Las papas nativas fueron protagonistas de una actividad desarrollada en Punta Arenas en el marco del Día Internacional de la Papa y el Día de los Patrimonios, instancia que permitió destacar la relevancia histórica, agrícola y gastronómica de este cultivo, estrechamente vinculado a la cultura chilota y al desarrollo de Magallanes. Durante la jornada, el seremi de Agricultura de Magallanes, Juan Ignacio Cavada, señaló que la tradición papera en Chile tiene sus raíces en el archipiélago de Chiloé y recordó que las prácticas agrícolas asociadas a este cultivo llegaron a la región junto a los primeros procesos de poblamiento. Asimismo, destacó el trabajo impulsado por distintas instituciones para fortalecer la producción regional mediante iniciativas de innovación, tecnificación y apoyo a productores locales. Uno de los aspectos abordados fue la necesidad de generar mayor valor agregado a partir de las papas nativas, vinculando la producción agrícola con la gastronomía y el turismo. En ese contexto, el Programa Territorial Integrado (PTI) Agroalimentos de Magallanes relevó la importancia de articular el trabajo de investigadores, agricultores y emprendedores para potenciar productos con identidad regional. Como parte de estas acciones, el restaurante Ayma desarrolló durante mayo una propuesta gastronómica centrada en variedades locales de papas. La iniciativa buscó visibilizar la diversidad y versatilidad de este producto, incorporándolo en distintas preparaciones elaboradas con materias primas de la región. La actividad también permitió destacar el trabajo de conservación realizado por agricultores e investigadores. Desde INIA Kampenaike señalaron que el semillero certificado de la institución abastece a más de 500 agricultores de Magallanes, contribuyendo al fortalecimiento de la producción local, la seguridad alimentaria y la preservación de un patrimonio agrícola que forma parte de la identidad regional.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el director nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Carlos Furche Guajardo, junto a la directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod, dieron a conocer los avances que desarrolla la institución en Magallanes en materia de producción sustentable, innovación agrícola y fortalecimiento de la formación técnica e investigación aplicada. Uno de los principales temas abordados fue la realización del Día de Campo “Cosecha de papas y elaboración de subproductos”, actividad impulsada por INIA Kampenaike en el marco del programa financiado por el Gobierno Regional “Transferencia, aplicación de técnicas y procesamiento para la sostenibilidad de la producción de papas en agricultores de Magallanes”. La jornada reunió a más de 30 agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales, además de autoridades como el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, quienes conocieron el trabajo que desarrolla INIA en el semillero regional de papa certificada. Actualmente, el semillero contempla 5 hectáreas de cultivo y una cosecha proyectada superior a las 100 toneladas, proceso que se extenderá hasta el 16 de mayo. Según se informó, esta producción permitirá beneficiar a cerca de 500 pequeños agricultores de la región, quienes recibirán semilla certificada a partir de septiembre para establecer más de 20 hectáreas de cultivo, proyectando una producción anual superior a 500 toneladas de papa para consumo. Durante la actividad también se presentaron iniciativas de innovación y generación de valor agregado a partir de la producción agrícola regional, buscando fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria en Magallanes mediante técnicas sostenibles y adaptadas a las condiciones climáticas del territorio. En paralelo, las autoridades destacaron la firma de un convenio de colaboración entre INIA y Santo Tomás, acuerdo que busca fortalecer la formación técnica y la investigación aplicada en distintas áreas vinculadas al desarrollo agropecuario y ambiental. El convenio contempla un marco de cooperación orientado a potenciar áreas relacionadas con agroecología, ganadería, manejo de praderas y cultivos, conservación de recursos genéticos, hongos y frutos silvestres, restauración ecológica, producción sustentable y adaptación al cambio climático, promoviendo además el trabajo conjunto entre investigadores, académicos y estudiantes.
