La localidad de Pijnacker-Nootdorp, en Países Bajos, fue el escenario del curso Basic Analytical Chemistry Course for Women Chemists, que se realizó entre el 24 y el 27 de marzo desde el Centro ChemTech de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, en inglés) . Allí estuvo presente Vanessa Monge Carrillanca, bióloga e investigadora magíster del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) e Instituto Milenio BASE , quien representó a Chile como parte de este curso de formación especializada dirigido a mujeres químicas a nivel mundial. El curso estuvo enfocado en el fortalecimiento de capacidades en química analítica y sistemas de gestión de calidad, abordando herramientas clave para el análisis químico en contextos regulatorios y de verificación internacional. Esta instancia contribuye al fortalecimiento de las capacidades técnicas del Laboratorio de Marea Roja CHIC y a la proyección internacional del Centro, señaló. Cabe destacar que Monge es la encargada del Laboratorio de Marea Roja CHIC, ubicado en el Centro Subantártico Cabo de Hornos, de la Universidad de Magallanes , en Puerto Williams, y que en el presente año inauguró su equipamiento científico , dando un importante paso que fortalece las capacidades locales en investigación y monitoreo de floraciones algales nocivas (FAN) para la región subantártica. Ante ello, la joven investigadora valoró la oportunidad de participar de este encuentro, para el aprendizaje y fortalecimiento de sus capacidades junto a mujeres químicas de todo el mundo, y que se enmarcó en un proceso de selección internacional liderado por la Secretaría Técnica de la OPCW y el Gobierno de los Países Bajos. Participar en este curso junto a otras mujeres químicas fue una experiencia muy enriquecedora, no solo en lo profesional, sino también en lo personal. Compartir con científicas de distintos países, con realidades y trayectorias tan diversas, me permitió darme cuenta de que, a pesar de las diferencias, muchas enfrentamos desafíos similares dentro de la ciencia. Se generó un espacio muy cercano, de confianza, donde pudimos intercambiar experiencias, apoyarnos y aprender unas de otras. Sin duda, este tipo de instancias fortalece redes, motiva y reafirma la importancia de seguir impulsando la participación de mujeres en áreas científicas, avanzando hacia una ciencia más equitativa, inclusiva y representativa, manifestó Monge. Durante cuatro días se realizó este curso. Este curso forma parte de las iniciativas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, en inglés), entidad encargada de la aplicación internacional de la Convención sobre Armas Químicas, de abril de 1997, y que cuenta con 193 países miembros, entre ellos, Chile.
La implementación del sistema Responsible Care en la industria química ha tenido un avance significativo en el desarrollo de las mejores prácticas sustentables que permitan a las empresas del sector y que ha logrado, entre otros aspectos, bajar la tasa de accidentabilidad en un 30%. Por eso, el objetivo de la industria es hacer de esto su hoja de ruta que marque su desarrollo en los próximos años, y para ello la enseñanza de estas prácticas desde la etapa universitaria se vuelve clave. Desde 2016, la Asociación Gremial de Industriales Químicos (ASIQUIM) ha impulsado que seis casas de estudios impartan una asignatura con contenidos de Responsible Care, dictada por profesionales de la Asociación. Actualmente las universidades Católica del Norte en Antofagasta, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Pontificia universidad Católica de Chile, Universidad del Biobío, Universidad de Concepción y la Universidad de Magallanes en Punta Arenas, tienen esta asignatura en sus mallas curriculares para un total de 145 alumnos. El objetivo de impartir este ramo en las universidades es entregar conocimientos específicos que son esenciales para el desarrollo de los futuros profesionales. La cultura requerida en las empresas para esta implementación es muy específica dentro de nuestro sector, siendo de mucho valor que profesionales que se desempeñan en nuestras empresas socias, lleven información conocida y aplicada hacia la Universidad, produciendo desde ahí el círculo virtuoso, de aprendizaje y buenas prácticas, formando profesionales ya inmersos en la cultura de la seguridad y mejora continua, un pilar no negociable dentro de nuestra industria. Un profesional nuevo que ingresa a la industria química tiene una curva de aprendizaje que varía entre 2 a 5 años dependiendo de la complejidad operativa de la empresa. Conocer de sistemas de gestión, normativa de nuestro sector, prácticas específicas de minimización de riesgo, manejo y prevención de emergencias, entre otras materias, creemos que es clave para fijar la mentalidad de futuros profesionales de la industria. La asignatura de Responsible Care contempla dos visitas de los alumnos a empresas que habiendo implementado el Sistema de Gestión de Responsible Care, muestran en terreno las principales implicancias de la implementación y los desafíos de mantener altos estándares para hacer lo que hacemos. En sí, un profesional formado con la asignatura de Responsible Care valora la experiencia y el valor de los conocimientos. Estos profesionales salen con un mejor entendimiento de la industria química en Chile, sus principales productos y cómo nuestra industria apoya al desarrollo manufacturero de Chile y especialmente al desarrollo de productos y servicios que mejoran la calidad de vida de las personas. El primer curso que dimos en 2016 en la facultad de química de la Universidad Católica contó con 16 alumnos. Años después encontramos a uno de estos alumnos en una empresa de ASIQUIM, muy conforme con lo aprendido, siendo un promotor interno en la empresa y comunicando el valor que tiene el programa como aporte a sus operaciones y sus stakeholders.
