La organización que reúne diferentes agrupaciones ambientales del país, No Más Zonas de Sacrificio, ingresó el 27 de febrero de 2026 un recurso de protección contra la Corporación Nacional Forestal ( Conaf) y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) ante la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, a raíz de la drástica reducción de la colonia de pingüino de Magallanes en Isla Magdalena. Si bien el tribunal de alzada declaró admisible el recurso y pidió a las recurridas informar dentro de seis días hábiles, rechazó por ahora la suspensión de las actividades turísticas en el territorio. “ Pídase informe a las recurridas, quienes deberán evacuarlo dentro del plazo de seis días hábiles, debiendo acompañar todos los antecedentes que sobre la materia obren en su poder, que digan relación con el mismo”, apuntó la resolución. Ubicada en la zona austral, en la Región de Magallanes, la Isla Magdalena alberga una de las colonias más importantes de pingüinos de Magallanes a nivel internacional. Por ello, en 1982 fue incluida dentro del Monumento Natural Los Pingüinos, con el objetivo de resguardar la preservación efectiva de la especie. La presencia de ejemplares en el lugar se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la isla, al punto de que diversas agencias de turismo ofrecen tours de avistamiento de los pingüinos en su hábitat natural. El monumento es administrado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), que, a través de su sitio web, indicó que hay casi 70.000 parejas de pingüino magallánico en la zona. Sin embargo, la Carta Oficial N° 88/2026 señala que la población actual es de solo 7.000 parejas, con ajuste en curso hasta fines de marzo. El recurso sostiene que seguía circulando información desactualizada sobre cifras mucho mayores. La cifra actual representa una caída de 90% respecto de la cifra informada por la entidad, antecedente que la organización ambiental calificó como alarmante y que la llevó a acusar, junto al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), “omisiones ilegales y arbitrarias (…) en relación con la administración, manejo, supervisión y protección del Monumento Natural Isla Magdalena”. La caída de la población desde 2008 En el recurso de protección, la organización señaló que diversos estudios científicos y técnicos en la zona han revelado que la población de los pingüinos de Magallanes en Isla Magdalena “ha experimentado una disminución sostenida y significativa, que excede las fluctuaciones naturales esperables” durante las últimas décadas. Durante 2008 y 2009, la especie alcanzó su máximo histórico en la isla, al llegar a cerca de 63.000 parejas reproductivas. Desde entonces, la población ha disminuido de forma constante hasta alcanzar los 7.000 pares en la actualidad. El recurso también cita monitoreos que situaban a la colonia en cerca de 43.000 pares reproductivos hacia 2018 y 2019, muy por debajo del peak registrado una década antes. Pese a que las instituciones tienen conocimiento de la reducción poblacional, No Más Zonas de Sacrificio precisó que “no existen informes técnicos vigentes o recientes elaborados por CONAF o por el SBAP que analicen de manera técnica, específica, integral y actualizada las causas de dicha disminución, o los efectos de la actividad turística sobre dicha disminución”. Desde la organización explicaron que los estudios existentes son solo de monitoreo poblacional y carecen de análisis que evalúen el impacto del turismo en la reproducción y supervivencia de la colonia. “La ausencia de informes técnicos actualizados y concluyentes sobre el efecto del turismo en la disminución poblacional configura la primera omisión sustancial que se denuncia en este recurso, pues implica administrar un área protegida en un contexto de colapso poblacional sin contar con la información mínima necesaria para descartar o confirmar la incidencia de una de las principales actividades antrópicas presentes en el territorio”, precisó la ONG. Solicitan informes actualizados sobre las causas de la disminución de la población El recurso de protección expuso que no existe un estudio sobre la colonia de Isla Magdalena que explique los factores detrás de la reducción de su población, ni tampoco uno que evalúe si esta es provocada por el turismo. Esto se da pese a que existen diversas investigaciones que advierten los efectos negativos del turismo “en el comportamiento y estado fisiológico de la especie”, lo que afecta las gestiones de conservación de la colonia. Por ello, la ONG solicitó al tribunal de alzada suspender