En un importante avance para la ciencia antártica, un equipo de profesionales del Instituto Antártico Chileno (INACH) en el marco de la XLII Expedición Científica Antártica (ECA 62), logró completar con éxito la instalación de un sensor de cambio climático en la base del monte Vinson, la cumbre más alta del Continente Blanco con 4.850 metros de altura. Esto fue posible con el apoyo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Chile, la Dirección General de Aeronáutica Civil y la empresa Antarctic Logistics and Expeditions (ALE). Este nuevo dispositivo instalado se suma a la Red de Sensores Observatorio Antártico del Cambio Climático que desde hace varios años el INACH viene instalando en distintos sectores de la Antártica. Bastián Oyarce, profesional del INACH señala que fue una experiencia desafiante, debido a las complejidades propias de cada punto nuevo al que nos enfrentamos. En un momento fue un poco defraudante darse cuenta de que después de explorar por más de dos horas, los puntos vistos por medio de mapas y fotografías, no cumplían las condiciones para realizar una instalación, por lo que tuvimos que recurrir al plan B en cuanto al punto de instalación, lo que siguió siendo muy bueno, ya que no existía información de forma permanente en el área. Oyarce subraya que inicialmente tendrían siete días para realizar todas las labores previstas, pero debido a que las condiciones cambian tan repentinamente en esa zona, tuvieron solo dos días para realizar la instalación, pues al día siguiente los fueron a buscar para regresar al campamento Glaciar Unión (a 1.000 km del polo sur). Tuvimos nubosidad escasa, viento leve y temperaturas bajas, por lo que pudimos trabajar sin parar para completar la estación en el tiempo límite. En el último día, el viento incrementó considerablemente, por lo que la sensación térmica disminuyó bastante. Las demás tareas planificadas no se pudieron completar debido a que el equipo que iba a realizarlas tuvo que volver mucho antes de lo presupuestado, así que no alcanzaron a llegar a los otros puntos, argumenta Oyarce. Se espera que en esta temporada se instalen tres nuevas estaciones y, con esto, llegar a dieciocho en el Continente Blanco. La recién instalada en la base del monte Vinson resultó ser la primera de esta campaña. Los primeros flujos de datos provenientes de esta nueva estación en el monte Vinson se espera que estén procesados y disponibles para la comunidad científica en unos meses más. Sin duda esta información será vital para entender mejor el comportamiento del clima en zonas de gran altitud en la Antártica profunda. Próximas misiones: despliegue marítimo El programa de sensores no se detiene y para las próximas semanas se ha confirmado el despliegue de dos nuevos equipos científicos que viajarán al Continente Helado por vía marítima para continuar con la instalación de nuevas estaciones y su mantenimiento. Un equipo se embarcará en el buque Betanzos , el cual operará en áreas estratégicas de la Península, mientras que gracias a la cooperación internacional y en un gesto de colaboración científica regional, otro grupo de investigadores se unirá a la expedición marítima de Colombia a bordo del moderno buque Simón Bolívar . Estas próximas expediciones permitirán ampliar la cobertura de la red de sensores, asegurando que Chile mantenga su liderazgo en la generación de conocimiento sobre el cambio climático desde el corazón de la Antártica mostrando un trabajo mancomunado con el apoyo y la colaboración que proporcionan las Fuerzas Armadas. Esta temporada antártica ya es la quinta campaña del equipo responsable de la red de sensores y, sin duda, esta instalación representará un hito que no solo ampliará la cobertura científica, sino que también implica afrontar desafíos logísticos extremos. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El pasado 13 de diciembre se vivió un momento especial en los laboratorios del Instituto Antártico Chileno (INACH). 