La localidad de Pijnacker-Nootdorp, en Países Bajos, fue el escenario del curso Basic Analytical Chemistry Course for Women Chemists, que se realizó entre el 24 y el 27 de marzo desde el Centro ChemTech de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, en inglés) . Allí estuvo presente Vanessa Monge Carrillanca, bióloga e investigadora magíster del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) e Instituto Milenio BASE , quien representó a Chile como parte de este curso de formación especializada dirigido a mujeres químicas a nivel mundial. El curso estuvo enfocado en el fortalecimiento de capacidades en química analítica y sistemas de gestión de calidad, abordando herramientas clave para el análisis químico en contextos regulatorios y de verificación internacional. Esta instancia contribuye al fortalecimiento de las capacidades técnicas del Laboratorio de Marea Roja CHIC y a la proyección internacional del Centro, señaló. Cabe destacar que Monge es la encargada del Laboratorio de Marea Roja CHIC, ubicado en el Centro Subantártico Cabo de Hornos, de la Universidad de Magallanes , en Puerto Williams, y que en el presente año inauguró su equipamiento científico , dando un importante paso que fortalece las capacidades locales en investigación y monitoreo de floraciones algales nocivas (FAN) para la región subantártica. Ante ello, la joven investigadora valoró la oportunidad de participar de este encuentro, para el aprendizaje y fortalecimiento de sus capacidades junto a mujeres químicas de todo el mundo, y que se enmarcó en un proceso de selección internacional liderado por la Secretaría Técnica de la OPCW y el Gobierno de los Países Bajos. Participar en este curso junto a otras mujeres químicas fue una experiencia muy enriquecedora, no solo en lo profesional, sino también en lo personal. Compartir con científicas de distintos países, con realidades y trayectorias tan diversas, me permitió darme cuenta de que, a pesar de las diferencias, muchas enfrentamos desafíos similares dentro de la ciencia. Se generó un espacio muy cercano, de confianza, donde pudimos intercambiar experiencias, apoyarnos y aprender unas de otras. Sin duda, este tipo de instancias fortalece redes, motiva y reafirma la importancia de seguir impulsando la participación de mujeres en áreas científicas, avanzando hacia una ciencia más equitativa, inclusiva y representativa, manifestó Monge. Durante cuatro días se realizó este curso. Este curso forma parte de las iniciativas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, en inglés), entidad encargada de la aplicación internacional de la Convención sobre Armas Químicas, de abril de 1997, y que cuenta con 193 países miembros, entre ellos, Chile.
La implementación del sistema Responsible Care en la industria química ha tenido un avance significativo en el desarrollo de las mejores prácticas sustentables que permitan a las empresas del sector y que ha logrado, entre otros aspectos, bajar la tasa de accidentabilidad en un 30%. Por eso, el objetivo de la industria es hacer de esto su hoja de ruta que marque su desarrollo en los próximos años, y para ello la enseñanza de estas prácticas desde la etapa universitaria se vuelve clave. Desde 2016, la Asociación Gremial de Industriales Químicos (ASIQUIM) ha impulsado que seis casas de estudios impartan una asignatura con contenidos de Responsible Care, dictada por profesionales de la Asociación. Actualmente las universidades Católica del Norte en Antofagasta, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Pontificia universidad Católica de Chile, Universidad del Biobío, Universidad de Concepción y la Universidad de Magallanes en Punta Arenas, tienen esta asignatura en sus mallas curriculares para un total de 145 alumnos. El objetivo de impartir este ramo en las universidades es entregar conocimientos específicos que son esenciales para el desarrollo de los futuros profesionales. La cultura requerida en las empresas para esta implementación es muy específica dentro de nuestro sector, siendo de mucho valor que profesionales que se desempeñan en nuestras empresas socias, lleven información conocida y aplicada hacia la Universidad, produciendo desde ahí el círculo virtuoso, de aprendizaje y buenas prácticas, formando profesionales ya inmersos en la cultura de la seguridad y mejora continua, un pilar no negociable dentro de nuestra industria. Un profesional nuevo que ingresa a la industria química tiene una curva de aprendizaje que varía entre 2 a 5 años dependiendo de la complejidad operativa de la empresa. Conocer de sistemas de gestión, normativa de nuestro sector, prácticas específicas de minimización de riesgo, manejo y prevención de emergencias, entre otras materias, creemos que es clave para fijar la mentalidad de futuros profesionales de la industria. La asignatura de Responsible Care contempla dos visitas de los alumnos a empresas que habiendo implementado el Sistema de Gestión de Responsible Care, muestran en terreno las principales implicancias de la implementación y los desafíos de mantener altos estándares para hacer lo que hacemos. En sí, un profesional formado con la asignatura de Responsible Care valora la experiencia y el valor de los conocimientos. Estos profesionales salen con un mejor entendimiento de la industria química en Chile, sus principales productos y cómo nuestra industria apoya al desarrollo manufacturero de Chile y especialmente al desarrollo de productos y servicios que mejoran la calidad de vida de las personas. El primer curso que dimos en 2016 en la facultad de química de la Universidad Católica contó con 16 alumnos. Años después encontramos a uno de estos alumnos en una empresa de ASIQUIM, muy conforme con lo aprendido, siendo un promotor interno en la empresa y comunicando el valor que tiene el programa como aporte a sus operaciones y sus stakeholders.