Una cosa que siempre escasea durante un crucero oceanográfico es el tiempo de buque. Moverlos es costoso y es complicado subirse a uno, por eso siempre intentamos tomar el máximo número de muestras y datos, aunque eso signifique sacrificar nuestras horas de sueño y temporalmente nuestra cordura. Ahora que escribo estas líneas, hemos dormido unas seis horas en total durante los últimos tres días. Esta falta de sueño es el precio que debemos pagar para tomar muestras, ya el buque no se detiene y trabaja las 24 horas del día sin pausa. En nuestro caso, decidimos aprovechar esta oportunidad para tomar la mayor cantidad de muestras posibles, incluyendo aquellas a más de 1.000 metros de profundidad. Normalmente, no es fácil disponer de una plataforma como el buque Almirante Viel que nos permita tomar tantas muestras y tan profundas. En este viaje, esperemos que el primero de muchos, lo queremos aprovechar al máximo. Cada vez que la roseta sale del agua, nuestras caras se iluminan de alegría como si fuésemos niños a punto de abrir los regalos del Viejito Pascuero en navidad. Son horas llenando viales y frascos con aguas gélidas que provienen del fondo del mar, pero cada una de estas muestras son una pieza del puzzle que nos permite estudiar el rol que tiene el océano austral en el sistema que regula el clima del planeta. Microalgas para combatir el cambio climático El océano austral rodea la Antártica y, para el tamaño que tiene, afecta desproporcionadamente al clima de la Tierra, ya que captura gran cantidad de dióxido de carbono (CO2) y calor, evitando así que el planeta se caliente a mayor ritmo. Parte de esa función reguladora se debe a las gélidas temperaturas del océano, pero otra parte se debe a la acción de las microalgas. Esto son organismos microscópicos que viven flotando en el mar y realizan la fotosíntesis para crecer igual que el pasto que vemos en los parques. Cuando hacen esa función, liberan oxígeno y atrapan dióxido de carbono, retirándolo de la atmósfera y reduciendo así su efecto invernadero que causa parte del cambio climático. Ahora mismo, nos encontramos en el estrecho de Bransfield, donde normalmente las poblaciones de estas microalgas no son muy grandes. Pero este verano las microalgas nos han sorprendido y registramos grandes concentraciones de ellas en las aguas del estrecho. Esto lo podemos ver con algunas de las sondas que registran las condiciones del océano, o cuando filtramos el agua de mar y los filtros tienen una fuerte coloración verde después. Microalgas «obreras» del océano Marcelo Gutiérrez, profesor en la Universidad de Concepción (UDEC), ha traído un equipo que toma fotografías de estas microalgas en tiempo real, lo que nos permite observar que se trata de una fuerte floración de diatomeas. Las diatomeas son un tipo de microalgas que vendrían a ser las obreras del océano. Cada una de ellas es microscópica y de forma individual no representa gran cosa, pero todas juntas son poderosas y la base de la red trófica marina en el océano austral. También son las principales responsables de la captura de dióxido de carbono. Estos primeros hallazgos nos dan energía para continuar cuando nuestros párpados luchan por cerrarse y llevarnos a los brazos de Morfeo. Una floración como esta añade valor a las muestras y datos que estamos recopilando. Tras un snack de media noche y recargar el tanque de cafeína, continuamos tomando muestras de agua y datos que dentro de unos meses nos servirán para cuantificar la cantidad de dióxido de carbono que fijaron las microalgas durante este verano que se termina, así como las condiciones que desencadenaron este inusual evento. La naturaleza antártica cada verano es diferente, pero siempre llena de sorpresas por descubrir y enigmas por resolver. Fuente: cooperativaciencia.cl
Con gran entusiasmo y orgullo nacional se realizó la ceremonia de cierre del Primer Crucero de Investigación Marítima Remota del Comité Oceanográfico Nacional (CONA), desarrollado a bordo del rompehielos Almirante Viel en aguas del Océano Austral, entre el 25 de febrero y el 6 de marzo. Esta inédita expedición reunió a científicos de cinco universidades e institutos de investigación del país, tales como la Universidad de Concepción, la Universidad de Valparaíso, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad del Bío-Bío, además de especialistas del INACH y del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), consolidando un hito en la historia de la ciencia chilena en territorios extremos, siendo el objetivo principal incrementar el conocimiento científico del área del Estrecho de Bransfield y aportar antecedentes técnicos que sustenten la propuesta de Área Marina Protegida Dominio 1. De esta manera, a bordo del rompehielos Almirante Viel, se realizó