60 personas incluyendo docentes pertenecientes al voluntariado País de Mayores coordinado por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) y su contraparte el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis), junto con sus alumnos y respectivos apoderados, participaron de una actividad preparada por profesionales del INACH que contó con stands sobre las distintas áreas de investigación, innovación y logística polar, permitiendo transmitir la relevancia estratégica y ambiental de la Antártica. Las y los invitados pudieron explorar con materiales y contenido audiovisual temas como la glaciología, paleontología, cambio climático, exploración marina, paleoclima, logística polar, biodiversidad antártica y patrimonio cultural, que dan cuenta de la forma en que se investiga en uno de los territorios más extremos del planeta. Respecto al voluntariado, Nicolás Soto Cárdenas, Coordinador Regional del Senama Magallanes, mencionó que este programa es una oportunidad concreta para visibilizar el enorme valor social de las personas mayores que siguen activas y con mucho que aportar a la comunidad. A través de su experiencia y conocimientos las y los voluntarios han contribuido al desarrollo educativo y personal de las nuevas generaciones, generando una mirada más empática y positiva sobre la vejez. Soto agradeció al INACH por abrir sus puertas y ser parte de esta actividad intergeneracional, que marcó el cierre del programa del año 2025. Constanza Jiménez, encargada de Educación del INACH, se refirió a esta sinergia entre dos organismos estatales y comentó: Tenemos un convenio de colaboración que ha sido muy fructífero con Senama y Fosis desde hace algunos años. Esto nos ha permitido expandirnos y llegar no solo a niños y niñas, sino también a juntas de vecinos y programas con adultos mayores, con el objetivo de seguir aproximando y fomentando la valoración del Continente Blanco a más parte de la comunidad. Ha sido muy enriquecedor ser voluntaria en el programa, tuve la suerte de trabajar con estos dos niños maravillosos, muy inteligentes, despiertos, siempre atentos y cariñosos, además de conocer a estas dos familias, que con mucho amor y dedicación se preocupan de sus hijos, mencionó Aurora Robledano Perucich, voluntaria del programa, la cual destacó y agradeció a Senama por la oportunidad de continuar activos y seguir entregando espacios para trabajar con niños. El voluntariado País de Mayores busca contribuir en la integración social y fortalecimiento de una imagen positiva de las personas mayores, a través del ejercicio de nuevos roles. El año 2022 se realizó la primera versión de esta actividad, gestionada igualmente por INACH y se espera continuar este 2026 con una tercera versión. Este tipo de instancias cumplen con el objetivo estratégico institucional de fomentar el conocimiento y resaltar la importancia del Continente Blanco en la comunidad, además de contribuir a la identidad antártica chilena. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN). Por Francisca Doizi INACH
Con la reciente publicación del Calendario Escolar 2026, el Ministerio de Educación (Mineduc) ha dado luz verde para que las comunidades educativas a lo largo de todo el país comiencen a trazar sus metas para este nuevo año. Este hito administrativo trae consigo un llamado especial: consolidar la identidad antártica chilena como un eje en el aprendizaje de las y los estudiantes. Fabiola Miranda Capetillo, coordinadora de Participación y Formación Ciudadana del Ministerio de Educación señala que ya salió la resolución del calendario escolar y con ello se consolidan las múltiples oportunidades de seguir avanzando en el conocimiento y desarrollo de la identidad antártica chilena en el sistema educativo. Así que invitamos a diseñar y planificar nuevas acciones en el Plan de Formación Ciudadana para el año 2026. Es un hito bastante grande, porque te das cuenta de que se está instalando la palabra 'Antártica' en el colectivo de nuestro país. Desde hace tiempo, realizamos un trabajo en conjunto con la Seremi de Educación de Magallanes y a nivel macro con el Mineduc para introducir el tema al currículum escolar y que estudiantes desde muy temprana edad hasta su adolescencia puedan fomentar la valoración por este continente, comentó Constanza Jiménez, encargada de Educación del Instituto Antártico Chileno (INACH). El Día de la Antártica Chilena se celebra el 6 de noviembre conmemorando la fecha en que el Presidente Pedro Aguirre Cerda firmó el Decreto Supremo N° 1.747 que establece oficialmente los límites del Territorio Chileno Antártico, en 1940. Este día fue fijado como efeméride por el Presidente Eduardo Frei Montalva a través del Decreto Supremo N° 778 de 1965. La iniciativa busca que el conocimiento sobre el Continente Blanco y el océano Austral que lo rodea no se limite a una fecha e hito aislado, sino que integre de forma estratégica en el Plan de Formación Ciudadana de cada establecimiento la formación en los ámbitos geográficos, históricos y científicos, y en temas como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la colaboración internacional a través del Sistema del Tratado Antártico. Esto permitirá a niños, niñas y jóvenes comprender la importancia geopolítica, científica y ambiental de la Antártica, fortaleciendo su sentido de pertenencia y compromiso con el cuidado del ecosistema global y a su vez con el país. