En el marco del impulso a fuentes energéticas locales y sustentables, la Secretaría Regional Ministerial de Energía de Magallanes relevó el aporte que realiza la empresa Madera San Vicente al desarrollo de la industria regional del pellet, un combustible renovable producido a partir del aprovechamiento de biomasa forestal proveniente de residuos de madera nativa de lenga. El Seremi de Energía de Magallanes, Marco Antonio Pinto, valoró el rol que cumple esta iniciativa en el contexto de la transición energética y el fortalecimiento de la seguridad de suministro regional. Magallanes posee características únicas desde el punto de vista energético. Nuestro aislamiento geográfico nos desafía permanentemente a buscar soluciones locales que fortalezcan la seguridad energética de las familias. La producción de pellet de lenga desarrollada por Madera San Vicente es un ejemplo concreto de cómo podemos aprovechar responsablemente nuestros recursos, generar valor agregado en la región y ofrecer una alternativa eficiente de calefacción para los hogares magallánicos. La autoridad regional destacó que uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia es su capacidad para mantener una operación continua durante todo el año, permitiendo generar reservas de producto para enfrentar el aumento de la demanda durante la temporada invernal. Contar con una capacidad regional de producción y almacenamiento de pellet es fundamental para dar estabilidad al mercado local y fortalecer la disponibilidad de este combustible durante los períodos de mayor consumo. Esto entrega mayor certeza a las familias y contribuye a la resiliencia energética de nuestro territorio. La planta opera mediante el aprovechamiento de residuos forestales provenientes principalmente del procesamiento de lenga, transformándolos en pellets de alto poder calorífico a través de procesos de secado, molienda y compactación. Además, la empresa ha incorporado tecnología desarrollada en la propia región, fortaleciendo capacidades técnicas locales y promoviendo innovación asociada al aprovechamiento energético de la biomasa. Por su parte, Cristian Burge y Jaime Careaga representantes de Madera San Vicente explicaron que la producción de pellet surgió como una alternativa para aprovechar integralmente los residuos generados por la actividad forestal, evolucionando con el tiempo hasta consolidarse como una línea productiva estratégica para el abastecimiento regional. “Lo que comenzó hace más de una década como una forma de aprovechar los residuos de nuestra actividad maderera, hoy se ha convertido en un aporte concreto a la seguridad energética de Magallanes. Producimos pellet de lenga durante todo el año, con materia prima local y un alto estándar de calidad, manteniendo stock para abastecer a los hogares incluso en los períodos de mayor demanda. Este pellet, que alcanza cerca de 4.600 kilocalorías por kilogramo, refleja nuestro compromiso con una energía regional, renovable y desarrollada desde Magallanes para Magallanes.” Desde la SEREMI de Energía señalaron que este tipo de iniciativas se alinean con los objetivos de diversificación energética, eficiencia en el uso de los recursos y desarrollo sostenible impulsados por el Ministerio de Energía. La transición energética también se construye desde los territorios. No solo mediante grandes proyectos, sino también a través de iniciativas regionales que generan empleo, incorporan innovación, promueven la economía circular y fortalecen la autonomía energética local. La experiencia de Madera San Vicente demuestra que es posible avanzar en esa dirección aprovechando las capacidades productivas existentes en Magallanes, concluyó el Seremi. La planta continúa abasteciendo principalmente al mercado regional produciendo 140 toneladas de pellet mensual, lo que contribuye a que un mayor número de hogares pueda acceder a una alternativa de calefacción renovable producida íntegramente en Magallanes, a partir del aprovechamiento sustentable de recursos forestales disponibles en el territorio.
