La empresa Ganadera Cerro Guido S.A. emitió una declaración pública tras la difusión en redes sociales de imágenes que muestran la muerte de un ejemplar de puma –al cual le retiraron toda la piel– al interior de su estancia, ubicada en la comuna de Torres del Paine, en la Región de Magallanes. A través del comunicado, la organización señaló que lamenta profundamente el hecho y que la pérdida de fauna nativa “contraviene los valores de conservación y coexistencia” que promueven en el territorio. Según indicaron, una vez que tomaron conocimiento de las imágenes a comienzos de febrero, se contactaron con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y presentaron la denuncia correspondiente ante Carabineros de Chile, poniendo los antecedentes a disposición de la Fiscalía. https://www.instagram.com/p/DVeku25AW41/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ== Desde la empresa aseguraron además que colaborarán activamente con el proceso investigativo y que mantienen una política de transparencia frente a este tipo de situaciones, reiterando que no toleran acciones que atenten contra la biodiversidad. Ganadera Cerro Guido agregó que este incidente refuerza su trabajo conjunto con la Fundación Cerro Guido Conservación, con el objetivo de impulsar modelos de coexistencia entre la fauna silvestre y la actividad productiva en territorios de alto valor ambiental en la Patagonia. En paralelo, organizaciones ambientales difundieron imágenes del animal faenado en redes sociales, señalando que el puma es una especie protegida en Chile y que su caza está prohibida por ley. Las autoridades deberán ahora esclarecer las circunstancias en que ocurrió el hecho y determinar eventuales responsabilidades. https://www.instagram.com/p/DVe-TfTEQCP/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
Un estudio científico publicado en febrero de 2026 analizó la dinámica entre pumas (Puma concolor) y pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) en el Parque Nacional Monte León, en la provincia argentina de Santa Cruz, revelando un escenario complejo de conservación en la Patagonia. Entre 2007 y 2010, los investigadores registraron que pumas que retornaron naturalmente al área mataron 7.087 pingüinos adultos, cifra que representa aproximadamente el 7,6% de la colonia adulta, estimada en unos 93.000 individuos. El regreso de los felinos se produjo tras el retroceso de la actividad ganadera que históricamente los había desplazado del territorio. La autora principal del estudio, la bióloga Melisa Lera, explicó que los pumas volvieron sin intervención humana directa y encontraron una colonia que se había establecido en ausencia de depredadores terrestres. La investigación determinó que la depredación por sí sola no pone en riesgo de extinción a la colonia, aunque podría agravar escenarios críticos si se combinara con baja supervivencia juvenil o malos ciclos reproductivos. El trabajo, desarrollado por la Unidad de Investigación para la Conservación de la Vida Silvestre (WildCRU) de la Universidad de Oxford, junto a investigadores argentinos y guardaparques, subraya que el fenómeno es consecuencia indirecta de acciones humanas pasadas. La expansión ganadera del siglo XX desplazó a los pumas; décadas después, su regreso natural generó nuevas interacciones ecológicas. Los científicos advierten que, en un contexto de cambio climático y variaciones ambientales que afectan la reproducción y supervivencia juvenil de los pingüinos, el monitoreo constante será clave. El caso de Monte León se proyecta como modelo para anticipar lo que podría ocurrir en otras colonias continentales de la Patagonia, incluyendo zonas del extremo sur chileno donde el puma también ha ampliado su rango. El estudio concluye que intervenir mediante la eliminación de pumas no sería una solución y podría generar efectos contraproducentes, enfatizando que el desafío actual de la conservación es adaptarse a ecosistemas en recuperación donde especies depredadoras retoman sus territorios históricos. Fuente: Mongabay.com
