La profesora de Historia y Ciencias Sociales Camila Oliva Andrade conversó con Polar Comunicaciones sobre el trabajo desarrollado en torno a la Sala de Memorias Obreras del Museo de Historia Natural de Río Seco, espacio que fue reinaugurado en abril y que busca preservar las historias de vida de trabajadores y familias vinculadas al antiguo frigorífico del sector norte de Punta Arenas. Durante la entrevista en Y tú qué opinas, la docente explicó que la iniciativa surgió a partir de una investigación impulsada por el museo junto a diversos colaboradores, con el objetivo de recopilar testimonios y memorias de antiguos habitantes de Río Seco. El proyecto ha permitido rescatar relatos familiares, experiencias laborales y aspectos cotidianos que tradicionalmente han quedado fuera de los registros históricos sobre la industria ganadera de Magallanes. Oliva destacó que el proceso se construyó directamente con la comunidad, visitando hogares y recopilando fotografías, documentos y recuerdos de vecinos históricos del sector. Gracias a este trabajo colaborativo, la sala incorpora imágenes identificadas por las propias familias, permitiendo dar nombre y contexto a quienes formaron parte de la vida obrera y comunitaria de Río Seco. La entrevistada también relevó el valor patrimonial del antiguo frigorífico, cuyas instalaciones continúan siendo un símbolo del desarrollo industrial de la región de Magallanes. En ese sentido, señaló que las memorias de trabajadores, mujeres, familias y organizaciones deportivas permiten comprender cómo la actividad económica influyó en la vida social, cultural y comunitaria del sector. Asimismo, Camila Oliva resaltó la importancia de acercar la investigación histórica a la ciudadanía y a las nuevas generaciones. A través de talleres patrimoniales desarrollados en la Escuela Elba Ojeda Gómez, conocida como Escuela de Río Seco, estudiantes exploran la historia, el paisaje y la identidad de su entorno, fortaleciendo el vínculo con un patrimonio que sigue vivo en la memoria de la comunidad.
La reciente demolición de la histórica Capilla Nuestra Señora del Carmen de Río Seco marcó parte de la conversación desarrollada en Ojo con la Cultura, donde representantes del Colegio de Arquitectos de Magallanes manifestaron su preocupación por la pérdida de uno de los inmuebles patrimoniales más significativos del sector norte de Punta Arenas. La situación fue abordada en vísperas del Día de los Patrimonios, instancia que busca relevar la importancia de preservar la memoria e identidad regional. Durante el programa, Humberto Salinas recordó que tras el incendio que afectó a la capilla se realizó un informe técnico que concluyó que la estructura era recuperable, señalando que los daños alcanzaban solo una parte menor del inmueble. Sin embargo, aseguró que las propuestas de restauración no prosperaron y que finalmente la construcción fue demolida, provocando la pérdida de un espacio que, a su juicio, tenía un valor religioso, arquitectónico, social y cultural para la comunidad de Río Seco. Por su parte, César Arriagada, presidente del Colegio de Arquitectos de Magallanes, sostuvo que la desaparición de la capilla representa una señal de alerta respecto a la gestión del patrimonio regional. En conversación con Ojo con la Cultura, enfatizó que la preservación requiere una mayor articulación entre instituciones públicas, propietarios y organizaciones vinculadas al resguardo patrimonial, advirtiendo que existen otros inmuebles históricos de Punta Arenas que enfrentan situaciones similares de deterioro o abandono. En la misma línea, los invitados destacaron la necesidad de fortalecer la educación patrimonial desde las escuelas. Junto a representantes de la Escuela 18 de Septiembre, se valoró el rol que pueden desempeñar estudiantes, docentes y comunidades locales en la protección de los bienes culturales de la región de Magallanes, promoviendo el conocimiento de la historia de barrios y sectores tradicionales. La conversación también permitió relevar iniciativas impulsadas por el Colegio de Arquitectos y otros actores regionales para fomentar la conservación del patrimonio. A través de Polar Comunicaciones, los participantes reiteraron el llamado a que la reconstrucción comprometida para la capilla de Río Seco respete su valor histórico y se desarrolle en el mismo emplazamiento, evitando que se pierda definitivamente una parte importante de la memoria colectiva de Magallanes.
