Con un Llellipún en el estacionamiento del establecimiento y degustación de alimentos, el CESFAM Dr. Mateo Bencur conmemoró un nuevo We Tripantu o Año Nuevo de los Pueblos Indígenas; actividad que contó con la activa participación de usuarios, funcionarios e invitados especiales. La rogativa que marcó el inicio de un nuevo ciclo, en el que se suceden las diferentes estaciones del año. El Pukem (invierno), da paso al Pewü (primavera, tiempo de brotes), este al Walüng (verano, tiempo de Abundancia) y finalmente al Rimü (Rimungen, otoño), destacó la participación de niños y niñas del Jardín Infantil Coné del Ejército de Chile y de alumnos de la carrera de Gastronomía del Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez de Punta Arenas. Para Ivar Muñoz, referente Programa Especial de Salud Pueblos Indígenas (PESPI) del Servicio de Salud Magallanes, destacó la ejecución del programa en la región, agregando que esta celebración de renovación de energías y nueva salida del sol, se realizó en el CESFAM Lozic en Puerto Natales, y los CESFAM Ibáñez, Fenton, Bencur y Damianovic en Punta Arenas, además de los hospitales comunitarios de Porvenir y Puerto Williams. “El objetivo del PESPI es contribuir a reducir la inequidad en el acceso a salud a las personas pertenecientes a pueblos indígenas, a través de componentes como la equidad, la participación social y también las prestaciones en salud indígena”, dijo el profesional. La conmemoración, organizada por el equipo PESPI del establecimiento, es una tradición para el establecimiento, y busca que sus funcionarios y usuarios se empapen de la cultura y su cosmovisión. “Es el momento de la renovación, estamos en la época del solsticio de invierno que es cuando en el hemisferio sur nos renovamos, por lo tanto, se celebra igual que el año nuevo que se hace en diciembre, pero el verdadero de nosotros es ahora”, indicó Sandra Jelves, lawentuchefe del CESFAM Mateo Bencur. Agregando la funcionaria que, optaron por realizar un Llellipun porque es una ceremonia corta, donde se pide, se da gracias, se pide perdón, a diferencia del We Tripantu que es una ceremonia larga y que consta de 4 etapas, e involucra toda la noche hasta el primer lucero; las etapas del We Tripantu son preparación y rogativa (Llellipun) que inicia al atardecer. La transmisión de saberes (Epew y Nutram) que es durante la noche. La Convivencia (Awkantun y Misawün) y la purificación al primer lucero (Afkintu), justo antes del amanecer. La rogativa contó con el relato del werkén Juan Lepicheo, quien explicó que, “para el pueblo mapuche y todos los pueblos que viven en el cono sur de este continente, la palabra we es nuevo o nueva, tripan salir o salida y antu sol, o sea We Tripantu es nueva salida del sol, marcando el solsticio de invierno. Y a la vez, recibe el nombre de Wiñol Tripantu, que significa un cambio de ciclo en este año”. Así mismo, Juan Lipicheo, señaló que el inicio del nuevo ciclo, “se simboliza con una noche que es más larga y se empiezan a acortar los días, nuestros antiguos decían que los días después del We Tripantu se empiezan a alargar una pisada de gallo (…); también para nosotros es una renovación de todas las energías que tiene el ser humano, es terreno, espiritual y renovamos todos el Küme Newen que es la buena energía, el Feyentun que es nuestra espiritualidad y nuestro Kimün, nuestro saber”, puntualizó. Este año, el equipo organizador contó con el apoyo de la carrera de Gastronomía del Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez, quienes fueron los encargados de preparar los alimentos para la convivencia después del Llellipun, señaló Enrique Núñez, docente del establecimiento. “Como liceo tenemos mucha vinculación con todo el CESFAM, en distintos tipos de atenciones, siendo la idea vincularnos y ser un aporte. Y una de las maneras que podemos aportar en estos momentos, es participando con la especialidad de gastronomía en la preparación de productos para el We Tripantu, hicimos productos con avellana, con harina tostada, el muday y algunos piñones para que las personas puedan disfrutar y conocer”, acotó el educador. Consignar que, para el mapuche el We Tripantu constituye un nuevo nacimiento o una renovación llena de energía por parte de todo el universo, wallontu mapu, y de la tierra donde se coexiste, nao mapu. La presencia del wünelfe o lucero del amanecer que renueva el newen de las plantas medicinales y todos los vegetales y por último antü, el sol, que renueva las energías del itro fill mogen, todo lo que tiene vida, es por ello que el mapuche también se renueva en su kimün y rakiduam, conocimiento y pensamiento mapuche, porque es parte de un todo.