La Patagonia chilena es uno de esos destinos que deslumbran desde el primer encuentro. Un territorio indómito, de paisajes sobrecogedores y naturaleza en estado puro, que invita a vivir experiencias únicas si te animas a recorrerla con tiempo y espíritu aventurero. Ubicada en el extremo sur de Chile, esta vasta región se extiende desde el Parque Nacional Corcovado, en la Región de Los Lagos, hasta Tierra del Fuego. En su recorrido, ofrece algunos de los escenarios más prístinos y majestuosos del planeta: montañas de granito, fiordos interminables, glaciares milenarios y una biodiversidad que sorprende a cada paso. Aquí, las actividades van desde el trekking en el Parque Nacional Torres del Paine, famoso por sus imponentes torres de granito, consideradas por muchos como la octava maravilla del mundo, hasta la navegación por fiordos, caminatas sobre el glaciar Grey y el avistamiento de fauna silvestre como pumas, guanacos y cóndores. Los bosques milenarios, los lagos de aguas cristalinas y los senderos remotos hacen de la Patagonia un destino incomparable para los amantes de la naturaleza. Eso sí, el clima es tan cambiante como el paisaje, por lo que es clave viajar bien preparado, con vestuario adecuado para viento, lluvia y bajas temperaturas. Torres del Paine: territorio del puma Ningún viaje a la Patagonia chilena estaría completo sin una visita al Parque Nacional Torres del Paine. Sus rutas más emblemáticas, como el circuito W o el sendero a Base Torres, permiten apreciar de cerca los macizos de granito que han dado fama mundial al parque. Pero más allá de sus postales icónicas, Torres del Paine es también uno de los refugios más importantes del puma en Sudamérica. Gracias a la prohibición de su caza, al trabajo de organizaciones de conservación, a la legislación vigente y al compromiso de la sociedad civil, el parque se ha convertido en un entorno seguro para este felino. Hoy, es considerado uno de los mejores lugares del mundo para su avistamiento en estado salvaje. La Ruta de los Parques de la Patagonia Otra experiencia imperdible es recorrer la Ruta de los Parques Nacionales de la Patagonia chilena, un circuito de 2.800 kilómetros que conecta 17 parques nacionales, desde Puerto Montt hasta Cabo de Hornos. Este corredor de conservación protege más de 11,5 millones de hectáreas y alberga una enorme riqueza natural, con al menos 140 especies de aves y 46 de mamíferos. Es un recorrido ideal para quienes buscan turismo de naturaleza y ecoturismo, con paisajes que cambian radicalmente a lo largo del trayecto. Senderismo en escenarios extremos La Patagonia chilena es también un paraíso para el senderismo. Destinos como Cerro Castillo, Dientes de Navarino y el Valle de Cochamó ofrecen rutas desafiantes y paisajes inolvidables. Cerro Castillo deslumbra con bosques nativos, lagos turquesa y una travesía de 53 kilómetros pensada para excursionistas experimentados. Dientes de Navarino, en tanto, es conocido como el trekking más austral del mundo, una aventura de entre cuatro y cinco días en uno de los rincones más remotos del planeta. El Valle de Cochamó, apodado el “Yosemite chileno”, atrae a montañistas y exploradores con sus paredes de granito, verdes valles y lagunas cristalinas. Cruceros entre glaciares y fiordos Para quienes prefieren explorar desde el agua, los cruceros por la Patagonia chilena ofrecen una forma distinta de descubrir este territorio. Desde Puerto Natales y Punta Arenas parten rutas que navegan entre glaciares, fiordos y canales australes, combinando paisajes imponentes con servicios de alto nivel. Entre los itinerarios más destacados están la Ruta Kaweskar, que se interna en el Campo de Hielo Sur, y la Ruta Fiordos de Tierra del Fuego, que recorre el Canal Beagle y el Parque Nacional Cabo de Hornos. Un viaje donde la naturaleza extrema se vive con comodidad y asombro constante. Fuente: elmostrador.cl
Un estudio publicado este miércoles en la revista Proceedings of the Royal Society B, documentó cómo los pumas están repoblando la Patagonia argentina y cómo este crecimiento de sus poblaciones afecta a los pingüinos de Magallanes ( Spheniscus magellanicus). Los científicos creen que esto es lo que ocurre cuando un gran depredador regresa para dominar un ecosistema y lo estamos viendo en tiempo real. Y es que décadas atrás, los pumas depredaban ganado y en consecuencia, eran cazados. Sin embargo, de acuerdo con National Geographic, esto cambió en 2004, cuando conservacionistas establecieron el Parque Nacional Monte León, que quedó como área protegida en la Patagonia argentina. Al prohibirse la caza de pumas, estos repoblaron la zona, se encontraron con un ecosistema diferente y los pingüinos se convirtieron también en presas . ¿Qué está pasando entre los pumas y los pingüinos? Lo que está ocurriendo es nada más y nada menos que la naturaleza reorganizándose. “Cuando empezamos a reforestar la tierra, las especies que regresan pueden encontrar un sistema un poco diferente al que habitaban hace 100 años, y se adaptan a él”, dijo al medio citado Emiliano Donadio, coautor del estudio y también director científico de la Fundación Rewilding Argentina. La creación de este parque nacional hace 20 años, dice el estudio, “ha impulsado la recuperación de los pumas y ha dado lugar a una inesperada relación depredador-presa entre