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Frente al estrecho de Magallanes, en el Museo de Sitio Nao Victoria, comienza a tomar forma un nuevo hito antártico que busca algo más que marcar una distancia geográfica. La iniciativa propone instalar símbolos visibles y experienciales que conecten a la ciudad con el Continente Blanco, reforzando a Punta Arenas no solo como puerta logística, sino como un espacio de memoria, relato e identidad polar. El proyecto contempla la instalación de un letrero con la palabra Antártica en el lugar, con una particularidad que no pasa desapercibida: la letra T es representada por una cola de ballena. El conjunto se complementa con información sobre la distancia aproximada, unos 1.200 kilómetros, entre la ciudad y la península Antártica, además de su emplazamiento junto a la réplica del James Caird , el bote utilizado por Ernest Shackleton en una de las travesías de supervivencia más extremas del siglo XX. Para Juan Luis Matassi, gestor del Museo Nao Victoria, el hito responde a una realidad concreta: la gran mayoría de quienes visitan Punta Arenas nunca viajará a la Antártica. Queremos que la gente se lleve el recuerdo de haber estado en un punto específico, a cierta distancia del territorio antártico, explica. En ese gesto, el museo busca transformar un dato abstracto en una experiencia tangible, capaz de anclar la Antártica en el recorrido urbano y turístico de la ciudad. Ese mismo principio guía la museografía del lugar. Las réplicas a escala real, como la Nao Victoria , el HMS Beagle , el James Caird o la goleta Ancud permiten que el público experimente de primera mano la historia, comprendiendo la precariedad material con la que se realizaron las grandes navegaciones australes. El viaje está muy presente en el imaginario, pero no el barco. Cuando las personas ven el tamaño real de estas embarcaciones, recién dimensionan lo duras que fueron esas expediciones, señala Matassi. La construcción del James Caird en Punta Arenas no fue casual ni improvisada. Matassi relata que el proyecto surgió tras conocer intentos fallidos de recrear el viaje original y descubrir que existía una réplica construida en Londres por la fundación vinculada a la familia Shackleton. A partir de planos, fotografías del bote original, conservado en Dulwich College, y un trabajo riguroso de documentación, el equipo del museo decidió construir su propia versión. El resultado fue reconocido por Alexandra Shackleton, nieta del explorador, quien ha visitado el museo en tres ocasiones y ha destacado públicamente la fidelidad de la réplica, validándola dentro de la comunidad internacional vinculada a la memoria de Shackleton. Desde una mirada complementaria, el sociólogo Marcelo Astorga, doctor en Ciencias Sociales e investigador del proyecto Nodo Antártico que encabeza el Instituto Antártico Chileno (INACH), destaca el valor simbólico del hito y, en particular, de la cola de ballena integrada en la palabra Antártica. A su juicio, este elemento invita a pensar la relación histórica de Punta Arenas con el mar y con otras especies. Basta escarbar un poco para darse cuenta de que Punta Arenas fue un lugar de explotación ballenera, recuerda Astorga, aludiendo a un pasado en el que la Antártica y los mares australes eran concebidos como espacios de extracción, donde la ballena era vista como un recurso energético. Hoy, en cambio, la ballena se ha transformado en un símbolo de conservación y conciencia ambiental. En ese contraste, el investigador ve una oportunidad pedagógica y ética. Ballenas y Antártica nos hablan de nuestra historia de explotación, pero también de cómo hemos cambiado la forma de relacionarnos con la naturaleza, reflexiona. Así, el hito no solo señala una distancia, sino que activa una conversación sobre el pasado, presente y futuro. Astorga subraya, además, que este nuevo hito no opera de manera aislada, sino que se integra a un sistema de señales y símbolos ya presentes en Punta Arenas: otras esculturas de ballenas, antiguos emplazamientos balleneros y vestigios industriales que forman parte del paisaje urbano y costero. Esa red simbólica permite que una imagen, una cola de ballena frente al Estrecho, despierte preguntas y conduzca a una exploración más profunda de la historia local. En esa lógica, el museo se convierte en un dispositivo de mediación cultural, donde la Antártica deja de