La salud intercultural continúa consolidándose en Magallanes a través del Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas (PESPI), iniciativa impulsada por el Ministerio de Salud que actualmente se desarrolla en distintos establecimientos de atención primaria de la región y que busca integrar los conocimientos ancestrales con la medicina convencional. Así lo dieron a conocer esta mañana, durante una entrevista en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, la agente medicinal del CESFAM 18 de Septiembre, Marisol Rain Levi, y el referente PESPI del Servicio de Salud Magallanes, Ivar Muñoz. Muñoz explicó que el programa tiene más de dos décadas de existencia y que actualmente se encuentra respaldado por el Decreto 21, promulgado en diciembre de 2023, que establece las bases para garantizar una atención con pertinencia cultural. “ El programa especial salud pueblos indígenas hoy en día ha avanzado hacia la consolidación de la salud intercultural a través del Decreto 21. Esa es nuestra hoja de ruta para todos los servicios de salud del país ”, señaló. El profesional indicó que el PESPI está presente en cinco CESFAM de Punta Arenas, además de establecimientos de Puerto Natales, Porvenir y Puerto Williams, incorporando agentes medicinales, facilitadores interculturales y equipos profesionales encargados de implementar el modelo de salud intercultural. Uno de los aspectos destacados fue que el programa no está dirigido exclusivamente a personas pertenecientes a pueblos originarios. Según detalló Muñoz, durante el último año se realizaron cerca de 3.200 atenciones, de las cuales aproximadamente 980 correspondieron a usuarios indígenas y más de 2.200 a personas no indígenas. “ Sí está abierto para todo, pero en especial también para las personas de pueblo indígena ”, precisó. Por su parte, Marisol Rain Levi explicó que el trabajo de las agentes medicinales se basa en conocimientos heredados de generaciones anteriores y contempla la elaboración de preparados naturales, aceites, ungüentos, gotas e infusiones. “ Nosotros trabajamos con la planta y hacemos ungüentos, hacemos aceite o gotas para tomar e infusiones ”, comentó. La agente medicinal destacó que cada tratamiento requiere una evaluación previa, ya que algunas hierbas pueden presentar contraindicaciones o interactuar con medicamentos convencionales. “ La hierba igual tiene contraindicaciones, entonces no es tomar por tomar una agüita ”, advirtió. Asimismo, indicó que los usuarios llegan por derivación médica o por iniciativa propia y que las consultas abarcan diversas dolencias, desde dolores osteoarticulares hasta problemas de piel y cuadros asociados al estado anímico. En ese sentido, Rain Levi formuló una invitación a la comunidad para conocer esta alternativa terapéutica complementaria. “ Invitar a las personas del sector o de cada sector de CESFAM que pregunten por el programa PESPI, pregunten por nosotras para poderlas asesorar ”, expresó. Desde el Servicio de Salud Magallanes también destacaron que uno de los principales desafíos es fortalecer el diálogo entre la medicina biomédica y los saberes ancestrales, promoviendo un trabajo conjunto que permita brindar una atención integral y respetuosa de las distintas culturas presentes en el territorio. “ Todo lo que es el modelo también tiene que ver con el diálogo de saberes entre la medicina biomédica y la medicina ancestral ”, concluyó Ivar Muñoz.
