Durante años, la Antártica fue considerada uno de los últimos territorios prístinos del planeta, sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que incluso este continente alberga rastros de contaminación química. Ahora, un equipo de científicos chilenos busca comprender cómo llegan hasta allí los llamados «químicos eternos» y qué impacto podrían tener sobre los ecosistemas polares. La iniciativa, denominada ICEMELT y liderada por la Universidad Mayor, estudiará la presencia de compuestos perfluorados y polifluorados (PFAS), sustancias sintéticas utilizadas en miles de productos de uso cotidiano, desde textiles impermeables hasta utensilios de cocina. Debido a su gran estabilidad química, estos contaminantes pueden permanecer durante décadas en el ambiente y desplazarse a enormes distancias a través de la atmósfera y los océanos. Uno de los principales focos de la investigación será determinar cómo el calentamiento global podría estar favoreciendo la liberación de PFAS atrapados durante años en nieve, glaciares y capas de hielo. A medida que aumentan las temperaturas y retrocede el hielo antártico, estas sustancias podrían volver a circular en los ecosistemas acuáticos y aumentar la exposición de organismos marinos. Los químicos eternos llegan al fin del mundo Aunque los PFAS se producen principalmente en zonas industrializadas, su capacidad para viajar largas distancias ha permitido que sean detectados incluso en algunos de los lugares más aislados del planeta. De hecho, las primeras evidencias de estos contaminantes en fauna antártica fueron reportadas en 2006, cuando investigaciones identificaron su presencia en especies como pingüinos, albatros, elefantes marinos y skúas. «ICEMELT es una iniciativa pionera porque integra, por primera vez en Chile, distintas disciplinas para estudiar cómo contaminantes emergentes interactúan en ecosistemas antárticos. No solo queremos detectar la presencia de PFAS, sino también comprender cómo circulan, cómo se transfieren en las tramas tróficas y qué efectos podrían tener sobre organismos marinos en uno de los ambientes más sensibles del planeta», explica el director del proyecto, Cristóbal Galbán. Una amenaza amplificada por el cambio climático El proyecto contempla tres líneas de trabajo centradas en la ocurrencia ambiental, la ecotoxicología y la transferencia trófica de estos contaminantes. Con ello, los investigadores esperan reconstruir el recorrido que siguen estas sustancias dentro de las cadenas alimentarias del océano Austral. «La presencia de PFAS en la Antártica muestra que la contaminación química es un problema global. Lo que se libera en una parte del mundo puede terminar afectando ecosistemas remotos y frágiles», advierte Gustavo Chiang, director alterno de la iniciativa. Fuente: cooperativaciencia.cl
Exitoso. Así se podría definir el año recién pasado para la industria química en relación a las prácticas sustentables que todas las empresas asociadas a ASIQUIM han adoptado, y que ha logrado que a inicios de 2025 el 100% de las compañías lograron verificarse en el sistema de Responsible Care que asegura que todas las operaciones de las empresas estén alineadas al desarrollo sostenible. Fue un esfuerzo muy intenso para la administración y para los equipos de verificadores, gracias al cual hoy podemos decir que el gremio es una asociación de empresas comprometidas con el desarrollo sostenible. Si bien siete empresas que estaban asociadas salieron del gremio porque no cumplieron con la obligación de verificarse en el sistema, no obstante, varias compañías “han mostrado interés en incorporarse a la Asociación, algunas incluso con el objetivo de implementar el programa de Responsible Care Así, al haber nuevas empresas, el gremio pasó de 122 en enero de 2025 a 135 socios. Hoy ASIQUIM cuenta con un total de 91 empresas con verificación vigente, equivalentes a 108 instalaciones. No todas tienen instalaciones fabriles o bien manejan un volumen que amerite la verificación de sus instalaciones. Es por eso que, el 100% de las empresas se compone de 72% de empresas verificadas. A eso se suma que, durante 2025, se incorporaron nuevas personas al equipo verificador de Responsible Care, lo cual suma un total de 11 verificadores, para las distintas áreas del sistema. De esta forma, capacitamos a los auditores en metodologías de auditoría ISO, de manera de complementar la capacidad técnica de los Verificadores y generar mejores reportes para las empresas socias. Cabe destacar que el año pasado, como gremio logramos consolidar el sistema de Homologación del transporte carretero en el nuevo modelo implementado en 2023, que se traduce en una evaluación externa, hecha por un auditor contratado por ASIQUIM, para evaluar un cuestionario de más de 400 buenas prácticas para el transporte seguro de sustancias clasificadas como peligrosas.