ser un territorio lejano para transformarse en una referencia cotidiana, visible y discutible desde la ciudad. Ambas visiones coinciden en un punto clave: la construcción identitaria de Punta Arenas como ciudad antártica no depende únicamente y exclusivamente de la ciencia o de la institucionalidad, sino también de iniciativas culturales y ciudadanas. Para Astorga, cualquier habitante, desde la museografía hasta la gastronomía o la artesanía, puede expresar y proyectar esa identidad antártica, porque forma parte del territorio que habita. Desde esa perspectiva, el hito impulsado por el Museo Nao Victoria funciona como un acto de apropiación simbólica: no define un relato único, sino que propone un espacio donde la Antártica se imagina, se recuerda y se conversa desde el Austro habitado. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Una delegación de representantes de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE) del Parlamento Europeo visitó este lunes el Instituto Antártico Chileno (INACH) para conocer el trabajo que realiza la institución y su rol en la Política Antártica Nacional. La cita se desarrolló en el edificio principal del Instituto, donde los visitantes fueron recibidos por autoridades del organismo, encabezadas por el director (S) del INACH, Andrés López Lara. Según López, durante el encuentro se revisaron los principales ámbitos de acción del INACH y se dialogó sobre el aporte de la ciencia que se realiza desde Chile, junto con los esfuerzos por resguardar el medioambiente en el Continente Blanco, así como el desarrollo de los distintos proyectos científicos en la región, con especial énfasis en energías renovables. La comitiva estuvo integrada por Angelika Niebler, Dan Nica, Raúl de la Hoz, Michal Kobosko, Sara Matthieu e Isabella Lövin, todos miembros del Parlamento Europeo, cuyos países representados incluían Alemania, Polonia y España, entre otros. La instancia permitió proyectar potenciales espacios de colaboración entre el INACH y el Parlamento Europeo en materias de ciencia antártica, cambio climático y sostenibilidad, reforzando el compromiso institucional con la cooperación internacional y el posicionamiento de Magallanes como puerta de entrada al territorio polar. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En un importante avance para la ciencia antártica, un equipo de profesionales del Instituto Antártico Chileno (INACH) en el marco de la XLII Expedición Científica Antártica (ECA 62), logró completar con éxito la instalación de un sensor de cambio climático en la base del monte Vinson, la cumbre más alta del Continente Blanco con 4.850 metros de altura. Esto fue posible con el apoyo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Chile, la Dirección General de Aeronáutica Civil y la empresa Antarctic Logistics and Expeditions (ALE). Este nuevo dispositivo instalado se suma a la Red de Sensores Observatorio Antártico del Cambio Climático que desde hace varios años el INACH viene instalando en distintos sectores de la Antártica. Bastián Oyarce, profesional del INACH señala que fue una experiencia desafiante, debido a las complejidades propias de cada punto nuevo al que nos enfrentamos. En un momento fue un poco defraudante darse cuenta de que después de explorar por más de dos horas, los puntos vistos por medio de mapas y fotografías, no cumplían las condiciones para realizar una instalación, por lo que tuvimos que recurrir al plan B en cuanto al punto de instalación, lo que siguió siendo muy bueno, ya que no existía información de forma permanente en el área. Oyarce subraya que inicialmente tendrían siete días para realizar todas las labores previstas, pero debido a que las condiciones cambian tan repentinamente en esa zona, tuvieron solo dos días para realizar la instalación, pues al día siguiente los fueron a buscar para regresar al campamento Glaciar Unión (a 1.000 km del polo sur). Tuvimos nubosidad escasa, viento leve y temperaturas bajas, por lo que pudimos trabajar sin parar para completar la estación en el tiempo límite. En el último día, el viento incrementó considerablemente, por lo que la sensación térmica disminuyó bastante. Las demás tareas planificadas no se pudieron completar debido a que el equipo que iba a realizarlas tuvo que volver mucho antes de lo presupuestado, así que no alcanzaron a llegar a los otros puntos, argumenta Oyarce. Se espera que en esta temporada se instalen tres nuevas estaciones y, con esto, llegar a dieciocho en el Continente Blanco. La recién instalada en la base del monte Vinson resultó ser la primera de esta