una significativa ceremonia encabezada por el Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto; el Director del SHOA y Presidente del CONA, Capitán de Navío Carlos Zúñiga, además de la presencia del Delegado Presidencial de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, José Ruíz; el Gobernador Regional de Magallanes y Antártica Chilena, Jorge Flies; además de otras autoridades vinculadas al mundo científico, tales como la Seremi de Ciencias Verónica Vallejos, el Subdirector del Instituto Antártico Chileno (INACH) Andrés López, entre otras. RELEVANCIA CIENTÍFICA Y TRASCENDENCIA La planificación y organización de este crucero de investigación, fue un trabajo de largo aliento, en donde la coordinación de diferentes instituciones fue fundamental para que se concretase. El Contraalmirante Juan Soto Herrera, Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, subrayó el carácter pionero de la misión, Esta comisión inédita llevó la ciencia de manera exclusiva a bordo del rompehielos en la Antártica. Es un gran paso que reafirma el propósito de nuestro buque: ser el principal soporte logístico de la Armada para la ciencia nacional en un territorio desafiante y de gran futuro para Chile. Por su parte, el Capitán de Navío Carlos Zúñiga, Director del SHOA y Presidente del CONA, destacó la relevancia de este logro: Aquí estamos finalizando el primer crucero de investigación marina en la Antártica. Un sueño que comenzamos hace cinco años y hoy vemos hecho realidad. La capacidad que tiene la Armada de Chile y el país en general de hacer ciencia en un territorio tan extremo como la Antártica no tiene comparación, entregando en la instancia un reconocimiento al Rompehielos Almirante Viel, el cual portará durante sus navegaciones en las aguas del Océano Austral. EQUIPOS CIENTÍFICOS E INVESTIGACIONES Los equipos científicos, integrados por investigadores de al menos cinco universidades nacionales, abordaron proyectos interdisciplinarios que abarcaron desde la distribución de plantas y fósiles, hasta el impacto del cambio climático en el plancton antártico. Las operaciones se concentraron en el Estrecho de Bransfield, donde se trabajó en 12 estaciones oceanográficas estratégicamente distribuidas. En estos puntos se realizarán muestreos orientados al estudio de la ecología y variabilidad ambiental del kril antártico, análisis de masas de agua, identificación de especies de plancton y estudios geológicos asociados al magmatismo del sector, entre otros registros de alto valor científico. El doctor Ramiro Riquelme, de la Universidad de Concepción, valoró el trabajo colaborativo: El trabajo interdisciplinario es vital en ciencias. Con distintas miradas y disciplinas podemos concretar objetivos de mayor alcance y beneficio para la sociedad y las políticas públicas. La doctora Leisy Frederic, especialista en Oceanografía, resaltó la importancia de estudiar organismos vulnerables al aumento de la temperatura global: Poder obtener datos en estas zonas remotas no es fácil. Este esfuerzo colaborativo entrega información relevante que será utilizada en futuras investigaciones. UN HITO PARA LA CIENCIA CHILENA El Delegado Presidencial de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, José Ruíz, destacó que es algo que nos llena profundamente de orgullo como país y sobre todo destacando que se realizó a bordo del Rompehielos Almirante Viel, el primer rompehielos construido en Sudamérica, que está en la Región de Magallanes y Antártica Chilena, potenciando el rol del Estado de Chile en la ciencia antártica y este rol que tan bien genera este buque entre la Armada y la ciencia. El Gobernador Regional de Magallanes y Antártica Chilena, Jorge Flies, señaló que estamos acá junto con toda la dotación de la Armada y los científicos, escuchando toda su experiencia, así como lo que significa este trabajo de años para primero lograr la plataforma, los equipos y presupuestos, para finalmente cumplir con el propósito de hacer ciencia de nivel mundial, pues con los datos que tienen y lo que nos han anticipado sin lugar a dudas ponen a Chile en la vanguardia de la ciencia antártica, destacando que hay toda una planificación para los próximos cinco años, que esperamos también como Gobierno Regional poder cooperar, necesitamos que esta plataforma se utilice, haga soberanía y cumpla su propósito que es estar presente Chile en el continente blanco. El crucero CIMAR Antártico marca un antes y un después en la investigación nacional, posicionando a Chile como referente en estudios científicos en la región más austral del planeta. La experiencia demuestra la capacidad del país para generar conocimiento de excelencia y fortalecer su rol en la conservación y desarrollo sostenible en el Territorio Chileno Antártico.