las actividades turísticas hasta que se presenten estudios que indaguen en las razones que han provocado la caída sostenida de los pares reproductivos y que analicen el “impacto actual del turismo en dicha colonia”. Adicionalmente, se pidió que ambas instituciones elaboren un plan de manejo actualizado para la especie, “considerando la nueva realidad crítica de la población”. Falta de supervisión y fiscalización del turismo en Isla Magdalena Desde la agrupación ambiental sostienen que los senderos turísticos en Isla Magdalena permiten transitar por rutas próximas a nidos de la especie durante los períodos de nidificación, entre los meses de septiembre y abril. El reporte de Visitas a sistema nacional de áreas silvestres protegidas del Estado, del Servicio Nacional de Turismo ( Sernatur), informó que en 2024 el Monumento Natural Los Pingüinos fue visitado por 42.357 personas. Los datos recogidos apoyan lo expuesto por la ONG, ya que las visitas al territorio se producen durante los meses de nidificación del pingüino de Magallanes, siendo enero el mes con mayor afluencia turística, con 8.957 personas. El organismo no registró ninguna visita al monumento natural en los meses en que la especie no anida, es decir, entre abril y septiembre de 2024. De hecho, la actividad turística comenzó en octubre y terminó en marzo. Sumado al turismo en el período de nidificación de las aves, el recurso denuncia que no se respeta la normativa vigente en torno al avistamiento de pingüinos en la zona, regulada por el Reglamento General de Observación de Mamíferos, Reptiles y Aves Hidrobiológicas y del Registro de Avistamiento de Cetáceos. El artículo 22 de esa normativa estipula una “distancia mínima de 50 metros respecto al ejemplar más próximo”. Adicionalmente, instruye que se debe evitar “interferencias con los animales que se estén alimentando, en reposo, en reproducción o en tránsito”. La ONG precisó que el reglamento interno de Isla Magdalena “permite la observación a una distancia aproximada de dos metros de los pingüinos”, adjuntando fotos en el recurso que respaldan su testimonio. Es por eso que la acción judicial denunció que existe una falta de supervisión y fiscalización del turismo, por lo que pidió a la Corte de Apelaciones de Punta Arenas suspender la actividad turística en Isla Magdalena de forma inmediata. Sin embargo, esa solicitud fue desestimada por ahora, luego de que el tribunal rechazara la orden de no innovar. Fuente: cnnchile.com
La industria salmonera de Magallanes manifestó preocupación frente al Plan de Manejo del Parque Nacional Kawésqar, recientemente formalizado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), en un tema que fue abordado esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. Desde el sector se reconoce que el instrumento se aplica a un área protegida de carácter terrestre, por lo que no tendría efectos directos inmediatos sobre la actividad salmonera. Sin embargo, advierten que el modelo de gobernanza definido podría influir en la futura administración de otras áreas protegidas de la región. Entre los principales puntos de inquietud se encuentra la estructura de gestión contemplada en el plan, que considera un consejo con facultades vinculantes en la toma de decisiones. A juicio del gremio, este modelo genera interrogantes respecto de su funcionamiento, la transparencia de sus resoluciones y el alcance que podría tener en distintas materias relacionadas con el uso del territorio. Asimismo, se plantean dudas sobre cómo este tipo de gobernanza podría impactar en ámbitos como la investigación científica, la operación de vuelos o la gestión de emergencias dentro de áreas protegidas. La principal preocupación del sector se centra en el futuro plan de manejo de la Reserva Nacional Kawésqar, espacio donde convergen diversas actividades productivas, entre ellas la salmonicultura, la pesca artesanal, el turismo y la navegación comercial. En este contexto, existe incertidumbre respecto de si el mismo modelo de administración será aplicado en esta área marítima y cómo se resguardará la participación de los distintos actores. También se han observado algunas disposiciones del plan relacionadas con el uso del territorio, las que han generado debate en torno a la coherencia de las medidas de regulación y fiscalización dentro del parque. Frente a este escenario, el gremio no descarta evaluar acciones administrativas o judiciales, mientras espera sostener reuniones con autoridades para aclarar los alcances del plan y el futuro de la gobernanza territorial en la región.
