La Antártica está registrando un comportamiento meteorológico inusual en pleno invierno, caracterizado por temperaturas más altas de lo habitual y precipitaciones en forma de lluvia. Según informó el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile, durante las últimas 24 horas del lunes 6 de julio se acumularon 5,8 milímetros de agua. En lo que va del año también se ha observado una mayor presencia de episodios de viento intenso frente a la ocurrencia de ventiscas propias de la época. El registro más elevado se produjo el viernes 3 de julio, tras el paso de un sistema frontal, con rachas que alcanzaron los 150 kilómetros por hora. Respecto de las temperaturas, la máxima del año se registró el 11 de marzo, con 7,7 °C. Durante junio, el valor más alto llegó a 4,1 °C el día 6, mientras que la máxima de julio corresponde hasta ahora a 2,1 °C, medida este lunes. Las condiciones continúan siendo monitoreadas por el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile debido a su carácter poco habitual para el invierno. Los registros fotográficos y audiovisuales fueron realizados por la meteoróloga Kattherine Bravo, encargada de dicha unidad. https://www.instagram.com/p/Daf19k8kaE_/?img_index=1
En una nueva edición del programa matinal Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el destacado climatólogo del Instituto de la Patagonia, Nicolás Butorovic Alvarado, entregó un detallado balance sobre el comportamiento del clima en la Región de Magallanes durante los últimos meses y adelantó los escenarios que se proyectan para el inicio del próximo invierno. De acuerdo con el especialista, la actual temporada otoñal ha mostrado un comportamiento sobre los parámetros normales, tanto en temperaturas como en precipitaciones, consolidando una tendencia de inestabilidad climática que se viene observando con fuerza en la zona austral desde 2024. Otoño con temperaturas sobre lo normal y superávit de lluvias Butorovic detalló que, entre el 18 y el 24 de mayo, Punta Arenas registró una temperatura promedio de 6,4°C, una cifra significativamente superior a los 1,6°C anotados en el mismo periodo del año 2005. Hasta el día de ayer, Punta Arenas mantiene un promedio mensual de 5,4°C, cuando lo normal para mayo debería ser de 4°C. Estamos casi un grado y medio sobre la norma, registrando máximas de entre 11°C y 14°C, y apenas cuatro días con temperaturas bajo cero, explicó el climatólogo. Esta anomalía térmica se complementa con un importante superávit pluviométrico en la capital regional. Gracias a las intensas precipitaciones de marzo, actualmente registramos un superávit acumulado de 40 milímetros en la ciudad de Punta Arenas, precisó. No obstante, el experto aclaró que la segunda mitad de mayo ha estado marcada por una escasez de lluvias y vientos debido a un sistema de alta presión instalado en el Pacífico que ha bloqueado el ingreso de los frentes meteorológicos habituales, situación que podría revertirse hacia el final de la semana o los primeros días de junio. Récords e inestabilidad: el nuevo escenario patagónico Durante la entrevista, el climatólogo enfatizó que el comportamiento del clima en la Patagonia se ha vuelto marcadamente inestable en los últimos dos años. A modo de ejemplo, recordó que el año pasado la región experimentó hitos históricos, como el récord absoluto de precipitaciones en 24 horas registrado el 6 de mayo con 68,4 mm, seguido de severos temporales de viento y eventos inusuales como cuatro tormentas eléctricas con lluvias cálidas entre fines de 2024 y principios de 2025. Asimismo, Butorovic apuntó a un cambio estructural en la forma en que precipita en la zona austral: Antes las precipitaciones eran más distribuidas y normales. Ahora, o llueve intensamente concentrado en un solo mes o enfrentamos déficits severos. Incluso el tamaño y el peso de la gota de lluvia ha cambiado, mostrando mayor grosor en los últimos eventos intensos. ¿Qué esperar para el invierno en Magallanes? Frente a las consultas sobre si se proyecta un invierno crudo con intensas nevadas y congelamientos —como el recordado periodo invernal de 2024—, el profesional del Instituto de la Patagonia llamó a la cautela. Si bien junio es estadísticamente el mes más frío del año en Punta Arenas, la falta de temperaturas mínimas sostenidas por debajo de los -3°C en los últimos años ha impedido que la nieve perdure en los sectores urbanos bajos. La ciudad ha crecido hacia los sectores altos, sobre la Avenida Frey, y ahí la dinámica es distinta por la altitud. Por cada 100 metros que subimos, la temperatura baja cerca de 0,9°C. Por eso vemos autos completamente escarchados en las poblaciones del sector alto, mientras que en el centro de la ciudad el calor residencial e industrial disipa la escarcha, argumentó. Finalmente, Butorovic no descartó que la región vuelva a experimentar un desfase estacional, donde el comportamiento riguroso del invierno se desplace e intensifique durante el mes de agosto, de acuerdo con el comportamiento estadístico de la última década. La Patagonia hoy es sumamente impredecible; el llamado es a mantener un monitoreo constante adaptándonos a estas nuevas variaciones climáticas, concluyó.