El investigador de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV, Juan Höfer, escribió esta semana para el medio Cooperativa Ciencia, donde compartió detalles del trabajo científico realizado a bordo del buque “Almirante Viel”. En la publicación, el académico relató su experiencia participando en una campaña científica rumbo al continente antártico a bordo de este moderno rompehielos, el primer buque de este tipo construido íntegramente en Chile y que zarpó para completar su misión anual. El foco de la investigación se centrará en el Estrecho de Bransfield, una zona de alto valor ecológico donde convergen masas de agua con dinámicas únicas. Las investigaciones que se desarrollarán contemplan biología marina, estudios sobre el krill antártico, oceanografía física, geología y estudios sobre el fondo marino, entre otras. Durante la expedición, el investigador advierte que el trabajo científico en la Antártica exige una planificación rigurosa, así como la capacidad de adaptarse a condiciones climáticas exigentes y a los tiempos propios de las investigaciones en terreno. En ese contexto, destacó que la paciencia y la colaboración entre equipos científicos son elementos fundamentales para avanzar en la generación de conocimiento. “Esperamos que la incorporación de este nuevo buque rompehielos sirva como impulso para la ciencia antártica nacional, que viene en una clara trayectoria ascendente. También buscamos que se convierta en una plataforma donde entrenar una nueva generación de científicos, quienes, en un futuro cercano, puedan tomar el relevo de quienes han hecho crecer la ciencia antártica nacional durante las dos últimas décadas”, advirtió el profesor. La participación de investigadores de la PUCV en este tipo de campañas científicas contribuye al desarrollo de la investigación nacional en ciencias polares y al estudio de procesos ambientales clave para comprender fenómenos como el cambio climático y la dinámica de los ecosistemas del extremo sur del planeta. El desarrollo de investigación en la Antártica toma tiempo. Höfer añade que esperar es una parte importante en la vida del científico. “Esperamos durante meses, o incluso hasta un año a veces, por el resultado de nuestras postulaciones; esperamos también por las revisiones de nuestros pares cada vez que queremos publicar un trabajo científico, sea en forma de artículo o de libro. Al final, no queda más remedio que acostumbrarse a esperar sin desesperar”. La misión partió desde Punta Arenas el 25 de febrero junto a una delegación de la Armada de Chile, el SHOA, el Instituto Antártico Chileno INACH y una comisión de científicos. Más allá de la recolección de datos, este crucero tiene un trasfondo estratégico, pues los antecedentes recopilados contribuirán a la creación del Área Marina Protegida Dominio 1, un paso fundamental para la conservación de la biodiversidad en la zona. De esta manera, la presencia de académicos de la Universidad en iniciativas de alcance internacional reafirma el compromiso institucional con la generación de conocimiento y el aporte al desarrollo científico del país. Dirección de Comunicación Estratégica Fuente: pucv.cl
El rompehielos y buque de investigación científica Akademik Tryoshnikov del Instituto de Investigaciones Científicas sobre el Ártico y la Antártica (IICAA) de Rusia arribó el 22 de febrero al puerto chileno de Punta Arenas para efectuar una escala logística en el marco de la 71ª Expedición Antártica Rusa. La visita del Akademik Tryoshnikov, buque de 16,539 toneladas de desplazamiento construido en el astillero Admiralty de San Petersburgo y completado en diciembre de 2012, a la capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena forma parte de una amplia logística que conecta Rusia, América del Sur y la Antártica para el desarrollo de investigaciones científicas en el continente más austral del planeta. Según la Embajada de Rusia en Chile, la unidad transporta cerca de 2.000 toneladas de carga con el fin de abastecer las estaciones antárticas