La importancia del Año Nuevo Indígena, la influencia de los pueblos originarios en la identidad chilena y las distintas iniciativas que desarrolla la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) en Magallanes fueron parte de los temas abordados por el jefe de la Oficina de Asuntos Indígenas de CONADI, Nelson Aguilera, durante una entrevista realizada esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. En el contexto de la conmemoración del Día Nacional de los Pueblos Indígenas y del solsticio de invierno, Aguilera explicó que esta fecha posee una profunda significación espiritual para diversas culturas originarias de América Latina, ya que representa el renacer de la naturaleza y el inicio de un nuevo ciclo. “El solsticio de invierno marca de una u otra manera el despertar de la naturaleza tras el letargo del invierno”, señaló, agregando que las ceremonias asociadas a esta fecha buscan “agradecer los dones recibidos por parte de la naturaleza y de la divinidad durante el ciclo que se ha terminado, pero además propiciar los mejores deseos de paz y prosperidad y de fraternidad”. El representante de CONADI destacó que en Magallanes existe un creciente interés por rescatar estas tradiciones, especialmente por parte de organizaciones mapuche y huilliche, que durante los últimos años han recreado ceremonias en Punta Arenas y Puerto Natales. Asimismo, subrayó la fuerte presencia de la herencia indígena en la vida cotidiana del país. “Somos todos los países de América Latina, incluido Chile, hijos de este mestizaje. Podemos tener mayor o menor componente genético indígena, pero de alguna manera todos lo tenemos”, afirmó. En esa línea, añadió que “somos un pueblo mestizo y somos resultado de una historia que nos ha conducido a lo que somos hoy día”, destacando que gran parte del lenguaje cotidiano y diversas prácticas culturales tienen raíces indígenas que muchas veces pasan inadvertidas. Conocimiento ancestral y diversidad cultural Durante la conversación, Aguilera resaltó la importancia de avanzar hacia una visión integral de los pueblos originarios, incorporando aspectos culturales, históricos, lingüísticos, científicos y espirituales. “Hay una biblioteca que no hemos descubierto, hay una fuente de conocimiento que perfectamente podríamos disfrutar solamente por el gusto de saber, independientemente de las aplicaciones prácticas”, expresó al referirse al patrimonio cultural de los pueblos canoeros australes. También recordó el valor estratégico que han tenido las lenguas indígenas en distintos contextos históricos, mencionando el conocido caso del código Navajo utilizado por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Fondos concursables y nuevos programas En materia de programas regionales, el jefe de Asuntos Indígenas informó que durante los próximos días se conocerán los resultados del concurso para iniciativas de arte y cultura indígena 2026, que permitirá financiar alrededor de seis proyectos en la región. Además, adelantó que aún resta la convocatoria para proyectos de implementación de predios adquiridos y el inicio del programa de apoyo destinado a los beneficiarios del vigésimo llamado al subsidio para la compra de tierras. “Todavía nos queda en el calendario hasta yo calculo el mes de agosto varias actividades referidas a este tipo de planes y programas”, indicó. Avances en la acreditación del pueblo Selk’nam Uno de los aspectos que Aguilera calificó como especialmente significativo fue el trabajo desarrollado en torno al pueblo Selk’nam, reconocido oficialmente por el Estado chileno en septiembre de 2023. El directivo reveló que recientemente sostuvo una reunión con Mario Vásquez Chock, una de las personas acreditadas como descendiente Selk’nam, en el marco de un proceso de revisión historiográfica y documental que busca respaldar las solicitudes de acreditación. “Nos queda la satisfacción de que estamos cumpliendo con un desafío que es incalculable en términos de lo que significa la reparación histórica de un pueblo que se creía desaparecido”, manifestó. Agregó que el proceso continúa abierto y busca otorgar certeza jurídica respecto de las certificaciones, contrastando los testimonios con antecedentes históricos comprobables. Biblioteca digital disponible para la comunidad Finalmente, Aguilera invitó a la comunidad a utilizar la biblioteca digital de CONADI, disponible a través del sitio web institucional, donde se encuentra recopilada toda la producción documental generada desde 1994. “Hemos publicado absolutamente todo”, destacó, precisando que el repositorio contiene informes, investigaciones, libros y materiales educativos, incluyendo publicaciones relacionadas con los pueblos originarios de Magallanes. Antes de finalizar la entrevista, el jefe regional de Asuntos Indígenas extendió un saludo a las comunidades indígenas y expresó: “Los mejores deseos en este año que se inicia, un nuevo tripantü”.