campaña. Los primeros flujos de datos provenientes de esta nueva estación en el monte Vinson se espera que estén procesados y disponibles para la comunidad científica en unos meses más. Sin duda esta información será vital para entender mejor el comportamiento del clima en zonas de gran altitud en la Antártica profunda. Próximas misiones: despliegue marítimo El programa de sensores no se detiene y para las próximas semanas se ha confirmado el despliegue de dos nuevos equipos científicos que viajarán al Continente Helado por vía marítima para continuar con la instalación de nuevas estaciones y su mantenimiento. Un equipo se embarcará en el buque Betanzos , el cual operará en áreas estratégicas de la Península, mientras que gracias a la cooperación internacional y en un gesto de colaboración científica regional, otro grupo de investigadores se unirá a la expedición marítima de Colombia a bordo del moderno buque Simón Bolívar . Estas próximas expediciones permitirán ampliar la cobertura de la red de sensores, asegurando que Chile mantenga su liderazgo en la generación de conocimiento sobre el cambio climático desde el corazón de la Antártica mostrando un trabajo mancomunado con el apoyo y la colaboración que proporcionan las Fuerzas Armadas. Esta temporada antártica ya es la quinta campaña del equipo responsable de la red de sensores y, sin duda, esta instalación representará un hito que no solo ampliará la cobertura científica, sino que también implica afrontar desafíos logísticos extremos. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El pasado 13 de diciembre se vivió un momento especial en los laboratorios del Instituto Antártico Chileno (INACH). 60 personas incluyendo docentes pertenecientes al voluntariado País de Mayores coordinado por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) y su contraparte el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis), junto con sus alumnos y respectivos apoderados, participaron de una actividad preparada por profesionales del INACH que contó con stands sobre las distintas áreas de investigación, innovación y logística polar, permitiendo transmitir la relevancia estratégica y ambiental de la Antártica. Las y los invitados pudieron explorar con materiales y contenido audiovisual temas como la glaciología, paleontología, cambio climático, exploración marina, paleoclima, logística polar, biodiversidad antártica y patrimonio cultural, que dan cuenta de la forma en que se investiga en uno de los territorios más extremos del planeta. Respecto al voluntariado, Nicolás Soto Cárdenas, Coordinador Regional del Senama Magallanes, mencionó que este programa es una oportunidad concreta para visibilizar el enorme valor social de las personas mayores que siguen activas y con mucho que aportar a la comunidad. A través de su experiencia y conocimientos las y los voluntarios han contribuido al desarrollo educativo y personal de las nuevas generaciones, generando una mirada más empática y positiva sobre la vejez. Soto agradeció al INACH por abrir sus puertas y ser parte de esta actividad intergeneracional, que marcó el cierre del programa del año 2025. Constanza Jiménez, encargada de Educación del INACH, se refirió a esta sinergia entre dos organismos estatales y comentó: Tenemos un convenio de colaboración que ha sido muy fructífero con Senama y Fosis desde hace algunos años. Esto nos ha permitido expandirnos y llegar no solo a niños y niñas, sino también a juntas de vecinos y programas con adultos mayores, con el objetivo de seguir aproximando y fomentando la valoración del Continente Blanco a más parte de la comunidad. Ha sido muy enriquecedor ser voluntaria en el programa, tuve la suerte de trabajar con estos dos niños maravillosos, muy inteligentes, despiertos, siempre atentos y cariñosos, además de conocer a estas dos familias, que con mucho amor y dedicación se preocupan de sus hijos, mencionó Aurora Robledano Perucich, voluntaria del programa, la cual destacó y agradeció a Senama por la oportunidad de continuar activos y seguir entregando espacios para trabajar con niños. El voluntariado País de Mayores busca contribuir en la integración social y fortalecimiento de una imagen positiva de las personas mayores, a través del ejercicio de nuevos roles. El año 2022 se realizó la primera versión de esta actividad, gestionada igualmente por INACH y se espera continuar este 2026 con una tercera versión. Este tipo de instancias cumplen con el objetivo estratégico institucional de fomentar el conocimiento y resaltar la importancia del Continente Blanco en la comunidad, además de contribuir a la identidad antártica chilena. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN). Por Francisca Doizi INACH
