La filial chilena de la firma global Robert Walters consultó a profesionales de distintas áreas sobre cuánto tiempo estarían dispuestos a permanecer en un trabajo si el clima laboral o el liderazgo les genera incomodidad. El 41% respondió que se quedaría entre 4 y 6 meses, mientras que un 22% indicó que solo resistiría entre 0 y 3 meses. En conjunto, un 63% fija su límite en un máximo de seis meses y un 92% no superaría el año. Ante la pregunta sobre cuánto aumento salarial los motivaría a quedarse 12 meses en un trabajo donde no son felices, el 81% afirmó que necesitaría un incremento superior al 20%. Solo un 13% aceptaría entre 11% y 20%, y apenas un 6% lo haría por un alza igual o menor a 10%, lo que evidencia que el dinero tiene un margen limitado como factor de retención. El estudio también identificó los principales detonantes no salariales para buscar nuevas oportunidades. Liderazgo o jefatura concentró el 34% de las respuestas y clima o cultura del equipo el 32%, sumando un 66% entre ambos factores. Más atrás quedaron la baja proyección o desarrollo (22%) y la carga laboral (12%), desplazando variables tradicionalmente asociadas a beneficios económicos. Para Alfredo Araneda, representante de la firma, estos datos sugieren que “el sueldo puede comprar tiempo, pero no necesariamente compromiso”. En un mercado laboral competitivo, las empresas enfrentan el desafío de revisar no solo sus escalas salariales, sino también las condiciones internas que impactan directamente en la experiencia y permanencia del talento. Resultados principales 41% se quedaría entre 4 y 6 meses si el clima laboral o el liderazgo le incomoda. 63% se quedaría como máximo 6 meses (22% hasta 0–3 meses + 41% entre 4–6 meses). 81% dice que necesitaría un aumento mayor al 20% para quedarse 12 meses en un trabajo donde no es feliz. 6% se quedaría 12 meses con un aumento igual o menor a 10% (2% con 0–5% + 4% con 6–10%). Liderazgo/jefatura (34%) y clima/cultura del equipo (32%) concentran 66% de las razones no salariales para pensar en irse, incluso con buen sueldo.
Esta semana, el Observatorio Laboral de Magallanes publicó un nuevo boletín del Termómetro Laboral correspondiente al trimestre de octubre a diciembre de 2025, en el que se destacó que, “según los datos más recientes, el empleo crece en la región de Magallanes”. Así, de acuerdo a los principales datos estadísticos, el número de personas ocupadas evidencia un crecimiento de un 1,5% tras confrontar el trimestre móvil de octubre – diciembre de 2025 con igual ciclo de 2024. Asimismo, el número de personas con contrato registró un aumento de 6,3%, destacando también el crecimiento sostenido del empleo asalariado privado formal en la región. En palabras del seremi (s) del Trabajo, Carlo Gorziglia Sain, “como todos los meses, tenemos hoy una nutrida síntesis de los principales indicadores laborales y económicos coyunturales de nuestra zona a partir del trabajo realizado por el Observatorio Laboral. En esta ocasión, se visualiza claramente un crecimiento sostenido del empleo formal, lo que, para nosotros es una noticia muy positiva, por cuanto nuestro principal rol es impulsar y fomentar puestos de trabajo con seguridad social para nuestros trabajadores y trabajadoras”. Según el informe, las remuneraciones por hora ordinaria también presentaron un importante aumento en el mismo lapso, de un 5,9% en doce meses, superando así la variación del índice de Precios al Consumidor (IPS). “En ese sentido, el estudio destaca, por ejemplo, el incremento de la actividad en el rubro del comercio durante este período, que alcanzó un 5,5%. Y señala que este buen escenario económico en la zona ha favorecido el aumento del empleo formal en rubros importantes de la economía regional, tales como son el comercio, la construcción y otros”, agregó la autoridad. Por otro lado, el Termómetro señala que la tasa de participación, tanto de mujeres como de hombres, se vio aumentada a un 68,4% en promedio. “La tasa de desempleo de nuestra región se situó entre las tres más bajas a nivel nacional durante este trimestre, quedando 2,0 puntos porcentuales más abajo que el índice país, mientras que en cuanto a la tasa de desocupación, esta es la segunda región con mayor porcentaje de ocupados a nivel país y también la segunda con la mayor tasa de participación laboral, los cuales son aspectos muy positivos para nuestra zona, ratificados por los indicadores económicos que presenta el análisis”, recalcó Gorziglia.
