El director nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Aarón Cavieres, reconoce que su principal objetivo es instalar y desarrollar la entidad en todas sus funciones, equipos y oficinas regionales, y sus declaraciones generaron polémica en el sector salmón. “Hay concesiones que están operando. El destino de ellas depende de la categoría. Si están en Parques Nacionales, cuando expiren, la ley no permite que continúen esas actividades; por lo tanto, van camino de retiro”, apuntó el director nacional del SBAP. Y en los casos de Reservas o ACMU (Área de Conservación de Múltiples Usos), indicó Cavieres, es una zona más flexible y, por lo tanto, es posible que continúen ahí, dependiendo del plan de manejo de la concesión de salmón y de que cuente con las evaluaciones correspondientes. Ante esto, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, expresó que la implementación del SBAP plantea un gran desafío central: compatibilizar conservación con desarrollo económico y humano. En el caso de la salmonicultura, manifestó, “esto no debiera ser un problema técnico, ya que la superficie que utiliza la actividad es marginal respecto del total de las áreas protegidas y existen herramientas suficientes para operar bajo altos estándares ambientales”. El nudo del problema, a su juicio, es regulatorio e institucional. Hoy en la Reserva Nacional Kawésqar se superpuso una categoría de protección sobre áreas que ya habían sido ordenadas a través del proceso de zonificación del borde costero en lo que respecta a las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA), “el único componente del proceso que alcanzó la formalidad administrativa. Esa falta de coherencia entre instrumentos es la que explica buena parte del conflicto actual”. A ello se suma, apuntó Odebret, que en los planes de manejo se han propuesto objetos de conservación excesivamente generales —como el borde costero, la columna de agua o el fondo marino— que son difíciles de zonificar, medir y monitorear, y que además identifican a la salmonicultura como una “amenaza”. “Una actividad no es una amenaza en sí misma; lo que debe evaluarse son sus impactos específicos y si estos están o no controlados”. “Si el SBAP quiere cumplir su mandato, el desafío es llevar esta discusión a un plano técnico: definir objetos de conservación precisos, amenazas reales y medidas de manejo claras, que permitan compatibilizar efectivamente la conservación con actividades productivas reguladas y fiscalizadas”, subrayó el líder gremial. Fuente: salmonexpert.cl
Esta mañana, en el programa Pesca y Acuicultura en Magallanes!, el Doctor en Ciencias de la Acuicultura Marco Antonio Pinto sostuvo una extensa conversación sobre dos temas que —a su juicio— requieren atención urgente desde el mundo legislativo y de la gestión ambiental. En relación con la Ley Lafkenche, Pinto fue categórico en señalar que “desde el 2008 entrando en juego es una ley que tiene que ser reformulada, tiene que hacerse mejoras y resoluciones nuevas para cambiar aristas de la ley, esta mal hecha en varias aspectos”. Según explicó, la normativa actual no genera condiciones equilibradas para los distintos actores. “Es una ley que no favorece a la industria, la golpea y sanciona y entrega demasiada facilidades a los pueblos originarios sin tener a lo mejor los resguardos jurídicos y legista lativos para llevar un área de manejo, lo que haces es entregarles herramientas a las personas que puedan mantener esa área de manera productiva”, puntualizó. El especialista también se refirió al Plan de Manejo de la Reserva Kawésqar, donde cuestionó las actuales atribuciones entregadas a la Corporación Nacional Forestal. “Se le han dado atribuciones a Conaf que no debería tener, debería tener cuidado y revisión dentro de los parques nacionales”, afirmó. Además, advirtió que existen limitaciones evidentes en la capacidad operativa del organismo: “hay reglas que Conaf tiene que empezar a darse cuenta a que hay reglas que no pueden seguir y aceptar que no tienen el personal ni la capacidad... en la parte marino no saben nada”. Las declaraciones de Pinto apuntan a abrir un debate sobre la pertinencia de actualizar marcos regulatorios y revisar competencias institucionales, especialmente en territorios donde confluyen actividades productivas, conservación ambiental y presencia de comunidades originarias.