El Plan Maestro de Saneamiento Sanitario que busca renovar el alcantarillado y la red de agua potable de la ciudad de Puerto Williams comenzó su avance gracias a una alianza público privada que está levantando los datos topográficos necesarios determinar el lugar donde se emplazará la nueva infraestructura. Esta semana, el delegado provincial de Antártica, Rodolfo Moncada, acompañó a la comitiva de Bienes Nacionales y la empresa Aguas Magallanes hasta el sector de la bocatoma del río Róbalo sin ocultar su alegría. “En verdad que visualizar futuros terrenos para una pronta instalación de una planta de tratamiento de aguas es un tema para nosotros muy prioritario. Con esta visita se da el puntapié inicial de una obra tan anhelada por la población y que hemos conversado ya con organizaciones sociales y autoridades tales como el gobernador regional, la delegada, porque lo que tenemos estaba diseñado para una ciudad que hoy día ya no es. Asimismo queremos avanzar en la provisión de generación eléctrica mirando siempre hacia el futuro” puntualizó. La secretaria regional de Bienes Nacionales, Lorena Díaz Loaiza señaló que “esta es una instrucción que nos ha dado el propio presidente José Antonio Kast, para quien es muy importante el bienestar de esta comuna. Hace dos años ocurrió un incidente donde hubo un desborde de la toma de agua y eso provocó que la localidad estuviera más de una semana sin suministro. Queremos prevenir que aquello no vuelva a suceder”. Lorena Díaz Loaiza recalcó que es prioridad presidencial que se tomen medidas al respecto “Por eso también sostuvimos hace poco una reunión con el Gobierno Regional quienes financian la obra con el Plan Especial de Zonas Extremas y que están también muy preocupados de sus avances”. Para Javier Correa, subgerente de Operaciones de la empresa Aguas Magallanes la prioridad de este trabajo colaborativo es intervenir en el componente dos del Plan Maestro “que implica seguridad y cambio climático, levantando topográficamente el sector de la captación y terrenos aledaños para definir un área que permita llevar la planta de tratamiento de agua potable a una cota mayor (altura) generando autonomía y seguridad en el suministro”.
Un equipo de investigadores logró construir por primera vez un genoma de referencia a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, conocido comúnmente como clavelito antártico, una de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártica. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Genome Biology and Evolution, representa un hito para la ciencia polar al entregar el mapa genético más completo obtenido hasta ahora para esta especie. El clavelito antártico despierta un especial interés científico porque constituye un modelo biológico único para estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en condiciones extremas, como el frío intenso, la alta radiación ultravioleta, la sequía y los constantes ciclos de congelamiento y deshielo. Descifrar los mecanismos genéticos y fisiológicos que sustentan esta extraordinaria capacidad de adaptación permitirá comprender mejor los procesos evolutivos que hacen posible la vida vegetal en ambientes extremos. Además, esta especie es considerada un bioindicador de los efectos del cambio climático en los ecosistemas polares y desempeña un papel clave como soporte de comunidades microbianas del suelo, fundamentales para el funcionamiento y la biodiversidad de estos ecosistemas. Hasta antes de este trabajo científico, se contaba únicamente con fragmentos aislados del ADN de la planta. Gracias a la nueva investigación fue posible ensamblar prácticamente todo su genoma, ordenándose en sus cromosomas, como si se hubiese completado un rompecabezas del que antes solo existían piezas dispersas. El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, anillo de investigación en ciencia antártica financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor (UMayor). “Este mapa genético nos permitirá buscar con precisión cuáles son los genes y mecanismos que hacen posible que esta planta sobreviva al frío extremo, la intensa radiación ultravioleta y la escasez de agua que caracteriza a la Antártica”, asegura el Dr. Castro-Nallar. El genoma, denominado POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y fue ensamblado en 40 cromosomas, alcanzando un nivel de resolución sin precedentes para una planta antártica. Además, el equipo identificó más de 40.700 genes codificantes de proteínas, de los que el 95 % cuenta con una anotación funcional, constituyendo