En el marco de las acciones de la Reserva de la Biósfera de Torres del Paine, se dio un relevante paso en la conservación de esta especie: lanzando oficialmente el primer Protocolo de Avistamiento Responsable de Pumas para toda su área de distribución, un instrumento pionero que busca compatibilizar el creciente turismo de observación con la protección del felino más grande de Chile. Descarga el documento Español: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo.pdf Inglés: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo_EN.pdf Lugar: Reserva de la Biósfera Torres del Paine (Región de Magallanes, Chile) Especie: Puma ( Puma concolor) Instituciones Participantes: Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Durante la última década, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se ha consolidado como el principal destino del mundo para el avistamiento de pumas en su hábitat natural. Reconocida por sus paisajes icónicos, el área ha sumado a sus tradicionales visitantes, entre los que cuentan a amantes del trekking y la naturaleza, a fotógrafos y observadores de fauna que buscan vivir la experiencia única de ver a este esquivo felino en estado silvestre. Sin embargo, el crecimiento sostenido de esta actividad y la ausencia de regulaciones claras han generado la necesidad de establecer lineamientos que garanticen una convivencia armónica entre el turismo y la protección de esta especie icónica de la Patagonia. Diversos estudios en otras partes del mundo han demostrado que el turismo puede afectar negativamente a los felinos silvestres. En Tailandia, por ejemplo, se ha observado que los leopardos ( Panthera pardus) tienden a evitar zonas cercanas a asentamientos humanos y reducen su actividad diurna en áreas con alta afluencia de visitantes. Asimismo, especies como el tigre ( Panthera tigris) o el guepardo ( Acinonyx jubatus) pueden abandonar sus presas al ser perturbadas por los visitantes. En Torres del Paine, un estudio realizado entre 2019 y 2020 mostró que tanto la abundancia como la presencia de pumas disminuyen en zonas próximas a senderos y caminos, prefiriendo los sectores más alejados de la actividad humana. En este sentido, si bien el turismo puede ser una herramienta valiosa para apoyar la conservación de la especie, su desarrollo debe ser cuidadosamente planificado y gestionado para evitar impactos negativos sobre sus poblaciones. Conscientes de ello, la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, junto a Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Magallanes, desarrollaron durante los últimos dos años el Protocolo para las Buenas Prácticas de Avistamiento Seguro de Pumas en la Reserva de la Biósfera Torres del Paine, el que fue lanzado oficialmente en el mes de agosto y actualmente es parte de la ordenanza municipal N°1 de Turismo de la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, actualizada en Septiembre de este año. Además, este protocolo fue incluído como anexo en la actualización de la norma chilena NCh 3069 Observación de Biodiversidad, del Instituto Nacional de Normalización, reforzando su carácter oficial y su relevancia como guía técnica para la práctica responsable de observación de fauna. El documento es el resultado de un proceso participativo realizado en la comuna de Torres del Paine y orientado a recoger las mejores prácticas y conocimientos locales, para complementar las recomendaciones técnicas y de especialistas a través de tres talleres, que contaron con la participación de más de 100 personas, entre guías, trackers, agencias de turismo, hoteles, autoridades locales y representantes de instituciones públicas y privadas. Se trata del primer protocolo de su tipo para el avistamiento de pumas a nivel internacional a lo largo de toda su distribución, convirtiéndolo en una herramienta pionera y de referencia para el desarrollo de un turismo de observación responsable, no solo en Chile, sino en toda América. Con el lanzamiento de este protocolo, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se consolida como un referente mundial de turismo responsable y conservación de grandes felinos, no solo a nivel país sino también marcando un precedente para otras regiones del continente que buscan equilibrar el desarrollo turístico y la protección de la biodiversidad.