En el programa Pesca y Acuicultura en Magallanes, Juan González, representante de la Comunidad Kawésqar Ancón Sin Salida, manifestó su inquietud respecto al proceso y desarrollo del plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar, el cual ha estado en discusión durante los últimos cuatro años. González señaló estar “ nervioso por lo que se nos viene por el plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar por toda la intervención que ha significado estos 4 años el desarrollo de este proceso ”, subrayando que desde el inicio “ consideramos que CONAF tomó una medida arbitraria en considerar tres planes de manejo en uno solo ”, ya que, a su juicio, “ había que dividir este proceso porque la información es demasiada ”. El dirigente también expresó que “ creíamos que era demasiado la información para un proceso de consulta ciudadana en seis meses ”, apuntando que las comunidades no se sintieron debidamente consideradas durante el desarrollo del plan. Una de las principales críticas de González estuvo dirigida a la influencia de organizaciones no gubernamentales en el proceso. “ A nosotros no nos llama tanto la atención que organismos del Estado hagan la consulta indígena, pero lo que sí nos llama la atención de estos 4 años fue la intervención de ONGs en el plan de manejo ”, señaló, agregando que “ encontramos que nosotros en este plan de manejo éramos unos simples espectadores ”. “ Van a ser 4 años de lucha para poder demostrar esta intervención y lo mal hecho que quedó este plan de manejo ”, afirmó, añadiendo que las comunidades kawésqar se han sentido “ vulneradas cuando las ONG toman, hablan y dicen sobre el pueblo kawésqar ”, ya que considera que dichas organizaciones “ se aprovechan de las comunidades kawésqar para emitir sus comentarios sobre el desarrollo de este plan sin realmente preguntarle a las comunidades involucradas ”. Respecto al contenido del plan, González advirtió que “ al incorporar esa área de amortiguación, afectaría tanto a la pesca artesanal y otros sectores productivos del entorno ”, lo que podría tener consecuencias laborales en la región. “ Tanta fuente laboral en Magallanes se puede ver afectada por decisiones de gente extranjera en nuestro país, no parece insólito ”, agregó. El representante destacó que, pese a las dificultades, “ la consulta indígena no es un error, si a nosotros no nos hubieran consultado CONAF hubiera aprobado esto a ciegas ”. Sin embargo, criticó que “ vemos que hay gente que está en el gobierno que no les pareció mucho que nosotros hubiéramos hecho este tipo de reclamos de manifestar esta situación que va en contra de nuestra propia región ”, cuestionando además si “ le están echando la culpa a una ONG o son ellos (el gobierno) que quieren que este plan sea aprobado de esta manera ”. En su intervención, González también denunció que se ha intentado “ engañar a nuestra gente decir que la pesca ancestral está garantizada en este plan ”, enfatizando que las comunidades “ estamos a favor del progreso y desarrollo de la región ”, pero no de la forma en que se ha querido presentar el proceso. “ Nos quisieron utilizar a las comunidades como que estamos en contra de estos planes, para nosotros es algo con lo que no estamos de acuerdo ”, señaló. Finalmente, hizo un llamado directo a la Corporación Nacional Forestal: “ Ojalá CONAF entienda que el área de amortiguación no puede ir incorporando en este plan de manejo ”. Las declaraciones de González reflejan la preocupación de las comunidades kawésqar por la manera en que se ha llevado adelante la elaboración del plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar, un proceso que, según sus palabras, ha estado marcado por la falta de participación efectiva y la influencia de actores externos al territorio.
Casi 60% creció la actividad acuícola y pesquera en la Región de Magallanes durante julio de 2025, consolidando así al sector, como uno de los motores productivos más dinámicos del extremo sur del país. En total, se registraron 16.424 toneladas de recursos extraídos, considerando desembarques como cosechas, lo que representa un aumento de 58,9% en comparación con el mismo mes del año anterior. De acuerdo con los datos entregados por el INE, la principal explicación de este incremento se encuentra en la cosecha realizada en los centros de cultivo, que alcanzó 13.984 toneladas, con un alza de 59,3% respecto a julio de 2024, siendo el salmón del Atlántico la estrella regional. Frente a esto, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, declaró a Salmonexpert que las cifras son positivas comparadas con el 2024, período de bajo desempeño de cosechas en el sector. “Pese a que la salmonicultura comienza a despegar, tenemos un techo muy acotado producto de la paralización de las más de 80 solicitudes de concesión que están en trámite desde hace 10 años en la región, detenidas por la ECMPO Última Esperanza y el plan de manejo de la Reserva Nacional Kawésqar”, expresó Odebret. Esperemos, señaló el directivo al respecto, “que estos temas administrativos sean resueltos próximamente para impulsar la salmonicultura en Magallanes con todo su potencial”. Para