pumas y pingüinos “. Para la investigación, el equipo liderado por Mitchell Serota, ecólogo de la Universidad de California en Berkeley y autor principal del estudio, decidió indagar en esta relación. “Fui a la Patagonia para comprender los resultados de la restauración en general. Los pingüinos no eran el objetivo original en absoluto “, comentó el experto. Para ese momento, los científicos ya sabían que los pumas se alimentaban de aves desgarbadas, pero pensaban que era una interacción menor. Sin embargo, tras revisar las cámaras trampa instaladas en el parque y hacer seguimiento a 14 pumas, descubrieron que comían pingüinos con mucha frecuencia. “Observábamos pumas repetidamente en los alrededores de la colonia de pingüinos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no era una simple observación. Era algo que estaba influyendo en cómo estos animales utilizaban el paisaje ”, explicó Serota. No es usual que los pumas coman pingüinos, la literatura científica ha documentado que prefieren mamíferos terrestres. Además, estas aves pasan la mayor parte del tiempo en el agua, pero durante sus temporadas de reproducción, necesitan estar en tierra. En Monte León, por ejemplo, llegan más de 40.000 pingüinos a anidar por temporada. Los investigadores creen que, para un puma, esto significa una fuente de alimento extremadamente abundante. Los pingüinos podrían estar haciendo que los pumas sean más sociables Otra peculiaridad que descubrieron los expertos sobre la relación de los pumas con los pingüinos, es que aparentemente estas presas hacen que los felinos se toleren más entre sí. El estudio observó que los pumas que cazaban pingüinos, podían compartir una misma zona con más frecuencia y no se atacaban tanto como era esperable. Parece que eran menos territoriales. “Esta adaptación conductual condujo a encuentros frecuentes entre pumas, lo que sugiere una mayor tolerancia social“, concluye el paper. Estas conclusiones todavía son preliminares. Los expertos no pueden determinar todavía las consecuencias ecológicas más amplias que pueden traer estos cambios. Por ahora, entienden que la población de pingüinos continúa estable, pero no saben, por ejemplo, a cuantos pingüinos se come un puma o como la nueva tendencia de alimentación de estos depredadores puede afectar a otras especies como los guanacos, que es tradicionalmente su presa. “Las especies están regresando a ecosistemas que han cambiado drásticamente. Esto puede generar interacciones completamente nuevas“, reflexionó Serota. Referencia: Mitchell W. Serota y otros autores. A marine subsidy reshapes the ecology of a large terrestrial carnivore . Revista Proceedings of the Royal Society B, 2025. Fuente: biobiochile.cl
En el marco de las acciones de la Reserva de la Biósfera de Torres del Paine, se dio un relevante paso en la conservación de esta especie: lanzando oficialmente el primer Protocolo de Avistamiento Responsable de Pumas para toda su área de distribución, un instrumento pionero que busca compatibilizar el creciente turismo de observación con la protección del felino más grande de Chile. Descarga el documento Español: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo.pdf Inglés: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo_EN.pdf Lugar: Reserva de la Biósfera Torres del Paine (Región de Magallanes, Chile) Especie: Puma ( Puma concolor) Instituciones Participantes: Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Durante la última década, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se ha consolidado como el principal destino del mundo para el avistamiento de pumas en su hábitat natural. Reconocida por sus paisajes icónicos, el área ha sumado a sus tradicionales visitantes, entre los que cuentan a amantes del trekking y la naturaleza, a fotógrafos y observadores de fauna que buscan vivir la experiencia única de ver a este esquivo felino en estado silvestre. Sin embargo, el crecimiento sostenido de esta actividad y la ausencia de regulaciones claras han generado la necesidad de establecer lineamientos que garanticen una convivencia armónica entre el turismo y la protección de esta especie icónica de la Patagonia. Diversos estudios en otras partes del mundo han demostrado que el turismo puede afectar negativamente a los felinos silvestres. En Tailandia, por ejemplo, se ha observado que los leopardos ( Panthera pardus) tienden a evitar zonas cercanas a asentamientos humanos y reducen su actividad diurna en áreas con alta afluencia de visitantes. Asimismo, especies como el tigre ( Panthera tigris) o el guepardo ( Acinonyx jubatus) pueden abandonar sus presas al ser perturbadas por los visitantes. En Torres del Paine, un