El inicio del invierno en Chile no solo marca un cambio de estación, sino también una fecha de profundo significado cultural para diversos pueblos originarios. Este 21 de junio comenzó oficialmente el invierno en el hemisferio sur, dando paso a jornadas que paulatinamente tendrán más horas de luz, un fenómeno que históricamente ha sido interpretado como símbolo de renovación y nuevos comienzos. Entre las celebraciones más reconocidas se encuentra el We Tripantu del pueblo mapuche, cuyo significado es “nueva salida del sol”. Esta conmemoración representa el renacer de la naturaleza tras el período más oscuro del año. Durante la festividad, las familias se reúnen para compartir alimentos tradicionales, realizar rogativas, danzas y ceremonias de purificación que buscan recibir de buena manera el nuevo ciclo. En el norte del país, las comunidades aymaras celebran el Machaq Mara o Año Nuevo Andino. La ceremonia se desarrolla antes del amanecer, cuando las personas esperan la llegada de los primeros rayos solares para recibir simbólicamente la energía del nuevo año. La festividad incluye ofrendas a la Pachamama, música tradicional y expresiones culturales que forman parte de su identidad ancestral. La comunidad quechua también conmemora esta fecha mediante el Inti Raymi o Fiesta del Sol, una celebración que honra al Tayta Inti, deidad solar fundamental dentro de su cosmovisión. La ceremonia contempla una vigilia durante la noche más larga del año y culmina con actividades al amanecer, cuando se recibe el retorno simbólico del sol y el comienzo de un nuevo ciclo para la comunidad. A estas tradiciones se suma la Noche de San Juan, una festividad popular que se celebra el 23 de junio y que reúne elementos religiosos y costumbres transmitidas por generaciones. Entre sus prácticas más conocidas figuran rituales asociados a la buena suerte, la abundancia y la protección, reflejando cómo el solsticio de invierno continúa siendo una fecha significativa para distintas expresiones culturales presentes en Chile.
Mucho antes de la consolidación de ciudades y asentamientos en la Patagonia, diversos pueblos originarios habitaron el extremo austral de Chile. Su presencia se extendió por miles de kilómetros de canales, archipiélagos, estepas y planicies, desarrollando formas de vida adaptadas a las condiciones climáticas de la zona. En los canales australes convivieron grupos como los chonos, Kawéskar y Yámanas. Estos pueblos se desplazaban en canoas, obteniendo sus alimentos principalmente de la caza de lobos marinos, aves, peces y mariscos. Su vida estuvo estrechamente ligada al mar y a los recursos que ofrecían los extensos archipiélagos del sur. Más al sur, en las planicies del Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego, habitaban los Aónikenk y los Selk'nam. Ambos pueblos eran cazadores-recolectores terrestres y dependían principalmente de especies como el guanaco y el ñandú. Los Selk'nam destacaron además por la riqueza de sus ceremonias y expresiones culturales. La llegada de exploradores, misioneros, colonos y posteriormente el desarrollo de la ganadería ovina modificaron profundamente estos territorios. Los procesos de contacto, desplazamiento, enfermedades y cambios culturales afectaron la continuidad de estos pueblos, muchos de los cuales desaparecieron o vieron drásticamente reducida su población. Pese a ello, los pueblos originarios australes dejaron un importante legado cultural e histórico. Sus conocimientos, tradiciones y formas de adaptación al entorno siguen siendo parte fundamental de la memoria e identidad del extremo sur de Chile.