una plataforma de referencia para futuras investigaciones sobre adaptación al estrés ambiental. “Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes sólo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas”, explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y uno de los coautores del estudio. Para alcanzar este resultado, los investigadores combinaron tecnologías de secuenciación de ADN de última generación (PacBio HiFi y Hi-C), junto con más de un año de análisis bioinformático realizado en Chile. Aunque la obtención de los datos genómicos tomó solo algunas semanas, el ensamblaje, ordenamiento y validación del genoma requirieron cerca de un año y medio de trabajo especializado. Aplicaciones futuras Más allá del avance en genómica, la investigación entrega una herramienta fundamental para comprender cómo las plantas logran adaptarse a ambientes extremos. El nuevo genoma permitirá estudiar con mayor precisión los genes asociados a la tolerancia al frío, la congelación, la sequía y otros factores ambientales, conocimientos que, a mediano plazo, podrían contribuir al desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático. “Sus características podrían tener aplicaciones futuras en la agricultura. Los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática”, explica el Dr. Castro- Nallar. La publicación abre ahora una nueva etapa de investigación. El equipo utilizará este genoma de referencia para estudiar la diversidad genética de poblaciones de Colobanthus quitensis distribuidas entre el Cabo de Hornos y la Antártica con el objetivo de comprender cómo esta especie colonizó el continente blanco y cuáles son las bases genéticas de su extraordinaria capacidad de supervivencia. El artículo científico se encuentra disponible aquí. Más información en www.icemelt.cl
IB Decarb Dos Alfa SpA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el Proyecto Acuario – Producción de Amoníaco Verde, iniciativa que contempla una inversión estimada de US$4.700 millones en la comuna de San Gregorio, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. El proyecto busca producir amoníaco verde para su comercialización y posterior venta en el mercado internacional, a partir de hidrógeno generado mediante electrólisis con energía renovable y nitrógeno capturado desde la atmósfera. Producción de 4.100 toneladas diarias De acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental, Acuario considera una capacidad de producción de 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde durante su fase de operación. La vida útil total del proyecto se estima en 46 años, considerando construcción, operación y cierre. La iniciativa se localizará en el sector de bahía Gregorio, aproximadamente 103 kilómetros al noreste de Punta Arenas, en la Provincia de Magallanes. El proyecto ingresó al SEIA mediante un Estudio de Impacto Ambiental, bajo la tipología asociada a la producción, almacenamiento o manejo habitual de sustancias corrosivas o reactivas, debido a la producción de amoníaco. Parque eólico de 1,73 GW y 173 aerogeneradores Para abastecer de energía renovable a la planta, el proyecto contempla la construcción de un parque eólico compuesto por 173 aerogeneradores, con una potencia instalada de 1,73 GW. La energía generada será transmitida mediante líneas eléctricas soterradas de 220 kV desde subestaciones colectoras hacia la subestación principal ubicada en la planta de procesos. Además, el proyecto considera un sistema de almacenamiento de energía mediante baterías BESS, orientado a respaldar la operación frente a la variabilidad de la generación eólica. Entre sus obras principales, la iniciativa incluye una planta de procesos, parque eólico, subestaciones, ductos, líneas soterradas de transmisión eléctrica, caminos internos, campamentos, sistemas de almacenamiento de hidrógeno y amoníaco, planta Haber-Bosch, unidad separadora de aire y sistemas de tratamiento de residuos líquidos industriales. Agua desalada será suministrada por un tercero El proyecto considera que el agua utilizada para producir hidrógeno verde será suministrada por un tercero autorizado ubicado en la zona costera. Desde ese punto, el agua desalada será conducida hasta la planta mediante ductos soterrados. El documento precisa que el proceso de obtención y desalación de agua de mar no forma parte del proyecto. Del mismo modo, el transporte del amoníaco desde la planta hacia la zona costera será realizado mediante un ducto, mientras que la exportación del producto estará a cargo de un tercero