Bellinsghausen, Novolázarevskaya, la base Molodiózhnaya y la estación Progrés del país euro-asiático con víveres, combustible, materiales y equipamiento especializado. Además, relevará al personal que permanece durante el invierno. El programa científico de la 71° Expedición incluye 47 investigaciones integrales en las que participarán representantes de 23 institutos científicos y organizaciones de varios perfiles. Los científicos continuarán investigaciones meteorológicas, radiológicas y geofísicas de todo el año, así como las oceanológicas de temporada, y monitorerán fauna en las islas subantárticas que incluirá el conteo y estudio de animales. El buque tiene diez laboratorios fijos y módulos móviles de investigación. A bordo se realizan estudios oceanográficos, hidroquímicos, ambientales, meteorológicos y geofísicos. Cuenta además con hangar y cubierta de vuelo para dos helicópteros Ka-32 y estación de buceo para operar en condiciones climáticas extremas. La tripulación y el equipo expedicionario pueden sumar hasta 140 personas. Fuente: infodefensa.com
Con el despliegue de los primeros instrumentales científicos durante la madrugada del 28 de febrero, se dio inicio oficial al primer Crucero de Investigación Marina en Áreas Remotas (CIMAR) desarrollado en el Territorio Chileno Antártico. Esta inédita iniciativa es impulsada por el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) y reúne a diversas instituciones del Estado, la comunidad académica y la Armada de Chile, a bordo del AGB 46 Almirante Viel. Tras su zarpe desde Punta Arenas el 25 de febrero, la dotación del rompehielos incorporó a personal del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), del Instituto Antártico Chileno (INACH) y a equipos de científicos de universidades nacionales, quienes desarrollarán investigaciones en diversos ámbitos. El objetivo principal es incrementar el conocimiento científico del área del Estrecho de Bransfield y aportar antecedentes técnicos que sustenten la propuesta de Área Marina Protegida Dominio 1. Asimismo, este crucero permitirá evaluar en condiciones reales las capacidades técnicas, científicas y operativas del AGB 46 Almirante Viel, unidad construida por ASMAR y concebida como una plataforma de vanguardia para la investigación en zonas australes y antárticas. Este aspecto fue destacado por el Juan Soto Herrera, Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, quien saludó a la delegación científica previo al zarpe. Es primera vez que se realiza un CIMAR en el área antártica y esperamos que esta experiencia nos permita seguir avanzando, acrecentando nuestro conocimiento y fortaleciendo nuestra soberanía, señaló el mando jurisdiccional, subrayando además el carácter estratégico e interinstitucional de este despliegue. Área de investigaciones La comisión científica está compuesta por 23 investigadores pertenecientes a diversas instituciones académicas y científicas del país, entre ellas la Universidad de Concepción, Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad del Bío-Bío, además de especialistas del INACH y personal técnico del SHOA. Las operaciones se concentrarán en el Estrecho de Bransfield, donde se trabajará en 12 estaciones oceanográficas estratégicamente distribuidas. En estos puntos se realizarán muestreos orientados al estudio de la ecología y variabilidad ambiental del kril antártico, análisis de masas de agua, identificación de especies de plancton y estudios geológicos asociados al magmatismo del sector, entre otros registros de alto valor científico. El Leonardo Castro, Jefe Científico del crucero y académico de la Universidad de Concepción, destacó las particularidades del área de operaciones: El Estrecho de Bransfield presenta características únicas, ya que confluyen masas de agua con dinámicas distintas, lo que permite observar en un espacio acotado procesos oceanográficos y biológicos que no se encuentran fácilmente en otras partes del mundo. A ello se suma el propio ambiente antártico, que constituye un laboratorio natural excepcional.