Durante años, la Antártica fue considerada uno de los últimos territorios prístinos del planeta, sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que incluso este continente alberga rastros de contaminación química. Ahora, un equipo de científicos chilenos busca comprender cómo llegan hasta allí los llamados «químicos eternos» y qué impacto podrían tener sobre los ecosistemas polares. La iniciativa, denominada ICEMELT y liderada por la Universidad Mayor, estudiará la presencia de compuestos perfluorados y polifluorados (PFAS), sustancias sintéticas utilizadas en miles de productos de uso cotidiano, desde textiles impermeables hasta utensilios de cocina. Debido a su gran estabilidad química, estos contaminantes pueden permanecer durante décadas en el ambiente y desplazarse a enormes distancias a través de la atmósfera y los océanos. Uno de los principales focos de la investigación será determinar cómo el calentamiento global podría estar favoreciendo la liberación de PFAS atrapados durante años en nieve, glaciares y capas de hielo. A medida que aumentan las temperaturas y retrocede el hielo antártico, estas sustancias podrían volver a circular en los ecosistemas acuáticos y aumentar la exposición de organismos marinos. Los químicos eternos llegan al fin del mundo Aunque los PFAS se producen principalmente en zonas industrializadas, su capacidad para viajar largas distancias ha permitido que sean detectados incluso en algunos de los lugares más aislados del planeta. De hecho, las primeras evidencias de estos contaminantes en fauna antártica fueron reportadas en 2006, cuando investigaciones identificaron su presencia en especies como pingüinos, albatros, elefantes marinos y skúas. «ICEMELT es una iniciativa pionera porque integra, por primera vez en Chile, distintas disciplinas para estudiar cómo contaminantes emergentes interactúan en ecosistemas antárticos. No solo queremos detectar la presencia de PFAS, sino también comprender cómo circulan, cómo se transfieren en las tramas tróficas y qué efectos podrían tener sobre organismos marinos en uno de los ambientes más sensibles del planeta», explica el director del proyecto, Cristóbal Galbán. Una amenaza amplificada por el cambio climático El proyecto contempla tres líneas de trabajo centradas en la ocurrencia ambiental, la ecotoxicología y la transferencia trófica de estos contaminantes. Con ello, los investigadores esperan reconstruir el recorrido que siguen estas sustancias dentro de las cadenas alimentarias del océano Austral. «La presencia de PFAS en la Antártica muestra que la contaminación química es un problema global. Lo que se libera en una parte del mundo puede terminar afectando ecosistemas remotos y frágiles», advierte Gustavo Chiang, director alterno de la iniciativa. Fuente: cooperativaciencia.cl
Exitoso. Así se podría definir el año recién pasado para la industria química en relación a las prácticas sustentables que todas las empresas asociadas a ASIQUIM han adoptado, y que ha logrado que a inicios de 2025 el 100% de las compañías lograron verificarse en el sistema de Responsible Care que asegura que todas las operaciones de las empresas estén alineadas al desarrollo sostenible. Fue un esfuerzo muy intenso para la administración y para los equipos de verificadores, gracias al cual hoy podemos decir que el gremio es una asociación de empresas comprometidas con el desarrollo sostenible. Si bien siete empresas que estaban asociadas salieron del gremio porque no cumplieron con la obligación de verificarse en el sistema, no obstante, varias compañías “han mostrado interés en incorporarse a la Asociación, algunas incluso con el objetivo de implementar el programa de Responsible Care Así, al haber nuevas empresas, el gremio pasó de 122 en enero de 2025 a 135 socios. Hoy ASIQUIM cuenta con un total de 91 empresas con verificación vigente, equivalentes a 108 instalaciones. No todas tienen instalaciones fabriles o bien manejan un volumen que amerite la verificación de sus instalaciones. Es por eso que, el 100% de las empresas se compone de 72% de empresas verificadas. A eso se suma que, durante 2025, se incorporaron nuevas personas al equipo verificador de Responsible Care, lo cual suma un total de 11 verificadores, para las distintas áreas del sistema. De esta forma, capacitamos a los auditores en metodologías de auditoría ISO, de manera de complementar la capacidad técnica de los Verificadores y generar mejores reportes para las empresas socias. Cabe destacar que el año pasado, como gremio logramos consolidar el sistema de Homologación del transporte carretero en el nuevo modelo implementado en 2023, que se traduce en una evaluación externa, hecha por un auditor contratado por ASIQUIM, para evaluar un cuestionario de más de 400 buenas prácticas para el transporte seguro de sustancias clasificadas como peligrosas.