autorizado y tampoco forma parte del alcance sometido a evaluación. Construcción partiría en 2029 y operación en 2033 La fase de construcción considera un horizonte de cuatro años. Según el cronograma del EIA, las obras comenzarían durante el tercer trimestre de 2029 y finalizarían en el segundo trimestre de 2033. La operación se estima en 40 años, con inicio previsto para el tercer trimestre de 2033 y término en el segundo trimestre de 2073. Posteriormente, la fase de cierre se desarrollaría hasta el segundo trimestre de 2075. Durante la construcción, el proyecto requerirá una mano de obra promedio de 1.595 trabajadores, con un máximo de 3.000 personas en el período de mayor contratación. En operación, se considera un promedio de 411 trabajadores y un máximo de 977 personas. Área de intervención y componentes ambientales La superficie predial total del proyecto alcanza 26.345 hectáreas, de las cuales 1.542,2 hectáreas corresponden al área intervenida, considerando obras temporales y permanentes. El expediente incluye áreas de influencia vinculadas a flora, fauna, humedales, calidad de aguas, suelos, ruido, vibraciones, paisaje, patrimonio arqueológico y paleontológico, medio humano, turismo y uso del territorio, entre otros componentes. En materia climática, el titular informó que revisó el Atlas de Riesgos Climáticos para Chile (ARClim) para identificar amenazas, exposición, sensibilidad y riesgo futuro en el área de emplazamiento. Según el documento, no se identificaron riesgos altos asociados a los efectos futuros del cambio climático en la comuna de San Gregorio. EIA identifica causales del artículo 11 El proyecto se somete como Estudio de Impacto Ambiental por causales del artículo 11 de la Ley N°19.300, incluyendo eventuales efectos adversos significativos sobre recursos naturales renovables, alteración significativa de sistemas de vida y costumbres de grupos humanos, localización próxima a recursos o áreas protegidas, y alteración de patrimonio cultural. Además, el expediente contempla antecedentes de participación ciudadana temprana, acciones previas, monitoreo participativo, medidas de mitigación, reparación y compensación, plan de contingencias y emergencias, plan de seguimiento ambiental y permisos ambientales sectoriales. Fuente: reporteminero.cl
La iniciativa surge luego de que se conociera que ENAP se opuso a la entrega de antecedentes solicitados a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), invocando el procedimiento contemplado en la Ley de Transparencia. Si bien este mecanismo suspende temporalmente la entrega de la información mientras resuelve el Consejo para la Transparencia, el parlamentario sostuvo que ello no debe transformarse en un obstáculo para conocer antecedentes que son de evidente interés público, especialmente para los habitantes de Magallanes. “Estamos hablando de infraestructura crítica y del suministro de un servicio esencial para miles de familias de Magallanes. La transparencia debe ser la regla, especialmente cuando se trata de una empresa pública. La ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurrió, cómo avanza la recuperación del gasoducto y cuáles son las medidas que se están implementando para garantizar el abastecimiento de gas en nuestra región”, afirmó Kusanovic. En el oficio, el senador solicitó al Ministerio remitir los antecedentes disponibles sobre el accidente, el estado de recuperación del Gasoducto N°18, las evaluaciones de riesgo efectuadas y los planes de contingencia implementados para asegurar la continuidad operacional. Asimismo, pidió evaluar la elaboración de lineamientos que fortalezcan la transparencia y la rendición de cuentas en las empresas públicas del sector energético, promoviendo una coordinación con ENAP que permita compatibilizar la protección de información (efectivamente reservada) con el principio de máxima divulgación establecido en la Ley N°20.285. El parlamentario enfatizó que su solicitud no busca interferir en las atribuciones del Consejo para la Transparencia, sino reforzar la confianza ciudadana y asegurar que exista información oportuna sobre una infraestructura estratégica para la seguridad energética de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. “Hay que recordar que el dueño de ENAP es el Estado de Chile, por lo que no puede negarse a entregar información solicitada por su propio dueño. Por lo mismo, los magallánicos merecemos certeza, sobre todo cuando está en juego la seguridad energética de nuestra región y el suministro de gas.”, concluyó el senador.