Una cosa que siempre escasea durante un crucero oceanográfico es el tiempo de buque. Moverlos es costoso y es complicado subirse a uno, por eso siempre intentamos tomar el máximo número de muestras y datos, aunque eso signifique sacrificar nuestras horas de sueño y temporalmente nuestra cordura. Ahora que escribo estas líneas, hemos dormido unas seis horas en total durante los últimos tres días. Esta falta de sueño es el precio que debemos pagar para tomar muestras, ya el buque no se detiene y trabaja las 24 horas del día sin pausa. En nuestro caso, decidimos aprovechar esta oportunidad para tomar la mayor cantidad de muestras posibles, incluyendo aquellas a más de 1.000 metros de profundidad. Normalmente, no es fácil disponer de una plataforma como el buque Almirante Viel que nos permita tomar tantas muestras y tan profundas. En este viaje, esperemos que el primero de muchos, lo queremos aprovechar al máximo. Cada vez que la roseta sale del agua, nuestras caras se iluminan de alegría como si fuésemos niños a punto de abrir los regalos del Viejito Pascuero en navidad. Son horas llenando viales y frascos con aguas gélidas que provienen del fondo del mar, pero cada una de estas muestras son una pieza del puzzle que nos permite estudiar el rol que tiene el océano austral en el sistema que regula el clima del planeta. Microalgas para combatir el cambio climático El océano austral rodea la Antártica y, para el tamaño que tiene, afecta desproporcionadamente al clima de la Tierra, ya que captura gran cantidad de dióxido de carbono (CO2) y calor, evitando así que el planeta se caliente a mayor ritmo. Parte de esa función reguladora se debe a las gélidas temperaturas del océano, pero otra parte se debe a la acción de las microalgas. Esto son organismos microscópicos que viven flotando en el mar y realizan la fotosíntesis para crecer igual que el pasto que vemos en los parques. Cuando hacen esa función, liberan oxígeno y atrapan dióxido de carbono, retirándolo de la atmósfera y reduciendo así su efecto invernadero que causa parte del cambio climático. Ahora mismo, nos encontramos en el estrecho de Bransfield, donde normalmente las poblaciones de estas microalgas no son muy grandes. Pero este verano las microalgas nos han sorprendido y registramos grandes concentraciones de ellas en las aguas del estrecho. Esto lo podemos ver con algunas de las sondas que registran las condiciones del océano, o cuando filtramos el agua de mar y los filtros tienen una fuerte coloración verde después. Microalgas «obreras» del océano Marcelo Gutiérrez, profesor en la Universidad de Concepción (UDEC), ha traído un equipo que toma fotografías de estas microalgas en tiempo real, lo que nos permite observar que se trata de una fuerte floración de diatomeas. Las diatomeas son un tipo de microalgas que vendrían a ser las obreras del océano. Cada una de ellas es microscópica y de forma individual no representa gran cosa, pero todas juntas son poderosas y la base de la red trófica marina en el océano austral. También son las principales responsables de la captura de dióxido de carbono. Estos primeros hallazgos nos dan energía para continuar cuando nuestros párpados luchan por cerrarse y llevarnos a los brazos de Morfeo. Una floración como esta añade valor a las muestras y datos que estamos recopilando. Tras un snack de media noche y recargar el tanque de cafeína, continuamos tomando muestras de agua y datos que dentro de unos meses nos servirán para cuantificar la cantidad de dióxido de carbono que fijaron las microalgas durante este verano que se termina, así como las condiciones que desencadenaron este inusual evento. La naturaleza antártica cada verano es diferente, pero siempre llena de sorpresas por descubrir y enigmas por resolver. Fuente: cooperativaciencia.cl
Con gran entusiasmo y orgullo nacional se realizó la ceremonia de cierre del Primer Crucero de Investigación Marítima Remota del Comité Oceanográfico Nacional (CONA), desarrollado a bordo del rompehielos Almirante Viel en aguas del Océano Austral, entre el 25 de febrero y el 6 de marzo. Esta inédita expedición reunió a científicos de cinco universidades e institutos de investigación del país, tales como la Universidad de Concepción, la Universidad de Valparaíso, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad del Bío-Bío, además de especialistas del INACH y del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), consolidando un hito en la historia de la ciencia chilena en territorios extremos, siendo el objetivo principal incrementar el conocimiento científico del área del Estrecho de Bransfield y aportar antecedentes técnicos que sustenten la propuesta de Área Marina Protegida Dominio 1. De esta manera, a bordo del rompehielos Almirante Viel, se realizó