En el marco de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62), el Instituto Antártico Chileno (INACH) ejecuta trabajos de infraestructura en la base científica “Profesor Julio Escudero”, con el objetivo de asegurar su funcionamiento como estación permanente durante los próximos años. Las mejoras se desarrollan mientras avanza la formulación del proyecto de una nueva base. Entre las principales intervenciones destaca la modernización del sistema de agua potable. En 2025 se renovó la línea de agua e instaló una planta de ósmosis inversa, y este verano se ejecuta la automatización del sistema con sensores que permiten monitorear parámetros como cloro y pH. Según explicó Ricardo Faúndez, jefe de la Unidad de Proyectos del INACH, estas mejoras buscan garantizar la calidad del suministro y reducir la dependencia de bidones. Paralelamente, se desarrolla la reposición de techumbres en todos los módulos como parte de un plan de mantención transitoria. Además, se realizan estudios de avifauna y ruido para un piloto de energías renovables basado en hidrógeno verde, que proyecta cubrir cerca del 64% del consumo energético mediante ocho aerogeneradores de pequeña escala. Desde 2025, Escudero opera como base permanente con presencia anual de personal e investigadores. Las obras se financian a través del Programa Presupuestario “Infraestructura en Plataformas Científicas”, creado en 2019. En paralelo, el equipo responde observaciones ambientales del proyecto de la nueva base, cuya construcción está proyectada en cinco temporadas, consolidando a Punta Arenas y Magallanes como puerta de entrada científica al Continente Blanco.
Antártica es un territorio hostil y maravilloso, lo cual marca la vida de quienes han tenido el privilegio de visitarla, ...caer en sus encantos... como señaló Oscar Pinochet de La Barra, lo cual ha motivado a exploradores y científicos a tratar de comprender sus misterios y de nuestro planeta. Es de esta manera que, los 31 años de la Base Antártica Profesor Julio Escudero, es parte de un espíritu que trasciende y manifiesta aquello tan humano como la pasión por enfrentar y dilucidar aquellas dudas que generan las investigaciones más profundas y que muchas veces comienzan con un simple ¿por qué? O ¿cómo?. Fundada el 05 de febrero de 1995 en isla Rey Jorge, ha sido reflejo de un esfuerzo constante de Chile en el continente blanco, enfrentando las dificultades extremas de Antártica, trascendiendo en más de tres décadas de aportes constante alojando a científicos y equipos logísticos fundamentales para la generación de estudios, marcando desde su primera dotación compuesta por Sebastián De La Carrera, Mónica Santana Reyes y Jorge Oyarzun una senda fundamental que se ha fortalecido año a año, a pesar de los desafíos y complejidades, operando durante el 2025 durante la época invernal, marcando un nuevo hito de un proceso que da cuenta de nuestra capacidad, esfuerzos canalizados por el Instituto Antártico Chileno (INACH). El patronímico recuerda al destacado jurista y catedrático, al cual se le debe en gran medida la redacción del trascendente Decreto 1747 de 1940, el cual fija los límites del Territorio Chileno Antártico, así como sus gestiones y legado en temas fundamentales para lo que fue la posición chilena en el Tratado Antártico, entre otros aportes fundamentales en nuestra historia de las relaciones internacionales, siendo su memoria de abogado titulada como Situación Jurídica Internacional del Estrecho de Magallanes, lo cual da cuenta de una vida académica ligada con la zona austral, falleciendo en mayo de 1984 tras una vida consagrada al servicio exterior de Chile y dejando una huella profunda en el ámbito académico. Base Profesor Julio Escudero es más que una estructura en Antártica, es la manifestación de la voluntad y espíritu de personas que durante décadas han forjado un tremendo legado, quienes siguen de una u otra forma alojando las preguntas precisas para realizar estudios claves, en donde los idiomas, acentos y banderas se mezclan, dando cuenta de aquella comunidad antártica que se forja en el rigor y las maravillas de descubrimientos constantes. Recorrer sus dependencias es también empaparse de aquella historia, de crecimiento y desafíos, pero que nos recuerda que como país desarrollamos tremendos esfuerzos en un territorio hostil, siendo uno de los bastiones de ciencia en Antártica, un ejemplo de cómo desde un pequeño punto se puede iluminar a todo un planeta.
