Con una destacada participación de estudiantes se desarrolló la decimocuarta versión del concurso literario Nuestra Tierra, Nuestra Casa, iniciativa organizada en el marco del aniversario de Poetas del Mundo y que tuvo lugar el pasado 6 de julio, fecha en que además se conmemora el Día del Árbol. El certamen tuvo como principal objetivo fomentar la creatividad y la reflexión de niños, niñas y jóvenes en torno a la protección del medio ambiente, utilizando la literatura como una herramienta para promover valores de respeto y cuidado por la naturaleza. La actividad forma parte de las acciones impulsadas por Poetas del Mundo para fortalecer la conciencia ecológica entre las nuevas generaciones, entregando un mensaje de compromiso con el entorno y destacando la importancia de preservar los recursos naturales para las futuras generaciones. Desde la organización valoraron la amplia participación del estudiantado en esta nueva edición del concurso, resaltando el interés y la sensibilidad demostrada por los participantes a través de sus escritos, los que reflejaron diversas miradas sobre la relación entre las personas y el planeta. La realización de esta decimocuarta versión de Nuestra Tierra, Nuestra Casa reafirma el compromiso de Poetas del Mundo con la promoción de la literatura como una herramienta de transformación social y de educación ambiental, inspirando a la comunidad a construir una cultura de mayor respeto y responsabilidad hacia el medio ambiente.
P uerto Williams fue escenario esta semana de la presentación de Geodécimas, un canto a la geodiversidad de nuestro planeta y el cosmos, segunda obra literaria del Dr. Ramiro Bustamante, académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). La actividad se realizó en el marco de la IV Conferencia Internacional CHIC Centinelas del Cambio Climático y fue encabezada por el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Rodrigo Bravo Garrido, junto al autor del libro. Un puente entre ciencia y cultura Geodécimas, ilustrada por María Cristina Espinoza, propone un recorrido poético que conecta la geodiversidad —rocas, suelos, montañas, agua y procesos geológicos— con la biodiversidad que sustenta la vida en el planeta. La obra utiliza la décima, formato profundamente latinoamericano popularizado por Violeta Parra, para abordar contenidos científicos de manera accesible. El libro lleva al lector por un viaje literario que parte con la creación del universo hace 14.600 millones de años, continúa con la formación de la Tierra y la Luna hace 4.500 millones de años, y culmina con el surgimiento de la vida en nuestro planeta hace 3.500 millones de años. Se trata del segundo trabajo de Bustamante en esta línea, tras la publicación de Biodécimas en 2019. Una presentación con valor simbólico Durante la ceremonia, el Seremi Rodrigo Bravo destacó el valor de la obra como un puente entre el conocimiento científico y la divulgación cultural, y subrayó la pertinencia de presentarla en la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, un laboratorio natural reconocido mundialmente. Esta mixtura, entre ciencias naturales y humanidades, asentadas en la literatura, es el sinónimo del actual desarrollo de conocimiento, el cual invita a que todas las disciplinas conversen, converjan y se potencien a través de los diálogos multidisciplinarios, señaló la autoridad regional. ¿Por qué leer Geodécimas ? La obra ofrece una entrada accesible a contenidos de ciencias de la Tierra a través de un formato cercano a la tradición oral chilena, lo que la convierte en un material útil tanto para lectores generales como para públicos escolares, docentes y aficionados a la divulgación científica. En el contexto actual de crisis climática y pérdida de biodiversidad, el libro aporta una mirada que vincula la historia profunda del planeta con la vida que hoy lo habita, invitando a comprender que la biodiversidad no puede entenderse sin la geodiversidad que la sostiene. La presentación en Puerto Williams se inscribe como un hito que reúne ciencia, literatura, territorio y patrimonio biocultural, justo donde Chile se asoma al mundo subantártico.