Autoridades sectoriales dieron inicio oficial a las operaciones del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) en la región con mayor extensión de territorio protegido de Chile. Este hito refuerza el compromiso del Estado con la protección del patrimonio natural y el resguardo de la biodiversidad para las generaciones presentes y futuras, esfuerzo que ha sido posible gracias al trabajo de los últimos cinco gobiernos, que reconoce que la biodiversidad es base de la vida, del desarrollo y de la identidad de la región y el país. “Estamos muy contentos de dar inicio oficial al SBAP en Magallanes y con ello a nuestro mandato de cuidar la naturaleza dentro y fuera de las áreas protegidas. Es un gran desafío, ya que Magallanes es la región que cuenta con mayor territorio protegido y sus ecosistemas son patrimonio natural del país. Esta puesta en marcha nos permitirá contribuir a sostener las bases ecológicas y, por lo tanto, la vida y el desarrollo sostenible de la mano de las comunidades de la región y con un fuerte arraigo en la realidad de este territorio”, comentó el director regional del SBAP, Alejandro Fernández. El SBAP forma parte de un cambio estructural en la forma en que el Estado de Chile organiza su acción para la conservación de la biodiversidad y la gestión de las áreas protegidas, superando un escenario histórico de dispersión institucional y avanzando hacia un modelo integrado, especializado y con proyección a largo plazo. “Este hito viene a fortalecer la institucionalidad ambiental de nuestro país, la cual, tras muchos años de trabajo, está completa. Magallanes es la región que tiene la mayor cantidad de territorio protegido del país y la labor que desarrollará el SBAP será fundamental en su conversación”, señaló el seremi del Medio Ambiente, Enrique Rebolledo. Con esta puesta en marcha, el SBAP asume un mandato integral sobre la biodiversidad del territorio nacional, tanto dentro como fuera de áreas protegidas, conservando, restaurando y velando por el uso sustentable de la biodiversidad. Este cuidado de la naturaleza se realizará a través de la gestión y administración de áreas protegidas, ejecución de instrumentos de conservación, fiscalización y acciones de valorización de la biodiversidad; para la preservación de los ecosistemas, especies y genes y al bienestar de las generaciones presentes y futuras. Las labores del SBAP se realizarán con una fuerte presencia territorial, lo que implica que la conservación deja de ser una política predominantemente centralizada y pasa a tener una ejecución con mayor arraigo regional, implementando políticas de conservación en el territorio; articulando con gobiernos regionales, delegaciones presidenciales y municipios; coordinando con servicios públicos sectoriales, cuyas competencias inciden sobre ecosistemas y biodiversidad, y vinculándose con comunidades locales, organizaciones territoriales y actores productivos.
Chile inició una nueva etapa en la protección de su patrimonio natural con el inicio de operaciones del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), hecho que se concretó este domingo 2 de febrero, en el marco del Día Mundial de los Humedales. El hito fue presentado en una actividad ciudadana realizada en el Palacio Pereira, en Santiago, encabezada por la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, y el director nacional del Servicio, Aarón Cavieres. El SBAP se convierte en el último servicio contemplado en la Ley Marco de Medio Ambiente y tendrá como misión central la administración, protección, fiscalización y gestión de la biodiversidad y de las áreas protegidas terrestres, marinas y acuáticas del país, tanto públicas como privadas. Su creación busca fortalecer la institucionalidad ambiental frente a la crisis climática y la acelerada pérdida de biodiversidad. Durante la ceremonia también se oficializó el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), mediante el proceso de homologación que permite integrar distintos tipos de áreas a seis categorías oficiales. En este contexto, el Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata fue homologado como Monumento Natural, marcando el inicio formal del nuevo sistema. Para la Región de Magallanes y Antártica Chilena, el inicio del SNAP tiene una relevancia especial, ya que incorpora áreas de alto valor ecológico como el Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Francisco Coloane y el ACMU Seno Almirantazgo, consolidando el rol del territorio austral en la conservación marina y costera del país. Desde el Ministerio del Medio Ambiente se destacó que el SBAP permitirá avanzar hacia una gestión ecosistémica de la naturaleza, incorporando instrumentos como los Paisajes de Conservación y los Planes de Recuperación, Conservación y Gestión de Especies (RECOGE), promoviendo un equilibrio entre conservación, desarrollo sostenible y trabajo con las comunidades locales. El inicio de operaciones del SBAP marca un hito histórico para la política ambiental chilena y refuerza el compromiso del Estado con la protección de ecosistemas estratégicos, especialmente en regiones como Magallanes, donde la biodiversidad cumple un rol clave para el equilibrio climático global.