la Reserva Nacional Kawésqar, se está a la espera de los planes de manejo, mientras que la ECMPO Última Esperanza fue ingresada durante el 2018 y aún está a la espera del Informe de Uso Consuetudinario de Conadi, donde según la ley esta etapa debería estar lista a los 60 días de ingresada la solicitud y ya no fue así. En una declaración pública, los Kawésqar afirman que han “venido sintiendo el paso de la industria salmonicultora por nuestro territorio, sin que al inicio tuviésemos opción de poder hacer algo para proteger de esta industria depredadora, nuestra cultura, subsistencia, equilibrio y biodiversidad de las especies que han convivido por años en favor de los Kawésqar, otorgándonos el alimento y sustentando nuestra forma de vida”. F uente: salmonexpert.cl
El director nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Aarón Cavieres, reconoce que su principal objetivo es instalar y desarrollar la entidad en todas sus funciones, equipos y oficinas regionales, y sus declaraciones generaron polémica en el sector salmón. “Hay concesiones que están operando. El destino de ellas depende de la categoría. Si están en Parques Nacionales, cuando expiren, la ley no permite que continúen esas actividades; por lo tanto, van camino de retiro”, apuntó el director nacional del SBAP. Y en los casos de Reservas o ACMU (Área de Conservación de Múltiples Usos), indicó Cavieres, es una zona más flexible y, por lo tanto, es posible que continúen ahí, dependiendo del plan de manejo de la concesión de salmón y de que cuente con las evaluaciones correspondientes. Ante esto, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, expresó que la implementación del SBAP plantea un gran desafío central: compatibilizar conservación con desarrollo económico y humano. En el caso de la salmonicultura, manifestó, “esto no debiera ser un problema técnico, ya que la superficie que utiliza la actividad es marginal respecto del total de las áreas protegidas y existen herramientas suficientes para operar bajo altos estándares ambientales”. El nudo del problema, a su juicio, es regulatorio e institucional. Hoy en la Reserva Nacional Kawésqar se superpuso una categoría de protección sobre áreas que ya habían sido ordenadas a través del proceso de zonificación del borde costero en lo que respecta a las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA), “el único componente del proceso que alcanzó la formalidad administrativa. Esa falta de coherencia entre instrumentos es la que explica buena parte del conflicto actual”. A ello se suma, apuntó Odebret, que en los planes de manejo se han propuesto objetos de conservación excesivamente generales —como el borde costero, la columna de agua o el fondo marino— que son difíciles de zonificar, medir y monitorear, y que además identifican a la salmonicultura como una “amenaza”. “Una actividad no es una amenaza en sí misma; lo que debe evaluarse son sus impactos específicos y si estos están o no controlados”. “Si el SBAP quiere cumplir su mandato, el desafío es llevar esta discusión a un plano técnico: definir objetos de conservación precisos, amenazas reales y medidas de manejo claras, que permitan compatibilizar efectivamente la conservación con actividades productivas reguladas y fiscalizadas”, subrayó el líder gremial. Fuente: salmonexpert.cl
Esta mañana, en el programa Pesca y Acuicultura en Magallanes!, el Doctor en Ciencias de la Acuicultura Marco Antonio Pinto sostuvo una extensa conversación sobre dos temas que —a su juicio— requieren atención urgente desde el mundo legislativo y de la gestión ambiental. En relación con la Ley Lafkenche, Pinto fue categórico en señalar que “desde el 2008 entrando en juego es una ley que tiene que ser reformulada, tiene que hacerse mejoras y resoluciones nuevas para cambiar aristas de la ley, esta mal hecha en varias aspectos”. Según explicó, la normativa actual no genera condiciones equilibradas para los distintos actores. “Es una ley que no favorece a la industria, la golpea y sanciona y entrega demasiada facilidades a los pueblos originarios sin tener a lo mejor los resguardos jurídicos y legista lativos para llevar un área de manejo, lo que haces es entregarles herramientas a las personas que puedan mantener esa área de manera productiva”, puntualizó. El especialista también se refirió al Plan de Manejo de la Reserva Kawésqar, donde cuestionó las actuales atribuciones entregadas a la Corporación Nacional Forestal. “Se le han dado atribuciones a Conaf que no debería tener, debería tener cuidado y revisión dentro de los parques nacionales”, afirmó. Además, advirtió que existen limitaciones evidentes en la capacidad operativa del organismo: “hay reglas que Conaf tiene que empezar a darse cuenta a que hay reglas que no pueden seguir y aceptar que no tienen el personal ni la capacidad... en la parte marino no saben nada”. Las declaraciones de Pinto apuntan a abrir un debate sobre la pertinencia de actualizar marcos regulatorios y revisar competencias institucionales, especialmente en territorios donde confluyen actividades productivas, conservación ambiental y presencia de comunidades originarias.