El viento y la inmensidad del paisaje austral fueron testigos silenciosos de una jornada cargada de simbolismo en la Escuela Punta Delgada de San Gregorio. Este martes 7 de abril, la comunidad educativa se congregó para celebrar dos hitos que definen el espíritu de la enseñanza en los confines del país: El Día Nacional de la Poesía y el Día de la Educación Rural. Ambas conmemoraciones hallaron su punto de unión en la figura de la escritora nacional Gabriela Mistral. Al cumplirse un nuevo aniversario de su natalicio, la actividad recordó que la Premio Nobel de Literatura no solo fue una voz universal, sino, ante todo, una maestra rural que supo leer el alma de los territorios distantes. La ceremonia, encabezada por el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Rodrigo Bravo Garrido, contó con intervenciones artísticas de las y los estudiantes, quienes a través de la danza y la música pusieron en valor una educación capaz de transformar su entorno y enriquecer las experiencias. La autoridad, que hizo entrega al establecimiento de un set de libros del título Tu entorno, tu inspiración, relevó la importancia de las aulas rurales como espacios de pertenencia. Enfatizó en la labor de quienes sostienen la educación en zonas extremas. En esta oportunidad, además, homenajeamos a una profesora porque, en realidad, los profesores rurales son los que de una u otra forma están trabajando para el futuro de nuestro país en zonas aisladas. El 90% de nosotros vivimos en zonas urbanas; solamente entre el 10% y el 11% de nuestros compatriotas viven en zonas rurales. Ellos hacen patria, y eso hay que reconocerlo y agradecer, precisó. El reconocimiento al área docente fue para la jefa de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP), Leonela Palominos Valladares. El reconocimiento destacó su sobresaliente contribución a la enseñanza en el campo, mediante la elaboración de recursos de aprendizaje para la educación rural a nivel nacional. Para el director de la escuela, Marcelo Risco Navarro, educar en este contexto es una experiencia que transforma tanto a docentes como a estudiantes. Educar en este contexto rural, para cada uno de los educadores que están hoy en día aquí en nuestra escuela, es algo muy significativo. La verdad que no solamente nos fortalece como profesionales, sino que también como personas. El educador rural tiene un perfil especial: multifacético, de cariño, de pasión, de una real vocación. La escuela, sin duda, se vincula con la comunidad de una manera muy estrecha; es el pulmón también de la comunidad de San Gregorio, recalcó. APRENDIZAJE DESDE EL ENTORNO La identidad local no solo se vive a través de la historia, sino en el aprendizaje diario sobre la biodiversidad del territorio. Jimmy Vera, estudiante de la escuela Punta Delgada, compartió cómo su formación está ligada al paisaje que lo rodea. La escuela me ha enseñado los animales que hay acá, cómo viven, en qué lugar están. Hemos ido a buscar muchos animales y tenemos hasta un papel donde dicen los pájaros, las aves, y vamos a verlos, comentó. La jornada, a la que también asistió la alcaldesa de San Gregorio, Jeannette Andrade Ruiz, concluyó reafirmando que la poesía y la educación rural comparten una esencia común: La capacidad de mirar el mundo con asombro y de sembrar futuro en medio de la soledad del territorio. El Día de la Educación Rural en Chile se conmemora cada 7 de abril, desde 1998. Esta fecha rinde homenaje al natalicio de la destacada poeta, Premio Nobel de Literatura y profesora rural, Gabriela Mistral (Lucila Godoy Alcayaga, 1889-1957), reconociendo su inmensa labor pedagógica y su compromiso con la enseñanza en zonas alejadas. Mientras que el Día de la Poesía, también en recuerdo del nacimiento de la escritora, fue instituido oficialmente el 9 de mayo de 2024.
Con una destacada participación de estudiantes se desarrolló la decimocuarta versión del concurso literario Nuestra Tierra, Nuestra Casa, iniciativa organizada en el marco del aniversario de Poetas del Mundo y que tuvo lugar el pasado 6 de julio, fecha en que además se conmemora el Día del Árbol. El certamen tuvo como principal objetivo fomentar la creatividad y la reflexión de niños, niñas y jóvenes en torno a la protección del medio ambiente, utilizando la literatura como una herramienta para promover valores de respeto y cuidado por la naturaleza. La actividad forma parte de las acciones impulsadas por Poetas del Mundo para fortalecer la conciencia ecológica entre las nuevas generaciones, entregando un mensaje de compromiso con el entorno y destacando la importancia de preservar los recursos naturales para las futuras generaciones. Desde la organización valoraron la amplia participación del estudiantado en esta nueva edición del concurso, resaltando el interés y la sensibilidad demostrada por los participantes a través de sus escritos, los que reflejaron diversas miradas sobre la relación entre las personas y el planeta. La realización de esta decimocuarta versión de Nuestra Tierra, Nuestra Casa reafirma el compromiso de Poetas del Mundo con la promoción de la literatura como una herramienta de transformación social y de educación ambiental, inspirando a la comunidad a construir una cultura de mayor respeto y responsabilidad hacia el medio ambiente.