Con un Llellipún en el estacionamiento del establecimiento y degustación de alimentos, el CESFAM Dr. Mateo Bencur conmemoró un nuevo We Tripantu o Año Nuevo de los Pueblos Indígenas; actividad que contó con la activa participación de usuarios, funcionarios e invitados especiales. La rogativa que marcó el inicio de un nuevo ciclo, en el que se suceden las diferentes estaciones del año. El Pukem (invierno), da paso al Pewü (primavera, tiempo de brotes), este al Walüng (verano, tiempo de Abundancia) y finalmente al Rimü (Rimungen, otoño), destacó la participación de niños y niñas del Jardín Infantil Coné del Ejército de Chile y de alumnos de la carrera de Gastronomía del Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez de Punta Arenas. Para Ivar Muñoz, referente Programa Especial de Salud Pueblos Indígenas (PESPI) del Servicio de Salud Magallanes, destacó la ejecución del programa en la región, agregando que esta celebración de renovación de energías y nueva salida del sol, se realizó en el CESFAM Lozic en Puerto Natales, y los CESFAM Ibáñez, Fenton, Bencur y Damianovic en Punta Arenas, además de los hospitales comunitarios de Porvenir y Puerto Williams. “El objetivo del PESPI es contribuir a reducir la inequidad en el acceso a salud a las personas pertenecientes a pueblos indígenas, a través de componentes como la equidad, la participación social y también las prestaciones en salud indígena”, dijo el profesional. La conmemoración, organizada por el equipo PESPI del establecimiento, es una tradición para el establecimiento, y busca que sus funcionarios y usuarios se empapen de la cultura y su cosmovisión. “Es el momento de la renovación, estamos en la época del solsticio de invierno que es cuando en el hemisferio sur nos renovamos, por lo tanto, se celebra igual que el año nuevo que se hace en diciembre, pero el verdadero de nosotros es ahora”, indicó Sandra Jelves, lawentuchefe del CESFAM Mateo Bencur. Agregando la funcionaria que, optaron por realizar un Llellipun porque es una ceremonia corta, donde se pide, se da gracias, se pide perdón, a diferencia del We Tripantu que es una ceremonia larga y que consta de 4 etapas, e involucra toda la noche hasta el primer lucero; las etapas del We Tripantu son preparación y rogativa (Llellipun) que inicia al atardecer. La transmisión de saberes (Epew y Nutram) que es durante la noche. La Convivencia (Awkantun y Misawün) y la purificación al primer lucero (Afkintu), justo antes del amanecer. La rogativa contó con el relato del werkén Juan Lepicheo, quien explicó que, “para el pueblo mapuche y todos los pueblos que viven en el cono sur de este continente, la palabra we es nuevo o nueva, tripan salir o salida y antu sol, o sea We Tripantu es nueva salida del sol, marcando el solsticio de invierno. Y a la vez, recibe el nombre de Wiñol Tripantu, que significa un cambio de ciclo en este año”. Así mismo, Juan Lipicheo, señaló que el inicio del nuevo ciclo, “se simboliza con una noche que es más larga y se empiezan a acortar los días, nuestros antiguos decían que los días después del We Tripantu se empiezan a alargar una pisada de gallo (…); también para nosotros es una renovación de todas las energías que tiene el ser humano, es terreno, espiritual y renovamos todos el Küme Newen que es la buena energía, el Feyentun que es nuestra espiritualidad y nuestro Kimün, nuestro saber”, puntualizó. Este año, el equipo organizador contó con el apoyo de la carrera de Gastronomía del Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez, quienes fueron los encargados de preparar los alimentos para la convivencia después del Llellipun, señaló Enrique Núñez, docente del establecimiento. “Como liceo tenemos mucha vinculación con todo el CESFAM, en distintos tipos de atenciones, siendo la idea vincularnos y ser un aporte. Y una de las maneras que podemos aportar en estos momentos, es participando con la especialidad de gastronomía en la preparación de productos para el We Tripantu, hicimos productos con avellana, con harina tostada, el muday y algunos piñones para que las personas puedan disfrutar y conocer”, acotó el educador. Consignar que, para el mapuche el We Tripantu constituye un nuevo nacimiento o una renovación llena de energía por parte de todo el universo, wallontu mapu, y de la tierra donde se coexiste, nao mapu. La presencia del wünelfe o lucero del amanecer que renueva el newen de las plantas medicinales y todos los vegetales y por último antü, el sol, que renueva las energías del itro fill mogen, todo lo que tiene vida, es por ello que el mapuche también se renueva en su kimün y rakiduam, conocimiento y pensamiento mapuche, porque es parte de un todo.