Con el objetivo de fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria en la Región de Magallanes, INIA Kampenaike realizó el Día de Campo Cosecha de papas y elaboración de subproductos , actividad desarrollada en el marco del programa financiado por el Gobierno Regional Transferencia, aplicación de técnicas y procesamiento para la sostenibilidad de la producción de papas en agricultores de Magallanes . La jornada contó con la participación del director nacional de INIA, Carlos Furche ; el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada ; la directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod ; y más de 30 agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales. Durante la actividad, los asistentes conocieron el trabajo que desarrolla INIA en el semillero regional de papa certificada, donde actualmente se cultivan 5 hectáreas , cuya cosecha se extenderá hasta el 16 de mayo, con una producción proyectada superior a 100 toneladas . Este volumen permitirá beneficiar a cerca de 500 pequeños agricultores , quienes recibirán semilla certificada a partir de septiembre para establecer más de 20 hectáreas de cultivo , con una producción estimada superior a 500 toneladas anuales de papa para consumo . La investigadora y jefa del programa papas de INIA Kampenaike, Carolla Martínez , explicó que la actividad permitió mostrar en terreno el manejo del semillero y que los agricultores participaran activamente en la cosecha, además de conocer el trabajo de innovación orientado al valor agregado mediante el desarrollo de subproductos. En ese contexto, los asistentes participaron en una degustación y análisis sensorial de prototipos de papas chips, una de las líneas del programa que busca reducir pérdidas productivas y abrir nuevas oportunidades comerciales para pequeños productores mediante el procesamiento del descarte de papa consumo. La directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod , destacó que el proyecto combina innovación productiva y nuevas oportunidades de negocio. Estamos evaluando variedades más resistentes al déficit hídrico, incorporando herramientas de control biológico de enfermedades y mejorando tecnologías de manejo como riego, cortinas cortaviento y semilla certificada. Además, buscamos transformar la merma productiva en nuevos productos con valor agregado para los agricultores, señaló. Actualmente, Magallanes produce cerca de 1.400 toneladas de papas , cifra que ha crecido significativamente en los últimos años, aunque la región aún depende de importaciones desde otras zonas del país y Argentina. El seremi de agricultura, Juan Ignacio Cavada , destacó que esta iniciativa responde a los desafíos estratégicos del ministerio de agricultura y el sector. Este es un ejemplo concreto de cómo la ciencia, la tecnología y el apoyo público pueden fortalecer la agricultura regional, mejorando productividad, resiliencia y seguridad alimentaria frente al cambio climático y los desafíos sanitarios, afirmó. Por su parte, el director nacional de INIA, Carlos Furche , valoró el impacto del trabajo colaborativo entre investigación, sector público y productores. Hoy más de 500 agricultores trabajan con semilla certificada producida por INIA y cerca del 20% de las papas que se consumen en Magallanes ya se producen localmente. Este proyecto demuestra cómo la innovación aplicada puede transformar la agricultura en una región extrema y fortalecer su desarrollo productivo y seguridad alimentaria, concluyó.
Un nuevo estudio científico publicado en la revista Agronomy reporta un avance relevante en el mejoramiento de uno de los cultivos alimentarios más estratégicos para Chile y el mundo: la papa. Mediante edición genómica CRISPR-Cas, investigadores chilenos lograron desarrollar líneas de papa que se oxidan más lentamente después de ser cortadas, un rasgo que puede contribuir a reducir desperdicios, mantener la calidad y aportar a la seguridad alimentaria. La investigación, liderada por científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en Chile, y realizada con la papa Yagana, una de las variedades preferidas en Chile por su sabor y versatilidad, se enfocó en editar el gen PPO2, que regula la actividad de la enzima polifenol oxidasa, responsable del pardeamiento en papas tras lesiones, corte o pelado. El resultado fue la obtención de líneas de papa con oxidación retardada después de ser peladas y cortadas, confirmando a su vez que el producto final no contenía ADN de otro organismo (transgenes). Este avance tiene implicancias prácticas relevantes, ya que la reducción del pardeamiento postcosecha permitiría disminuir el desperdicio de alimentos al mantener la apariencia y el valor comercial de las papas frescas y procesadas, mejorando la calidad del producto tanto para los consumidores como para la industria, al ofrecer alimentos visualmente más atractivos. Esta innovación biotecnológica, al no poseer ADN de otros organismos, luego de una evaluación técnica deberá ser confirmada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) como un producto no-OGM (no genéticamente modificado) Este tipo de investigación representa un ejemplo claro de cómo la biotecnología y la edición genética pueden aportar soluciones concretas a problemas agrícolas y de sostenibilidad, sin alterar otras características productivas del cultivo ni comprometer su inocuidad. Para el Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio “Este avance demuestra que Chile tiene todas las capacidades científicas, tecnológicas y humanas para resolver desafíos reales de la agricultura y los sistemas alimentarios a través de la innovación y la biotecnología. La edición genética es una herramienta de precisión para aportar soluciones a los desafíos productivos y de sostenibilidad, y la papa, símbolo de nuestra cultura alimentaria, es un alimento básico cuya eficiencia productiva y calidad postcosecha deben mejorar si queremos enfrentar desafíos como el desperdicio alimentario y la sostenibilidad del sector”.
