En una nueva edición de La voz de la ANEF en Magallanes, transmitida por Polar Comunicaciones, se abordaron los desafíos actuales de la función pública, el empleo estatal, la formación profesional y el rol que cumplen las y los funcionarios en la continuidad de las políticas públicas. El programa contó con la intervención de José Pérez Debelli, presidente nacional reelecto de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales, ANEF, quien destacó el mandato histórico de la organización sindical en la defensa del trabajo, la función pública y el rol del Estado. Durante su intervención, Pérez recordó la trayectoria de la ANEF desde su fundación en 1943 por Clotario Blest, así como la figura de Tucapel Jiménez, presidente mártir de la organización. En ese contexto, subrayó que las y los funcionarios públicos trabajan para el Estado de Chile y no para los gobiernos de turno, remarcando la importancia de garantizar continuidad, eficacia y sentido de propósito en las políticas públicas. El dirigente nacional también abordó el concepto de trabajo decente, señalando la necesidad de contratos claros, estabilidad laboral, remuneraciones acordes y posibilidades de desarrollo de carrera. En esa línea, planteó que la precariedad laboral en el Estado sigue siendo una preocupación, especialmente para funcionarias y funcionarios a contrata u honorarios. En el segundo segmento, Elizabeth Castro y Daniel Aliade, representantes de la Asociación Chilena de Administración Pública, AChAP, expusieron sobre los desafíos de la formación profesional, el empleo público y las competencias que demanda actualmente el Estado. Durante la presentación, se abordó la evolución histórica de la administración pública en Chile, los procesos de transformación digital, la elección de gobernadores regionales y la necesidad de fortalecer una función pública profesional, íntegra y orientada al valor público. Entre las competencias destacadas para quienes se desempeñan en el Estado se mencionaron liderazgo, administración eficiente de recursos, rendición de cuentas a la ciudadanía, innovación, probidad e integridad pública. El espacio permitió reflexionar sobre qué tipo de funcionarias y funcionarios necesita el Estado, cómo se vincula la formación académica con la realidad de la administración pública y cuáles son los desafíos para fortalecer un servicio público moderno, descentralizado y comprometido con la ciudadanía.
La filial chilena de la firma global Robert Walters consultó a profesionales de distintas áreas sobre cuánto tiempo estarían dispuestos a permanecer en un trabajo si el clima laboral o el liderazgo les genera incomodidad. El 41% respondió que se quedaría entre 4 y 6 meses, mientras que un 22% indicó que solo resistiría entre 0 y 3 meses. En conjunto, un 63% fija su límite en un máximo de seis meses y un 92% no superaría el año. Ante la pregunta sobre cuánto aumento salarial los motivaría a quedarse 12 meses en un trabajo donde no son felices, el 81% afirmó que necesitaría un incremento superior al 20%. Solo un 13% aceptaría entre 11% y 20%, y apenas un 6% lo haría por un alza igual o menor a 10%, lo que evidencia que el dinero tiene un margen limitado como factor de retención. El estudio también identificó los principales detonantes no salariales para buscar nuevas oportunidades. Liderazgo o jefatura concentró el 34% de las respuestas y clima o cultura del equipo el 32%, sumando un 66% entre ambos factores. Más atrás quedaron la baja proyección o desarrollo (22%) y la carga laboral (12%), desplazando variables tradicionalmente asociadas a beneficios económicos. Para Alfredo Araneda, representante de la firma, estos datos sugieren que “el sueldo puede comprar tiempo, pero no necesariamente compromiso”. En un mercado laboral competitivo, las empresas enfrentan el desafío de revisar no solo sus escalas salariales, sino también las condiciones internas que impactan directamente en la experiencia y permanencia del talento. Resultados principales 41% se quedaría entre 4 y 6 meses si el clima laboral o el liderazgo le incomoda. 63% se quedaría como máximo 6 meses (22% hasta 0–3 meses + 41% entre 4–6 meses). 81% dice que necesitaría un aumento mayor al 20% para quedarse 12 meses en un trabajo donde no es feliz. 6% se quedaría 12 meses con un aumento igual o menor a 10% (2% con 0–5% + 4% con 6–10%). Liderazgo/jefatura (34%) y clima/cultura del equipo (32%) concentran 66% de las razones no salariales para pensar en irse, incluso con buen sueldo.