En el marco del impulso a fuentes energéticas locales y sustentables, la Secretaría Regional Ministerial de Energía de Magallanes relevó el aporte que realiza la empresa Madera San Vicente al desarrollo de la industria regional del pellet, un combustible renovable producido a partir del aprovechamiento de biomasa forestal proveniente de residuos de madera nativa de lenga. El Seremi de Energía de Magallanes, Marco Antonio Pinto, valoró el rol que cumple esta iniciativa en el contexto de la transición energética y el fortalecimiento de la seguridad de suministro regional. Magallanes posee características únicas desde el punto de vista energético. Nuestro aislamiento geográfico nos desafía permanentemente a buscar soluciones locales que fortalezcan la seguridad energética de las familias. La producción de pellet de lenga desarrollada por Madera San Vicente es un ejemplo concreto de cómo podemos aprovechar responsablemente nuestros recursos, generar valor agregado en la región y ofrecer una alternativa eficiente de calefacción para los hogares magallánicos. La autoridad regional destacó que uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia es su capacidad para mantener una operación continua durante todo el año, permitiendo generar reservas de producto para enfrentar el aumento de la demanda durante la temporada invernal. Contar con una capacidad regional de producción y almacenamiento de pellet es fundamental para dar estabilidad al mercado local y fortalecer la disponibilidad de este combustible durante los períodos de mayor consumo. Esto entrega mayor certeza a las familias y contribuye a la resiliencia energética de nuestro territorio. La planta opera mediante el aprovechamiento de residuos forestales provenientes principalmente del procesamiento de lenga, transformándolos en pellets de alto poder calorífico a través de procesos de secado, molienda y compactación. Además, la empresa ha incorporado tecnología desarrollada en la propia región, fortaleciendo capacidades técnicas locales y promoviendo innovación asociada al aprovechamiento energético de la biomasa. Por su parte, Cristian Burge y Jaime Careaga representantes de Madera San Vicente explicaron que la producción de pellet surgió como una alternativa para aprovechar integralmente los residuos generados por la actividad forestal, evolucionando con el tiempo hasta consolidarse como una línea productiva estratégica para el abastecimiento regional. “Lo que comenzó hace más de una década como una forma de aprovechar los residuos de nuestra actividad maderera, hoy se ha convertido en un aporte concreto a la seguridad energética de Magallanes. Producimos pellet de lenga durante todo el año, con materia prima local y un alto estándar de calidad, manteniendo stock para abastecer a los hogares incluso en los períodos de mayor demanda. Este pellet, que alcanza cerca de 4.600 kilocalorías por kilogramo, refleja nuestro compromiso con una energía regional, renovable y desarrollada desde Magallanes para Magallanes.” Desde la SEREMI de Energía señalaron que este tipo de iniciativas se alinean con los objetivos de diversificación energética, eficiencia en el uso de los recursos y desarrollo sostenible impulsados por el Ministerio de Energía. La transición energética también se construye desde los territorios. No solo mediante grandes proyectos, sino también a través de iniciativas regionales que generan empleo, incorporan innovación, promueven la economía circular y fortalecen la autonomía energética local. La experiencia de Madera San Vicente demuestra que es posible avanzar en esa dirección aprovechando las capacidades productivas existentes en Magallanes, concluyó el Seremi. La planta continúa abasteciendo principalmente al mercado regional produciendo 140 toneladas de pellet mensual, lo que contribuye a que un mayor número de hogares pueda acceder a una alternativa de calefacción renovable producida íntegramente en Magallanes, a partir del aprovechamiento sustentable de recursos forestales disponibles en el territorio.
