En una significativa ceremonia realizada en la Universidad de Magallanes (UMAG), se presentó oficialmente el libro De sur a sur. Cuaderno didáctico: saberes y experiencias del maritorio subantártico. El proyecto de investigación fue financiado por el Fondo del Patrimonio Cultural (FONPAT) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, y surge como una respuesta a la falta de materiales educativos que reflejen la realidad local de las escuelas rurales de la región, las cuales históricamente han dependido de políticas públicas centralistas. La obra es el resultado de un exhaustivo proceso de investigación, sistematización y desarrollo de contenidos pedagógicos dirigido por Paulina Aliaga de la Fuente, jefa de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la UMAG. El equipo de trabajo contó además con la participación fundamental del académico Roberto Vásquez Navarro en el área didáctica, Gabriela Lara Asencio en la investigación histórica, Silvana Arteche en la recuperación de saberes comunitarios, y Natalia Cárcamo Díaz en el diseño editorial e ilustraciones. Un puente entre la escuela y el territorio El cuaderno didáctico se enfoca principalmente en tres puntos clave del maritorio: Puerto Edén, la Isla Lennox (específicamente la Alcaldía de Mar) y Puerto Toro. Según explicó Paulina Aliaga, el objetivo es reconocer que el conocimiento de Magallanes reside en sus canales y en el acto de navegar. Por fin estamos promoviendo generar material didáctico con contexto, con sello territorial para las escuelas rurales de la región que no existían, señaló Aliaga. El libro recupera saberes que van desde la cestería en junco y la marisquería, hasta la navegación ancestral de los pueblos Kawésqar y Yagán, sumando también la influencia de la migración chilota. Además de los saberes tradicionales, el material invita a los estudiantes a desarrollar un análisis crítico sobre problemas actuales de su entorno, como la invasión de castores en Isla Lennox, el impacto de las salmoneras o la gestión de residuos en zonas aisladas. Educación desde el terreno Para la construcción de este material, el equipo realizó un trabajo de campo que incluyó viajes en zodiac y desembarcos en zonas remotas, una experiencia que la académica Gabriela Lara describió como emotiva y llena de significado. Es la visibilización de lugares que jamás han sido convertidos en un producto pedagógico, destacó Lara, subrayando la importancia de validar las formas únicas de aprendizaje que se dan en contacto con la naturaleza. Esa conexión con el entorno también se refleja en la estética del libro. La ilustradora Natalia Cárcamo, quien se inspiró en sus propias raíces en el campo de Chiloé y en sus viajes a Puerto Williams y Puerto Toro, optó por una técnica de lápices de palo. Esta elección no fue al azar: buscaba reflejar de la mejor manera posible las texturas y la paleta de colores del paisaje subantártico para que los niños y niñas se sintieran identificados con lo que ven a diario. En una primera etapa, el cuaderno será distribuido de forma prioritaria en las escuelas de Seno Obstrucción, Puerto Edén y Puerto Toro, además de entregarse a las familias de la Armada en Isla Lennox y en la zona de Río Verde. No obstante, el equipo docente confirmó que el material quedará disponible en formato digital para que cualquier comunidad educativa, urbana o rural, pueda acceder a estos saberes patrimoniales.
La cuarta conferencia internacional del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), realizada en Puerto Williams, fue uno de los temas centrales abordados en una nueva edición de Ojo con la Cultura de Polar Comunicaciones. En la instancia participaron el profesor Francisco Sánchez Urra y el científico magallánico Máximo Frangópulo Rivera, quienes destacaron el crecimiento de la investigación científica y la articulación territorial en la comuna de Cabo de Hornos. Durante la conversación, los invitados resaltaron la importancia del Centro Subantártico Cabo de Hornos como un polo de desarrollo científico para la región de Magallanes. Según detallaron, el encuentro reunió a cerca de 150 participantes y más de 120 trabajos de investigación, incluyendo exposiciones magistrales, simposios, talleres y presentaciones de estudiantes de pre y postgrado provenientes de distintas universidades chilenas y extranjeras. En Ojo con la Cultura también se abordó cómo este tipo de iniciativas han permitido fortalecer el vínculo entre la ciencia y la comunidad local de Puerto Williams. Francisco Sánchez Urra valoró que la conferencia incorporara a emprendedores y pymes locales en áreas como gastronomía y organización de eventos, además de generar actividades culturales y talleres relacionados con saberes ancestrales y recursos naturales de la zona subantártica. Por su parte, Máximo Frangópulo destacó el rol estratégico que cumple Puerto Williams en la investigación antártica y subantártica, subrayando además la relevancia histórica que ha tenido Magallanes en estudios sobre marea roja y floraciones algales nocivas. En ese contexto, recordó los primeros eventos documentados en la región durante la década de 1970 y reforzó el llamado a consumir productos del mar certificados por la autoridad sanitaria. Finalmente, ambos invitados coincidieron en que el desarrollo del CHIC y del Centro Subantártico Cabo de Hornos representa un ejemplo concreto de descentralización regional efectiva, fortaleciendo la investigación científica, la divulgación cultural y la conexión entre el territorio y la comunidad en la región de Magallanes.
