Un equipo de investigadores del Centro de Biología Integrativa (CIB) de la Universidad Mayor identificó que un postbiótico derivado de la bacteria Parabacteroides distasonis podría contribuir a preservar la masa muscular y mejorar la función motora durante el envejecimiento. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Aging and Disease. La investigación se centró en los efectos de este postbiótico, un producto generado por microorganismos, sobre la sarcopenia, condición asociada a la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular. En pruebas realizadas con ratones de edad avanzada, los científicos observaron que, tras tres meses de suplementación, los animales conservaron mejor su fuerza, presentaron una mayor coordinación motora y registraron mejoras en indicadores metabólicos e inflamatorios. Según el estudio, los beneficios estarían relacionados con el denominado eje intestino-músculo. Los investigadores explican que el postbiótico estimula la producción de la molécula antiinflamatoria interleucina-10 (IL-10), la que posteriormente actúa sobre el tejido muscular favoreciendo el funcionamiento de las mitocondrias, responsables de producir energía en las células. Los autores enfatizan que los resultados corresponden a estudios en modelos animales y que aún se requieren investigaciones en seres humanos para evaluar su eficacia y seguridad. No obstante, plantean que este tipo de compuestos podría representar una alternativa para prevenir la pérdida de función muscular asociada al envejecimiento.
Un equipo de investigadores del Centro de Biología Integrativa (CIB) de la Universidad Mayor identificó que un postbiótico derivado de la bacteria Parabacteroides distasonis podría contribuir a preservar la masa muscular y mejorar la función motora durante el envejecimiento. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Aging and Disease. La investigación se centró en los efectos de este postbiótico, un producto generado por microorganismos, sobre la sarcopenia, condición asociada a la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular. En pruebas realizadas con ratones de edad avanzada, los científicos observaron que, tras tres meses de suplementación, los animales conservaron mejor su fuerza, presentaron una mayor coordinación motora y registraron mejoras en indicadores metabólicos e inflamatorios. Según el estudio, los beneficios estarían relacionados con el denominado eje intestino-músculo. Los investigadores explican que el postbiótico estimula la producción de la molécula antiinflamatoria interleucina-10 (IL-10), la que posteriormente actúa sobre el tejido muscular favoreciendo el funcionamiento de las mitocondrias, responsables de producir energía en las células. Los autores enfatizan que los resultados corresponden a estudios en modelos animales y que aún se requieren investigaciones en seres humanos para evaluar su eficacia y seguridad. No obstante, plantean que este tipo de compuestos podría representar una alternativa para prevenir la pérdida de función muscular asociada al envejecimiento.