En el marco del inicio del año escolar y la campaña “Modo Aula”, comenzó a regir la nueva normativa que regula y, como regla general, prohíbe el uso de dispositivos móviles en establecimientos educacionales del país. Si bien en educación parvularia la prohibición es absoluta —con el objetivo de fomentar el juego, la interacción humana y el desarrollo socioemocional— en enseñanza básica y media la restricción contempla excepciones específicas. Desde la Subsecretaría de Educación que la norma no es rígida y permite el uso de celulares en determinados contextos. ¿Cuándo pueden usar celulares los estudiantes? La normativa autoriza el uso en los siguientes casos: Razones médicas: Cuando el estudiante requiera monitoreo o acompañamiento permanente mediante dispositivos o aplicaciones. Emergencias: Situaciones personales, escolares o nacionales, como sismos o terremotos. Necesidades Educativas Especiales (NEE): Cuando el dispositivo sea una ayuda técnica para el aprendizaje. Fines pedagógicos: Si la actividad curricular requiere expresamente el uso de tecnología. En estos casos, el uso debe estar debidamente justificado dentro del reglamento interno del establecimiento. ¿Qué pasa con los profesores y profesoras? La normativa no establece una prohibición absoluta para profesores. El uso está permitido cuando el celular sea una herramienta útil para la actividad pedagógica o ante una emergencia. Respecto a docentes que comparten su propio internet para realizar clases, la Subsecretaría aclaró que no está prohibido, pero reconoció que el sistema no debiera depender de recursos personales. Actualmente, el gobierno informó que más del 90% de los establecimientos cuenta con conectividad, buscando que la provisión de internet sea institucional. El Ministerio de Educación estableció un periodo de adaptación hasta el 30 de junio de 2026, plazo en el cual los establecimientos deben actualizar sus reglamentos internos y definir cómo aplicarán las excepciones dentro de sus comunidades educativas. La implementación busca equilibrar el uso responsable de la tecnología con el fortalecimiento de la convivencia escolar y el aprendizaje en aula.
Ingresar al colegio marca una nueva fase en la vida de todas las personas. Al iniciar la etapa escolar, los niños y niñas se ven enfrentados a grandes desafíos, proceso en el que es clave el apoyo y tutela de los padres. Entre ellos se encuentran los cambios en sus rutinas, como la adaptación a nuevos horarios y actividades. También se ven enfrentados a un proceso de socialización, donde deben aprender a interactuar con otros niños, compartir materiales y respetar normas de convivencia. Además, este período conlleva el desarrollo de la autonomía, lo que implica que los estudiantes sean capaces de realizar tareas como organizar sus útiles, seguir instrucciones y hacerse responsables de pequeñas actividades cotidianas. “Uno de los principales desafíos es adaptarse a nuevas rutinas: levantarse temprano, seguir horarios, aprender a concentrarse en actividades más estructuradas, emplear uniforme -que no siempre es cómodo y pensado para los niños- y estar lejos de las figuras de cuidado. También enfrentan el reto de convivir con otros niños, compartir materiales y respetar reglas creadas por otras figuras de poder y cuidado que no son a las que están acostumbrados”, señala Karla Campaña, directora del Diplomado en Gestión de la Convivencia Escolar de la Universidad Autónoma. Agrega que el inicio de la escolarización es una base muy importante porque en esta etapa los niños desarrollan sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales. En muchos casos es un espacio seguro que no encuentran en sus familias. “En esta etapa -explica- ellos aprenden a expresarse, a relacionarse con otros y a descubrir el mundo a través del juego y la exploración. Todo lo que viven en estos primeros años influye en su manera de aprender y en su motivación futura por el aprendizaje y conocimiento”. Apoyo familiar En este nuevo camino, el apoyo de la familia nuclear y de todas las figuras de cuidado del niño es muy importante ya que son el espacio de contención y escucha. Desde lo afectivo es fundamental que se les valide los sentimientos que les genera esta nueva etapa y transmitirles confianza. “Esto en la práctica significa realizar una escucha activa (sin celular presente o otros elementos de distracción) y sincera. Desde lo emocional esto permitirá que los niños se sientan más seguros para enfrentar los cambios que trae el ingreso a la escuela”, agrega la académica de la U. Autónoma. ablen sobre el colegio, una buena estrategia es que le cuenten al niño cómo fue su primer día, mostrándole fotografías y recordando anécdotas positivas. También es necesario fomentar la autonomía: dejar que practiquen ponerse la mochila, ordenar sus útiles o ir al baño solos de manera gradual y establecer rutinas que se puedan cumplir: acostarse y levantarse a la misma hora ayuda a que los niños se adapten mejor. “En algunos casos -menciona Karla Campaña- se puede ser flexible y negociar la rutina, por ejemplo, los fines de semana levantarse más tarde, ordenar la mochila los domingos antes de acostarse o bien flexibilizar con ordenar la mochila después de comer”.