La salud intercultural continúa consolidándose en Magallanes a través del Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas (PESPI), iniciativa impulsada por el Ministerio de Salud que actualmente se desarrolla en distintos establecimientos de atención primaria de la región y que busca integrar los conocimientos ancestrales con la medicina convencional. Así lo dieron a conocer esta mañana, durante una entrevista en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, la agente medicinal del CESFAM 18 de Septiembre, Marisol Rain Levi, y el referente PESPI del Servicio de Salud Magallanes, Ivar Muñoz. Muñoz explicó que el programa tiene más de dos décadas de existencia y que actualmente se encuentra respaldado por el Decreto 21, promulgado en diciembre de 2023, que establece las bases para garantizar una atención con pertinencia cultural. “ El programa especial salud pueblos indígenas hoy en día ha avanzado hacia la consolidación de la salud intercultural a través del Decreto 21. Esa es nuestra hoja de ruta para todos los servicios de salud del país ”, señaló. El profesional indicó que el PESPI está presente en cinco CESFAM de Punta Arenas, además de establecimientos de Puerto Natales, Porvenir y Puerto Williams, incorporando agentes medicinales, facilitadores interculturales y equipos profesionales encargados de implementar el modelo de salud intercultural. Uno de los aspectos destacados fue que el programa no está dirigido exclusivamente a personas pertenecientes a pueblos originarios. Según detalló Muñoz, durante el último año se realizaron cerca de 3.200 atenciones, de las cuales aproximadamente 980 correspondieron a usuarios indígenas y más de 2.200 a personas no indígenas. “ Sí está abierto para todo, pero en especial también para las personas de pueblo indígena ”, precisó. Por su parte, Marisol Rain Levi explicó que el trabajo de las agentes medicinales se basa en conocimientos heredados de generaciones anteriores y contempla la elaboración de preparados naturales, aceites, ungüentos, gotas e infusiones. “ Nosotros trabajamos con la planta y hacemos ungüentos, hacemos aceite o gotas para tomar e infusiones ”, comentó. La agente medicinal destacó que cada tratamiento requiere una evaluación previa, ya que algunas hierbas pueden presentar contraindicaciones o interactuar con medicamentos convencionales. “ La hierba igual tiene contraindicaciones, entonces no es tomar por tomar una agüita ”, advirtió. Asimismo, indicó que los usuarios llegan por derivación médica o por iniciativa propia y que las consultas abarcan diversas dolencias, desde dolores osteoarticulares hasta problemas de piel y cuadros asociados al estado anímico. En ese sentido, Rain Levi formuló una invitación a la comunidad para conocer esta alternativa terapéutica complementaria. “ Invitar a las personas del sector o de cada sector de CESFAM que pregunten por el programa PESPI, pregunten por nosotras para poderlas asesorar ”, expresó. Desde el Servicio de Salud Magallanes también destacaron que uno de los principales desafíos es fortalecer el diálogo entre la medicina biomédica y los saberes ancestrales, promoviendo un trabajo conjunto que permita brindar una atención integral y respetuosa de las distintas culturas presentes en el territorio. “ Todo lo que es el modelo también tiene que ver con el diálogo de saberes entre la medicina biomédica y la medicina ancestral ”, concluyó Ivar Muñoz.