El Comité Cultural Río Seco celebró este sábado sus 15 años de trayectoria con una ceremonia realizada en el Centro Comunitario del sector, instancia que reunió a vecinos, vecinas e integrantes de distintas organizaciones vinculadas a la vida cultural y social de la localidad periurbana de Punta Arenas. Durante la actividad se exhibieron piezas audiovisuales que repasaron la historia de la agrupación y se reconoció el trabajo de sus integrantes y colaboradores. La presidenta del comité, Nolvia Díaz Velásquez, destacó el esfuerzo sostenido que ha permitido consolidar la organización desde sus inicios en 2011. “Nosotros hemos estado constantemente 15 años trabajando. No nos dimos vacaciones; trabajamos de enero a enero”, señaló Díaz Velásquez, quien además recordó que el comité nació gracias al programa Creando Chile en Mi Barrio del entonces Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. La dirigenta también resaltó el crecimiento de la agrupación, que pasó de ser un taller formativo a convertirse en un Punto de Cultura Comunitaria dedicado al rescate patrimonial y la manufactura local. Actualmente, el Comité Cultural Río Seco cuenta con cerca de 20 integrantes, de las cuales 17 participan activamente en las distintas iniciativas vinculadas al trabajo artesanal y la recuperación de la memoria e identidad territorial de Río Seco. En la ceremonia también participó el seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Magallanes, Rodrigo Bravo Garrido, quien valoró el aporte comunitario y cultural de la agrupación. La autoridad destacó el trabajo realizado con materiales propios del territorio, como la greda y la lana, y relevó el reconocimiento otorgado al comité como Punto de Cultura Comunitaria.
La profesora de Historia y Ciencias Sociales Camila Oliva Andrade conversó con Polar Comunicaciones sobre el trabajo desarrollado en torno a la Sala de Memorias Obreras del Museo de Historia Natural de Río Seco, espacio que fue reinaugurado en abril y que busca preservar las historias de vida de trabajadores y familias vinculadas al antiguo frigorífico del sector norte de Punta Arenas. Durante la entrevista en Y tú qué opinas, la docente explicó que la iniciativa surgió a partir de una investigación impulsada por el museo junto a diversos colaboradores, con el objetivo de recopilar testimonios y memorias de antiguos habitantes de Río Seco. El proyecto ha permitido rescatar relatos familiares, experiencias laborales y aspectos cotidianos que tradicionalmente han quedado fuera de los registros históricos sobre la industria ganadera de Magallanes. Oliva destacó que el proceso se construyó directamente con la comunidad, visitando hogares y recopilando fotografías, documentos y recuerdos de vecinos históricos del sector. Gracias a este trabajo colaborativo, la sala incorpora imágenes identificadas por las propias familias, permitiendo dar nombre y contexto a quienes formaron parte de la vida obrera y comunitaria de Río Seco. La entrevistada también relevó el valor patrimonial del antiguo frigorífico, cuyas instalaciones continúan siendo un símbolo del desarrollo industrial de la región de Magallanes. En ese sentido, señaló que las memorias de trabajadores, mujeres, familias y organizaciones deportivas permiten comprender cómo la actividad económica influyó en la vida social, cultural y comunitaria del sector. Asimismo, Camila Oliva resaltó la importancia de acercar la investigación histórica a la ciudadanía y a las nuevas generaciones. A través de talleres patrimoniales desarrollados en la Escuela Elba Ojeda Gómez, conocida como Escuela de Río Seco, estudiantes exploran la historia, el paisaje y la identidad de su entorno, fortaleciendo el vínculo con un patrimonio que sigue vivo en la memoria de la comunidad.