una significativa ceremonia encabezada por el Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto; el Director del SHOA y Presidente del CONA, Capitán de Navío Carlos Zúñiga, además de la presencia del Delegado Presidencial de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, José Ruíz; el Gobernador Regional de Magallanes y Antártica Chilena, Jorge Flies; además de otras autoridades vinculadas al mundo científico, tales como la Seremi de Ciencias Verónica Vallejos, el Subdirector del Instituto Antártico Chileno (INACH) Andrés López, entre otras. RELEVANCIA CIENTÍFICA Y TRASCENDENCIA La planificación y organización de este crucero de investigación, fue un trabajo de largo aliento, en donde la coordinación de diferentes instituciones fue fundamental para que se concretase. El Contraalmirante Juan Soto Herrera, Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, subrayó el carácter pionero de la misión, Esta comisión inédita llevó la ciencia de manera exclusiva a bordo del rompehielos en la Antártica. Es un gran paso que reafirma el propósito de nuestro buque: ser el principal soporte logístico de la Armada para la ciencia nacional en un territorio desafiante y de gran futuro para Chile. Por su parte, el Capitán de Navío Carlos Zúñiga, Director del SHOA y Presidente del CONA, destacó la relevancia de este logro: Aquí estamos finalizando el primer crucero de investigación marina en la Antártica. Un sueño que comenzamos hace cinco años y hoy vemos hecho realidad. La capacidad que tiene la Armada de Chile y el país en general de hacer ciencia en un territorio tan extremo como la Antártica no tiene comparación, entregando en la instancia un reconocimiento al Rompehielos Almirante Viel, el cual portará durante sus navegaciones en las aguas del Océano Austral. EQUIPOS CIENTÍFICOS E INVESTIGACIONES Los equipos científicos, integrados por investigadores de al menos cinco universidades nacionales, abordaron proyectos interdisciplinarios que abarcaron desde la distribución de plantas y fósiles, hasta el impacto del cambio climático en el plancton antártico. Las operaciones se concentraron en el Estrecho de Bransfield, donde se trabajó en 12 estaciones oceanográficas estratégicamente distribuidas. En estos puntos se realizarán muestreos orientados al estudio de la ecología y variabilidad ambiental del kril antártico, análisis de masas de agua, identificación de especies de plancton y estudios geológicos asociados al magmatismo del sector, entre otros registros de alto valor científico. El doctor Ramiro Riquelme, de la Universidad de Concepción, valoró el trabajo colaborativo: El trabajo interdisciplinario es vital en ciencias. Con distintas miradas y disciplinas podemos concretar objetivos de mayor alcance y beneficio para la sociedad y las políticas públicas. La doctora Leisy Frederic, especialista en Oceanografía, resaltó la importancia de estudiar organismos vulnerables al aumento de la temperatura global: Poder obtener datos en estas zonas remotas no es fácil. Este esfuerzo colaborativo entrega información relevante que será utilizada en futuras investigaciones. UN HITO PARA LA CIENCIA CHILENA El Delegado Presidencial de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, José Ruíz, destacó que es algo que nos llena profundamente de orgullo como país y sobre todo destacando que se realizó a bordo del Rompehielos Almirante Viel, el primer rompehielos construido en Sudamérica, que está en la Región de Magallanes y Antártica Chilena, potenciando el rol del Estado de Chile en la ciencia antártica y este rol que tan bien genera este buque entre la Armada y la ciencia. El Gobernador Regional de Magallanes y Antártica Chilena, Jorge Flies, señaló que estamos acá junto con toda la dotación de la Armada y los científicos, escuchando toda su experiencia, así como lo que significa este trabajo de años para primero lograr la plataforma, los equipos y presupuestos, para finalmente cumplir con el propósito de hacer ciencia de nivel mundial, pues con los datos que tienen y lo que nos han anticipado sin lugar a dudas ponen a Chile en la vanguardia de la ciencia antártica, destacando que hay toda una planificación para los próximos cinco años, que esperamos también como Gobierno Regional poder cooperar, necesitamos que esta plataforma se utilice, haga soberanía y cumpla su propósito que es estar presente Chile en el continente blanco. El crucero CIMAR Antártico marca un antes y un después en la investigación nacional, posicionando a Chile como referente en estudios científicos en la región más austral del planeta. La experiencia demuestra la capacidad del país para generar conocimiento de excelencia y fortalecer su rol en la conservación y desarrollo sostenible en el Territorio Chileno Antártico.