Las papas nativas fueron protagonistas de una actividad desarrollada en Punta Arenas en el marco del Día Internacional de la Papa y el Día de los Patrimonios, instancia que permitió destacar la relevancia histórica, agrícola y gastronómica de este cultivo, estrechamente vinculado a la cultura chilota y al desarrollo de Magallanes. Durante la jornada, el seremi de Agricultura de Magallanes, Juan Ignacio Cavada, señaló que la tradición papera en Chile tiene sus raíces en el archipiélago de Chiloé y recordó que las prácticas agrícolas asociadas a este cultivo llegaron a la región junto a los primeros procesos de poblamiento. Asimismo, destacó el trabajo impulsado por distintas instituciones para fortalecer la producción regional mediante iniciativas de innovación, tecnificación y apoyo a productores locales. Uno de los aspectos abordados fue la necesidad de generar mayor valor agregado a partir de las papas nativas, vinculando la producción agrícola con la gastronomía y el turismo. En ese contexto, el Programa Territorial Integrado (PTI) Agroalimentos de Magallanes relevó la importancia de articular el trabajo de investigadores, agricultores y emprendedores para potenciar productos con identidad regional. Como parte de estas acciones, el restaurante Ayma desarrolló durante mayo una propuesta gastronómica centrada en variedades locales de papas. La iniciativa buscó visibilizar la diversidad y versatilidad de este producto, incorporándolo en distintas preparaciones elaboradas con materias primas de la región. La actividad también permitió destacar el trabajo de conservación realizado por agricultores e investigadores. Desde INIA Kampenaike señalaron que el semillero certificado de la institución abastece a más de 500 agricultores de Magallanes, contribuyendo al fortalecimiento de la producción local, la seguridad alimentaria y la preservación de un patrimonio agrícola que forma parte de la identidad regional.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el director nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Carlos Furche Guajardo, junto a la directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod, dieron a conocer los avances que desarrolla la institución en Magallanes en materia de producción sustentable, innovación agrícola y fortalecimiento de la formación técnica e investigación aplicada. Uno de los principales temas abordados fue la realización del Día de Campo “Cosecha de papas y elaboración de subproductos”, actividad impulsada por INIA Kampenaike en el marco del programa financiado por el Gobierno Regional “Transferencia, aplicación de técnicas y procesamiento para la sostenibilidad de la producción de papas en agricultores de Magallanes”. La jornada reunió a más de 30 agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales, además de autoridades como el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, quienes conocieron el trabajo que desarrolla INIA en el semillero regional de papa certificada. Actualmente, el semillero contempla 5 hectáreas de cultivo y una cosecha proyectada superior a las 100 toneladas, proceso que se extenderá hasta el 16 de mayo. Según se informó, esta producción permitirá beneficiar a cerca de 500 pequeños agricultores de la región, quienes recibirán semilla certificada a partir de septiembre para establecer más de 20 hectáreas de cultivo, proyectando una producción anual superior a 500 toneladas de papa para consumo. Durante la actividad también se presentaron iniciativas de innovación y generación de valor agregado a partir de la producción agrícola regional, buscando fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria en Magallanes mediante técnicas sostenibles y adaptadas a las condiciones climáticas del territorio. En paralelo, las autoridades destacaron la firma de un convenio de colaboración entre INIA y Santo Tomás, acuerdo que busca fortalecer la formación técnica y la investigación aplicada en distintas áreas vinculadas al desarrollo agropecuario y ambiental. El convenio contempla un marco de cooperación orientado a potenciar áreas relacionadas con agroecología, ganadería, manejo de praderas y cultivos, conservación de recursos genéticos, hongos y frutos silvestres, restauración ecológica, producción sustentable y adaptación al cambio climático, promoviendo además el trabajo conjunto entre investigadores, académicos y estudiantes.
