, aportando al desarrollo nacional y generando información fundamental para la toma de decisiones de los diferentes usuarios marítimos que navegan en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el investigador histórico Ernesto Paredes conversó con la ciudadanía para informar sobre el destacado posicionamiento del libro “1978: Memorias con historias de sus protagonistas en la defensa de la soberanía austral”, obra que se ha consolidado como una de las más exitosas del catálogo de la Corporación de Patrimonio Marítimo. El libro, que reúne testimonios y memorias de veteranos movilizados durante la crisis del Canal Beagle de 1978, se encuentra prácticamente agotado en su segunda edición. La publicación fue presentada a mediados de diciembre de 2025 en Valparaíso y, desde entonces, ha evidenciado una alta demanda, poco habitual para una obra de este tipo en los últimos años. La investigación fue desarrollada por el investigador Ernesto Paredes junto al historiador Francisco Sánchez, quienes realizaron un exhaustivo trabajo de recopilación de testimonios de Gente de Mar de la Armada de Chile. El contenido ofrece una mirada profunda a un proceso especialmente complejo vivido en la región austral, abordando aspectos humanos, operativos y estratégicos del período.
La silueta gris del Patrullero Oceánico “Marinero Fuentealba” no pasa desapercibida en la bahía de Punta Arenas, el cual fue el primer buque construido por ASMAR tras el tsunami que azotó las instalaciones de la planta de Talcahuano. Por más de una década ha navegado en aguas australes, contribuyendo a los intereses nacionales en la zona austral y a los estudios científicos en estas latitudes. Desarrollando tareas de mantenimiento de señalización marítima, de control y combate de la contaminación, resguardo de la vida humana en el mar y de preservación del medio ambiente acuático, siendo su dotación heredera de un tremendo legado en el nombre del “Marinero Fuentealba”. A 60 AÑOS DE SU MUERTE LA HISTORIA DEL MARINERO MARIO FUENTEALBA Su nombre es en honor al Marinero Mario Fuentealba, único miembro de las Fuerzas Armadas en recibir dos condecoraciones al Valor, una historia de entrega, arrojo y también sacrificio que hoy es parte de las historias de gloria de la Armada de Chile. La primera vez que Mario Fuentealba Recabarren se vio enfrentado a la íntima decisión de arriesgar la propia vida en virtud de salvar a otra persona, fue cuando en un remolcador que surcaba las agitadas aguas de la bahía de Concepción, un Sargento cayó por la borda. El Marinero Fuentealba instantáneamente se lanzó al agua para rescatarlo, sin pensar en las difíciles condiciones climáticas o en la oscuridad de la noche. Esta acción le valió el reconocimiento Institucional, haciéndose acreedor a la Medalla “Al Valor”, el 21 de noviembre de 1961. En 1965, fue destinado al patrullero “Leucotón”, que mientras se dirigía de Talcahuano a Chiloé cumpliendo con una comisión de reencendido de faros, fue sorprendido por un violento temporal durante la jornada del 15 de agosto, provocando el varamiento de esta nave en las traicioneras costas de la caleta “Lliuco”, al sur de Corral. Al rescate del “Leucotón” acudieron las escampavías “Janequeo” y “Cabrales”. La marejada arrojó con fuerza a la “Janequeo” contra las rocas. La tripulación del “Leucotón” veía impotente cómo sus rescatadores se encontraban atrapados. MANIOBRAS DE SALVAMENTO EN UN TERRIBLE TEMPORAL En estas difíciles circunstancias el Comandante del “Leucotón” organizó una partida de salvamento de veinte hombres con todos los elementos necesarios para socorrer a sus compañeros. Tendieron un cable para desembarcar la patrulla, el propósito era ayudar desde tierra a los tripulantes de la “Janequeo”. Fuentealba fue el primero en llegar a la costa con grandes esfuerzos. El primero en deslizarse por el cable fue el Cabo Arturo Alvarado, quien fue alcanzado por las olas. Fuentealba se arrojó para salvarlo, en ese momento ambos fueron arrastrados por la corriente, logrando salir después de varios minutos de lucha a la ribera del río “Lliuco”. En la maniobra Fuentealba perdió el conocimiento y fue atendido por los lugareños. Mientras tanto la “Janequeo” había desaparecido y el temporal irrumpía al máximo de su intensidad, el Marinero Fuentealba, una vez repuesto, decide poner su vida al servicio del rescate de sus compañeros. Avanzó hasta la playa vecina a la roca “Campanario”, lugar donde el mar arrojaba a los náufragos del ATF “Janequeo”. Allí socorrió al teniente Segundo Guillermo Aranda Pinochet, salvándose tras practicarle respiración artificial. Volvió a las tormentosas aguas que provocaron la catástrofe y, entre remolinos y resaca, puso a salvo a tres de sus camaradas. Cuando fue a rescatar a un cuarto compañero, el cabo Galvarino Contreras, a quien alcanzó a salvar, una ola gigante lo cubrió, llevándolo para siempre. LEGADO QUE PASA A LA HISTORIA El 04 de noviembre de 1965, se acordó otorgarle la condecoración Medalla “Al Valor” póstumamente al Marinero Fuentealba. Sin embargo, como ya había sido distinguido con esta condecoración correspondió otorgarle la Roseta consistente en una “Estrella de oro”, en mérito de las reiteradas demostraciones de arrojo y heroísmo. Hoy la Armada de Chile recuerda al Marinero Fuentealba con una unidad que lleva su nombre, la cual es la segunda que porta aquella leyenda cruzando el mar, además existe un premio denominado “Marinero Mario Fuentealba” al cual son nominados miembros de la institución por hechos notables en el servicio, además que, junto al Cabo Odger, es parte de las iconografías que son permanentes en las cámaras de Gente de Mar, contando con monumentos en la isla Quiriquina, en donde la Escuela de Grumetes proyecta esta historia de servicio y entrega a la nuevas generaciones de marinos.