Entre el 17 y 20 de marzo, una comisión de especialistas del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena efectuó una comisión a bordo del Patrullero Oceánico Marinero Fuentealba, con el objetivo de instalar una estación meteorológica automática en el Faro Islas Diego Ramírez, conocido como El Faro del Fin del Mundo. Los trabajos realizados por la comisión incluyeron la instalación de una estación meteorológica automática y de dos anemómetros convencionales, fundamentales para medir la dirección e intensidad del viento, temperatura, humedad relativa, presión atmosférica y pluviometría. Además, los equipos permiten el almacenamiento de datos para estudios climatológicos y la extracción de información en línea en tiempo real. Desde 2022 no se realizaba renovación de instrumentos meteorológicos en la zona, lo que representó un desafío para los especialistas, considerando el tiempo reducido disponible para ejecutar los trabajos en uno de los lugares más extremos y apartados del continente americano. El grupo de especialistas estuvo liderado por el Sargento Segundo Meteorólogo Nelson Montiel, quien junto al Cabo Segundo Meteorólogo Matías Teihuel y el Marinero Primero Meteorólogo Isaac Cheausu efectuaron los trabajos en forma coordinada y cumpliendo los protocolos de seguridad establecidos. Para el Marinero Primero Meteorólogo Isaac Cheausu, miembro de la comisión e instrumentista avalado por la Dirección General de Aeronáutica Civil, esto representó una tremenda experiencia profesional, especialmente considerando la ubicación de este faro oceánico, siendo uno de los lugares más extremos y desafiantes en donde he tenido la oportunidad de prestar servicio. Me siento orgulloso de representar a todos los especialistas de meteorología de la Armada de Chile, afirmó. La zona se caracteriza por condiciones meteorológicas extremas, con fuertes vientos que pueden alcanzar rachas de 200 kilómetros por hora, siendo uno de los puntos más aislados del continente americano. En este entorno, el personal destinado cumple labores de salvaguarda de la vida humana en el mar, control del tráfico marítimo, toma de datos meteorológicos y soberanía efectiva, contribuyendo al desarrollo nacional y a la seguridad en la navegación.
Este 26 de marzo, Alexandra Cournoyer, realizó una visita profesional para conocer las diferentes labores y responsabilidades del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena, especialmente en lo que concierne a temas de glaciología y hielo marino. En la ocasión fue recibida por la Teniente Primero Meteorólogo Marilyn Rodríguez, Jefe del Centro, conociendo sus diferentes dependencias y compartiendo experiencias profesionales con los especialistas de la Armada de Chile. La especialista presta servicios en el departamento de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá y la División del Servicio de Hielo de Canadá, siendo parte de la expedición científica norteamericana que estuvo a bordo del rompehielos Almirante Viel. Alexandra Cournoyer comentó que mi puesto a bordo, como especialista, consistía en apoyar a la expedición canadiense y también compartir conocimientos y aprender de la tripulación, especialmente sobre el clima, el hielo y la Antártica, afirmando que Canadá tiene mucho que aprender sobre la Antártica, especialmente porque estamos cerca del Ártico, por lo que ambos países están en polos opuestos, pero esas experiencias son muy similares. Por lo tanto, creo que es bueno que avancemos en la colaboración y realicemos más investigaciones sobre la Antártica para enfocarnos en ella y compararla con nuestras propias características, que son propias del ártico canadienses, señaló Cournoyer. Durante su visita conoció los diferentes sistemas, equipos y metodologías utilizados por los especialistas en meteorología marina de la Armada de Chile, intercambiando experiencias de diferentes comisiones antárticas en donde han participado, logrando un diálogo fluido y de cooperación, comprendiendo desde una perspectiva distinta los diferentes fenómenos meteorológicos marinos que se desarrollan en el Territorio Chileno Antártico.