Para fortalecer el diálogo entre investigación científica, biodiversidad y conservación biocultural, nuevamente cientos de investigadores e investigadoras se trasladaron hasta uno de los últimos lugares más prístinos del planeta, la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, considerado un laboratorio natural único debido a su aislamiento y condiciones extremas. En sus palabras de bienvenida el seremi de Ciencia, Carlos Olave, destacó el valor estratégico incalculable que tiene esta conferencia, no solo por posicionar a la región como un polo científico tecnológico, sino porque permite compartir las investigaciones que se han generado y que son un activo clave que aportan directamente a las decisiones políticas nacionales e internacionales. Agregó que, en estos días, el cambio climático nos impacta directamente, por lo que nos enfrentamos al reto de no solo observar sus efectos directos, sino también de investigar sus causas, abordando las dimensiones ecológicas, sociales y culturales que influyen en nuestra relación con el territorio y, para lograr una profunda comprensión de éste, la innovación tecnológica juega un rol indispensable. En este punto destacó la importancia de integrar la Inteligencia Artificial (IA) en los estudios bioculturales, ya que sus herramientas permiten procesar altos volúmenes de datos a velocidades inéditas y así modelar escenarios complejos. Durante su intervención, el seremi fue enfático en indicar que para lograr estos saltos en tecnología e innovación se requiere del esfuerzo del Estado, a través de entidades como ANID del MinCiencia, que, a través de sus diferentes instrumentos hace posible el desarrollo de nuevas investigaciones. Además, aseguró que un financiamiento robusto es la inversión más certera que podemos hacer para garantizar el diseño de políticas públicas que fomenten un desarrollo equitativo, justo y sostenible a largo plazo. Por último, reafirmó la posición de Puerto Williams como capital de la ciencia subantártica, e hizo un llamado a seguir fortaleciendo los modelos de colaboración institucional y territorial, que utilizan la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la innovación como motores para proteger el futuro de nuestro planeta. La IV Conferencia Internacional CHIC Centinelas del cambio climático, se extenderá hasta el jueves 14 de mayo y contará con diversas actividades como charlas magistrales, simposios, presentaciones de libros, talleres, proyecciones audiovisuales y visitas al Parque Omora. Para más información revisar la página web https://capehorncenter.com .
En Casa Líquen, en Punta Arenas, se llevó a cabo el espacio de diálogo Herramientas abiertas y comunitarias para el estudio de ecosistemas subantárticos, en el marco de LUMEN 2026, Encuentro de Arte Contemporáneo y Artes Mediales en Magallanes. La actividad, abierta a la comunidad, reunió a investigadores, artistas y público general en torno al uso de tecnologías abiertas aplicadas al estudio y conservación de ecosistemas subantárticos. El encuentro fue liderado por miembros de la comunidad internacional de hardware abierto GOSH (Global Open Science Hardware), quienes actualmente desarrollan una residencia en el Parque Karukinka de WCS Chile. Uno de los expositores, el investigador Fernán Federici, de la Universidad Católica, explicó que estas tecnologías se basan en principios de acceso libre, permitiendo que sus diseños sean utilizados, modificados y mejorados por cualquier persona. Son herramientas de desarrollo colectivo y comunitario que no solo reducen costos, sino que también amplían el acceso a la investigación científica, señaló. Desde el ámbito de la conservación, Cristóbal Arredondo, Coordinador Programa Conservación Terrestre y encargado de investigación y monitoreo en Karukinka de WCS Chile, destacó que este trabajo colaborativo responde a necesidades concretas del territorio. El parque es un laboratorio natural lleno de preguntas. La incorporación de tecnologías abiertas permite desarrollar soluciones accesibles e innovadoras para abordar desafíos de conservación, explicó. Durante el diálogo también se abordó el concepto de ciencia abierta, entendido como una forma de democratizar el conocimiento científico mediante el uso de instrumentos, códigos y metodologías accesibles. Este enfoque permite a comunidades, investigadores independientes y organizaciones adaptar herramientas a sus propias necesidades, facilitando estudios en distintas áreas. Nicolás Leiva, asistente al encuentro valoró el enfoque de ciencia abierta, destacando que permite generar conocimiento desde y para la comunidad, estos instrumentos pueden adaptarse a cada necesidad, incluso en laboratorios a pequeña escala. Asimismo, subrayó que este modelo tiene aplicaciones concretas en áreas como el estudio de suelos, fauna y flora, lo que —a su juicio— lo hace especialmente interesante para avanzar en investigación y conservación. La iniciativa forma parte de una colaboración entre WCS Chile y Liquenlab y cuenta con el apoyo del Programa PAOCC del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Durante el encuentro se evidenció cómo el cruce entre arte, ciencia y tecnología puede generar nuevas formas de comprender y proteger los ecosistemas, promoviendo una participación más amplia en los procesos de investigación y conservación en la región de Magallanes.