El director nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Aarón Cavieres, reconoce que su principal objetivo es instalar y desarrollar la entidad en todas sus funciones, equipos y oficinas regionales, y sus declaraciones generaron polémica en el sector salmón. “Hay concesiones que están operando. El destino de ellas depende de la categoría. Si están en Parques Nacionales, cuando expiren, la ley no permite que continúen esas actividades; por lo tanto, van camino de retiro”, apuntó el director nacional del SBAP. Y en los casos de Reservas o ACMU (Área de Conservación de Múltiples Usos), indicó Cavieres, es una zona más flexible y, por lo tanto, es posible que continúen ahí, dependiendo del plan de manejo de la concesión de salmón y de que cuente con las evaluaciones correspondientes. Ante esto, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, expresó que la implementación del SBAP plantea un gran desafío central: compatibilizar conservación con desarrollo económico y humano. En el caso de la salmonicultura, manifestó, “esto no debiera ser un problema técnico, ya que la superficie que utiliza la actividad es marginal respecto del total de las áreas protegidas y existen herramientas suficientes para operar bajo altos estándares ambientales”. El nudo del problema, a su juicio, es regulatorio e institucional. Hoy en la Reserva Nacional Kawésqar se superpuso una categoría de protección sobre áreas que ya habían sido ordenadas a través del proceso de zonificación del borde costero en lo que respecta a las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA), “el único componente del proceso que alcanzó la formalidad administrativa. Esa falta de coherencia entre instrumentos es la que explica buena parte del conflicto actual”. A ello se suma, apuntó Odebret, que en los planes de manejo se han propuesto objetos de conservación excesivamente generales —como el borde costero, la columna de agua o el fondo marino— que son difíciles de zonificar, medir y monitorear, y que además identifican a la salmonicultura como una “amenaza”. “Una actividad no es una amenaza en sí misma; lo que debe evaluarse son sus impactos específicos y si estos están o no controlados”. “Si el SBAP quiere cumplir su mandato, el desafío es llevar esta discusión a un plano técnico: definir objetos de conservación precisos, amenazas reales y medidas de manejo claras, que permitan compatibilizar efectivamente la conservación con actividades productivas reguladas y fiscalizadas”, subrayó el líder gremial. Fuente: salmonexpert.cl
La organización que reúne diferentes agrupaciones ambientales del país, No Más Zonas de Sacrificio, ingresó el 27 de febrero de 2026 un recurso de protección contra la Corporación Nacional Forestal ( Conaf) y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) ante la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, a raíz de la drástica reducción de la colonia de pingüino de Magallanes en Isla Magdalena. Si bien el tribunal de alzada declaró admisible el recurso y pidió a las recurridas informar dentro de seis días hábiles, rechazó por ahora la suspensión de las actividades turísticas en el territorio. “ Pídase informe a las recurridas, quienes deberán evacuarlo dentro del plazo de seis días hábiles, debiendo acompañar todos los antecedentes que sobre la materia obren en su poder, que digan relación con el mismo”, apuntó la resolución. Ubicada en la zona austral, en la Región de Magallanes, la Isla Magdalena alberga una de las colonias más importantes de pingüinos de Magallanes a nivel internacional. Por ello, en 1982 fue incluida dentro del Monumento Natural Los Pingüinos, con el objetivo de resguardar la preservación efectiva de la especie. La presencia de ejemplares en el lugar se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la isla, al punto de que diversas agencias de turismo ofrecen tours de avistamiento de los pingüinos en su hábitat natural. El monumento es administrado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), que, a través de su sitio web, indicó que hay casi 70.000 parejas de pingüino magallánico en la zona. Sin embargo, la Carta Oficial N° 88/2026 señala que la población actual es de solo 7.000 parejas, con ajuste en curso hasta fines de marzo. El recurso sostiene que seguía circulando información desactualizada sobre cifras mucho mayores. La cifra actual representa una caída de 90% respecto de la cifra informada por la entidad, antecedente que la organización ambiental calificó como alarmante y que la llevó a acusar, junto al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), “omisiones ilegales y arbitrarias (…) en relación con la administración, manejo, supervisión y protección del Monumento Natural Isla Magdalena”. La caída de la población desde 2008 En el recurso de protección, la organización señaló que diversos estudios científicos y técnicos en