En el marco de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62), el Instituto Antártico Chileno (INACH) ejecuta trabajos de infraestructura en la base científica “Profesor Julio Escudero”, con el objetivo de asegurar su funcionamiento como estación permanente durante los próximos años. Las mejoras se desarrollan mientras avanza la formulación del proyecto de una nueva base. Entre las principales intervenciones destaca la modernización del sistema de agua potable. En 2025 se renovó la línea de agua e instaló una planta de ósmosis inversa, y este verano se ejecuta la automatización del sistema con sensores que permiten monitorear parámetros como cloro y pH. Según explicó Ricardo Faúndez, jefe de la Unidad de Proyectos del INACH, estas mejoras buscan garantizar la calidad del suministro y reducir la dependencia de bidones. Paralelamente, se desarrolla la reposición de techumbres en todos los módulos como parte de un plan de mantención transitoria. Además, se realizan estudios de avifauna y ruido para un piloto de energías renovables basado en hidrógeno verde, que proyecta cubrir cerca del 64% del consumo energético mediante ocho aerogeneradores de pequeña escala. Desde 2025, Escudero opera como base permanente con presencia anual de personal e investigadores. Las obras se financian a través del Programa Presupuestario “Infraestructura en Plataformas Científicas”, creado en 2019. En paralelo, el equipo responde observaciones ambientales del proyecto de la nueva base, cuya construcción está proyectada en cinco temporadas, consolidando a Punta Arenas y Magallanes como puerta de entrada científica al Continente Blanco.
Antártica es un territorio hostil y maravilloso, lo cual marca la vida de quienes han tenido el privilegio de visitarla, ...caer en sus encantos... como señaló Oscar Pinochet de La Barra, lo cual ha motivado a exploradores y científicos a tratar de comprender sus misterios y de nuestro planeta. Es de esta manera que, los 31 años de la Base Antártica Profesor Julio Escudero, es parte de un espíritu que trasciende y manifiesta aquello tan humano como la pasión por enfrentar y dilucidar aquellas dudas que generan las investigaciones más profundas y que muchas veces comienzan con un simple ¿por qué? O ¿cómo?. Fundada el 05 de febrero de 1995 en isla Rey Jorge, ha sido reflejo de un esfuerzo constante de Chile en el continente blanco, enfrentando las dificultades extremas de Antártica, trascendiendo en más de tres décadas de aportes constante alojando a científicos y equipos logísticos fundamentales para la generación de estudios, marcando desde su primera dotación compuesta por Sebastián De La Carrera, Mónica Santana Reyes y Jorge Oyarzun una senda fundamental que se ha fortalecido año a año, a pesar de los desafíos y complejidades, operando durante el 2025 durante la época invernal, marcando un nuevo hito de un proceso que da cuenta de nuestra capacidad, esfuerzos canalizados por el Instituto Antártico Chileno (INACH). El patronímico recuerda al destacado jurista y catedrático, al cual se le debe en gran medida la redacción del trascendente Decreto 1747 de 1940, el cual fija los límites del Territorio Chileno Antártico, así como sus gestiones y legado en temas fundamentales para lo que fue la posición chilena en el Tratado Antártico, entre otros aportes fundamentales en nuestra historia de las relaciones internacionales, siendo su memoria de abogado titulada como Situación Jurídica Internacional del Estrecho de Magallanes, lo cual da cuenta de una vida académica ligada con la zona austral, falleciendo en mayo de 1984 tras una vida consagrada al servicio exterior de Chile y dejando una huella profunda en el ámbito académico. Base Profesor Julio Escudero es más que una estructura en Antártica, es la manifestación de la voluntad y espíritu de personas que durante décadas han forjado un tremendo legado, quienes siguen de una u otra forma alojando las preguntas precisas para realizar estudios claves, en donde los idiomas, acentos y banderas se mezclan, dando cuenta de aquella comunidad antártica que se forja en el rigor y las maravillas de descubrimientos constantes. Recorrer sus dependencias es también empaparse de aquella historia, de crecimiento y desafíos, pero que nos recuerda que como país desarrollamos tremendos esfuerzos en un territorio hostil, siendo uno de los bastiones de ciencia en Antártica, un ejemplo de cómo desde un pequeño punto se puede iluminar a todo un planeta.