El investigador de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV, Juan Höfer, escribió esta semana para el medio Cooperativa Ciencia, donde compartió detalles del trabajo científico realizado a bordo del buque “Almirante Viel”. En la publicación, el académico relató su experiencia participando en una campaña científica rumbo al continente antártico a bordo de este moderno rompehielos, el primer buque de este tipo construido íntegramente en Chile y que zarpó para completar su misión anual. El foco de la investigación se centrará en el Estrecho de Bransfield, una zona de alto valor ecológico donde convergen masas de agua con dinámicas únicas. Las investigaciones que se desarrollarán contemplan biología marina, estudios sobre el krill antártico, oceanografía física, geología y estudios sobre el fondo marino, entre otras. Durante la expedición, el investigador advierte que el trabajo científico en la Antártica exige una planificación rigurosa, así como la capacidad de adaptarse a condiciones climáticas exigentes y a los tiempos propios de las investigaciones en terreno. En ese contexto, destacó que la paciencia y la colaboración entre equipos científicos son elementos fundamentales para avanzar en la generación de conocimiento. “Esperamos que la incorporación de este nuevo buque rompehielos sirva como impulso para la ciencia antártica nacional, que viene en una clara trayectoria ascendente. También buscamos que se convierta en una plataforma donde entrenar una nueva generación de científicos, quienes, en un futuro cercano, puedan tomar el relevo de quienes han hecho crecer la ciencia antártica nacional durante las dos últimas décadas”, advirtió el profesor. La participación de investigadores de la PUCV en este tipo de campañas científicas contribuye al desarrollo de la investigación nacional en ciencias polares y al estudio de procesos ambientales clave para comprender fenómenos como el cambio climático y la dinámica de los ecosistemas del extremo sur del planeta. El desarrollo de investigación en la Antártica toma tiempo. Höfer añade que esperar es una parte importante en la vida del científico. “Esperamos durante meses, o incluso hasta un año a veces, por el resultado de nuestras postulaciones; esperamos también por las revisiones de nuestros pares cada vez que queremos publicar un trabajo científico, sea en forma de artículo o de libro. Al final, no queda más remedio que acostumbrarse a esperar sin desesperar”. La misión partió desde Punta Arenas el 25 de febrero junto a una delegación de la Armada de Chile, el SHOA, el Instituto Antártico Chileno INACH y una comisión de científicos. Más allá de la recolección de datos, este crucero tiene un trasfondo estratégico, pues los antecedentes recopilados contribuirán a la creación del Área Marina Protegida Dominio 1, un paso fundamental para la conservación de la biodiversidad en la zona. De esta manera, la presencia de académicos de la Universidad en iniciativas de alcance internacional reafirma el compromiso institucional con la generación de conocimiento y el aporte al desarrollo científico del país. Dirección de Comunicación Estratégica Fuente: pucv.cl
El rompehielos y buque de investigación científica Akademik Tryoshnikov del Instituto de Investigaciones Científicas sobre el Ártico y la Antártica (IICAA) de Rusia arribó el 22 de febrero al puerto chileno de Punta Arenas para efectuar una escala logística en el marco de la 71ª Expedición Antártica Rusa. La visita del Akademik Tryoshnikov, buque de 16,539 toneladas de desplazamiento construido en el astillero Admiralty de San Petersburgo y completado en diciembre de 2012, a la capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena forma parte de una amplia logística que conecta Rusia, América del Sur y la Antártica para el desarrollo de investigaciones científicas en el continente más austral del planeta. Según la Embajada de Rusia en Chile, la unidad transporta cerca de 2.000 toneladas de carga con el fin de abastecer las estaciones antárticas