la zona han revelado que la población de los pingüinos de Magallanes en Isla Magdalena “ha experimentado una disminución sostenida y significativa, que excede las fluctuaciones naturales esperables” durante las últimas décadas. Durante 2008 y 2009, la especie alcanzó su máximo histórico en la isla, al llegar a cerca de 63.000 parejas reproductivas. Desde entonces, la población ha disminuido de forma constante hasta alcanzar los 7.000 pares en la actualidad. El recurso también cita monitoreos que situaban a la colonia en cerca de 43.000 pares reproductivos hacia 2018 y 2019, muy por debajo del peak registrado una década antes. Pese a que las instituciones tienen conocimiento de la reducción poblacional, No Más Zonas de Sacrificio precisó que “no existen informes técnicos vigentes o recientes elaborados por CONAF o por el SBAP que analicen de manera técnica, específica, integral y actualizada las causas de dicha disminución, o los efectos de la actividad turística sobre dicha disminución”. Desde la organización explicaron que los estudios existentes son solo de monitoreo poblacional y carecen de análisis que evalúen el impacto del turismo en la reproducción y supervivencia de la colonia. “La ausencia de informes técnicos actualizados y concluyentes sobre el efecto del turismo en la disminución poblacional configura la primera omisión sustancial que se denuncia en este recurso, pues implica administrar un área protegida en un contexto de colapso poblacional sin contar con la información mínima necesaria para descartar o confirmar la incidencia de una de las principales actividades antrópicas presentes en el territorio”, precisó la ONG. Solicitan informes actualizados sobre las causas de la disminución de la población El recurso de protección expuso que no existe un estudio sobre la colonia de Isla Magdalena que explique los factores detrás de la reducción de su población, ni tampoco uno que evalúe si esta es provocada por el turismo. Esto se da pese a que existen diversas investigaciones que advierten los efectos negativos del turismo “en el comportamiento y estado fisiológico de la especie”, lo que afecta las gestiones de conservación de la colonia. Por ello, la ONG solicitó al tribunal de alzada suspender las actividades turísticas hasta que se presenten estudios que indaguen en las razones que han provocado la caída sostenida de los pares reproductivos y que analicen el “impacto actual del turismo en dicha colonia”. Adicionalmente, se pidió que ambas instituciones elaboren un plan de manejo actualizado para la especie, “considerando la nueva realidad crítica de la población”. Falta de supervisión y fiscalización del turismo en Isla Magdalena Desde la agrupación ambiental sostienen que los senderos turísticos en Isla Magdalena permiten transitar por rutas próximas a nidos de la especie durante los períodos de nidificación, entre los meses de septiembre y abril. El reporte de Visitas a sistema nacional de áreas silvestres protegidas del Estado, del Servicio Nacional de Turismo ( Sernatur), informó que en 2024 el Monumento Natural Los Pingüinos fue visitado por 42.357 personas. Los datos recogidos apoyan lo expuesto por la ONG, ya que las visitas al territorio se producen durante los meses de nidificación del pingüino de Magallanes, siendo enero el mes con mayor afluencia turística, con 8.957 personas. El organismo no registró ninguna visita al monumento natural en los meses en que la especie no anida, es decir, entre abril y septiembre de 2024. De hecho, la actividad turística comenzó en octubre y terminó en marzo. Sumado al turismo en el período de nidificación de las aves, el recurso denuncia que no se respeta la normativa vigente en torno al avistamiento de pingüinos en la zona, regulada por el Reglamento General de Observación de Mamíferos, Reptiles y Aves Hidrobiológicas y del Registro de Avistamiento de Cetáceos. El artículo 22 de esa normativa estipula una “distancia mínima de 50 metros respecto al ejemplar más próximo”. Adicionalmente, instruye que se debe evitar “interferencias con los animales que se estén alimentando, en reposo, en reproducción o en tránsito”. La ONG precisó que el reglamento interno de Isla Magdalena “permite la observación a una distancia aproximada de dos metros de los pingüinos”, adjuntando fotos en el recurso que respaldan su testimonio. Es por eso que la acción judicial denunció que existe una falta de supervisión y fiscalización del turismo, por lo que pidió a la Corte de Apelaciones de Punta Arenas suspender la actividad turística en Isla Magdalena de forma inmediata. Sin embargo, esa solicitud fue desestimada por ahora, luego de que el tribunal rechazara la orden de no innovar. Fuente: cnnchile.com