El Plan Maestro de Saneamiento Sanitario que busca renovar el alcantarillado y la red de agua potable de la ciudad de Puerto Williams comenzó su avance gracias a una alianza público privada que está levantando los datos topográficos necesarios determinar el lugar donde se emplazará la nueva infraestructura. Esta semana, el delegado provincial de Antártica, Rodolfo Moncada, acompañó a la comitiva de Bienes Nacionales y la empresa Aguas Magallanes hasta el sector de la bocatoma del río Róbalo sin ocultar su alegría. “En verdad que visualizar futuros terrenos para una pronta instalación de una planta de tratamiento de aguas es un tema para nosotros muy prioritario. Con esta visita se da el puntapié inicial de una obra tan anhelada por la población y que hemos conversado ya con organizaciones sociales y autoridades tales como el gobernador regional, la delegada, porque lo que tenemos estaba diseñado para una ciudad que hoy día ya no es. Asimismo queremos avanzar en la provisión de generación eléctrica mirando siempre hacia el futuro” puntualizó. La secretaria regional de Bienes Nacionales, Lorena Díaz Loaiza señaló que “esta es una instrucción que nos ha dado el propio presidente José Antonio Kast, para quien es muy importante el bienestar de esta comuna. Hace dos años ocurrió un incidente donde hubo un desborde de la toma de agua y eso provocó que la localidad estuviera más de una semana sin suministro. Queremos prevenir que aquello no vuelva a suceder”. Lorena Díaz Loaiza recalcó que es prioridad presidencial que se tomen medidas al respecto “Por eso también sostuvimos hace poco una reunión con el Gobierno Regional quienes financian la obra con el Plan Especial de Zonas Extremas y que están también muy preocupados de sus avances”. Para Javier Correa, subgerente de Operaciones de la empresa Aguas Magallanes la prioridad de este trabajo colaborativo es intervenir en el componente dos del Plan Maestro “que implica seguridad y cambio climático, levantando topográficamente el sector de la captación y terrenos aledaños para definir un área que permita llevar la planta de tratamiento de agua potable a una cota mayor (altura) generando autonomía y seguridad en el suministro”.
Un equipo de investigadores logró construir por primera vez un genoma de referencia a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, conocido comúnmente como clavelito antártico, una de las dos únicas plantas vasculares nativas de la Antártica. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Genome Biology and Evolution, representa un hito para la ciencia polar al entregar el mapa genético más completo obtenido hasta ahora para esta especie. El clavelito antártico despierta un especial interés científico porque constituye un modelo biológico único para estudiar cómo las plantas logran sobrevivir en condiciones extremas, como el frío intenso, la alta radiación ultravioleta, la sequía y los constantes ciclos de congelamiento y deshielo. Descifrar los mecanismos genéticos y fisiológicos que sustentan esta extraordinaria capacidad de adaptación permitirá comprender mejor los procesos evolutivos que hacen posible la vida vegetal en ambientes extremos. Además, esta especie es considerada un bioindicador de los efectos del cambio climático en los ecosistemas polares y desempeña un papel clave como soporte de comunidades microbianas del suelo, fundamentales para el funcionamiento y la biodiversidad de estos ecosistemas. Hasta antes de este trabajo científico, se contaba únicamente con fragmentos aislados del ADN de la planta. Gracias a la nueva investigación fue posible ensamblar prácticamente todo su genoma, ordenándose en sus cromosomas, como si se hubiese completado un rompecabezas del que antes solo existían piezas dispersas. El estudio fue liderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, académico de la Universidad de Talca (UTalca) e investigador de ICEMELT, anillo de investigación en ciencia antártica financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y encabezado por la Universidad Mayor (UMayor). “Este mapa genético nos permitirá buscar con precisión cuáles son los genes y mecanismos que hacen posible que esta planta sobreviva al frío extremo, la intensa radiación ultravioleta y la escasez de agua que caracteriza a la Antártica”, asegura el Dr. Castro-Nallar. El genoma, denominado POLARIX, abarca 887 millones de pares de bases y fue ensamblado en 40 cromosomas, alcanzando un nivel de resolución sin precedentes para una planta antártica. Además, el equipo identificó más de 40.700 genes codificantes de proteínas, de los que el 95 % cuenta con una anotación