La importancia del Año Nuevo Indígena, la influencia de los pueblos originarios en la identidad chilena y las distintas iniciativas que desarrolla la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) en Magallanes fueron parte de los temas abordados por el jefe de la Oficina de Asuntos Indígenas de CONADI, Nelson Aguilera, durante una entrevista realizada esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. En el contexto de la conmemoración del Día Nacional de los Pueblos Indígenas y del solsticio de invierno, Aguilera explicó que esta fecha posee una profunda significación espiritual para diversas culturas originarias de América Latina, ya que representa el renacer de la naturaleza y el inicio de un nuevo ciclo. “El solsticio de invierno marca de una u otra manera el despertar de la naturaleza tras el letargo del invierno”, señaló, agregando que las ceremonias asociadas a esta fecha buscan “agradecer los dones recibidos por parte de la naturaleza y de la divinidad durante el ciclo que se ha terminado, pero además propiciar los mejores deseos de paz y prosperidad y de fraternidad”. El representante de CONADI destacó que en Magallanes existe un creciente interés por rescatar estas tradiciones, especialmente por parte de organizaciones mapuche y huilliche, que durante los últimos años han recreado ceremonias en Punta Arenas y Puerto Natales. Asimismo, subrayó la fuerte presencia de la herencia indígena en la vida cotidiana del país. “Somos todos los países de América Latina, incluido Chile, hijos de este mestizaje. Podemos tener mayor o menor componente genético indígena, pero de alguna manera todos lo tenemos”, afirmó. En esa línea, añadió que “somos un pueblo mestizo y somos resultado de una historia que nos ha conducido a lo que somos hoy día”, destacando que gran parte del lenguaje cotidiano y diversas prácticas culturales tienen raíces indígenas que muchas veces pasan inadvertidas. Conocimiento ancestral y diversidad cultural Durante la conversación, Aguilera resaltó la importancia de avanzar hacia una visión integral de los pueblos originarios, incorporando aspectos culturales, históricos, lingüísticos, científicos y espirituales. “Hay una biblioteca que no hemos descubierto, hay una fuente de conocimiento que perfectamente podríamos disfrutar solamente por el gusto de saber, independientemente de las aplicaciones prácticas”, expresó al referirse al patrimonio cultural de los pueblos canoeros australes. También recordó el valor estratégico que han tenido las lenguas indígenas en distintos contextos históricos, mencionando el conocido caso del código Navajo utilizado por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Fondos concursables y nuevos programas En materia de programas regionales, el jefe de Asuntos Indígenas informó que durante los próximos días se conocerán los resultados del concurso para iniciativas de arte y cultura indígena 2026, que permitirá financiar alrededor de seis proyectos en la región. Además, adelantó que aún resta la convocatoria para proyectos de implementación de predios adquiridos y el inicio del programa de apoyo destinado a los beneficiarios del vigésimo llamado al subsidio para la compra de tierras. “Todavía nos queda en el calendario hasta yo calculo el mes de agosto varias actividades referidas a este tipo de planes y programas”, indicó. Avances en la acreditación del pueblo Selk’nam Uno de los aspectos que Aguilera calificó como especialmente significativo fue el trabajo desarrollado en torno al pueblo Selk’nam, reconocido oficialmente por el Estado chileno en septiembre de 2023. El directivo reveló que recientemente sostuvo una reunión con Mario Vásquez Chock, una de las personas acreditadas como descendiente Selk’nam, en el marco de un proceso de revisión historiográfica y documental que busca respaldar las solicitudes de acreditación. “Nos queda la satisfacción de que estamos cumpliendo con un desafío que es incalculable en términos de lo que significa la reparación histórica de un pueblo que se creía desaparecido”, manifestó. Agregó que el proceso continúa abierto y busca otorgar certeza jurídica respecto de las certificaciones, contrastando los testimonios con antecedentes históricos comprobables. Biblioteca digital disponible para la comunidad Finalmente, Aguilera invitó a la comunidad a utilizar la biblioteca digital de CONADI, disponible a través del sitio web institucional, donde se encuentra recopilada toda la producción documental generada desde 1994. “Hemos publicado absolutamente todo”, destacó, precisando que el repositorio contiene informes, investigaciones, libros y materiales educativos, incluyendo publicaciones relacionadas con los pueblos originarios de Magallanes. Antes de finalizar la entrevista, el jefe regional de Asuntos Indígenas extendió un saludo a las comunidades indígenas y expresó: “Los mejores deseos en este año que se inicia, un nuevo tripantü”.