La industria salmonera de Magallanes manifestó preocupación frente al Plan de Manejo del Parque Nacional Kawésqar, recientemente formalizado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), en un tema que fue abordado esta mañana en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones. Desde el sector se reconoce que el instrumento se aplica a un área protegida de carácter terrestre, por lo que no tendría efectos directos inmediatos sobre la actividad salmonera. Sin embargo, advierten que el modelo de gobernanza definido podría influir en la futura administración de otras áreas protegidas de la región. Entre los principales puntos de inquietud se encuentra la estructura de gestión contemplada en el plan, que considera un consejo con facultades vinculantes en la toma de decisiones. A juicio del gremio, este modelo genera interrogantes respecto de su funcionamiento, la transparencia de sus resoluciones y el alcance que podría tener en distintas materias relacionadas con el uso del territorio. Asimismo, se plantean dudas sobre cómo este tipo de gobernanza podría impactar en ámbitos como la investigación científica, la operación de vuelos o la gestión de emergencias dentro de áreas protegidas. La principal preocupación del sector se centra en el futuro plan de manejo de la Reserva Nacional Kawésqar, espacio donde convergen diversas actividades productivas, entre ellas la salmonicultura, la pesca artesanal, el turismo y la navegación comercial. En este contexto, existe incertidumbre respecto de si el mismo modelo de administración será aplicado en esta área marítima y cómo se resguardará la participación de los distintos actores. También se han observado algunas disposiciones del plan relacionadas con el uso del territorio, las que han generado debate en torno a la coherencia de las medidas de regulación y fiscalización dentro del parque. Frente a este escenario, el gremio no descarta evaluar acciones administrativas o judiciales, mientras espera sostener reuniones con autoridades para aclarar los alcances del plan y el futuro de la gobernanza territorial en la región.
Autoridades sectoriales dieron inicio oficial a las operaciones del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) en la región con mayor extensión de territorio protegido de Chile. Este hito refuerza el compromiso del Estado con la protección del patrimonio natural y el resguardo de la biodiversidad para las generaciones presentes y futuras, esfuerzo que ha sido posible gracias al trabajo de los últimos cinco gobiernos, que reconoce que la biodiversidad es base de la vida, del desarrollo y de la identidad de la región y el país. “Estamos muy contentos de dar inicio oficial al SBAP en Magallanes y con ello a nuestro mandato de cuidar la naturaleza dentro y fuera de las áreas protegidas. Es un gran desafío, ya que Magallanes es la región que cuenta con mayor territorio protegido y sus ecosistemas son patrimonio natural del país. Esta puesta en marcha nos permitirá contribuir a sostener las bases ecológicas y, por lo tanto, la vida y el desarrollo sostenible de la mano de las comunidades de la región y con un fuerte arraigo en la realidad de este territorio”, comentó el director regional del SBAP, Alejandro Fernández. El SBAP forma parte de un cambio estructural en la forma en que el Estado de Chile organiza su acción para la conservación de la biodiversidad y la gestión de las áreas protegidas, superando un escenario histórico de dispersión institucional y avanzando hacia un modelo integrado, especializado y con proyección a largo plazo. “Este hito viene a fortalecer la institucionalidad ambiental de nuestro país, la cual, tras muchos años de trabajo, está completa. Magallanes es la región que tiene la mayor cantidad de territorio protegido del país y la labor que desarrollará el SBAP será fundamental en su conversación”, señaló el seremi del Medio Ambiente, Enrique Rebolledo. Con esta puesta en marcha, el SBAP asume un mandato integral sobre la biodiversidad del territorio nacional, tanto dentro como fuera de áreas protegidas, conservando, restaurando y velando por el uso sustentable de la biodiversidad. Este cuidado de la naturaleza se realizará a través de la gestión y administración de áreas protegidas, ejecución de instrumentos de conservación, fiscalización y acciones de valorización de la biodiversidad; para la preservación de los ecosistemas, especies y genes y al bienestar de las generaciones presentes y futuras. Las labores del SBAP se realizarán con una fuerte presencia territorial, lo que implica que la conservación deja de ser una política predominantemente centralizada y pasa a tener una ejecución con mayor arraigo regional, implementando políticas de conservación en el territorio; articulando con gobiernos regionales, delegaciones presidenciales y municipios; coordinando con servicios públicos sectoriales, cuyas competencias inciden sobre ecosistemas y biodiversidad, y vinculándose con comunidades locales, organizaciones territoriales y actores productivos.