Estos avances han sido posible gracias a un trabajo persistente de conservación y a la implementación de un sistema de monitoreo integral que combina observación satelital, fotopuntos, cámaras trampa y censos de biodiversidad, permitiendo evaluar el impacto de las acciones en más de 6.000 hectáreas de estepa, humedales y bosques magallánicos dentro de la Reserva de la Biósfera Torres del Paine. La protección del área se enmarca en el Derecho Real de Conservación (DRC), instrumento legal que en este caso cuenta con The Nature Conservancy como garante. Hasta hace pocos años, estas tierras eran estancias ganaderas, fragmentadas por cercos y con un uso intensivo que limitaba el libre tránsito de la fauna y reducía el hábitat de numerosas especies. Hoy, en cambio, el paisaje comienza a mostrar signos de resiliencia y equilibrio. Hoy día el objetivo es asegurar la protección de especies clave como el puma, el gato Geoffroy y el ñandú, así como de ecosistemas frágiles y estratégicos para la resiliencia de la biodiversidad frente al cambio climático y otras amenazas. Pumas, ñandúes y bosques en regeneración El primer informe de monitoreo de custodia del DRC para la temporada 2024–2025, dio cuenta de la presencia de pumas en 16 estaciones de cámaras trampa, de gato Geoffroy en 3, de ñandú en 2. El censo de aves realizado en primavera identificó 18 de las 33 especies esperadas, destacando al caiquén y al jergón grande como las más abundantes. La avifauna es un indicador clave de la salud de los humedales, y estos resultados, aunque parciales, muestran una tendencia positiva. “Los principales resultados del primer monitoreo dan cuenta que el ecosistema está presentando una favorable respuesta a las acciones de protección y gestión” cuenta Juan Pablo Rubilar, líder de protección de tierras y aguas para TNC Chile. “El plan de manejo es un proceso adaptativo que requiere aprendizaje y capacidades que se irán adquiriendo a través de los años. Además, la data histórica permitirá dirigir y focalizar las acciones de conservación a futuro”. El monitoreo de 17 fotopuntos reveló que 94 % presentan tendencias positivas o estables, con mejoras notables en la cobertura vegetal y la calidad del suelo. Esto sugiere que los procesos de regeneración ecológica están en curso y avanzan favorablemente. “Asumir un compromiso legal nos ha impulsado a transformar la conservación en acciones concretas que ya muestran resultados. Hoy estamos registrando un aumento en las poblaciones de fauna emblemática de la región, como el puma, el guanaco y el gato de Geoffroy, entre otras especies. También hemos iniciado procesos de restauración ecológica junto a CONAF, con la plantación de 30.000 lengas, y hemos avanzado en la remoción de un cuarto de los antiguos cercos ganaderos de la propiedad”, explica Romina Da Pieve, Subgerente de Conservación de Explora. Desafíos persistentes: ganado y erosión El informe también identificó desafíos debido a la presencia de ganado proveniente de predios vecinos y a la erosión en algunos puntos de senderos. La conservación es un proceso y en ese sentido, los desafíos son también oportunidades para avanzar en conjunto en la protección de la biodiversidad que es la base del desarrollo sostenible. Un modelo colaborativo “Nuestro principal desafío ha sido trabajar en alianzas con organizaciones y comunidades locales, sumando esfuerzos desde distintos sectores. Esto nos ha permitido avanzar en la protección y regeneración del territorio, sin dejar de lado aquellas actividades económicas que dan identidad y valor a la cultura regional”, destaca Da Pieve. Es posible compatibilizar turismo de bajo impacto y alto nivel con la protección efectiva de la naturaleza, y el DRC es una herramienta para lograrlo. Fotografía de puma en Reserva Torres del Paine de Explora.
En el marco de las acciones de la Reserva de la Biósfera de Torres del Paine, se dio un relevante paso en la conservación de esta especie: lanzando oficialmente el primer Protocolo de Avistamiento Responsable de Pumas para toda su área de distribución, un instrumento pionero que busca compatibilizar el creciente turismo de observación con la protección del felino más grande de Chile. Descarga el documento Español: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo.pdf Inglés: https://www.munitorresdelpaine.cl/turismo/webinar_avistamiento_pumas/Protocolo_EN.pdf Lugar: Reserva de la Biósfera Torres del Paine (Región de Magallanes, Chile) Especie: Puma ( Puma concolor) Instituciones Participantes: Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Durante la última década, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se ha consolidado como el principal destino del mundo para el avistamiento de pumas en su hábitat natural. Reconocida por sus paisajes icónicos, el área ha sumado a sus tradicionales visitantes, entre los que cuentan a amantes del trekking y la naturaleza, a fotógrafos y observadores de fauna que buscan vivir la experiencia única de ver a este esquivo felino en estado silvestre. Sin embargo, el crecimiento sostenido de esta actividad y la ausencia de regulaciones claras han generado la necesidad de establecer lineamientos que garanticen una convivencia armónica entre el turismo y la protección de esta especie icónica de la Patagonia. Diversos estudios en otras partes del mundo han demostrado que el turismo puede afectar negativamente a los felinos silvestres. En Tailandia, por ejemplo, se ha observado que los leopardos ( Panthera pardus) tienden a evitar zonas cercanas a asentamientos humanos y reducen su actividad diurna en áreas con alta afluencia de visitantes. Asimismo, especies como el tigre ( Panthera tigris) o el guepardo ( Acinonyx jubatus) pueden abandonar sus presas al ser perturbadas por los visitantes. En Torres del Paine, un estudio realizado entre 2019 y 2020 mostró que tanto la abundancia como la presencia de pumas disminuyen en zonas próximas a senderos y caminos, prefiriendo los sectores más alejados de la actividad humana. En este sentido, si bien el turismo puede ser una herramienta valiosa para apoyar la conservación de la especie, su desarrollo debe ser cuidadosamente planificado y gestionado para evitar impactos negativos sobre sus poblaciones. Conscientes de ello, la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, junto a Panthera, The Nature Conservancy, Torres del Paine Legacy Fund y SERNATUR Magallanes, desarrollaron durante los últimos dos años el Protocolo para las Buenas Prácticas de Avistamiento Seguro de Pumas en la Reserva de la Biósfera Torres del Paine, el que fue lanzado oficialmente en el mes de agosto y actualmente es parte de la ordenanza municipal N°1 de Turismo de la Ilustre Municipalidad de Torres del Paine, actualizada en Septiembre de este año. Además, este protocolo fue incluído como anexo en la actualización de la norma chilena NCh 3069 Observación de Biodiversidad, del Instituto Nacional de Normalización, reforzando su carácter oficial y su relevancia como guía técnica para la práctica responsable de observación de fauna. El documento es el resultado de un proceso participativo realizado en la comuna de Torres del Paine y orientado a recoger las mejores prácticas y conocimientos locales, para complementar las recomendaciones técnicas y de especialistas a través de tres talleres, que contaron con la participación de más de 100 personas, entre guías, trackers, agencias de turismo, hoteles, autoridades locales y representantes de instituciones públicas y privadas. Se trata del primer protocolo de su tipo para el avistamiento de pumas a nivel internacional a lo largo de toda su distribución, convirtiéndolo en una herramienta pionera y de referencia para el desarrollo de un turismo de observación responsable, no solo en Chile, sino en toda América. Con el lanzamiento de este protocolo, la Reserva de la Biósfera Torres del Paine se consolida como un referente mundial de turismo responsable y conservación de grandes felinos, no solo a nivel país sino también marcando un precedente para otras regiones del continente que buscan equilibrar el desarrollo turístico y la protección de la biodiversidad.