Un total de 380.380 fiscalizaciones realizó en todo el país y en todos los sectores productivos la Dirección del Trabajo (DT) en los últimos cuatro años, dando así cumplimiento a su misión fundamental que es hacer cumplir las leyes laborales, previsionales y de seguridad y salud. De ese total, 112.648 fiscalizaciones terminaron con la aplicación de multas, lo que equivale al 29,6% del total realizado, entregando al erario público un total de $521.718.425.878. Tal como lo sostuvo desde un comienzo la nueva administración de la DT, el énfasis primordial fue recuperar los niveles fiscalizadores anteriores a la pandemia por Covid-19. Ello, debido a que la disminución de la actividad productiva en el país durante la emergencia sanitaria redujo también el número de actos inspectivos. El actual director (s) del Trabajo, Sergio Santibáñez, evaluó que “nos sentimos muy satisfechos de lo logrado en estos últimos cuatro años porque hicimos un gran esfuerzo por retomar la intensidad fiscalizadora que siempre ha caracterizado a la Dirección del Trabajo, abarcando a sectores económicos que tenían una baja tasa de inspección y también a emergentes formas de trabajo, como los trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales, los operadores de tienda del retail y supermercados que deben cumplir tareas múltiples y las jugadoras profesionales del fútbol femenino”. Por ello, si en 2020 se hicieron 73.943 fiscalizaciones, creciendo a 78.079 en 2021, período afectado por la pandemia, ya en el primer año de la nueva gestión se observó un aumento con 82.508 fiscalizaciones, elevándose a 91.045 en 2023, a 102.749 en 2024 y a 104.078 en 2025. Del total del periodo, 70.593 correspondieron a fiscalizaciones ejecutadas en programas aplicados en actividades económicas específicas, como el comercio, servicios, construcción, transporte, trabajo agrícola de temporada, minería, industria, salmonicultura, entre los tradicionales, y en fútbol femenino, plataformas de delivery y nuevos puestos creados en el retail, como el operador de tienda, entre los emergentes. También fue relevante la fiscalización del trabajo infantil y de los riesgos psicosociales que afectan a trabajadores y trabajadoras. El volumen inspectivo planificado y no meramente en respuesta a denuncias significó finalmente el 18,5 por ciento del total ejecutado. Sectores más fiscalizados La actividad económica que lideró la inspección aplicada por la DT fue el comercio, con 68.389 fiscalizaciones, equivalentes al 17,9 por ciento del total. Le siguió el rubro de servicios administrativos, con 57.196 fiscalizaciones, correspondientes al 15,0 por ciento. Los otros tres sectores más fiscalizados fueron transporte y alojamiento, con 31.639 (8,3 por ciento); industria manufacturera, con 26.837 (7,0 por ciento) y construcción, con 25.604 (6,7%). Materias sancionadas En el balance, las 112.648 multas aplicadas incluyeron un total de 192.914 sanciones -debiéndose considerar que una multa puede aglutinar a más de una materia sancionada-. La materia más castigada fue “no exhibir toda la documentación necesaria para efectuar las labores de fiscalización”, con 23.101 sanciones, equivalentes al 9,4%. A continuación figura “no llevar correctamente registro de asistencia y determinación de las horas de trabajo”, con 11.434 sanciones (4,6%). Luego aparece “no registrar un correo electrónico u otro medio digital definido por la ley, donde deberán practicarse las notificaciones, citaciones y comunicaciones”, con 9.934 sanciones (4,0%). Después está “no llevar registro de asistencia y determinación de las horas de trabajo”, con 6.637 sanciones (2,7%). Y en quinto lugar entre las materias más sancionadas aparece “no consignar por escrito las modificaciones del contrato de trabajo”, con 6.178 sanciones (2,5%). A nivel de sanciones, las 192.914 aplicadas representan el 50,7 por ciento de las fiscalizaciones. Fiscalización de las 40 Horas A partir del 26 de abril de 2024 la DT empezó a fiscalizar el cumplimiento de la Ley N° 21.561, conocida como “Ley de 40 Horas”. Desde entonces se recibieron 2.823 denuncias, siendo la principal “exceder la jornada ordinaria semanal de trabajo de 44 horas”, con 1.125 (39,8% del total). Se realizaron 21.268 fiscalizaciones y se aplicaron 1.251 sanciones. Comercio, con 452, servicios administrativos, con 144 y alojamiento y servicio de comida, con 96, fueron los rubros más castigados. La principal materia denunciada fue también la más multada, en 551 ocasiones. El monto total de las multas alcanzó $3.318.603.020.