estudio realizado entre 2019 y 2020 mostró que tanto la abundancia como la presencia de pumas disminuyen en zonas próximas a senderos y caminos, prefiriendo los sectores más alejados de la actividad humana. En este sentido, si bien el turismo puede ser una herramienta valiosa para apoyar la conservación de la especie, su desarrollo debe ser cuidadosamente planificado y gestionado para evitar impactos negativos sobre sus poblaciones. Conscientes de ello, la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, junto a Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Magallanes, desarrollaron durante los últimos dos años el Protocolo para las Buenas Prácticas de Avistamiento Seguro de Pumas en la Reserva de la Biósfera Torres del Paine, el que fue lanzado oficialmente en el mes de agosto y actualmente es parte de la ordenanza municipal N°1 de Turismo de la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, actualizada en Septiembre de este año. Además, este protocolo fue incluído como anexo en la actualización de la norma chilena NCh 3069 Observación de Biodiversidad, del Instituto Nacional de Normalización, reforzando su carácter oficial y su relevancia como guía técnica para la práctica responsable de observación de fauna. El documento es el resultado de un proceso participativo realizado en la comuna de Torres del Paine y orientado a recoger las mejores prácticas y conocimientos locales, para complementar las recomendaciones técnicas y de especialistas a través de tres talleres, que contaron con la participación de más de 100 personas, entre guías, trackers, agencias de turismo, hoteles, autoridades locales y representantes de instituciones públicas y privadas. Se trata del primer protocolo de su tipo para el avistamiento de pumas a nivel internacional a lo largo de toda su distribución, convirtiéndolo en una herramienta pionera y de referencia para el desarrollo de un turismo de observación responsable, no solo en Chile, sino en toda América. Con el lanzamiento de este protocolo, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se consolida como un referente mundial de turismo responsable y conservación de grandes felinos, no solo a nivel país sino también marcando un precedente para otras regiones del continente que buscan equilibrar el desarrollo turístico y la protección de la biodiversidad.
La empresa Ganadera Cerro Guido S.A. emitió una declaración pública tras la difusión en redes sociales de imágenes que muestran la muerte de un ejemplar de puma –al cual le retiraron toda la piel– al interior de su estancia, ubicada en la comuna de Torres del Paine, en la Región de Magallanes. A través del comunicado, la organización señaló que lamenta profundamente el hecho y que la pérdida de fauna nativa “contraviene los valores de conservación y coexistencia” que promueven en el territorio. Según indicaron, una vez que tomaron conocimiento de las imágenes a comienzos de febrero, se contactaron con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y presentaron la denuncia correspondiente ante Carabineros de Chile, poniendo los antecedentes a disposición de la Fiscalía. https://www.instagram.com/p/DVeku25AW41/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ== Desde la empresa aseguraron además que colaborarán activamente con el proceso investigativo y que mantienen una política de transparencia frente a este tipo de situaciones, reiterando que no toleran acciones que atenten contra la biodiversidad. Ganadera Cerro Guido agregó que este incidente refuerza su trabajo conjunto con la Fundación Cerro Guido Conservación, con el objetivo de impulsar modelos de coexistencia entre la fauna silvestre y la actividad productiva en territorios de alto valor ambiental en la Patagonia. En paralelo, organizaciones ambientales difundieron imágenes del animal faenado en redes sociales, señalando que el puma es una especie protegida en Chile y que su caza está prohibida por ley. Las autoridades deberán ahora esclarecer las circunstancias en que ocurrió el hecho y determinar eventuales responsabilidades. https://www.instagram.com/p/DVe-TfTEQCP/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
