En particular respecto a la distribución de capturas e ingresos entre los propietarios de embarcaciones artesanales para cada región del país. La investigación analizó datos de desembarcos de Sernapesca a nivel nacional y propone acciones para avanzar en las posibles causas que afectan la equidad y sostenibilidad de este sector. Uno de los principales problemas socioeconómicos en la actualidad es la desigualdad, que genera impactos significativos en la estabilidad y sostenibilidad de los sistemas sociales y económicos, al mismo tiempo que erosiona las bases de las sociedades democráticas modernas. Ocean and Coastal Management por un grupo de investigadores del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) y el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), entre otras instituciones, indagó en las desigualdades que afectan la actividad de la pesca artesanal en Chile. Sernapesca, que luego fueron procesadas en el Datacenter del SECOS con datos de más de 15.000 embarcaciones artesanales en todas las regiones del país. Así, se analizaron desembarcos diarios de todos los botes autorizados para pesca artesanal en Chile y a través de cuatro indicadores reconocidos de desigualdad económica, para evaluar cómo se distribuyen las capturas y los ingresos. Universidad de Los Lagos, Centro IDEAL y SECOS. Para el grupo de autores del artículo, estas concentraciones pueden generar tensiones, debilitar la cohesión del sector y también erosionar la legitimidad de las políticas de manejo de recursos pesqueros. “Los resultados nos invitan a pensar en cómo las estructuras institucionales, los sistemas de acceso y los marcos regulatorios están favoreciendo a ciertos segmentos por sobre otros; y si queremos avanzar hacia una pesca artesanal más justa y sostenible, es clave poner sobre la mesa estas desigualdades y abordarlas de manera explícita”, añade Nahuelhual. Desigualdad estructural Los datos del análisis muestran una tendencia de la desigualdad de norte a sur en términos de desembarques e ingresos: mientras en Antofagasta, Atacama y Coquimbo se observan las mayores brechas —reflejadas en altos coeficientes de Gini—, en zonas centrales como Valparaíso, O’Higgins, Maule y Ñuble las diferencias son menores, aunque Valparaíso destaca por mantener un índice alto de desigualdad. Más al sur, Biobío y Los Ríos presentan un repunte de la desigualdad, en contraste con Los Lagos y Magallanes, que muestran niveles relativamente bajos. Estas variaciones están asociadas a la composición de la flota y la dependencia de ciertas especies: las regiones con mayor proporción de embarcaciones grandes (sobre 12 metros), como Coquimbo y Biobío, registran los índices de desigualdad más altos. El Dr. Luis Outeiro, geógrafo del Centro IDEAL-UACh explica que el estudio permitió constatar la desigualdad existente en una actividad que plantea realidades muy dispares, y en donde cada región del país presenta sus propias brechas, algunas más evidentes que otras. “Estas diferencias se encuentran influenciadas por diversos factores entre ellos: la naturaleza del ecosistema, las formas en que la interacción social y humana ha configurado los sistemas de pesca, y también el contexto histórico, que ha sentado las bases del modo en que la actividad se fue desarrollando en distintas zonas del país”. “Lo que muestra el estudio en pesca artesanal es parte de un patrón más amplio que también hemos observado en otros sectores, como por ejemplo en la distribución de la tierra en zonas rurales de Chile”, indica Nahuelhual. Lo relevante de mirar estas desigualdades de forma estructural es que no se trata solo de diferencias individuales o de esfuerzo, sino de condiciones desiguales de partida que están institucionalizadas. Por eso creemos que para avanzar hacia una pesca artesanal más justa, es necesario poner en el centro estas dimensiones estructurales de la desigualdad”, afirma. Para los autores, este análisis es un inicio de un camino más complejo, pues aún falta entender parte de las causas estructurales e históricas, cómo se experimenta esta desigualdad desde dentro del sector: cómo la perciben los propios pescadores y pescadoras, cómo impacta su sentido de justicia o su disposición a participar en instancias de gobernanza e incorporar otras dimensiones de exclusión como el género, la edad o la pertenencia territorial.