La filial chilena de la firma global Robert Walters consultó a profesionales de distintas áreas sobre cuánto tiempo estarían dispuestos a permanecer en un trabajo si el clima laboral o el liderazgo les genera incomodidad. El 41% respondió que se quedaría entre 4 y 6 meses, mientras que un 22% indicó que solo resistiría entre 0 y 3 meses. En conjunto, un 63% fija su límite en un máximo de seis meses y un 92% no superaría el año. Ante la pregunta sobre cuánto aumento salarial los motivaría a quedarse 12 meses en un trabajo donde no son felices, el 81% afirmó que necesitaría un incremento superior al 20%. Solo un 13% aceptaría entre 11% y 20%, y apenas un 6% lo haría por un alza igual o menor a 10%, lo que evidencia que el dinero tiene un margen limitado como factor de retención. El estudio también identificó los principales detonantes no salariales para buscar nuevas oportunidades. Liderazgo o jefatura concentró el 34% de las respuestas y clima o cultura del equipo el 32%, sumando un 66% entre ambos factores. Más atrás quedaron la baja proyección o desarrollo (22%) y la carga laboral (12%), desplazando variables tradicionalmente asociadas a beneficios económicos. Para Alfredo Araneda, representante de la firma, estos datos sugieren que “el sueldo puede comprar tiempo, pero no necesariamente compromiso”. En un mercado laboral competitivo, las empresas enfrentan el desafío de revisar no solo sus escalas salariales, sino también las condiciones internas que impactan directamente en la experiencia y permanencia del talento. Resultados principales 41% se quedaría entre 4 y 6 meses si el clima laboral o el liderazgo le incomoda. 63% se quedaría como máximo 6 meses (22% hasta 0–3 meses + 41% entre 4–6 meses). 81% dice que necesitaría un aumento mayor al 20% para quedarse 12 meses en un trabajo donde no es feliz. 6% se quedaría 12 meses con un aumento igual o menor a 10% (2% con 0–5% + 4% con 6–10%). Liderazgo/jefatura (34%) y clima/cultura del equipo (32%) concentran 66% de las razones no salariales para pensar en irse, incluso con buen sueldo.
Esta semana, el Observatorio Laboral de Magallanes publicó un nuevo boletín del Termómetro Laboral correspondiente al trimestre de octubre a diciembre de 2025, en el que se destacó que, “según los datos más recientes, el empleo crece en la región de Magallanes”. Así, de acuerdo a los principales datos estadísticos, el número de personas ocupadas evidencia un crecimiento de un 1,5% tras confrontar el trimestre móvil de octubre – diciembre de 2025 con igual ciclo de 2024. Asimismo, el número de personas con contrato registró un aumento de 6,3%, destacando también el crecimiento sostenido del empleo asalariado privado formal en la región. En palabras del seremi (s) del Trabajo, Carlo Gorziglia Sain, “como todos los meses, tenemos hoy una nutrida síntesis de los principales indicadores laborales y económicos coyunturales de nuestra zona a partir del trabajo realizado por el Observatorio Laboral. En esta ocasión, se visualiza claramente un crecimiento sostenido del empleo formal, lo que, para nosotros es una noticia muy positiva, por cuanto nuestro principal rol es impulsar y fomentar puestos de trabajo con seguridad social para nuestros trabajadores y trabajadoras”. Según el informe, las remuneraciones por hora ordinaria también presentaron un importante aumento en el mismo lapso, de un 5,9% en doce meses, superando así la variación del índice de Precios al Consumidor (IPS). “En ese sentido, el estudio destaca, por ejemplo, el incremento de la actividad en el rubro del comercio durante este período, que alcanzó un 5,5%. Y señala que este buen escenario económico en la zona ha favorecido el aumento del empleo formal en rubros importantes de la economía regional, tales como son el comercio, la construcción y otros”, agregó la autoridad. Por otro lado, el Termómetro señala que la tasa de participación, tanto de mujeres como de hombres, se vio aumentada a un 68,4% en promedio. “La tasa de desempleo de nuestra región se situó entre las tres más bajas a nivel nacional durante este trimestre, quedando 2,0 puntos porcentuales más abajo que el índice país, mientras que en cuanto a la tasa de desocupación, esta es la segunda región con mayor porcentaje de ocupados a nivel país y también la segunda con la mayor tasa de participación laboral, los cuales son aspectos muy positivos para nuestra zona, ratificados por los indicadores económicos que presenta el análisis”, recalcó Gorziglia.