En el marco del inicio del año escolar y la campaña “Modo Aula”, comenzó a regir la nueva normativa que regula y, como regla general, prohíbe el uso de dispositivos móviles en establecimientos educacionales del país. Si bien en educación parvularia la prohibición es absoluta —con el objetivo de fomentar el juego, la interacción humana y el desarrollo socioemocional— en enseñanza básica y media la restricción contempla excepciones específicas. Desde la Subsecretaría de Educación que la norma no es rígida y permite el uso de celulares en determinados contextos. ¿Cuándo pueden usar celulares los estudiantes? La normativa autoriza el uso en los siguientes casos: Razones médicas: Cuando el estudiante requiera monitoreo o acompañamiento permanente mediante dispositivos o aplicaciones. Emergencias: Situaciones personales, escolares o nacionales, como sismos o terremotos. Necesidades Educativas Especiales (NEE): Cuando el dispositivo sea una ayuda técnica para el aprendizaje. Fines pedagógicos: Si la actividad curricular requiere expresamente el uso de tecnología. En estos casos, el uso debe estar debidamente justificado dentro del reglamento interno del establecimiento. ¿Qué pasa con los profesores y profesoras? La normativa no establece una prohibición absoluta para profesores. El uso está permitido cuando el celular sea una herramienta útil para la actividad pedagógica o ante una emergencia. Respecto a docentes que comparten su propio internet para realizar clases, la Subsecretaría aclaró que no está prohibido, pero reconoció que el sistema no debiera depender de recursos personales. Actualmente, el gobierno informó que más del 90% de los establecimientos cuenta con conectividad, buscando que la provisión de internet sea institucional. El Ministerio de Educación estableció un periodo de adaptación hasta el 30 de junio de 2026, plazo en el cual los establecimientos deben actualizar sus reglamentos internos y definir cómo aplicarán las excepciones dentro de sus comunidades educativas. La implementación busca equilibrar el uso responsable de la tecnología con el fortalecimiento de la convivencia escolar y el aprendizaje en aula.
Ingresar al colegio marca una nueva fase en la vida de todas las personas. Al iniciar la etapa escolar, los niños y niñas se ven enfrentados a grandes desafíos, proceso en el que es clave el apoyo y tutela de los padres. Entre ellos se encuentran los cambios en sus rutinas, como la adaptación a nuevos horarios y actividades. También se ven enfrentados a un proceso de socialización, donde deben aprender a interactuar con otros niños, compartir materiales y respetar normas de convivencia. Además, este período conlleva el desarrollo de la autonomía, lo que implica que los estudiantes sean capaces de realizar tareas como organizar sus útiles, seguir instrucciones y hacerse responsables de pequeñas actividades cotidianas. “Uno de los principales desafíos es adaptarse a nuevas rutinas: levantarse temprano, seguir horarios, aprender a concentrarse en actividades más estructuradas, emplear uniforme -que no siempre es cómodo y pensado para los niños- y estar lejos de las figuras de cuidado. También enfrentan el reto de convivir con otros niños, compartir materiales y respetar reglas creadas por otras figuras de poder y cuidado que no son a las que están acostumbrados”, señala Karla Campaña, directora del Diplomado en Gestión de la Convivencia Escolar de la Universidad Autónoma. Agrega que el inicio de la escolarización es una base muy importante porque en esta etapa los niños desarrollan sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales. En muchos casos es un espacio seguro que no encuentran en sus familias. “En esta etapa -explica- ellos aprenden a expresarse, a relacionarse con otros y a descubrir el mundo a través del juego y la exploración. Todo lo que viven en estos primeros años influye en su manera de aprender y en su motivación futura por el aprendizaje y conocimiento”. Apoyo familiar En este nuevo camino, el apoyo de la familia nuclear y de todas las figuras de cuidado del niño es muy importante ya que son el espacio de contención y escucha. Desde lo afectivo es fundamental que se les valide los sentimientos que les genera esta nueva etapa y transmitirles confianza. “Esto en la práctica significa realizar una escucha activa (sin celular presente o otros elementos de distracción) y sincera. Desde lo emocional esto permitirá que los niños se sientan más seguros para enfrentar los cambios que trae el ingreso a la escuela”, agrega la académica de la U. Autónoma. ablen sobre el colegio, una buena estrategia es que le cuenten al niño cómo fue su primer día, mostrándole fotografías y recordando anécdotas positivas. También es necesario fomentar la autonomía: dejar que practiquen ponerse la mochila, ordenar sus útiles o ir al baño solos de manera gradual y establecer rutinas que se puedan cumplir: acostarse y levantarse a la misma hora ayuda a que los niños se adapten mejor. “En algunos casos -menciona Karla Campaña- se puede ser flexible y negociar la rutina, por ejemplo, los fines de semana levantarse más tarde, ordenar la mochila los domingos antes de acostarse o bien flexibilizar con ordenar la mochila después de comer”.