Con la reciente publicación del Calendario Escolar 2026, el Ministerio de Educación (Mineduc) ha dado luz verde para que las comunidades educativas a lo largo de todo el país comiencen a trazar sus metas para este nuevo año. Este hito administrativo trae consigo un llamado especial: consolidar la identidad antártica chilena como un eje en el aprendizaje de las y los estudiantes. Fabiola Miranda Capetillo, coordinadora de Participación y Formación Ciudadana del Ministerio de Educación señala que ya salió la resolución del calendario escolar y con ello se consolidan las múltiples oportunidades de seguir avanzando en el conocimiento y desarrollo de la identidad antártica chilena en el sistema educativo. Así que invitamos a diseñar y planificar nuevas acciones en el Plan de Formación Ciudadana para el año 2026. Es un hito bastante grande, porque te das cuenta de que se está instalando la palabra 'Antártica' en el colectivo de nuestro país. Desde hace tiempo, realizamos un trabajo en conjunto con la Seremi de Educación de Magallanes y a nivel macro con el Mineduc para introducir el tema al currículum escolar y que estudiantes desde muy temprana edad hasta su adolescencia puedan fomentar la valoración por este continente, comentó Constanza Jiménez, encargada de Educación del Instituto Antártico Chileno (INACH). El Día de la Antártica Chilena se celebra el 6 de noviembre conmemorando la fecha en que el Presidente Pedro Aguirre Cerda firmó el Decreto Supremo N° 1.747 que establece oficialmente los límites del Territorio Chileno Antártico, en 1940. Este día fue fijado como efeméride por el Presidente Eduardo Frei Montalva a través del Decreto Supremo N° 778 de 1965. La iniciativa busca que el conocimiento sobre el Continente Blanco y el océano Austral que lo rodea no se limite a una fecha e hito aislado, sino que integre de forma estratégica en el Plan de Formación Ciudadana de cada establecimiento la formación en los ámbitos geográficos, históricos y científicos, y en temas como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la colaboración internacional a través del Sistema del Tratado Antártico. Esto permitirá a niños, niñas y jóvenes comprender la importancia geopolítica, científica y ambiental de la Antártica, fortaleciendo su sentido de pertenencia y compromiso con el cuidado del ecosistema global y a su vez con el país. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Frente al estrecho de Magallanes, en el Museo de Sitio Nao Victoria, comienza a tomar forma un nuevo hito antártico que busca algo más que marcar una distancia geográfica. La iniciativa propone instalar símbolos visibles y experienciales que conecten a la ciudad con el Continente Blanco, reforzando a Punta Arenas no solo como puerta logística, sino como un espacio de memoria, relato e identidad polar. El proyecto contempla la instalación de un letrero con la palabra Antártica en el lugar, con una particularidad que no pasa desapercibida: la letra T es representada por una cola de ballena. El conjunto se complementa con información sobre la distancia aproximada, unos 1.200 kilómetros, entre la ciudad y la península Antártica, además de su emplazamiento junto a la réplica del James Caird , el bote utilizado por Ernest Shackleton en una de las travesías de supervivencia más extremas del siglo XX. Para Juan Luis Matassi, gestor del Museo Nao Victoria, el hito responde a una realidad concreta: la gran mayoría de quienes visitan Punta Arenas nunca viajará a la Antártica. Queremos que la gente se lleve el recuerdo de haber estado en un punto específico, a cierta distancia del territorio antártico, explica. En ese gesto, el museo busca transformar un dato abstracto en una experiencia tangible, capaz de anclar la Antártica en el recorrido urbano y turístico de la ciudad. Ese mismo principio guía la museografía del lugar. Las réplicas a escala real, como la Nao Victoria , el HMS Beagle , el James Caird o la goleta Ancud permiten que el público experimente de primera mano la historia, comprendiendo la precariedad material con la que se realizaron las grandes navegaciones australes. El viaje está muy presente en el imaginario, pero no el barco. Cuando las personas ven el tamaño real de estas embarcaciones, recién dimensionan lo duras que fueron esas expediciones, señala Matassi. La construcción del James Caird en Punta Arenas no fue casual ni improvisada. Matassi relata que el proyecto surgió tras conocer intentos fallidos