funcional, constituyendo una plataforma de referencia para futuras investigaciones sobre adaptación al estrés ambiental. “Es como tener un rompecabezas de 100 piezas del que antes sólo conocíamos las piezas sueltas. Ahora hemos logrado identificar y ensamblar 99 de ellas”, explica el Dr. Cristóbal Galbán, director de ICEMELT y uno de los coautores del estudio. Para alcanzar este resultado, los investigadores combinaron tecnologías de secuenciación de ADN de última generación (PacBio HiFi y Hi-C), junto con más de un año de análisis bioinformático realizado en Chile. Aunque la obtención de los datos genómicos tomó solo algunas semanas, el ensamblaje, ordenamiento y validación del genoma requirieron cerca de un año y medio de trabajo especializado. Aplicaciones futuras Más allá del avance en genómica, la investigación entrega una herramienta fundamental para comprender cómo las plantas logran adaptarse a ambientes extremos. El nuevo genoma permitirá estudiar con mayor precisión los genes asociados a la tolerancia al frío, la congelación, la sequía y otros factores ambientales, conocimientos que, a mediano plazo, podrían contribuir al desarrollo de cultivos más resilientes frente al cambio climático. “Sus características podrían tener aplicaciones futuras en la agricultura. Los genes relacionados con la tolerancia al frío y otros estreses ambientales podrían servir como base para desarrollar cultivos más resistentes ante la variabilidad climática”, explica el Dr. Castro- Nallar. La publicación abre ahora una nueva etapa de investigación. El equipo utilizará este genoma de referencia para estudiar la diversidad genética de poblaciones de Colobanthus quitensis distribuidas entre el Cabo de Hornos y la Antártica con el objetivo de comprender cómo esta especie colonizó el continente blanco y cuáles son las bases genéticas de su extraordinaria capacidad de supervivencia. El artículo científico se encuentra disponible aquí. Más información en www.icemelt.cl
IB Decarb Dos Alfa SpA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el Proyecto Acuario – Producción de Amoníaco Verde, iniciativa que contempla una inversión estimada de US$4.700 millones en la comuna de San Gregorio, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. El proyecto busca producir amoníaco verde para su comercialización y posterior venta en el mercado internacional, a partir de hidrógeno generado mediante electrólisis con energía renovable y nitrógeno capturado desde la atmósfera. Producción de 4.100 toneladas diarias De acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental, Acuario considera una capacidad de producción de 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde durante su fase de operación. La vida útil total del proyecto se estima en 46 años, considerando construcción, operación y cierre. La iniciativa se localizará en el sector de bahía Gregorio, aproximadamente 103 kilómetros al noreste de Punta Arenas, en la Provincia de Magallanes. El proyecto ingresó al SEIA mediante un Estudio de Impacto Ambiental, bajo la tipología asociada a la producción, almacenamiento o manejo habitual de sustancias corrosivas o reactivas, debido a la producción de amoníaco. Parque eólico de 1,73 GW y 173 aerogeneradores Para abastecer de energía renovable a la planta, el proyecto contempla la construcción de un parque eólico compuesto por 173 aerogeneradores, con una potencia instalada de 1,73 GW. La energía generada será transmitida mediante líneas eléctricas soterradas de 220 kV desde subestaciones colectoras hacia la subestación principal ubicada en la planta de procesos. Además, el proyecto considera un sistema de almacenamiento de energía mediante baterías BESS, orientado a respaldar la operación frente a la variabilidad de la generación eólica. Entre sus obras principales, la iniciativa incluye una planta de procesos, parque eólico, subestaciones, ductos, líneas soterradas de transmisión eléctrica, caminos internos, campamentos, sistemas de almacenamiento de hidrógeno y amoníaco, planta Haber-Bosch, unidad separadora de aire y sistemas de tratamiento de residuos líquidos industriales. Agua desalada será suministrada por un tercero El proyecto considera que el agua utilizada para producir hidrógeno verde será suministrada por un tercero autorizado ubicado en la zona costera. Desde ese punto, el agua desalada será conducida hasta la planta mediante ductos soterrados. El documento precisa que el proceso de obtención y desalación de agua de mar no forma parte del proyecto. Del mismo modo, el transporte del amoníaco desde la planta hacia la zona costera será realizado mediante