Este 07 de enero, especialistas de la Armada de Chile del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena se trasladaron a bordo de la Unidad Marítima 4407 dependiente de la Capitanía de Puerto de Punta Arenas, para abordar el ARC 151 Simón Bolívar y realizar instrucción en torno a Meteorología Antártica a parte de su dotación. La actividad fue coordinada por solicitud de la unidad colombiana, esto tras su capacitación en el Centro de Instrucción y Capacitación Marítima en Valparaíso dependiente de la Dirección General del Territorio Marítimo y de la Marina Mercante (DIRECTEMAR), estableciendo contacto con la Gobernación Marítima de Punta Arenas y a su vez con el Centro Zonal de Meteorología Marina dependiente. La instrucción estuvo a cargo de la Teniente Primero Meteorólogo Marilyn Rodríguez, Jefe del Centro Zonal, y la Empleada Civil Meteorólogo Claudia Pincheira, quienes se enfocaron en dar a conocer las principales configuraciones sinópticas, la dinámica de la atmósfera presente en el Mar de Drake, fundamental para poder efectuar el cruce de forma segura y condiciones adversas que se dan en la península antártica, como vientos catabáticos y concentraciones de hielo en el área de operación. De igual manera, las especialistas expusieron los principales productos meteorológicos y glaciológicos disponibles en forma gratuita por medio de la página web del Servicio Meteorológico de la Armada de Chile, en donde se entrega información fundamental para la planificación de una navegación segura para todos los navegantes en las distintas áreas de tarea de responsabilidad de los especialistas en meteorología de la institución. La Teniente Primero Meteorólogo Marilyn Rodríguez, Jefe del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena, comentó que este tipo de instancia es una oportunidad de colaboración para unidades de distintos países, en donde los análisis de los datos meteorológicos y la generación de pronósticos, carta de concentración de hielo, condiciones de ola y viento, entre otros productos, son fundamentales para una óptima planificación en la navegación y toma de decisiones en áreas complejas, como es el caso del Territorio Chileno Antártico, comentó la oficial. Posterior a la instrucción, en forma de agradecimiento por parte de la unidad, realizaron una visita profesional por las principales dependencias, conociendo las capacidades del ARC 151 Simón Bolívar y su historia antártica, así como la experiencia de Colombia en el continente blanco. Es de esta manera que el Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena, desarrolla tareas fundamentales concordantes con las distintas áreas de misión de la Armada de Chile, fortaleciendo la cooperación internacional, aportando al desarrollo nacional y generando información fundamental para la toma de decisiones de los diferentes usuarios marítimos que navegan en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el investigador histórico Ernesto Paredes conversó con la ciudadanía para informar sobre el destacado posicionamiento del libro “1978: Memorias con historias de sus protagonistas en la defensa de la soberanía austral”, obra que se ha consolidado como una de las más exitosas del catálogo de la Corporación de Patrimonio Marítimo. El libro, que reúne testimonios y memorias de veteranos movilizados durante la crisis del Canal Beagle de 1978, se encuentra prácticamente agotado en su segunda edición. La publicación fue presentada a mediados de diciembre de 2025 en Valparaíso y, desde entonces, ha evidenciado una alta demanda, poco habitual para una obra de este tipo en los últimos años. La investigación fue desarrollada por el investigador Ernesto Paredes junto al historiador Francisco Sánchez, quienes realizaron un exhaustivo trabajo de recopilación de testimonios de Gente de Mar de la Armada de Chile. El contenido ofrece una mirada profunda a un proceso especialmente complejo vivido en la región austral, abordando aspectos humanos, operativos y estratégicos del período.