de recrear el viaje original y descubrir que existía una réplica construida en Londres por la fundación vinculada a la familia Shackleton. A partir de planos, fotografías del bote original, conservado en Dulwich College, y un trabajo riguroso de documentación, el equipo del museo decidió construir su propia versión. El resultado fue reconocido por Alexandra Shackleton, nieta del explorador, quien ha visitado el museo en tres ocasiones y ha destacado públicamente la fidelidad de la réplica, validándola dentro de la comunidad internacional vinculada a la memoria de Shackleton. Desde una mirada complementaria, el sociólogo Marcelo Astorga, doctor en Ciencias Sociales e investigador del proyecto Nodo Antártico que encabeza el Instituto Antártico Chileno (INACH), destaca el valor simbólico del hito y, en particular, de la cola de ballena integrada en la palabra Antártica. A su juicio, este elemento invita a pensar la relación histórica de Punta Arenas con el mar y con otras especies. Basta escarbar un poco para darse cuenta de que Punta Arenas fue un lugar de explotación ballenera, recuerda Astorga, aludiendo a un pasado en el que la Antártica y los mares australes eran concebidos como espacios de extracción, donde la ballena era vista como un recurso energético. Hoy, en cambio, la ballena se ha transformado en un símbolo de conservación y conciencia ambiental. En ese contraste, el investigador ve una oportunidad pedagógica y ética. Ballenas y Antártica nos hablan de nuestra historia de explotación, pero también de cómo hemos cambiado la forma de relacionarnos con la naturaleza, reflexiona. Así, el hito no solo señala una distancia, sino que activa una conversación sobre el pasado, presente y futuro. Astorga subraya, además, que este nuevo hito no opera de manera aislada, sino que se integra a un sistema de señales y símbolos ya presentes en Punta Arenas: otras esculturas de ballenas, antiguos emplazamientos balleneros y vestigios industriales que forman parte del paisaje urbano y costero. Esa red simbólica permite que una imagen, una cola de ballena frente al Estrecho, despierte preguntas y conduzca a una exploración más profunda de la historia local. En esa lógica, el museo se convierte en un dispositivo de mediación cultural, donde la Antártica deja de ser un territorio lejano para transformarse en una referencia cotidiana, visible y discutible desde la ciudad. Ambas visiones coinciden en un punto clave: la construcción identitaria de Punta Arenas como ciudad antártica no depende únicamente y exclusivamente de la ciencia o de la institucionalidad, sino también de iniciativas culturales y ciudadanas. Para Astorga, cualquier habitante, desde la museografía hasta la gastronomía o la artesanía, puede expresar y proyectar esa identidad antártica, porque forma parte del territorio que habita. Desde esa perspectiva, el hito impulsado por el Museo Nao Victoria funciona como un acto de apropiación simbólica: no define un relato único, sino que propone un espacio donde la Antártica se imagina, se recuerda y se conversa desde el Austro habitado. El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Una delegación de representantes de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE) del Parlamento Europeo visitó este lunes el Instituto Antártico Chileno (INACH) para conocer el trabajo que realiza la institución y su rol en la Política Antártica Nacional. La cita se desarrolló en el edificio principal del Instituto, donde los visitantes fueron recibidos por autoridades del organismo, encabezadas por el director (S) del INACH, Andrés López Lara. Según López, durante el encuentro se revisaron los principales ámbitos de acción del INACH y se dialogó sobre el aporte de la ciencia que se realiza desde Chile, junto con los esfuerzos por resguardar el medioambiente en el Continente Blanco, así como el desarrollo de los distintos proyectos científicos en la región, con especial énfasis en energías renovables. La comitiva estuvo integrada por Angelika Niebler, Dan Nica, Raúl de la Hoz, Michal Kobosko, Sara Matthieu e Isabella Lövin, todos miembros del Parlamento Europeo, cuyos países representados incluían Alemania, Polonia y España, entre otros. La instancia permitió proyectar potenciales espacios de colaboración entre el INACH y el Parlamento Europeo en materias de ciencia antártica, cambio climático y sostenibilidad, reforzando el compromiso institucional con la cooperación internacional y el posicionamiento de Magallanes como puerta de entrada al territorio polar. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).