En el programa Pesca y Acuicultura en Magallanes, Juan González, representante de la Comunidad Kawésqar Ancón Sin Salida, manifestó su inquietud respecto al proceso y desarrollo del plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar, el cual ha estado en discusión durante los últimos cuatro años. González señaló estar “ nervioso por lo que se nos viene por el plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar por toda la intervención que ha significado estos 4 años el desarrollo de este proceso ”, subrayando que desde el inicio “ consideramos que CONAF tomó una medida arbitraria en considerar tres planes de manejo en uno solo ”, ya que, a su juicio, “ había que dividir este proceso porque la información es demasiada ”. El dirigente también expresó que “ creíamos que era demasiado la información para un proceso de consulta ciudadana en seis meses ”, apuntando que las comunidades no se sintieron debidamente consideradas durante el desarrollo del plan. Una de las principales críticas de González estuvo dirigida a la influencia de organizaciones no gubernamentales en el proceso. “ A nosotros no nos llama tanto la atención que organismos del Estado hagan la consulta indígena, pero lo que sí nos llama la atención de estos 4 años fue la intervención de ONGs en el plan de manejo ”, señaló, agregando que “ encontramos que nosotros en este plan de manejo éramos unos simples espectadores ”. “ Van a ser 4 años de lucha para poder demostrar esta intervención y lo mal hecho que quedó este plan de manejo ”, afirmó, añadiendo que las comunidades kawésqar se han sentido “ vulneradas cuando las ONG toman, hablan y dicen sobre el pueblo kawésqar ”, ya que considera que dichas organizaciones “ se aprovechan de las comunidades kawésqar para emitir sus comentarios sobre el desarrollo de este plan sin realmente preguntarle a las comunidades involucradas ”. Respecto al contenido del plan, González advirtió que “ al incorporar esa área de amortiguación, afectaría tanto a la pesca artesanal y otros sectores productivos del entorno ”, lo que podría tener consecuencias laborales en la región. “ Tanta fuente laboral en Magallanes se puede ver afectada por decisiones de gente extranjera en nuestro país, no parece insólito ”, agregó. El representante destacó que, pese a las dificultades, “ la consulta indígena no es un error, si a nosotros no nos hubieran consultado CONAF hubiera aprobado esto a ciegas ”. Sin embargo, criticó que “ vemos que hay gente que está en el gobierno que no les pareció mucho que nosotros hubiéramos hecho este tipo de reclamos de manifestar esta situación que va en contra de nuestra propia región ”, cuestionando además si “ le están echando la culpa a una ONG o son ellos (el gobierno) que quieren que este plan sea aprobado de esta manera ”. En su intervención, González también denunció que se ha intentado “ engañar a nuestra gente decir que la pesca ancestral está garantizada en este plan ”, enfatizando que las comunidades “ estamos a favor del progreso y desarrollo de la región ”, pero no de la forma en que se ha querido presentar el proceso. “ Nos quisieron utilizar a las comunidades como que estamos en contra de estos planes, para nosotros es algo con lo que no estamos de acuerdo ”, señaló. Finalmente, hizo un llamado directo a la Corporación Nacional Forestal: “ Ojalá CONAF entienda que el área de amortiguación no puede ir incorporando en este plan de manejo ”. Las declaraciones de González reflejan la preocupación de las comunidades kawésqar por la manera en que se ha llevado adelante la elaboración del plan de manejo del Parque Nacional Kawésqar, un proceso que, según sus palabras, ha estado marcado por la falta de participación efectiva y la influencia de actores externos al territorio.
Casi 60% creció la actividad acuícola y pesquera en la Región de Magallanes durante julio de 2025, consolidando así al sector, como uno de los motores productivos más dinámicos del extremo sur del país. En total, se registraron 16.424 toneladas de recursos extraídos, considerando desembarques como cosechas, lo que representa un aumento de 58,9% en comparación con el mismo mes del año anterior. De acuerdo con los datos entregados por el INE, la principal explicación de este incremento se encuentra en la cosecha realizada en los centros de cultivo, que alcanzó 13.984 toneladas, con un alza de 59,3% respecto a julio de 2024, siendo el salmón del Atlántico la estrella regional. Frente a esto, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, declaró a Salmonexpert que las cifras son positivas comparadas con el 2024, período de bajo desempeño de cosechas en el sector. “Pese a que la salmonicultura comienza a despegar, tenemos un techo muy acotado producto de la paralización de las más de 80 solicitudes de concesión que están en trámite desde hace 10 años en la región, detenidas por la ECMPO Última Esperanza y el plan de manejo de la Reserva Nacional Kawésqar”, expresó Odebret. Esperemos, señaló el directivo al respecto, “que estos temas administrativos sean resueltos próximamente para impulsar la salmonicultura en Magallanes con todo su potencial”. Para la Reserva Nacional Kawésqar, se está a la espera de los planes de manejo, mientras que la ECMPO Última Esperanza fue ingresada durante el 2018 y aún está a la espera del Informe de Uso Consuetudinario de Conadi, donde según la ley esta etapa debería estar lista a los 60 días de ingresada la solicitud y ya no fue así. En una declaración pública, los Kawésqar afirman que han “venido sintiendo el paso de la industria salmonicultora por nuestro territorio, sin que al inicio tuviésemos opción de poder hacer algo para proteger de esta industria depredadora, nuestra cultura, subsistencia, equilibrio y biodiversidad de las especies que han convivido por años en favor de los Kawésqar, otorgándonos el alimento y sustentando nuestra forma de vida”. F uente: salmonexpert.cl