En el programa “Buenos Días Región” de Polar Comunicaciones, el climatólogo del Instituto de la Patagonia, Nicolás Butorovic, abordó diversos fenómenos meteorológicos recientes en la Región de Magallanes, además de recordar la emergencia ocurrida en marzo de 2012 tras el desborde del Río de las Minas en Punta Arenas. Durante la conversación, el especialista se refirió a la tormenta eléctrica registrada durante la noche del 11 de marzo en la capital regional, explicando las condiciones que permiten la formación de este tipo de eventos en una zona donde históricamente no son frecuentes. En ese contexto, señaló que en los últimos dos años se han registrado cuatro tormentas eléctricas en Magallanes, fenómeno que ha llamado la atención de la comunidad debido a su baja recurrencia en el clima local. Butorovic explicó que estas tormentas se producen cuando coinciden determinadas condiciones atmosféricas, como inestabilidad, presencia de nubosidad de desarrollo vertical y contrastes térmicos que permiten la generación de descargas eléctricas. Aunque no son habituales en la región, indicó que es posible que se registren esporádicamente cuando se combinan estos factores. En la entrevista también se abordó el recuerdo de la emergencia ocurrida en marzo de 2012, cuando intensas precipitaciones provocaron el desborde del Río de las Minas, generando una de las catástrofes más significativas en la historia reciente de Punta Arenas. El climatólogo detalló cómo fue la evolución de los milímetros de lluvia registrados durante esos días, un proceso acumulativo que finalmente llevó al colapso del cauce y a la inundación de distintos sectores del centro de la ciudad. El especialista repasó además las lecciones que dejó ese evento para la comunidad y para la planificación urbana. Entre los cambios posteriores, mencionó las modificaciones y mejoras en la infraestructura de algunos puentes ubicados en el sector céntrico de la ciudad, obras que buscaban mejorar la capacidad de escurrimiento del río y reducir los riesgos frente a futuros eventos de precipitaciones intensas.
La Antártica está registrando un comportamiento meteorológico inusual en pleno invierno, caracterizado por temperaturas más altas de lo habitual y precipitaciones en forma de lluvia. Según informó el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile, durante las últimas 24 horas del lunes 6 de julio se acumularon 5,8 milímetros de agua. En lo que va del año también se ha observado una mayor presencia de episodios de viento intenso frente a la ocurrencia de ventiscas propias de la época. El registro más elevado se produjo el viernes 3 de julio, tras el paso de un sistema frontal, con rachas que alcanzaron los 150 kilómetros por hora. Respecto de las temperaturas, la máxima del año se registró el 11 de marzo, con 7,7 °C. Durante junio, el valor más alto llegó a 4,1 °C el día 6, mientras que la máxima de julio corresponde hasta ahora a 2,1 °C, medida este lunes. Las condiciones continúan siendo monitoreadas por el Centro Meteorológico Antártico de la Dirección Meteorológica de Chile debido a su carácter poco habitual para el invierno. Los registros fotográficos y audiovisuales fueron realizados por la meteoróloga Kattherine Bravo, encargada de dicha unidad. https://www.instagram.com/p/Daf19k8kaE_/?img_index=1
En una nueva edición del programa matinal Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el destacado climatólogo del Instituto de la Patagonia, Nicolás Butorovic Alvarado, entregó un detallado balance sobre el comportamiento del clima en la Región de Magallanes durante los últimos meses y adelantó los escenarios que se proyectan para el inicio del próximo invierno. De acuerdo con el especialista, la actual temporada otoñal ha mostrado un comportamiento sobre los parámetros normales, tanto en temperaturas como en precipitaciones, consolidando una tendencia de inestabilidad climática que se viene observando con fuerza en la zona austral desde 2024. Otoño con temperaturas sobre lo normal y superávit de lluvias Butorovic detalló que, entre el 18 y el 24 de mayo, Punta Arenas registró una temperatura promedio de 6,4°C, una cifra significativamente superior a los 1,6°C anotados en el mismo periodo del año 2005. Hasta el día de ayer, Punta Arenas mantiene un promedio mensual de 5,4°C, cuando lo normal para mayo debería ser de 4°C. Estamos casi un grado y medio sobre la norma, registrando máximas de entre 11°C y 14°C, y apenas cuatro días con temperaturas bajo cero, explicó el climatólogo. Esta anomalía térmica se complementa con un importante superávit pluviométrico en la capital regional. Gracias a las intensas precipitaciones de marzo, actualmente registramos un superávit acumulado de 40 milímetros en la ciudad de Punta