un ducto, mientras que la exportación del producto estará a cargo de un tercero autorizado y tampoco forma parte del alcance sometido a evaluación. Construcción partiría en 2029 y operación en 2033 La fase de construcción considera un horizonte de cuatro años. Según el cronograma del EIA, las obras comenzarían durante el tercer trimestre de 2029 y finalizarían en el segundo trimestre de 2033. La operación se estima en 40 años, con inicio previsto para el tercer trimestre de 2033 y término en el segundo trimestre de 2073. Posteriormente, la fase de cierre se desarrollaría hasta el segundo trimestre de 2075. Durante la construcción, el proyecto requerirá una mano de obra promedio de 1.595 trabajadores, con un máximo de 3.000 personas en el período de mayor contratación. En operación, se considera un promedio de 411 trabajadores y un máximo de 977 personas. Área de intervención y componentes ambientales La superficie predial total del proyecto alcanza 26.345 hectáreas, de las cuales 1.542,2 hectáreas corresponden al área intervenida, considerando obras temporales y permanentes. El expediente incluye áreas de influencia vinculadas a flora, fauna, humedales, calidad de aguas, suelos, ruido, vibraciones, paisaje, patrimonio arqueológico y paleontológico, medio humano, turismo y uso del territorio, entre otros componentes. En materia climática, el titular informó que revisó el Atlas de Riesgos Climáticos para Chile (ARClim) para identificar amenazas, exposición, sensibilidad y riesgo futuro en el área de emplazamiento. Según el documento, no se identificaron riesgos altos asociados a los efectos futuros del cambio climático en la comuna de San Gregorio. EIA identifica causales del artículo 11 El proyecto se somete como Estudio de Impacto Ambiental por causales del artículo 11 de la Ley N°19.300, incluyendo eventuales efectos adversos significativos sobre recursos naturales renovables, alteración significativa de sistemas de vida y costumbres de grupos humanos, localización próxima a recursos o áreas protegidas, y alteración de patrimonio cultural. Además, el expediente contempla antecedentes de participación ciudadana temprana, acciones previas, monitoreo participativo, medidas de mitigación, reparación y compensación, plan de contingencias y emergencias, plan de seguimiento ambiental y permisos ambientales sectoriales. Fuente: reporteminero.cl
La iniciativa surge luego de que se conociera que ENAP se opuso a la entrega de antecedentes solicitados a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), invocando el procedimiento contemplado en la Ley de Transparencia. Si bien este mecanismo suspende temporalmente la entrega de la información mientras resuelve el Consejo para la Transparencia, el parlamentario sostuvo que ello no debe transformarse en un obstáculo para conocer antecedentes que son de evidente interés público, especialmente para los habitantes de Magallanes. “Estamos hablando de infraestructura crítica y del suministro de un servicio esencial para miles de familias de Magallanes. La transparencia debe ser la regla, especialmente cuando se trata de una empresa pública. La ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurrió, cómo avanza la recuperación del gasoducto y cuáles son las medidas que se están implementando para garantizar el abastecimiento de gas en nuestra región”, afirmó Kusanovic. En el oficio, el senador solicitó al Ministerio remitir los antecedentes disponibles sobre el accidente, el estado de recuperación del Gasoducto N°18, las evaluaciones de riesgo efectuadas y los planes de contingencia implementados para asegurar la continuidad operacional. Asimismo, pidió evaluar la elaboración de lineamientos que fortalezcan la transparencia y la rendición de cuentas en las empresas públicas del sector energético, promoviendo una coordinación con ENAP que permita compatibilizar la protección de información (efectivamente reservada) con el principio de máxima divulgación establecido en la Ley N°20.285. El parlamentario enfatizó que su solicitud no busca interferir en las atribuciones del Consejo para la Transparencia, sino reforzar la confianza ciudadana y asegurar que exista información oportuna sobre una infraestructura estratégica para la seguridad energética de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. “Hay que recordar que el dueño de ENAP es el Estado de Chile, por lo que no puede negarse a entregar información solicitada por su propio dueño. Por lo mismo, los magallánicos merecemos certeza, sobre todo cuando está en juego la seguridad energética de nuestra región y el suministro de gas.”, concluyó el senador.