Un estudio científico publicado en febrero de 2026 analizó la dinámica entre pumas (Puma concolor) y pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) en el Parque Nacional Monte León, en la provincia argentina de Santa Cruz, revelando un escenario complejo de conservación en la Patagonia. Entre 2007 y 2010, los investigadores registraron que pumas que retornaron naturalmente al área mataron 7.087 pingüinos adultos, cifra que representa aproximadamente el 7,6% de la colonia adulta, estimada en unos 93.000 individuos. El regreso de los felinos se produjo tras el retroceso de la actividad ganadera que históricamente los había desplazado del territorio. La autora principal del estudio, la bióloga Melisa Lera, explicó que los pumas volvieron sin intervención humana directa y encontraron una colonia que se había establecido en ausencia de depredadores terrestres. La investigación determinó que la depredación por sí sola no pone en riesgo de extinción a la colonia, aunque podría agravar escenarios críticos si se combinara con baja supervivencia juvenil o malos ciclos reproductivos. El trabajo, desarrollado por la Unidad de Investigación para la Conservación de la Vida Silvestre (WildCRU) de la Universidad de Oxford, junto a investigadores argentinos y guardaparques, subraya que el fenómeno es consecuencia indirecta de acciones humanas pasadas. La expansión ganadera del siglo XX desplazó a los pumas; décadas después, su regreso natural generó nuevas interacciones ecológicas. Los científicos advierten que, en un contexto de cambio climático y variaciones ambientales que afectan la reproducción y supervivencia juvenil de los pingüinos, el monitoreo constante será clave. El caso de Monte León se proyecta como modelo para anticipar lo que podría ocurrir en otras colonias continentales de la Patagonia, incluyendo zonas del extremo sur chileno donde el puma también ha ampliado su rango. El estudio concluye que intervenir mediante la eliminación de pumas no sería una solución y podría generar efectos contraproducentes, enfatizando que el desafío actual de la conservación es adaptarse a ecosistemas en recuperación donde especies depredadoras retoman sus territorios históricos. Fuente: Mongabay.com
La Patagonia chilena es uno de esos destinos que deslumbran desde el primer encuentro. Un territorio indómito, de paisajes sobrecogedores y naturaleza en estado puro, que invita a vivir experiencias únicas si te animas a recorrerla con tiempo y espíritu aventurero. Ubicada en el extremo sur de Chile, esta vasta región se extiende desde el Parque Nacional Corcovado, en la Región de Los Lagos, hasta Tierra del Fuego. En su recorrido, ofrece algunos de los escenarios más prístinos y majestuosos del planeta: montañas de granito, fiordos interminables, glaciares milenarios y una biodiversidad que sorprende a cada paso. Aquí, las actividades van desde el trekking en el Parque Nacional Torres del Paine, famoso por sus imponentes torres de granito, consideradas por muchos como la octava maravilla del mundo, hasta la navegación por fiordos, caminatas sobre el glaciar Grey y el avistamiento de fauna silvestre como pumas, guanacos y cóndores. Los bosques milenarios, los lagos de aguas cristalinas y los senderos remotos hacen de la Patagonia un destino incomparable para los amantes de la naturaleza. Eso sí, el clima es tan cambiante como el paisaje, por lo que es clave viajar bien preparado, con vestuario adecuado para viento, lluvia y bajas temperaturas. Torres del Paine: territorio del puma Ningún viaje a la Patagonia chilena estaría completo sin una visita al Parque Nacional Torres del Paine. Sus rutas más emblemáticas, como el circuito W o el sendero a Base Torres, permiten apreciar de cerca los macizos de granito que han dado fama mundial al parque. Pero más allá de sus postales icónicas, Torres del Paine es también uno de los refugios más importantes del puma en Sudamérica. Gracias a la prohibición de su caza, al trabajo de organizaciones de conservación, a la legislación vigente y al compromiso de la sociedad civil, el parque se ha convertido en un entorno seguro para este felino. Hoy, es considerado uno de los mejores lugares del mundo para su avistamiento en estado salvaje. La Ruta de los Parques de la Patagonia Otra experiencia imperdible es recorrer la Ruta de los Parques Nacionales de la Patagonia chilena, un circuito de 2.800 kilómetros que conecta 17 parques nacionales, desde Puerto Montt hasta Cabo de Hornos. Este corredor de conservación protege más de 11,5 millones de hectáreas y alberga una enorme riqueza natural, con al menos 140 especies de aves y 46 de mamíferos. Es un recorrido ideal para quienes buscan turismo de naturaleza y ecoturismo, con paisajes que cambian radicalmente a lo largo del trayecto. Senderismo en escenarios extremos La Patagonia chilena es también un paraíso para el senderismo. Destinos como Cerro Castillo, Dientes de Navarino y el Valle de Cochamó ofrecen rutas desafiantes y paisajes inolvidables. Cerro Castillo deslumbra con bosques nativos, lagos turquesa y una travesía de 53 kilómetros pensada para excursionistas experimentados. Dientes de Navarino, en tanto, es conocido como el trekking más austral