Arenas, precisó. No obstante, el experto aclaró que la segunda mitad de mayo ha estado marcada por una escasez de lluvias y vientos debido a un sistema de alta presión instalado en el Pacífico que ha bloqueado el ingreso de los frentes meteorológicos habituales, situación que podría revertirse hacia el final de la semana o los primeros días de junio. Récords e inestabilidad: el nuevo escenario patagónico Durante la entrevista, el climatólogo enfatizó que el comportamiento del clima en la Patagonia se ha vuelto marcadamente inestable en los últimos dos años. A modo de ejemplo, recordó que el año pasado la región experimentó hitos históricos, como el récord absoluto de precipitaciones en 24 horas registrado el 6 de mayo con 68,4 mm, seguido de severos temporales de viento y eventos inusuales como cuatro tormentas eléctricas con lluvias cálidas entre fines de 2024 y principios de 2025. Asimismo, Butorovic apuntó a un cambio estructural en la forma en que precipita en la zona austral: Antes las precipitaciones eran más distribuidas y normales. Ahora, o llueve intensamente concentrado en un solo mes o enfrentamos déficits severos. Incluso el tamaño y el peso de la gota de lluvia ha cambiado, mostrando mayor grosor en los últimos eventos intensos. ¿Qué esperar para el invierno en Magallanes? Frente a las consultas sobre si se proyecta un invierno crudo con intensas nevadas y congelamientos —como el recordado periodo invernal de 2024—, el profesional del Instituto de la Patagonia llamó a la cautela. Si bien junio es estadísticamente el mes más frío del año en Punta Arenas, la falta de temperaturas mínimas sostenidas por debajo de los -3°C en los últimos años ha impedido que la nieve perdure en los sectores urbanos bajos. La ciudad ha crecido hacia los sectores altos, sobre la Avenida Frey, y ahí la dinámica es distinta por la altitud. Por cada 100 metros que subimos, la temperatura baja cerca de 0,9°C. Por eso vemos autos completamente escarchados en las poblaciones del sector alto, mientras que en el centro de la ciudad el calor residencial e industrial disipa la escarcha, argumentó. Finalmente, Butorovic no descartó que la región vuelva a experimentar un desfase estacional, donde el comportamiento riguroso del invierno se desplace e intensifique durante el mes de agosto, de acuerdo con el comportamiento estadístico de la última década. La Patagonia hoy es sumamente impredecible; el llamado es a mantener un monitoreo constante adaptándonos a estas nuevas variaciones climáticas, concluyó.
Entre el 17 y 20 de marzo, una comisión de especialistas del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena efectuó una comisión a bordo del Patrullero Oceánico Marinero Fuentealba, con el objetivo de instalar una estación meteorológica automática en el Faro Islas Diego Ramírez, conocido como El Faro del Fin del Mundo. Los trabajos realizados por la comisión incluyeron la instalación de una estación meteorológica automática y de dos anemómetros convencionales, fundamentales para medir la dirección e intensidad del viento, temperatura, humedad relativa, presión atmosférica y pluviometría. Además, los equipos permiten el almacenamiento de datos para estudios climatológicos y la extracción de información en línea en tiempo real. Desde 2022 no se realizaba renovación de instrumentos meteorológicos en la zona, lo que representó un desafío para los especialistas, considerando el tiempo reducido disponible para ejecutar los trabajos en uno de los lugares más extremos y apartados del continente americano. El grupo de especialistas estuvo liderado por el Sargento Segundo Meteorólogo Nelson Montiel, quien junto al Cabo Segundo Meteorólogo Matías Teihuel y el Marinero Primero Meteorólogo Isaac Cheausu efectuaron los trabajos en forma coordinada y cumpliendo los protocolos de seguridad establecidos. Para el Marinero Primero Meteorólogo Isaac Cheausu, miembro de la comisión e instrumentista avalado por la Dirección General de Aeronáutica Civil, esto representó una tremenda experiencia profesional, especialmente considerando la ubicación de este faro oceánico, siendo uno de los lugares más extremos y desafiantes en donde he tenido la oportunidad de prestar servicio. Me siento orgulloso de representar a todos los especialistas de meteorología de la Armada de Chile, afirmó. La zona se caracteriza por condiciones meteorológicas extremas, con fuertes vientos que pueden alcanzar rachas de 200 kilómetros por hora, siendo uno de los puntos más aislados del continente americano. En este entorno, el personal destinado cumple labores de salvaguarda de la vida humana en el mar, control del tráfico marítimo, toma de datos meteorológicos y soberanía efectiva, contribuyendo al desarrollo nacional y a la seguridad en la navegación.