P uerto Williams fue escenario esta semana de la presentación de Geodécimas, un canto a la geodiversidad de nuestro planeta y el cosmos, segunda obra literaria del Dr. Ramiro Bustamante, académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). La actividad se realizó en el marco de la IV Conferencia Internacional CHIC Centinelas del Cambio Climático y fue encabezada por el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Rodrigo Bravo Garrido, junto al autor del libro. Un puente entre ciencia y cultura Geodécimas, ilustrada por María Cristina Espinoza, propone un recorrido poético que conecta la geodiversidad —rocas, suelos, montañas, agua y procesos geológicos— con la biodiversidad que sustenta la vida en el planeta. La obra utiliza la décima, formato profundamente latinoamericano popularizado por Violeta Parra, para abordar contenidos científicos de manera accesible. El libro lleva al lector por un viaje literario que parte con la creación del universo hace 14.600 millones de años, continúa con la formación de la Tierra y la Luna hace 4.500 millones de años, y culmina con el surgimiento de la vida en nuestro planeta hace 3.500 millones de años. Se trata del segundo trabajo de Bustamante en esta línea, tras la publicación de Biodécimas en 2019. Una presentación con valor simbólico Durante la ceremonia, el Seremi Rodrigo Bravo destacó el valor de la obra como un puente entre el conocimiento científico y la divulgación cultural, y subrayó la pertinencia de presentarla en la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, un laboratorio natural reconocido mundialmente. Esta mixtura, entre ciencias naturales y humanidades, asentadas en la literatura, es el sinónimo del actual desarrollo de conocimiento, el cual invita a que todas las disciplinas conversen, converjan y se potencien a través de los diálogos multidisciplinarios, señaló la autoridad regional. ¿Por qué leer Geodécimas ? La obra ofrece una entrada accesible a contenidos de ciencias de la Tierra a través de un formato cercano a la tradición oral chilena, lo que la convierte en un material útil tanto para lectores generales como para públicos escolares, docentes y aficionados a la divulgación científica. En el contexto actual de crisis climática y pérdida de biodiversidad, el libro aporta una mirada que vincula la historia profunda del planeta con la vida que hoy lo habita, invitando a comprender que la biodiversidad no puede entenderse sin la geodiversidad que la sostiene. La presentación en Puerto Williams se inscribe como un hito que reúne ciencia, literatura, territorio y patrimonio biocultural, justo donde Chile se asoma al mundo subantártico.
El viento y la inmensidad del paisaje austral fueron testigos silenciosos de una jornada cargada de simbolismo en la Escuela Punta Delgada de San Gregorio. Este martes 7 de abril, la comunidad educativa se congregó para celebrar dos hitos que definen el espíritu de la enseñanza en los confines del país: El Día Nacional de la Poesía y el Día de la Educación Rural. Ambas conmemoraciones hallaron su punto de unión en la figura de la escritora nacional Gabriela Mistral. Al cumplirse un nuevo aniversario de su natalicio, la actividad recordó que la Premio Nobel de Literatura no solo fue una voz universal, sino, ante todo, una maestra rural que supo leer el alma de los territorios distantes. La ceremonia, encabezada por el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Rodrigo Bravo Garrido, contó con intervenciones artísticas de las y los estudiantes, quienes a través de la danza y la música pusieron en valor una educación capaz de transformar su entorno y enriquecer las experiencias. La autoridad, que hizo entrega al establecimiento de un set de libros del título Tu entorno, tu inspiración, relevó la importancia de las aulas rurales como espacios de pertenencia. Enfatizó en la labor de quienes sostienen la educación en zonas extremas. En esta oportunidad, además, homenajeamos a una profesora porque, en realidad, los profesores rurales son los que de una u otra forma están trabajando para el futuro de nuestro país en zonas aisladas. El 90% de nosotros vivimos en zonas urbanas; solamente entre el 10% y el 11% de nuestros compatriotas viven en zonas rurales. Ellos hacen patria, y eso hay que reconocerlo y agradecer, precisó. El reconocimiento al área docente fue para la jefa de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP), Leonela Palominos Valladares. El reconocimiento destacó su sobresaliente contribución a la enseñanza en el campo, mediante la elaboración de recursos de aprendizaje para la educación rural a nivel nacional. Para el director de la escuela, Marcelo Risco Navarro, educar en este contexto es una experiencia que transforma tanto a docentes como a estudiantes. Educar en este contexto rural, para cada uno de los educadores que están hoy en día aquí en nuestra escuela, es algo muy significativo. La verdad que no solamente nos fortalece como profesionales, sino que también como personas. El educador rural tiene un perfil especial: multifacético, de cariño, de pasión, de una real vocación. La escuela, sin duda, se vincula con la comunidad de una manera muy estrecha; es el pulmón también de la comunidad de San Gregorio, recalcó. APRENDIZAJE DESDE EL ENTORNO La identidad local no solo se vive a través de la historia, sino en el aprendizaje diario sobre la biodiversidad del territorio. Jimmy Vera, estudiante de la escuela Punta Delgada, compartió cómo su formación está ligada al paisaje que lo rodea. La escuela me ha enseñado los animales que hay acá, cómo viven, en qué lugar están. Hemos ido a buscar muchos animales y tenemos hasta un papel donde dicen los pájaros, las aves, y vamos a verlos, comentó. La jornada, a la que también asistió la alcaldesa de San Gregorio, Jeannette Andrade Ruiz, concluyó reafirmando que la poesía y la educación rural comparten una esencia común: La capacidad de mirar el mundo con asombro y de sembrar futuro en medio de la soledad del territorio. El Día de la Educación Rural en Chile se conmemora cada 7 de abril, desde 1998. Esta fecha rinde homenaje al natalicio de la destacada poeta, Premio Nobel de Literatura y profesora rural, Gabriela Mistral (Lucila Godoy Alcayaga, 1889-1957), reconociendo su inmensa labor pedagógica y su compromiso con la enseñanza en zonas alejadas. Mientras que el Día de la Poesía, también en recuerdo del nacimiento de la escritora, fue instituido oficialmente el 9 de mayo de 2024.