del mundo, una aventura de entre cuatro y cinco días en uno de los rincones más remotos del planeta. El Valle de Cochamó, apodado el “Yosemite chileno”, atrae a montañistas y exploradores con sus paredes de granito, verdes valles y lagunas cristalinas. Cruceros entre glaciares y fiordos Para quienes prefieren explorar desde el agua, los cruceros por la Patagonia chilena ofrecen una forma distinta de descubrir este territorio. Desde Puerto Natales y Punta Arenas parten rutas que navegan entre glaciares, fiordos y canales australes, combinando paisajes imponentes con servicios de alto nivel. Entre los itinerarios más destacados están la Ruta Kaweskar, que se interna en el Campo de Hielo Sur, y la Ruta Fiordos de Tierra del Fuego, que recorre el Canal Beagle y el Parque Nacional Cabo de Hornos. Un viaje donde la naturaleza extrema se vive con comodidad y asombro constante. Fuente: elmostrador.cl
Un estudio publicado este miércoles en la revista Proceedings of the Royal Society B, documentó cómo los pumas están repoblando la Patagonia argentina y cómo este crecimiento de sus poblaciones afecta a los pingüinos de Magallanes ( Spheniscus magellanicus). Los científicos creen que esto es lo que ocurre cuando un gran depredador regresa para dominar un ecosistema y lo estamos viendo en tiempo real. Y es que décadas atrás, los pumas depredaban ganado y en consecuencia, eran cazados. Sin embargo, de acuerdo con National Geographic, esto cambió en 2004, cuando conservacionistas establecieron el Parque Nacional Monte León, que quedó como área protegida en la Patagonia argentina. Al prohibirse la caza de pumas, estos repoblaron la zona, se encontraron con un ecosistema diferente y los pingüinos se convirtieron también en presas . ¿Qué está pasando entre los pumas y los pingüinos? Lo que está ocurriendo es nada más y nada menos que la naturaleza reorganizándose. “Cuando empezamos a reforestar la tierra, las especies que regresan pueden encontrar un sistema un poco diferente al que habitaban hace 100 años, y se adaptan a él”, dijo al medio citado Emiliano Donadio, coautor del estudio y también director científico de la Fundación Rewilding Argentina. La creación de este parque nacional hace 20 años, dice el estudio, “ha impulsado la recuperación de los pumas y ha dado lugar a una inesperada relación depredador-presa entre pumas y pingüinos “. Para la investigación, el equipo liderado por Mitchell Serota, ecólogo de la Universidad de California en Berkeley y autor principal del estudio, decidió indagar en esta relación. “Fui a la Patagonia para comprender los resultados de la restauración en general. Los pingüinos no eran el objetivo original en absoluto “, comentó el experto. Para ese momento, los científicos ya sabían que los pumas se alimentaban de aves desgarbadas, pero pensaban que era una interacción menor. Sin embargo, tras revisar las cámaras trampa instaladas en el parque y hacer seguimiento a 14 pumas, descubrieron que comían pingüinos con mucha frecuencia. “Observábamos pumas repetidamente en los alrededores de la colonia de pingüinos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no era una simple observación. Era algo que estaba influyendo en cómo estos animales utilizaban el paisaje ”, explicó Serota. No es usual que los pumas coman pingüinos, la literatura científica ha documentado que prefieren mamíferos terrestres. Además, estas aves pasan la mayor parte del tiempo en el agua, pero durante sus temporadas de reproducción, necesitan estar en tierra. En Monte León, por ejemplo, llegan más de 40.000 pingüinos a anidar por temporada. Los investigadores creen que, para un puma, esto significa una fuente de alimento extremadamente abundante. Los pingüinos podrían estar haciendo que los pumas sean más sociables Otra peculiaridad que descubrieron los expertos sobre la relación de los pumas con los pingüinos, es que aparentemente estas presas hacen que los felinos se toleren más entre sí. El estudio observó que los pumas que cazaban pingüinos, podían compartir una misma zona con más frecuencia y no se atacaban tanto como era esperable. Parece que eran menos territoriales. “Esta adaptación conductual condujo a encuentros frecuentes entre pumas, lo que sugiere una mayor tolerancia social“, concluye el paper. Estas conclusiones todavía son preliminares. Los expertos no pueden determinar todavía las consecuencias ecológicas más amplias que pueden traer estos cambios. Por ahora, entienden que la población de pingüinos continúa estable, pero no saben, por ejemplo, a cuantos pingüinos se come un puma o como la nueva tendencia de alimentación de estos depredadores puede afectar a otras especies como los guanacos, que es tradicionalmente su presa. “Las especies están regresando a ecosistemas que han cambiado drásticamente. Esto puede generar interacciones completamente nuevas“, reflexionó Serota. Referencia: Mitchell W. Serota y otros autores. A marine subsidy reshapes the ecology of a large terrestrial carnivore . Revista Proceedings of the Royal Society B, 2025. Fuente: biobiochile.cl