Chile inició una nueva etapa en la protección de su patrimonio natural con el inicio de operaciones del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), hecho que se concretó este domingo 2 de febrero, en el marco del Día Mundial de los Humedales. El hito fue presentado en una actividad ciudadana realizada en el Palacio Pereira, en Santiago, encabezada por la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, y el director nacional del Servicio, Aarón Cavieres. El SBAP se convierte en el último servicio contemplado en la Ley Marco de Medio Ambiente y tendrá como misión central la administración, protección, fiscalización y gestión de la biodiversidad y de las áreas protegidas terrestres, marinas y acuáticas del país, tanto públicas como privadas. Su creación busca fortalecer la institucionalidad ambiental frente a la crisis climática y la acelerada pérdida de biodiversidad. Durante la ceremonia también se oficializó el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), mediante el proceso de homologación que permite integrar distintos tipos de áreas a seis categorías oficiales. En este contexto, el Santuario de la Naturaleza Quebrada de La Plata fue homologado como Monumento Natural, marcando el inicio formal del nuevo sistema. Para la Región de Magallanes y Antártica Chilena, el inicio del SNAP tiene una relevancia especial, ya que incorpora áreas de alto valor ecológico como el Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Francisco Coloane y el ACMU Seno Almirantazgo, consolidando el rol del territorio austral en la conservación marina y costera del país. Desde el Ministerio del Medio Ambiente se destacó que el SBAP permitirá avanzar hacia una gestión ecosistémica de la naturaleza, incorporando instrumentos como los Paisajes de Conservación y los Planes de Recuperación, Conservación y Gestión de Especies (RECOGE), promoviendo un equilibrio entre conservación, desarrollo sostenible y trabajo con las comunidades locales. El inicio de operaciones del SBAP marca un hito histórico para la política ambiental chilena y refuerza el compromiso del Estado con la protección de ecosistemas estratégicos, especialmente en regiones como Magallanes, donde la biodiversidad cumple un rol clave para el equilibrio climático global.
El director nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Aarón Cavieres, reconoce que su principal objetivo es instalar y desarrollar la entidad en todas sus funciones, equipos y oficinas regionales, y sus declaraciones generaron polémica en el sector salmón. “Hay concesiones que están operando. El destino de ellas depende de la categoría. Si están en Parques Nacionales, cuando expiren, la ley no permite que continúen esas actividades; por lo tanto, van camino de retiro”, apuntó el director nacional del SBAP. Y en los casos de Reservas o ACMU (Área de Conservación de Múltiples Usos), indicó Cavieres, es una zona más flexible y, por lo tanto, es posible que continúen ahí, dependiendo del plan de manejo de la concesión de salmón y de que cuente con las evaluaciones correspondientes. Ante esto, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, expresó que la implementación del SBAP plantea un gran desafío central: compatibilizar conservación con desarrollo económico y humano. En el caso de la salmonicultura, manifestó, “esto no debiera ser un problema técnico, ya que la superficie que utiliza la actividad es marginal respecto del total de las áreas protegidas y existen herramientas suficientes para operar bajo altos estándares ambientales”. El nudo del problema, a su juicio, es regulatorio e institucional. Hoy en la Reserva Nacional Kawésqar se superpuso una categoría de protección sobre áreas que ya habían sido ordenadas a través del proceso de zonificación del borde costero en lo que respecta a las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA), “el único componente del proceso que alcanzó la formalidad administrativa. Esa falta de coherencia entre instrumentos es la que explica buena parte del conflicto actual”. A ello se suma, apuntó Odebret, que en los planes de manejo se han propuesto objetos de conservación excesivamente generales —como el borde costero, la columna de agua o el fondo marino— que son difíciles de zonificar, medir y monitorear, y que además identifican a la salmonicultura como una “amenaza”. “Una actividad no es una amenaza en sí misma; lo que debe evaluarse son sus impactos específicos y si estos están o no controlados”. “Si el SBAP quiere cumplir su mandato, el desafío es llevar esta discusión a un plano técnico: definir objetos de conservación precisos, amenazas reales y medidas de manejo claras, que permitan compatibilizar efectivamente la conservación con actividades productivas reguladas y fiscalizadas”, subrayó el líder gremial. Fuente: salmonexpert.cl