En una nueva edición de La voz de la ANEF en Magallanes, transmitida por Polar Comunicaciones, se abordaron los desafíos actuales de la función pública, el empleo estatal, la formación profesional y el rol que cumplen las y los funcionarios en la continuidad de las políticas públicas. El programa contó con la intervención de José Pérez Debelli, presidente nacional reelecto de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales, ANEF, quien destacó el mandato histórico de la organización sindical en la defensa del trabajo, la función pública y el rol del Estado. Durante su intervención, Pérez recordó la trayectoria de la ANEF desde su fundación en 1943 por Clotario Blest, así como la figura de Tucapel Jiménez, presidente mártir de la organización. En ese contexto, subrayó que las y los funcionarios públicos trabajan para el Estado de Chile y no para los gobiernos de turno, remarcando la importancia de garantizar continuidad, eficacia y sentido de propósito en las políticas públicas. El dirigente nacional también abordó el concepto de trabajo decente, señalando la necesidad de contratos claros, estabilidad laboral, remuneraciones acordes y posibilidades de desarrollo de carrera. En esa línea, planteó que la precariedad laboral en el Estado sigue siendo una preocupación, especialmente para funcionarias y funcionarios a contrata u honorarios. En el segundo segmento, Elizabeth Castro y Daniel Aliade, representantes de la Asociación Chilena de Administración Pública, AChAP, expusieron sobre los desafíos de la formación profesional, el empleo público y las competencias que demanda actualmente el Estado. Durante la presentación, se abordó la evolución histórica de la administración pública en Chile, los procesos de transformación digital, la elección de gobernadores regionales y la necesidad de fortalecer una función pública profesional, íntegra y orientada al valor público. Entre las competencias destacadas para quienes se desempeñan en el Estado se mencionaron liderazgo, administración eficiente de recursos, rendición de cuentas a la ciudadanía, innovación, probidad e integridad pública. El espacio permitió reflexionar sobre qué tipo de funcionarias y funcionarios necesita el Estado, cómo se vincula la formación académica con la realidad de la administración pública y cuáles son los desafíos para fortalecer un servicio público moderno, descentralizado y comprometido con la ciudadanía.
La filial chilena de la firma global Robert Walters consultó a profesionales de distintas áreas sobre cuánto tiempo estarían dispuestos a permanecer en un trabajo si el clima laboral o el liderazgo les genera incomodidad. El 41% respondió que se quedaría entre 4 y 6 meses, mientras que un 22% indicó que solo resistiría entre 0 y 3 meses. En conjunto, un 63% fija su límite en un máximo de seis meses y un 92% no superaría el año. Ante la pregunta sobre cuánto aumento salarial los motivaría a quedarse 12 meses en un trabajo donde no son felices, el 81% afirmó que necesitaría un incremento superior al 20%. Solo un 13% aceptaría entre 11% y 20%, y apenas un 6% lo haría por un alza igual o menor a 10%, lo que evidencia que el dinero tiene un margen limitado como factor de retención. El estudio también identificó los principales detonantes no salariales para buscar nuevas oportunidades. Liderazgo o jefatura concentró el 34% de las respuestas y clima o cultura del equipo el 32%, sumando un 66% entre ambos factores. Más atrás quedaron la baja proyección o desarrollo (22%) y la carga laboral (12%), desplazando variables tradicionalmente asociadas a beneficios económicos. Para Alfredo Araneda, representante de la firma, estos datos sugieren que “el sueldo puede comprar tiempo, pero no necesariamente compromiso”. En un mercado laboral competitivo, las empresas enfrentan el desafío de revisar no solo sus escalas salariales, sino también las condiciones internas que impactan directamente en la experiencia y permanencia del talento. Resultados principales 41% se quedaría entre 4 y 6 meses si el clima laboral o el liderazgo le incomoda. 63% se quedaría como máximo 6 meses (22% hasta 0–3 meses + 41% entre 4–6 meses). 81% dice que necesitaría un aumento mayor al 20% para quedarse 12 meses en un trabajo donde no es feliz. 6% se quedaría 12 meses con un aumento igual o menor a 10% (2% con 0–5% + 4% con 6–10%). Liderazgo/jefatura (34%) y clima/cultura del equipo (32%) concentran 66% de las razones no salariales para pensar en irse, incluso con buen sueldo.