Este 26 de marzo, Alexandra Cournoyer, realizó una visita profesional para conocer las diferentes labores y responsabilidades del Centro Zonal de Meteorología Marina de Magallanes y Antártica Chilena, especialmente en lo que concierne a temas de glaciología y hielo marino. En la ocasión fue recibida por la Teniente Primero Meteorólogo Marilyn Rodríguez, Jefe del Centro, conociendo sus diferentes dependencias y compartiendo experiencias profesionales con los especialistas de la Armada de Chile. La especialista presta servicios en el departamento de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá y la División del Servicio de Hielo de Canadá, siendo parte de la expedición científica norteamericana que estuvo a bordo del rompehielos Almirante Viel. Alexandra Cournoyer comentó que mi puesto a bordo, como especialista, consistía en apoyar a la expedición canadiense y también compartir conocimientos y aprender de la tripulación, especialmente sobre el clima, el hielo y la Antártica, afirmando que Canadá tiene mucho que aprender sobre la Antártica, especialmente porque estamos cerca del Ártico, por lo que ambos países están en polos opuestos, pero esas experiencias son muy similares. Por lo tanto, creo que es bueno que avancemos en la colaboración y realicemos más investigaciones sobre la Antártica para enfocarnos en ella y compararla con nuestras propias características, que son propias del ártico canadienses, señaló Cournoyer. Durante su visita conoció los diferentes sistemas, equipos y metodologías utilizados por los especialistas en meteorología marina de la Armada de Chile, intercambiando experiencias de diferentes comisiones antárticas en donde han participado, logrando un diálogo fluido y de cooperación, comprendiendo desde una perspectiva distinta los diferentes fenómenos meteorológicos marinos que se desarrollan en el Territorio Chileno Antártico.
En el programa “Buenos Días Región” de Polar Comunicaciones, el climatólogo del Instituto de la Patagonia, Nicolás Butorovic, abordó diversos fenómenos meteorológicos recientes en la Región de Magallanes, además de recordar la emergencia ocurrida en marzo de 2012 tras el desborde del Río de las Minas en Punta Arenas. Durante la conversación, el especialista se refirió a la tormenta eléctrica registrada durante la noche del 11 de marzo en la capital regional, explicando las condiciones que permiten la formación de este tipo de eventos en una zona donde históricamente no son frecuentes. En ese contexto, señaló que en los últimos dos años se han registrado cuatro tormentas eléctricas en Magallanes, fenómeno que ha llamado la atención de la comunidad debido a su baja recurrencia en el clima local. Butorovic explicó que estas tormentas se producen cuando coinciden determinadas condiciones atmosféricas, como inestabilidad, presencia de nubosidad de desarrollo vertical y contrastes térmicos que permiten la generación de descargas eléctricas. Aunque no son habituales en la región, indicó que es posible que se registren esporádicamente cuando se combinan estos factores. En la entrevista también se abordó el recuerdo de la emergencia ocurrida en marzo de 2012, cuando intensas precipitaciones provocaron el desborde del Río de las Minas, generando una de las catástrofes más significativas en la historia reciente de Punta Arenas. El climatólogo detalló cómo fue la evolución de los milímetros de lluvia registrados durante esos días, un proceso acumulativo que finalmente llevó al colapso del cauce y a la inundación de distintos sectores del centro de la ciudad. El especialista repasó además las lecciones que dejó ese evento para la comunidad y para la planificación urbana. Entre los cambios posteriores, mencionó las modificaciones y mejoras en la infraestructura de algunos puentes ubicados en el sector céntrico de la ciudad, obras que buscaban mejorar la capacidad de escurrimiento del río y reducir los riesgos frente a futuros eventos de precipitaciones intensas.