La silueta gris del Patrullero Oceánico “Marinero Fuentealba” no pasa desapercibida en la bahía de Punta Arenas, el cual fue el primer buque construido por ASMAR tras el tsunami que azotó las instalaciones de la planta de Talcahuano. Por más de una década ha navegado en aguas australes, contribuyendo a los intereses nacionales en la zona austral y a los estudios científicos en estas latitudes. Desarrollando tareas de mantenimiento de señalización marítima, de control y combate de la contaminación, resguardo de la vida humana en el mar y de preservación del medio ambiente acuático, siendo su dotación heredera de un tremendo legado en el nombre del “Marinero Fuentealba”. A 60 AÑOS DE SU MUERTE LA HISTORIA DEL MARINERO MARIO FUENTEALBA Su nombre es en honor al Marinero Mario Fuentealba, único miembro de las Fuerzas Armadas en recibir dos condecoraciones al Valor, una historia de entrega, arrojo y también sacrificio que hoy es parte de las historias de gloria de la Armada de Chile. La primera vez que Mario Fuentealba Recabarren se vio enfrentado a la íntima decisión de arriesgar la propia vida en virtud de salvar a otra persona, fue cuando en un remolcador que surcaba las agitadas aguas de la bahía de Concepción, un Sargento cayó por la borda. El Marinero Fuentealba instantáneamente se lanzó al agua para rescatarlo, sin pensar en las difíciles condiciones climáticas o en la oscuridad de la noche. Esta acción le valió el reconocimiento Institucional, haciéndose acreedor a la Medalla “Al Valor”, el 21 de noviembre de 1961. En 1965, fue destinado al patrullero “Leucotón”, que mientras se dirigía de Talcahuano a Chiloé cumpliendo con una comisión de reencendido de faros, fue sorprendido por un violento temporal durante la jornada del 15 de agosto, provocando el varamiento de esta nave en las traicioneras costas de la caleta “Lliuco”, al sur de Corral. Al rescate del “Leucotón” acudieron las escampavías “Janequeo” y “Cabrales”. La marejada arrojó con fuerza a la “Janequeo” contra las rocas. La tripulación del “Leucotón” veía impotente cómo sus rescatadores se encontraban atrapados. MANIOBRAS DE SALVAMENTO EN UN TERRIBLE TEMPORAL En estas difíciles circunstancias el Comandante del “Leucotón” organizó una partida de salvamento de veinte hombres con todos los elementos necesarios para socorrer a sus compañeros. Tendieron un cable para desembarcar la patrulla, el propósito era ayudar desde tierra a los tripulantes de la “Janequeo”. Fuentealba fue el primero en llegar a la costa con grandes esfuerzos. El primero en deslizarse por el cable fue el Cabo Arturo Alvarado, quien fue alcanzado por las olas. Fuentealba se arrojó para salvarlo, en ese momento ambos fueron arrastrados por la corriente, logrando salir después de varios minutos de lucha a la ribera del río “Lliuco”. En la maniobra Fuentealba perdió el conocimiento y fue atendido por los lugareños. Mientras tanto la “Janequeo” había desaparecido y el temporal irrumpía al máximo de su intensidad, el Marinero Fuentealba, una vez repuesto, decide poner su vida al servicio del rescate de sus compañeros. Avanzó hasta la playa vecina a la roca “Campanario”, lugar donde el mar arrojaba a los náufragos del ATF “Janequeo”. Allí socorrió al teniente Segundo Guillermo Aranda Pinochet, salvándose tras practicarle respiración artificial. Volvió a las tormentosas aguas que provocaron la catástrofe y, entre remolinos y resaca, puso a salvo a tres de sus camaradas. Cuando fue a rescatar a un cuarto compañero, el cabo Galvarino Contreras, a quien alcanzó a salvar, una ola gigante lo cubrió, llevándolo para siempre. LEGADO QUE PASA A LA HISTORIA El 04 de noviembre de 1965, se acordó otorgarle la condecoración Medalla “Al Valor” póstumamente al Marinero Fuentealba. Sin embargo, como ya había sido distinguido con esta condecoración correspondió otorgarle la Roseta consistente en una “Estrella de oro”, en mérito de las reiteradas demostraciones de arrojo y heroísmo. Hoy la Armada de Chile recuerda al Marinero Fuentealba con una unidad que lleva su nombre, la cual es la segunda que porta aquella leyenda cruzando el mar, además existe un premio denominado “Marinero Mario Fuentealba” al cual son nominados miembros de la institución por hechos notables en el servicio, además que, junto al Cabo Odger, es parte de las iconografías que son permanentes en las cámaras de Gente de Mar, contando con monumentos en la isla Quiriquina, en donde la Escuela de Grumetes proyecta esta historia de servicio y entrega a la nuevas generaciones de marinos.