El Día de la Tierra fue la fecha que el Dr. Ricardo Rozzi eligió para su incorporación a la Academia Nacional de Ciencias, prestigioso reconocimiento que se le otorga tras una larga trayectoria en el extremo sur del país, cuya misión se ha destacado por contribuir con información clave para el cambio climático global y la conservación biocultural de la zona. Ricardo Rozzi, doctor en Ecología y magíster en Filosofía de la Universidad de Connecticut, con formación en la Universidad de Chile, y actualmente profesor de la Universidad de Magallanes (UMAG) y de la University of North Texas, ha desarrollado su trabajo durante más de tres décadas en el extremo sur de Chile. Sus principales iniciativas, pioneras en el ámbito biocultural subantártico, son haber impulsado la creación del Parque Etnobotánico Omora en Puerto Williams, la creación de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), proyecto basal ANID desarrollado a través de la UMAG. Estas iniciativas han sido valoradas en el mundo de la ciencia como acciones virtuosamente complementarias. En la ceremonia realizada el miércoles, Rozzi abordó el rol de la ciencia en el contexto actual, defendió su vínculo con la ética y las artes, y advirtió sobre los riesgos de su debilitamiento frente a fenómenos contemporáneos. Estamos en un momento de mucha tensión donde la ciencia es omitida, es tergiversada y suprimida, e impera lo que llamamos la posverdad, señaló durante su discurso de incorporación. Una plataforma de conocimiento científico Al respecto, sostuvo que Chile puede proyectarse como una plataforma científica global no solo para la astronomía, sino también para el estudio de la biodiversidad. Chile será una plataforma central para el conocimiento del microcosmos desde el Cabo de Hornos, combinando ciencia, educación, arte y filosofía, comentó el investigador y académico. Esa proyección se sustenta en una región que describió como única en el mundo. Desde Cabo de Hornos, explicó, se ha impulsado un modelo de investigación que permite observar procesos ecológicos y climáticos en una zona sin réplica en otras latitudes, lo que ha llevado a caracterizarla como un centinela del cambio climático. En paralelo, advirtió que el cambio global ya está generando efectos observables en el extremo sur. Mencionó la detección de malaria aviar en Cabo de Hornos, asociada a la llegada de mosquitos que transmiten patógenos a aves migratorias y residentes . Las tres H En la ceremonia, el investigador presentó el modelo de ética biocultural que ha desarrollado, sintetizado en lo que denominó las tres H: cohabitantes, hábitats y hábitos de vida. El esquema propone entender quiénes conviven en un territorio, dónde lo hacen y cómo se relacionan entre sí, integrando así dimensiones biológicas, culturales y éticas en una misma mirada. El concepto de cohabitante es la piedra angular, afirmó. En esa misma lógica, el hábitat se entiende como un espacio que debe ser cuidado, mientras que los hábitos de vida corresponden a prácticas concretas. La ética también es práctica, señaló. El investigador también abordó el reconocimiento de los pueblos originarios en la conservación del territorio. Señaló que la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos se encuentra en proceso de cambio de nombre para incorporar la denominación Yagán Usi (casa yagán), en un expediente que será presentado ante la UNESCO. En ese marco, afirmó que la conservación y la economía deben avanzar juntas. No puede haber conservación si no hay economía, pero tampoco puede haber buena economía sin conservación.