En el marco de las acciones de la Reserva de la Biósfera de Torres del Paine, se dio un relevante paso en la conservación de esta especie: lanzando oficialmente el primer Protocolo de Avistamiento Responsable de Pumas para toda su área de distribución, un instrumento pionero que busca compatibilizar el creciente turismo de observación con la protección del felino más grande de Chile. Descarga el documento Español: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo.pdf Inglés: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo_EN.pdf Lugar: Reserva de la Biósfera Torres del Paine (Región de Magallanes, Chile) Especie: Puma ( Puma concolor) Instituciones Participantes: Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Durante la última década, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se ha consolidado como el principal destino del mundo para el avistamiento de pumas en su hábitat natural. Reconocida por sus paisajes icónicos, el área ha sumado a sus tradicionales visitantes, entre los que cuentan a amantes del trekking y la naturaleza, a fotógrafos y observadores de fauna que buscan vivir la experiencia única de ver a este esquivo felino en estado silvestre. Sin embargo, el crecimiento sostenido de esta actividad y la ausencia de regulaciones claras han generado la necesidad de establecer lineamientos que garanticen una convivencia armónica entre el turismo y la protección de esta especie icónica de la Patagonia. Diversos estudios en otras partes del mundo han demostrado que el turismo puede afectar negativamente a los felinos silvestres. En Tailandia, por ejemplo, se ha observado que los leopardos ( Panthera pardus) tienden a evitar zonas cercanas a asentamientos humanos y reducen su actividad diurna en áreas con alta afluencia de visitantes. Asimismo, especies como el tigre ( Panthera tigris) o el guepardo ( Acinonyx jubatus) pueden abandonar sus presas al ser perturbadas por los visitantes. En Torres del Paine, un estudio realizado entre 2019 y 2020 mostró que tanto la abundancia como la presencia de pumas disminuyen en zonas próximas a senderos y caminos, prefiriendo los sectores más alejados de la actividad humana. En este sentido, si bien el turismo puede ser una herramienta valiosa para apoyar la conservación de la especie, su desarrollo debe ser cuidadosamente planificado y gestionado para evitar impactos negativos sobre sus poblaciones. Conscientes de ello, la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, junto a Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Magallanes, desarrollaron durante los últimos dos años el Protocolo para las Buenas Prácticas de Avistamiento Seguro de Pumas en la Reserva de la Biósfera Torres del Paine, el que fue lanzado oficialmente en el mes de agosto y actualmente es parte de la ordenanza municipal N°1 de Turismo de la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, actualizada en Septiembre de este año. Además, este protocolo fue incluído como anexo en la actualización de la norma chilena NCh 3069 Observación de Biodiversidad, del Instituto Nacional de Normalización, reforzando su carácter oficial y su relevancia como guía técnica para la práctica responsable de observación de fauna. El documento es el resultado de un proceso participativo realizado en la comuna de Torres del Paine y orientado a recoger las mejores prácticas y conocimientos locales, para complementar las recomendaciones técnicas y de especialistas a través de tres talleres, que contaron con la participación de más de 100 personas, entre guías, trackers, agencias de turismo, hoteles, autoridades locales y representantes de instituciones públicas y privadas. Se trata del primer protocolo de su tipo para el avistamiento de pumas a nivel internacional a lo largo de toda su distribución, convirtiéndolo en una herramienta pionera y de referencia para el desarrollo de un turismo de observación responsable, no solo en Chile, sino en toda América. Con el lanzamiento de este protocolo, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se consolida como un referente mundial de turismo responsable y conservación de grandes felinos, no solo a nivel país sino también marcando un precedente para otras regiones del continente que buscan equilibrar el desarrollo turístico y la protección de la biodiversidad.