El inicio del invierno en Chile no solo marca un cambio de estación, sino también una fecha de profundo significado cultural para diversos pueblos originarios. Este 21 de junio comenzó oficialmente el invierno en el hemisferio sur, dando paso a jornadas que paulatinamente tendrán más horas de luz, un fenómeno que históricamente ha sido interpretado como símbolo de renovación y nuevos comienzos. Entre las celebraciones más reconocidas se encuentra el We Tripantu del pueblo mapuche, cuyo significado es “nueva salida del sol”. Esta conmemoración representa el renacer de la naturaleza tras el período más oscuro del año. Durante la festividad, las familias se reúnen para compartir alimentos tradicionales, realizar rogativas, danzas y ceremonias de purificación que buscan recibir de buena manera el nuevo ciclo. En el norte del país, las comunidades aymaras celebran el Machaq Mara o Año Nuevo Andino. La ceremonia se desarrolla antes del amanecer, cuando las personas esperan la llegada de los primeros rayos solares para recibir simbólicamente la energía del nuevo año. La festividad incluye ofrendas a la Pachamama, música tradicional y expresiones culturales que forman parte de su identidad ancestral. La comunidad quechua también conmemora esta fecha mediante el Inti Raymi o Fiesta del Sol, una celebración que honra al Tayta Inti, deidad solar fundamental dentro de su cosmovisión. La ceremonia contempla una vigilia durante la noche más larga del año y culmina con actividades al amanecer, cuando se recibe el retorno simbólico del sol y el comienzo de un nuevo ciclo para la comunidad. A estas tradiciones se suma la Noche de San Juan, una festividad popular que se celebra el 23 de junio y que reúne elementos religiosos y costumbres transmitidas por generaciones. Entre sus prácticas más conocidas figuran rituales asociados a la buena suerte, la abundancia y la protección, reflejando cómo el solsticio de invierno continúa siendo una fecha significativa para distintas expresiones culturales presentes en Chile.
Mucho antes de la consolidación de ciudades y asentamientos en la Patagonia, diversos pueblos originarios habitaron el extremo austral de Chile. Su presencia se extendió por miles de kilómetros de canales, archipiélagos, estepas y planicies, desarrollando formas de vida adaptadas a las condiciones climáticas de la zona. En los canales australes convivieron grupos como los chonos, Kawéskar y Yámanas. Estos pueblos se desplazaban en canoas, obteniendo sus alimentos principalmente de la caza de lobos marinos, aves, peces y mariscos. Su vida estuvo estrechamente ligada al mar y a los recursos que ofrecían los extensos archipiélagos del sur. Más al sur, en las planicies del Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego, habitaban los Aónikenk y los Selk'nam. Ambos pueblos eran cazadores-recolectores terrestres y dependían principalmente de especies como el guanaco y el ñandú. Los Selk'nam destacaron además por la riqueza de sus ceremonias y expresiones culturales. La llegada de exploradores, misioneros, colonos y posteriormente el desarrollo de la ganadería ovina modificaron profundamente estos territorios. Los procesos de contacto, desplazamiento, enfermedades y cambios culturales afectaron la continuidad de estos pueblos, muchos de los cuales desaparecieron o vieron drásticamente reducida su población. Pese a ello, los pueblos originarios australes dejaron un importante legado cultural e histórico. Sus conocimientos, tradiciones y formas de adaptación al entorno siguen siendo parte fundamental de la memoria e identidad del extremo sur de Chile.