En una significativa ceremonia realizada en la Universidad de Magallanes (UMAG), se presentó oficialmente el libro De sur a sur. Cuaderno didáctico: saberes y experiencias del maritorio subantártico. El proyecto de investigación fue financiado por el Fondo del Patrimonio Cultural (FONPAT) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, y surge como una respuesta a la falta de materiales educativos que reflejen la realidad local de las escuelas rurales de la región, las cuales históricamente han dependido de políticas públicas centralistas. La obra es el resultado de un exhaustivo proceso de investigación, sistematización y desarrollo de contenidos pedagógicos dirigido por Paulina Aliaga de la Fuente, jefa de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la UMAG. El equipo de trabajo contó además con la participación fundamental del académico Roberto Vásquez Navarro en el área didáctica, Gabriela Lara Asencio en la investigación histórica, Silvana Arteche en la recuperación de saberes comunitarios, y Natalia Cárcamo Díaz en el diseño editorial e ilustraciones. Un puente entre la escuela y el territorio El cuaderno didáctico se enfoca principalmente en tres puntos clave del maritorio: Puerto Edén, la Isla Lennox (específicamente la Alcaldía de Mar) y Puerto Toro. Según explicó Paulina Aliaga, el objetivo es reconocer que el conocimiento de Magallanes reside en sus canales y en el acto de navegar. Por fin estamos promoviendo generar material didáctico con contexto, con sello territorial para las escuelas rurales de la región que no existían, señaló Aliaga. El libro recupera saberes que van desde la cestería en junco y la marisquería, hasta la navegación ancestral de los pueblos Kawésqar y Yagán, sumando también la influencia de la migración chilota. Además de los saberes tradicionales, el material invita a los estudiantes a desarrollar un análisis crítico sobre problemas actuales de su entorno, como la invasión de castores en Isla Lennox, el impacto de las salmoneras o la gestión de residuos en zonas aisladas. Educación desde el terreno Para la construcción de este material, el equipo realizó un trabajo de campo que incluyó viajes en zodiac y desembarcos en zonas remotas, una experiencia que la académica Gabriela Lara describió como emotiva y llena de significado. Es la visibilización de lugares que jamás han sido convertidos en un producto pedagógico, destacó Lara, subrayando la importancia de validar las formas únicas de aprendizaje que se dan en contacto con la naturaleza. Esa conexión con el entorno también se refleja en la estética del libro. La ilustradora Natalia Cárcamo, quien se inspiró en sus propias raíces en el campo de Chiloé y en sus viajes a Puerto Williams y Puerto Toro, optó por una técnica de lápices de palo. Esta elección no fue al azar: buscaba reflejar de la mejor manera posible las texturas y la paleta de colores del paisaje subantártico para que los niños y niñas se sintieran identificados con lo que ven a diario. En una primera etapa, el cuaderno será distribuido de forma prioritaria en las escuelas de Seno Obstrucción, Puerto Edén y Puerto Toro, además de entregarse a las familias de la Armada en Isla Lennox y en la zona de Río Verde. No obstante, el equipo docente confirmó que el material quedará disponible en formato digital para que cualquier comunidad educativa, urbana o rural, pueda acceder a estos saberes patrimoniales.
La cuarta conferencia internacional del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), realizada en Puerto Williams, fue uno de los temas centrales abordados en una nueva edición de Ojo con la Cultura de Polar Comunicaciones. En la instancia participaron el profesor Francisco Sánchez Urra y el científico magallánico Máximo Frangópulo Rivera, quienes destacaron el crecimiento de la investigación científica y la articulación territorial en la comuna de Cabo de Hornos. Durante la conversación, los invitados resaltaron la importancia del Centro Subantártico Cabo de Hornos como un polo de desarrollo científico para la región de Magallanes. Según detallaron, el encuentro reunió a cerca de 150 participantes y más de 120 trabajos de investigación, incluyendo exposiciones magistrales, simposios, talleres y presentaciones de estudiantes de pre y postgrado provenientes de distintas universidades chilenas y extranjeras. En Ojo con la Cultura también se abordó cómo este tipo de iniciativas han permitido fortalecer el vínculo entre la ciencia y la comunidad local de Puerto Williams. Francisco Sánchez Urra valoró que la conferencia incorporara a emprendedores y pymes locales en áreas como gastronomía y organización de eventos, además de generar actividades culturales y talleres relacionados con saberes ancestrales y recursos naturales de la zona subantártica. Por su parte, Máximo Frangópulo destacó el rol estratégico que cumple Puerto Williams en la investigación antártica y subantártica, subrayando además la relevancia histórica que ha tenido Magallanes en estudios sobre marea roja y floraciones algales nocivas. En ese contexto, recordó los primeros eventos documentados en la región durante la década de 1970 y reforzó el llamado a consumir productos del mar certificados por la autoridad sanitaria. Finalmente, ambos invitados coincidieron en que el desarrollo del CHIC y del Centro Subantártico Cabo de Hornos representa un ejemplo concreto de descentralización regional efectiva, fortaleciendo la investigación científica, la divulgación cultural y la conexión entre el territorio y la comunidad en la región de Magallanes.
