La ciencia chilena volvió a hacerse notar en el escenario polar más exigente del planeta. En Oslo se desarrolla por estos días la 12ª Conferencia Científica Abierta del SCAR (Scientific Committee on Antarctic Research), la cita bienal más importante del mundo en investigación antártica, celebrada bajo el lema Diving into Antarctic Science: Making Waves for the Future. Entre plenarias, simposios y cientos de pósters de investigadores de todo el mundo, un trabajo nacional captó la atención de la comunidad científica internacional. Su autor es Nicolás Flores Castañón, estudiante de Doctorado en Ciencias Biomédicas, quien presentó un póster sobre nanopartículas de cobre estabilizadas con exopolisacáridos de bacterias antárticas, investigación desarrollada en Talca. La propuesta busca aprovechar recursos nacionales provenientes de ambientes extremos —como la Antártica— para evaluar la capacidad antioxidante y antibacteriana de estos polisacáridos bacterianos, que además poseen la propiedad de estabilizar nanopartículas metálicas de cobre, un material con reconocido potencial biomédico. Estamos presentando ideas novedosas a partir de recursos nacionales de ambientes extremos para responder a problemáticas de la ciudadanía, resume Flores. El interés fue transversal: por su póster pasaron investigadores del Instituto Milenio BASE, académicos de distintas universidades chilenas y científicos y estudiantes de diversas partes del mundo. El inglés ayudó muchísimo; pudimos exponer con naturalidad y responder al interés de las personas, cuenta. La estadía en Oslo, admite, no ha estado exenta de dificultades, pero la describe como profundamente enriquecedora por la diversidad de miradas que reúne la conferencia: contaminantes antropogénicos, impacto de la huella humana, cambio climático y efecto de las especies invasoras sobre el continente blanco. La única frustración es de las buenas: la agenda desborda y uno queda con sabor a poco al tener que elegir entre exposiciones simultáneas o al no alcanzar a recorrer cada póster de interés. Un eje que Flores subraya con fuerza es la divulgación científica. El fuerte de este año es un juego de cartas de mesa diseñado para acercar la ciencia a colegios, universidades y conferencias, y el equipo se declara abierto a compartir la experiencia en los eventos de divulgación a los que se le invite. La convicción de fondo es clara: que el conocimiento generado en y desde los ambientes extremos del país llegue efectivamente a las aulas y a la comunidad. Detrás de esta línea de trabajo está su tutora doctoral, la Dra. Aparna Banerjee, de la Universidad Autónoma de Chile, quien lo ha guiado desde el pregrado a través de campos tan diversos como la bioinformática, la hortofruticultura y, actualmente, la microbiología extremófila, orientada al potencial antibacteriano y anticancerígeno de exopolisacáridos producidos por aislados de ambientes geotermales. El paso por la conferencia deja en Flores una motivación concreta de cara a la próxima edición del SCAR: presentar de manera oral, sin dejar de invitar a la comunidad a revisar su póster. Esta experiencia ha enriquecido enormemente mi comprensión del mundo científico, afirma. Entre nanopartículas de cobre, bacterias del fin del mundo y un mazo de cartas para divulgar, la ciencia chilena hace olas en la principal cita antártica del planeta, reafirmando que los ambientes extremos del país tienen mucho que aportar al conocimiento —y a la salud— de toda la comunidad.
Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE , busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano. Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta , cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas. Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios. “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. Más que un asistente conversacional El proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE. El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Además, la iniciativa realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes. Su acceso gratuito ya está disponible a través de WhatsApp y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos. Fuente: cooperativaciencia.cl
La ciencia chilena volvió a hacerse notar en el escenario polar más exigente del planeta. En Oslo se desarrolla por estos días la 12ª Conferencia Científica Abierta del SCAR (Scientific Committee on Antarctic Research), la cita bienal más importante del mundo en investigación antártica, celebrada bajo el lema Diving into Antarctic Science: Making Waves for the Future. Entre plenarias, simposios y cientos de pósters de investigadores de todo el mundo, un trabajo nacional captó la atención de la comunidad científica internacional. Su autor es Nicolás Flores Castañón, estudiante de Doctorado en Ciencias Biomédicas, quien presentó un póster sobre nanopartículas de cobre estabilizadas con exopolisacáridos de bacterias antárticas, investigación desarrollada en Talca. La propuesta busca aprovechar recursos nacionales provenientes de ambientes extremos —como la Antártica— para evaluar la capacidad antioxidante y antibacteriana de estos polisacáridos bacterianos, que además poseen la propiedad de estabilizar nanopartículas metálicas de cobre, un material con reconocido potencial biomédico. Estamos presentando ideas novedosas a partir de recursos nacionales de ambientes extremos para responder a problemáticas de la ciudadanía, resume Flores. El interés fue transversal: por su póster pasaron investigadores del Instituto Milenio BASE, académicos de distintas universidades chilenas y científicos y estudiantes de diversas partes del mundo. El inglés ayudó muchísimo; pudimos exponer con naturalidad y responder al interés de las personas, cuenta. La estadía en Oslo, admite, no ha estado exenta de dificultades, pero la describe como profundamente enriquecedora por la diversidad de miradas que reúne la conferencia: contaminantes antropogénicos, impacto de la huella humana, cambio climático y efecto de las especies invasoras sobre el continente blanco. La única frustración es de las buenas: la agenda desborda y uno queda con sabor a poco al tener que elegir entre exposiciones simultáneas o al no alcanzar a recorrer cada póster de interés. Un eje que Flores subraya con fuerza es la divulgación científica. El fuerte de este año es un juego de cartas de mesa diseñado para acercar la ciencia a colegios, universidades y conferencias, y el equipo se declara abierto a compartir la experiencia en los eventos de divulgación a los que se le invite. La convicción de fondo es clara: que el conocimiento generado en y desde los ambientes extremos del país llegue efectivamente a las aulas y a la comunidad. Detrás de esta línea de trabajo está su tutora doctoral, la Dra. Aparna Banerjee, de la Universidad Autónoma de Chile, quien lo ha guiado desde el pregrado a través de campos tan diversos como la bioinformática, la hortofruticultura y, actualmente, la microbiología extremófila, orientada al potencial antibacteriano y anticancerígeno de exopolisacáridos producidos por aislados de ambientes geotermales. El paso por la conferencia deja en Flores una motivación concreta de cara a la próxima edición del SCAR: presentar de manera oral, sin dejar de invitar a la comunidad a revisar su póster. Esta experiencia ha enriquecido enormemente mi comprensión del mundo científico, afirma. Entre nanopartículas de cobre, bacterias del fin del mundo y un mazo de cartas para divulgar, la ciencia chilena hace olas en la principal cita antártica del planeta, reafirmando que los ambientes extremos del país tienen mucho que aportar al conocimiento —y a la salud— de toda la comunidad.
Conocer la Antártica ya no requiere abrir un libro especializado ni navegar entre decenas de sitios web. Desde hoy, cualquier persona puede acceder gratuitamente a un chatbot disponible en WhatsApp, diseñado para responder preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas y la investigación científica que Chile desarrolla en el continente. La iniciativa, impulsada por el Instituto Milenio BASE , busca acercar el conocimiento antártico a la ciudadanía mediante una plataforma de uso cotidiano. Los usuarios pueden preguntar, por ejemplo, por qué la Antártica es clave para regular el clima del planeta , cómo viven los equipos científicos durante una expedición, cuál es la relación histórica de Chile con este territorio, o resolver dudas sobre el Sistema del Tratado Antártico, que busca cuidar, gobernar y proteger el continente blanco y sus zonas marinas. Las respuestas se entregan a través de un carismático avatar, o personaje de la plataforma, que fue ilustrado por el artista chileno Raúl Matus: un kril antártico, que, mediante un lenguaje cercano y con información basada en evidencia científica, se comunica con los usuarios. “Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine”, señala Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE. Más que un asistente conversacional El proyecto busca convertirse en una puerta de entrada al conocimiento antártico generado desde Chile. “Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación”, subraya Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE. El desarrollo del chatbot fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Fondo de Proyección al Medio Externo 2026, y surge a partir del proyecto “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”. Además, la iniciativa realizará talleres y charlas en las ciudades de Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams para reflexionar sobre mitos y noticias falsas, o inexactas, en torno a la Antártica, alfabetización digital y pensamiento crítico, en compañía de grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y las instituciones respaldantes. Su acceso gratuito ya está disponible a través de WhatsApp y los próximos días la cuenta de Instagram @mileniobase estrenará un concurso para encontrar un nombre al kril antártico protagonista del chatbot que buscará responder todas las preguntas de chilenas y chilenos. Fuente: cooperativaciencia.cl