En particular respecto a la distribución de capturas e ingresos entre los propietarios de embarcaciones artesanales para cada región del país. La investigación analizó datos de desembarcos de Sernapesca a nivel nacional y propone acciones para avanzar en las posibles causas que afectan la equidad y sostenibilidad de este sector. Uno de los principales problemas socioeconómicos en la actualidad es la desigualdad, que genera impactos significativos en la estabilidad y sostenibilidad de los sistemas sociales y económicos, al mismo tiempo que erosiona las bases de las sociedades democráticas modernas. Ocean and Coastal Management por un grupo de investigadores del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) y el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), entre otras instituciones, indagó en las desigualdades que afectan la actividad de la pesca artesanal en Chile. Sernapesca, que luego fueron procesadas en el Datacenter del SECOS con datos de más de 15.000 embarcaciones artesanales en todas las regiones del país. Así, se analizaron desembarcos diarios de todos los botes autorizados para pesca artesanal en Chile y a través de cuatro indicadores reconocidos de desigualdad económica, para evaluar cómo se distribuyen las capturas y los ingresos. Universidad de Los Lagos, Centro IDEAL y SECOS. Para el grupo de autores del artículo, estas concentraciones pueden generar tensiones, debilitar la cohesión del sector y también erosionar la legitimidad de las políticas de manejo de recursos pesqueros. “Los resultados nos invitan a pensar en cómo las estructuras institucionales, los sistemas de acceso y los marcos regulatorios están favoreciendo a ciertos segmentos por sobre otros; y si queremos avanzar hacia una pesca artesanal más justa y sostenible, es clave poner sobre la mesa estas desigualdades y abordarlas de manera explícita”, añade Nahuelhual. Desigualdad estructural Los datos del análisis muestran una tendencia de la desigualdad de norte a sur en términos de desembarques e ingresos: mientras en Antofagasta, Atacama y Coquimbo se observan las mayores brechas —reflejadas en altos coeficientes de Gini—, en zonas centrales como Valparaíso, O’Higgins, Maule y Ñuble las diferencias son menores, aunque Valparaíso destaca por mantener un índice alto de desigualdad. Más al sur, Biobío y Los Ríos presentan un repunte de la desigualdad, en contraste con Los Lagos y Magallanes, que muestran niveles relativamente bajos. Estas variaciones están asociadas a la composición de la flota y la dependencia de ciertas especies: las regiones con mayor proporción de embarcaciones grandes (sobre 12 metros), como Coquimbo y Biobío, registran los índices de desigualdad más altos. El Dr. Luis Outeiro, geógrafo del Centro IDEAL-UACh explica que el estudio permitió constatar la desigualdad existente en una actividad que plantea realidades muy dispares, y en donde cada región del país presenta sus propias brechas, algunas más evidentes que otras. “Estas diferencias se encuentran influenciadas por diversos factores entre ellos: la naturaleza del ecosistema, las formas en que la interacción social y humana ha configurado los sistemas de pesca, y también el contexto histórico, que ha sentado las bases del modo en que la actividad se fue desarrollando en distintas zonas del país”. “Lo que muestra el estudio en pesca artesanal es parte de un patrón más amplio que también hemos observado en otros sectores, como por ejemplo en la distribución de la tierra en zonas rurales de Chile”, indica Nahuelhual. Lo relevante de mirar estas desigualdades de forma estructural es que no se trata solo de diferencias individuales o de esfuerzo, sino de condiciones desiguales de partida que están institucionalizadas. Por eso creemos que para avanzar hacia una pesca artesanal más justa, es necesario poner en el centro estas dimensiones estructurales de la desigualdad”, afirma. Para los autores, este análisis es un inicio de un camino más complejo, pues aún falta entender parte de las causas estructurales e históricas, cómo se experimenta esta desigualdad desde dentro del sector: cómo la perciben los propios pescadores y pescadoras, cómo impacta su sentido de justicia o su disposición a participar en instancias de gobernanza e incorporar otras dimensiones de exclusión como el género, la edad o la pertenencia territorial.