Con el objetivo de fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria en la Región de Magallanes, INIA Kampenaike realizó el Día de Campo Cosecha de papas y elaboración de subproductos , actividad desarrollada en el marco del programa financiado por el Gobierno Regional Transferencia, aplicación de técnicas y procesamiento para la sostenibilidad de la producción de papas en agricultores de Magallanes . La jornada contó con la participación del director nacional de INIA, Carlos Furche ; el seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada ; la directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod ; y más de 30 agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales. Durante la actividad, los asistentes conocieron el trabajo que desarrolla INIA en el semillero regional de papa certificada, donde actualmente se cultivan 5 hectáreas , cuya cosecha se extenderá hasta el 16 de mayo, con una producción proyectada superior a 100 toneladas . Este volumen permitirá beneficiar a cerca de 500 pequeños agricultores , quienes recibirán semilla certificada a partir de septiembre para establecer más de 20 hectáreas de cultivo , con una producción estimada superior a 500 toneladas anuales de papa para consumo . La investigadora y jefa del programa papas de INIA Kampenaike, Carolla Martínez , explicó que la actividad permitió mostrar en terreno el manejo del semillero y que los agricultores participaran activamente en la cosecha, además de conocer el trabajo de innovación orientado al valor agregado mediante el desarrollo de subproductos. En ese contexto, los asistentes participaron en una degustación y análisis sensorial de prototipos de papas chips, una de las líneas del programa que busca reducir pérdidas productivas y abrir nuevas oportunidades comerciales para pequeños productores mediante el procesamiento del descarte de papa consumo. La directora regional de INIA Kampenaike, Claudia McLeod , destacó que el proyecto combina innovación productiva y nuevas oportunidades de negocio. Estamos evaluando variedades más resistentes al déficit hídrico, incorporando herramientas de control biológico de enfermedades y mejorando tecnologías de manejo como riego, cortinas cortaviento y semilla certificada. Además, buscamos transformar la merma productiva en nuevos productos con valor agregado para los agricultores, señaló. Actualmente, Magallanes produce cerca de 1.400 toneladas de papas , cifra que ha crecido significativamente en los últimos años, aunque la región aún depende de importaciones desde otras zonas del país y Argentina. El seremi de agricultura, Juan Ignacio Cavada , destacó que esta iniciativa responde a los desafíos estratégicos del ministerio de agricultura y el sector. Este es un ejemplo concreto de cómo la ciencia, la tecnología y el apoyo público pueden fortalecer la agricultura regional, mejorando productividad, resiliencia y seguridad alimentaria frente al cambio climático y los desafíos sanitarios, afirmó. Por su parte, el director nacional de INIA, Carlos Furche , valoró el impacto del trabajo colaborativo entre investigación, sector público y productores. Hoy más de 500 agricultores trabajan con semilla certificada producida por INIA y cerca del 20% de las papas que se consumen en Magallanes ya se producen localmente. Este proyecto demuestra cómo la innovación aplicada puede transformar la agricultura en una región extrema y fortalecer su desarrollo productivo y seguridad alimentaria, concluyó.
Un nuevo estudio científico publicado en la revista Agronomy reporta un avance relevante en el mejoramiento de uno de los cultivos alimentarios más estratégicos para Chile y el mundo: la papa. Mediante edición genómica CRISPR-Cas, investigadores chilenos lograron desarrollar líneas de papa que se oxidan más lentamente después de ser cortadas, un rasgo que puede contribuir a reducir desperdicios, mantener la calidad y aportar a la seguridad alimentaria. La investigación, liderada por científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en Chile, y realizada con la papa Yagana, una de las variedades preferidas en Chile por su sabor y versatilidad, se enfocó en editar el gen PPO2, que regula la actividad de la enzima polifenol oxidasa, responsable del pardeamiento en papas tras lesiones, corte o pelado. El resultado fue la obtención de líneas de papa con oxidación retardada después de ser peladas y cortadas, confirmando a su vez que el producto final no contenía ADN de otro organismo (transgenes). Este avance tiene implicancias prácticas relevantes, ya que la reducción del pardeamiento postcosecha permitiría disminuir el desperdicio de alimentos al mantener la apariencia y el valor comercial de las papas frescas y procesadas, mejorando la calidad del producto tanto para los consumidores como para la industria, al ofrecer alimentos visualmente más atractivos. Esta innovación biotecnológica, al no poseer ADN de otros organismos, luego de una evaluación técnica deberá ser confirmada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) como un producto no-OGM (no genéticamente modificado) Este tipo de investigación representa un ejemplo claro de cómo la biotecnología y la edición genética pueden aportar soluciones concretas a problemas agrícolas y de sostenibilidad, sin alterar otras características productivas del cultivo ni comprometer su inocuidad. Para el Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio “Este avance demuestra que Chile tiene todas las capacidades científicas, tecnológicas y humanas para resolver desafíos reales de la agricultura y los sistemas alimentarios a través de la innovación y la biotecnología. La edición genética es una herramienta de precisión para aportar soluciones a los desafíos productivos y de sostenibilidad, y la papa, símbolo de nuestra cultura alimentaria, es un alimento básico cuya eficiencia productiva y calidad postcosecha deben mejorar si queremos enfrentar desafíos como el desperdicio alimentario y la sostenibilidad del sector”.