Para fortalecer el diálogo entre investigación científica, biodiversidad y conservación biocultural, nuevamente cientos de investigadores e investigadoras se trasladaron hasta uno de los últimos lugares más prístinos del planeta, la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, considerado un laboratorio natural único debido a su aislamiento y condiciones extremas. En sus palabras de bienvenida el seremi de Ciencia, Carlos Olave, destacó el valor estratégico incalculable que tiene esta conferencia, no solo por posicionar a la región como un polo científico tecnológico, sino porque permite compartir las investigaciones que se han generado y que son un activo clave que aportan directamente a las decisiones políticas nacionales e internacionales. Agregó que, en estos días, el cambio climático nos impacta directamente, por lo que nos enfrentamos al reto de no solo observar sus efectos directos, sino también de investigar sus causas, abordando las dimensiones ecológicas, sociales y culturales que influyen en nuestra relación con el territorio y, para lograr una profunda comprensión de éste, la innovación tecnológica juega un rol indispensable. En este punto destacó la importancia de integrar la Inteligencia Artificial (IA) en los estudios bioculturales, ya que sus herramientas permiten procesar altos volúmenes de datos a velocidades inéditas y así modelar escenarios complejos. Durante su intervención, el seremi fue enfático en indicar que para lograr estos saltos en tecnología e innovación se requiere del esfuerzo del Estado, a través de entidades como ANID del MinCiencia, que, a través de sus diferentes instrumentos hace posible el desarrollo de nuevas investigaciones. Además, aseguró que un financiamiento robusto es la inversión más certera que podemos hacer para garantizar el diseño de políticas públicas que fomenten un desarrollo equitativo, justo y sostenible a largo plazo. Por último, reafirmó la posición de Puerto Williams como capital de la ciencia subantártica, e hizo un llamado a seguir fortaleciendo los modelos de colaboración institucional y territorial, que utilizan la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la innovación como motores para proteger el futuro de nuestro planeta. La IV Conferencia Internacional CHIC Centinelas del cambio climático, se extenderá hasta el jueves 14 de mayo y contará con diversas actividades como charlas magistrales, simposios, presentaciones de libros, talleres, proyecciones audiovisuales y visitas al Parque Omora. Para más información revisar la página web https://capehorncenter.com .
En Casa Líquen, en Punta Arenas, se llevó a cabo el espacio de diálogo Herramientas abiertas y comunitarias para el estudio de ecosistemas subantárticos, en el marco de LUMEN 2026, Encuentro de Arte Contemporáneo y Artes Mediales en Magallanes. La actividad, abierta a la comunidad, reunió a investigadores, artistas y público general en torno al uso de tecnologías abiertas aplicadas al estudio y conservación de ecosistemas subantárticos. El encuentro fue liderado por miembros de la comunidad internacional de hardware abierto GOSH (Global Open Science Hardware), quienes actualmente desarrollan una residencia en el Parque Karukinka de WCS Chile. Uno de los expositores, el investigador Fernán Federici, de la Universidad Católica, explicó que estas tecnologías se basan en principios de acceso libre, permitiendo que sus diseños sean utilizados, modificados y mejorados por cualquier persona. Son herramientas de desarrollo colectivo y comunitario que no solo reducen costos, sino que también amplían el acceso a la investigación científica, señaló. Desde el ámbito de la conservación, Cristóbal Arredondo, Coordinador Programa Conservación Terrestre y encargado de investigación y monitoreo en Karukinka de WCS Chile, destacó que este trabajo colaborativo responde a necesidades concretas del territorio. El parque es un laboratorio natural lleno de preguntas. La incorporación de tecnologías abiertas permite desarrollar soluciones accesibles e innovadoras para abordar desafíos de conservación, explicó. Durante el diálogo también se abordó el concepto de ciencia abierta, entendido como una forma de democratizar el conocimiento científico mediante el uso de instrumentos, códigos y metodologías accesibles. Este enfoque permite a comunidades, investigadores independientes y organizaciones adaptar herramientas a sus propias necesidades, facilitando estudios en distintas áreas. Nicolás Leiva, asistente al encuentro valoró el enfoque de ciencia abierta, destacando que permite generar conocimiento desde y para la comunidad, estos instrumentos pueden adaptarse a cada necesidad, incluso en laboratorios a pequeña escala. Asimismo, subrayó que este modelo tiene aplicaciones concretas en áreas como el estudio de suelos, fauna y flora, lo que —a su juicio— lo hace especialmente interesante para avanzar en investigación y conservación. La iniciativa forma parte de una colaboración entre WCS Chile y Liquenlab y cuenta con el apoyo del Programa PAOCC del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Durante el encuentro se evidenció cómo el cruce entre arte, ciencia y tecnología puede generar nuevas formas de comprender y proteger los ecosistemas, promoviendo una participación más amplia en los procesos de investigación y conservación en la región de Magallanes.