La reciente demolición de la histórica Capilla Nuestra Señora del Carmen de Río Seco marcó parte de la conversación desarrollada en Ojo con la Cultura, donde representantes del Colegio de Arquitectos de Magallanes manifestaron su preocupación por la pérdida de uno de los inmuebles patrimoniales más significativos del sector norte de Punta Arenas. La situación fue abordada en vísperas del Día de los Patrimonios, instancia que busca relevar la importancia de preservar la memoria e identidad regional. Durante el programa, Humberto Salinas recordó que tras el incendio que afectó a la capilla se realizó un informe técnico que concluyó que la estructura era recuperable, señalando que los daños alcanzaban solo una parte menor del inmueble. Sin embargo, aseguró que las propuestas de restauración no prosperaron y que finalmente la construcción fue demolida, provocando la pérdida de un espacio que, a su juicio, tenía un valor religioso, arquitectónico, social y cultural para la comunidad de Río Seco. Por su parte, César Arriagada, presidente del Colegio de Arquitectos de Magallanes, sostuvo que la desaparición de la capilla representa una señal de alerta respecto a la gestión del patrimonio regional. En conversación con Ojo con la Cultura, enfatizó que la preservación requiere una mayor articulación entre instituciones públicas, propietarios y organizaciones vinculadas al resguardo patrimonial, advirtiendo que existen otros inmuebles históricos de Punta Arenas que enfrentan situaciones similares de deterioro o abandono. En la misma línea, los invitados destacaron la necesidad de fortalecer la educación patrimonial desde las escuelas. Junto a representantes de la Escuela 18 de Septiembre, se valoró el rol que pueden desempeñar estudiantes, docentes y comunidades locales en la protección de los bienes culturales de la región de Magallanes, promoviendo el conocimiento de la historia de barrios y sectores tradicionales. La conversación también permitió relevar iniciativas impulsadas por el Colegio de Arquitectos y otros actores regionales para fomentar la conservación del patrimonio. A través de Polar Comunicaciones, los participantes reiteraron el llamado a que la reconstrucción comprometida para la capilla de Río Seco respete su valor histórico y se desarrolle en el mismo emplazamiento, evitando que se pierda definitivamente una parte importante de la memoria colectiva de Magallanes.
El Comité Cultural Río Seco celebró este sábado sus 15 años de trayectoria con una ceremonia realizada en el Centro Comunitario del sector, instancia que reunió a vecinos, vecinas e integrantes de distintas organizaciones vinculadas a la vida cultural y social de la localidad periurbana de Punta Arenas. Durante la actividad se exhibieron piezas audiovisuales que repasaron la historia de la agrupación y se reconoció el trabajo de sus integrantes y colaboradores. La presidenta del comité, Nolvia Díaz Velásquez, destacó el esfuerzo sostenido que ha permitido consolidar la organización desde sus inicios en 2011. “Nosotros hemos estado constantemente 15 años trabajando. No nos dimos vacaciones; trabajamos de enero a enero”, señaló Díaz Velásquez, quien además recordó que el comité nació gracias al programa Creando Chile en Mi Barrio del entonces Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. La dirigenta también resaltó el crecimiento de la agrupación, que pasó de ser un taller formativo a convertirse en un Punto de Cultura Comunitaria dedicado al rescate patrimonial y la manufactura local. Actualmente, el Comité Cultural Río Seco cuenta con cerca de 20 integrantes, de las cuales 17 participan activamente en las distintas iniciativas vinculadas al trabajo artesanal y la recuperación de la memoria e identidad territorial de Río Seco. En la ceremonia también participó el seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Magallanes, Rodrigo Bravo Garrido, quien valoró el aporte comunitario y cultural de la agrupación. La autoridad destacó el trabajo realizado con materiales propios del territorio, como la greda y la lana, y relevó el reconocimiento otorgado al comité como Punto de Cultura Comunitaria.