Un total de 380.380 fiscalizaciones realizó en todo el país y en todos los sectores productivos la Dirección del Trabajo (DT) en los últimos cuatro años, dando así cumplimiento a su misión fundamental que es hacer cumplir las leyes laborales, previsionales y de seguridad y salud. De ese total, 112.648 fiscalizaciones terminaron con la aplicación de multas, lo que equivale al 29,6% del total realizado, entregando al erario público un total de $521.718.425.878. Tal como lo sostuvo desde un comienzo la nueva administración de la DT, el énfasis primordial fue recuperar los niveles fiscalizadores anteriores a la pandemia por Covid-19. Ello, debido a que la disminución de la actividad productiva en el país durante la emergencia sanitaria redujo también el número de actos inspectivos. El actual director (s) del Trabajo, Sergio Santibáñez, evaluó que “nos sentimos muy satisfechos de lo logrado en estos últimos cuatro años porque hicimos un gran esfuerzo por retomar la intensidad fiscalizadora que siempre ha caracterizado a la Dirección del Trabajo, abarcando a sectores económicos que tenían una baja tasa de inspección y también a emergentes formas de trabajo, como los trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales, los operadores de tienda del retail y supermercados que deben cumplir tareas múltiples y las jugadoras profesionales del fútbol femenino”. Por ello, si en 2020 se hicieron 73.943 fiscalizaciones, creciendo a 78.079 en 2021, período afectado por la pandemia, ya en el primer año de la nueva gestión se observó un aumento con 82.508 fiscalizaciones, elevándose a 91.045 en 2023, a 102.749 en 2024 y a 104.078 en 2025. Del total del periodo, 70.593 correspondieron a fiscalizaciones ejecutadas en programas aplicados en actividades económicas específicas, como el comercio, servicios, construcción, transporte, trabajo agrícola de temporada, minería, industria, salmonicultura, entre los tradicionales, y en fútbol femenino, plataformas de delivery y nuevos puestos creados en el retail, como el operador de tienda, entre los emergentes. También fue relevante la fiscalización del trabajo infantil y de los riesgos psicosociales que afectan a trabajadores y trabajadoras. El volumen inspectivo planificado y no meramente en respuesta a denuncias significó finalmente el 18,5 por ciento del total ejecutado. Sectores más fiscalizados La actividad económica que lideró la inspección aplicada por la DT fue el comercio, con 68.389 fiscalizaciones, equivalentes al 17,9 por ciento del total. Le siguió el rubro de servicios administrativos, con 57.196 fiscalizaciones, correspondientes al 15,0 por ciento. Los otros tres sectores más fiscalizados fueron transporte y alojamiento, con 31.639 (8,3 por ciento); industria manufacturera, con 26.837 (7,0 por ciento) y construcción, con 25.604 (6,7%). Materias sancionadas En el balance, las 112.648 multas aplicadas incluyeron un total de 192.914 sanciones -debiéndose considerar que una multa puede aglutinar a más de una materia sancionada-. La materia más castigada fue “no exhibir toda la documentación necesaria para efectuar las labores de fiscalización”, con 23.101 sanciones, equivalentes al 9,4%. A continuación figura “no llevar correctamente registro de asistencia y determinación de las horas de trabajo”, con 11.434 sanciones (4,6%). Luego aparece “no registrar un correo electrónico u otro medio digital definido por la ley, donde deberán practicarse las notificaciones, citaciones y comunicaciones”, con 9.934 sanciones (4,0%). Después está “no llevar registro de asistencia y determinación de las horas de trabajo”, con 6.637 sanciones (2,7%). Y en quinto lugar entre las materias más sancionadas aparece “no consignar por escrito las modificaciones del contrato de trabajo”, con 6.178 sanciones (2,5%). A nivel de sanciones, las 192.914 aplicadas representan el 50,7 por ciento de las fiscalizaciones. Fiscalización de las 40 Horas A partir del 26 de abril de 2024 la DT empezó a fiscalizar el cumplimiento de la Ley N° 21.561, conocida como “Ley de 40 Horas”. Desde entonces se recibieron 2.823 denuncias, siendo la principal “exceder la jornada ordinaria semanal de trabajo de 44 horas”, con 1.125 (39,8% del total). Se realizaron 21.268 fiscalizaciones y se aplicaron 1.251 sanciones. Comercio, con 452, servicios administrativos, con 144 y alojamiento y servicio de comida, con 96, fueron los rubros más castigados. La principal materia denunciada fue también la más multada, en 551 ocasiones. El monto total de las multas alcanzó $3.318.603.020.