El Día de la Tierra fue la fecha que el Dr. Ricardo Rozzi eligió para su incorporación a la Academia Nacional de Ciencias, prestigioso reconocimiento que se le otorga tras una larga trayectoria en el extremo sur del país, cuya misión se ha destacado por contribuir con información clave para el cambio climático global y la conservación biocultural de la zona. Ricardo Rozzi, doctor en Ecología y magíster en Filosofía de la Universidad de Connecticut, con formación en la Universidad de Chile, y actualmente profesor de la Universidad de Magallanes (UMAG) y de la University of North Texas, ha desarrollado su trabajo durante más de tres décadas en el extremo sur de Chile. Sus principales iniciativas, pioneras en el ámbito biocultural subantártico, son haber impulsado la creación del Parque Etnobotánico Omora en Puerto Williams, la creación de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), proyecto basal ANID desarrollado a través de la UMAG. Estas iniciativas han sido valoradas en el mundo de la ciencia como acciones virtuosamente complementarias. En la ceremonia realizada el miércoles, Rozzi abordó el rol de la ciencia en el contexto actual, defendió su vínculo con la ética y las artes, y advirtió sobre los riesgos de su debilitamiento frente a fenómenos contemporáneos. Estamos en un momento de mucha tensión donde la ciencia es omitida, es tergiversada y suprimida, e impera lo que llamamos la posverdad, señaló durante su discurso de incorporación. Una plataforma de conocimiento científico Al respecto, sostuvo que Chile puede proyectarse como una plataforma científica global no solo para la astronomía, sino también para el estudio de la biodiversidad. Chile será una plataforma central para el conocimiento del microcosmos desde el Cabo de Hornos, combinando ciencia, educación, arte y filosofía, comentó el investigador y académico. Esa proyección se sustenta en una región que describió como única en el mundo. Desde Cabo de Hornos, explicó, se ha impulsado un modelo de investigación que permite observar procesos ecológicos y climáticos en una zona sin réplica en otras latitudes, lo que ha llevado a caracterizarla como un centinela del cambio climático. En paralelo, advirtió que el cambio global ya está generando efectos observables en el extremo sur. Mencionó la detección de malaria aviar en Cabo de Hornos, asociada a la llegada de mosquitos que transmiten patógenos a aves migratorias y residentes . Las tres H En la ceremonia, el investigador presentó el modelo de ética biocultural que ha desarrollado, sintetizado en lo que denominó las tres H: cohabitantes, hábitats y hábitos de vida. El esquema propone entender quiénes conviven en un territorio, dónde lo hacen y cómo se relacionan entre sí, integrando así dimensiones biológicas, culturales y éticas en una misma mirada. El concepto de cohabitante es la piedra angular, afirmó. En esa misma lógica, el hábitat se entiende como un espacio que debe ser cuidado, mientras que los hábitos de vida corresponden a prácticas concretas. La ética también es práctica, señaló. El investigador también abordó el reconocimiento de los pueblos originarios en la conservación del territorio. Señaló que la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos se encuentra en proceso de cambio de nombre para incorporar la denominación Yagán Usi (casa yagán), en un expediente que será presentado ante la UNESCO. En ese marco, afirmó que la conservación y la economía deben avanzar juntas. No puede haber conservación si no hay economía, pero tampoco puede haber buena economía sin conservación.