Bellinsghausen, Novolázarevskaya, la base Molodiózhnaya y la estación Progrés del país euro-asiático con víveres, combustible, materiales y equipamiento especializado. Además, relevará al personal que permanece durante el invierno. El programa científico de la 71° Expedición incluye 47 investigaciones integrales en las que participarán representantes de 23 institutos científicos y organizaciones de varios perfiles. Los científicos continuarán investigaciones meteorológicas, radiológicas y geofísicas de todo el año, así como las oceanológicas de temporada, y monitorerán fauna en las islas subantárticas que incluirá el conteo y estudio de animales. El buque tiene diez laboratorios fijos y módulos móviles de investigación. A bordo se realizan estudios oceanográficos, hidroquímicos, ambientales, meteorológicos y geofísicos. Cuenta además con hangar y cubierta de vuelo para dos helicópteros Ka-32 y estación de buceo para operar en condiciones climáticas extremas. La tripulación y el equipo expedicionario pueden sumar hasta 140 personas. Fuente: infodefensa.com
Con el despliegue de los primeros instrumentales científicos durante la madrugada del 28 de febrero, se dio inicio oficial al primer Crucero de Investigación Marina en Áreas Remotas (CIMAR) desarrollado en el Territorio Chileno Antártico. Esta inédita iniciativa es impulsada por el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) y reúne a diversas instituciones del Estado, la comunidad académica y la Armada de Chile, a bordo del AGB 46 Almirante Viel. Tras su zarpe desde Punta Arenas el 25 de febrero, la dotación del rompehielos incorporó a personal del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), del Instituto Antártico Chileno (INACH) y a equipos de científicos de universidades nacionales, quienes desarrollarán investigaciones en diversos ámbitos. El objetivo principal es incrementar el conocimiento científico del área del Estrecho de Bransfield y aportar antecedentes técnicos que sustenten la propuesta de Área Marina Protegida Dominio 1. Asimismo, este crucero permitirá evaluar en condiciones reales las capacidades técnicas, científicas y operativas del AGB 46 Almirante Viel, unidad construida por ASMAR y concebida como una plataforma de vanguardia para la investigación en zonas australes y antárticas. Este aspecto fue destacado por el Juan Soto Herrera, Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, quien saludó a la delegación científica previo al zarpe. Es primera vez que se realiza un CIMAR en el área antártica y esperamos que esta experiencia nos permita seguir avanzando, acrecentando nuestro conocimiento y fortaleciendo nuestra soberanía, señaló el mando jurisdiccional, subrayando además el carácter estratégico e interinstitucional de este despliegue. Área de investigaciones La comisión científica está compuesta por 23 investigadores pertenecientes a diversas instituciones académicas y científicas del país, entre ellas la Universidad de Concepción, Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad del Bío-Bío, además de especialistas del INACH y personal técnico del SHOA. Las operaciones se concentrarán en el Estrecho de Bransfield, donde se trabajará en 12 estaciones oceanográficas estratégicamente distribuidas. En estos puntos se realizarán muestreos orientados al estudio de la ecología y variabilidad ambiental del kril antártico, análisis de masas de agua, identificación de especies de plancton y estudios geológicos asociados al magmatismo del sector, entre otros registros de alto valor científico. El Leonardo Castro, Jefe Científico del crucero y académico de la Universidad de Concepción, destacó las particularidades del área de operaciones: El Estrecho de Bransfield presenta características únicas, ya que confluyen masas de agua con dinámicas distintas, lo que permite observar en un espacio acotado procesos oceanográficos y biológicos que no se encuentran fácilmente en otras partes del mundo. A ello se suma el propio ambiente antártico, que constituye un laboratorio natural excepcional.