Estos avances han sido posible gracias a un trabajo persistente de conservación y a la implementación de un sistema de monitoreo integral que combina observación satelital, fotopuntos, cámaras trampa y censos de biodiversidad, permitiendo evaluar el impacto de las acciones en más de 6.000 hectáreas de estepa, humedales y bosques magallánicos dentro de la Reserva de la Biósfera Torres del Paine. La protección del área se enmarca en el Derecho Real de Conservación (DRC), instrumento legal que en este caso cuenta con The Nature Conservancy como garante. Hasta hace pocos años, estas tierras eran estancias ganaderas, fragmentadas por cercos y con un uso intensivo que limitaba el libre tránsito de la fauna y reducía el hábitat de numerosas especies. Hoy, en cambio, el paisaje comienza a mostrar signos de resiliencia y equilibrio. Hoy día el objetivo es asegurar la protección de especies clave como el puma, el gato Geoffroy y el ñandú, así como de ecosistemas frágiles y estratégicos para la resiliencia de la biodiversidad frente al cambio climático y otras amenazas. Pumas, ñandúes y bosques en regeneración El primer informe de monitoreo de custodia del DRC para la temporada 2024–2025, dio cuenta de la presencia de pumas en 16 estaciones de cámaras trampa, de gato Geoffroy en 3, de ñandú en 2. El censo de aves realizado en primavera identificó 18 de las 33 especies esperadas, destacando al caiquén y al jergón grande como las más abundantes. La avifauna es un indicador clave de la salud de los humedales, y estos resultados, aunque parciales, muestran una tendencia positiva. “Los principales resultados del primer monitoreo dan cuenta que el ecosistema está presentando una favorable respuesta a las acciones de protección y gestión” cuenta Juan Pablo Rubilar, líder de protección de tierras y aguas para TNC Chile. “El plan de manejo es un proceso adaptativo que requiere aprendizaje y capacidades que se irán adquiriendo a través de los años. Además, la data histórica permitirá dirigir y focalizar las acciones de conservación a futuro”. El monitoreo de 17 fotopuntos reveló que 94 % presentan tendencias positivas o estables, con mejoras notables en la cobertura vegetal y la calidad del suelo. Esto sugiere que los procesos de regeneración ecológica están en curso y avanzan favorablemente. “Asumir un compromiso legal nos ha impulsado a transformar la conservación en acciones concretas que ya muestran resultados. Hoy estamos registrando un aumento en las poblaciones de fauna emblemática de la región, como el puma, el guanaco y el gato de Geoffroy, entre otras especies. También hemos iniciado procesos de restauración ecológica junto a CONAF, con la plantación de 30.000 lengas, y hemos avanzado en la remoción de un cuarto de los antiguos cercos ganaderos de la propiedad”, explica Romina Da Pieve, Subgerente de Conservación de Explora. Desafíos persistentes: ganado y erosión El informe también identificó desafíos debido a la presencia de ganado proveniente de predios vecinos y a la erosión en algunos puntos de senderos. La conservación es un proceso y en ese sentido, los desafíos son también oportunidades para avanzar en conjunto en la protección de la biodiversidad que es la base del desarrollo sostenible. Un modelo colaborativo “Nuestro principal desafío ha sido trabajar en alianzas con organizaciones y comunidades locales, sumando esfuerzos desde distintos sectores. Esto nos ha permitido avanzar en la protección y regeneración del territorio, sin dejar de lado aquellas actividades económicas que dan identidad y valor a la cultura regional”, destaca Da Pieve. Es posible compatibilizar turismo de bajo impacto y alto nivel con la protección efectiva de la naturaleza, y el DRC es una herramienta para lograrlo. Fotografía de puma en Reserva Torres del Paine de Explora.