El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO aprobó hoy la inscripción del Circo de Tradición Familiar en Chile en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hito histórico para las artes, la memoria afectiva del país y las comunidades que han resguardado este oficio por generaciones. La decisión fue adoptada durante la 20ª sesión realizada en Nueva Delhi, India, instancia en la que la delegación chilena presentó los elementos centrales del expediente elaborado para dar respaldo a esta postulación. El proceso, impulsado por las comunidades circenses desde 2017, contó con amplia participación, instancias de validación y 657 cartas de apoyo. “Esta es una gran noticia para Chile. El Circo de Tradición Familiar es parte de la cultura, patrimonio e identidad de nuestro país, ha cautivado a distintas generaciones y también ha cumplido un rol fundamental en la democratización y descentralización de la participación cultural, lo que los ha llevado a transformarse en una de las manifestaciones artísticas más populares y queridas del país”, dijo la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, tras confirmarse el anuncio. “Por eso, como Estado de Chile sentimos un profundo orgullo de haber trabajado junto a las familias circenses, sus organizaciones, la academia y la sociedad civil, para avanzar en esta postulación que hoy estamos coronando con este reconocimiento internacional que consagra el valor histórico, social y artístico del circo chileno como un patrimonio del mundo”, agregó la secretaria de Estado. “Este reconocimiento a nivel global destaca un patrimonio popular de nuestro país que tiene más de 200 años. Desde hoy esta práctica es una tradición que pertenece no solo a las chilenas y chilenos, sino al mundo entero. Fueron reconocidas las características universales excepcionales que posee el circo de tradición familiar en Chile, lo que refuerza el rol del Estado de contribuir y promover los procesos necesarios para su salvaguardia y continuar con su transmisión para que la ciudadanía y las futuras generaciones conozcan su importancia histórica”, agregó la subsecretaria Carolina Pérez Dattari desde Nueva Delhi, quien junto a la directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Nélida Pozo Kudo; y la subdirectora nacional de Patrimonio Cultural Inmaterial, Paula Jaraquemada Rassé, encabezaron la delegación chilena compuesta también por cultores y cultoras del circo tradicional. Tradición, movilidad y arraigo territorial son rasgos centrales del circo familiar chileno. Su carácter trashumante ha permitido que durante más de un siglo llegue a lugares donde el acceso a actividades artísticas no es permanente, extendiendo su carpa desde pequeñas localidades hasta territorios insulares y zonas extremas del país. Su presencia ha cruzado fronteras y forjado lazos con comunidades circenses de distintas regiones del mundo, consolidando un patrimonio que dialoga más allá de sus límites geográficos. Desde la India, donde participa como parte de la comitiva oficial de nuestro país, el reconocido Joaquín Gastón Maluenda, “Tachuela Grande”, dedica este trascendente reconocimiento a “quienes están en el cielo”. Dice que este “es un homenaje a todos los que se fueron a lo largo de décadas y décadas de trabajo y pasión, a todos los heroicos y heroicas circenses que lograron que nuestro circo tenga 200 años de vida”. En la región de Magallanes, el Seremi de las Culturas, Luis Navarro, también se sumó a las manifestaciones de alegría y orgullo por esta distinción. Estamos felices porque hoy se reconoce el corazón itinerante de Chile. El Circo de Tradición Familiar es, sin duda, una de las expresiones más nobles de nuestra cultura. Es la validación de una forma de vida que ha sabido resistir y evolucionar, llevando magia y alegría a todos los rincones de nuestro país. Gracias por hacer reír y soñar a tantas generaciones de chilenos. La decisión de UNESCO El Comité Intergubermanental de la Unesco aprobó la inscripción de esta práctica, reconociendo su valor cultural, social y comunitario y destacando que constituye un modo de vida transmitido de generación en generación, por clanes familiares que itineran durante todo el año, preservan y difunden conocimientos, habilidades artísticas y prácticas propias del oficio circense, fortaleciendo la identidad y el sentido de pertenencia. El organismo valoró, especialmente, la transmisión continua de saberes desde la infancia, basada en la oralidad, el juego y la práctica cotidiana, así como el carácter inclusivo, solidario y diverso del circo tradicional. También subrayó su contribución a la visibilización del patrimonio cultural inmaterial y al desarrollo sostenible, así como su aporte a las economías familiares y a la integración de personas de distintas identidades y capacidades. Asimismo, se reconoció la larga trayectoria de organización del sector circense de Chile en la protección de su patrimonio, desde la creación del sindicato de artistas circenses en 1935 hasta las actuales medidas de salvaguardia que incluyen formación, archivo, difusión y sensibilización. “Por años los circenses hemos soñado con que el circo ocupe el lugar que merece, y que se reconozca su aporte a la cultura y a la identidad del país. Este paso honra a nuestras nuevas generaciones, pero también a quienes nos antecedieron y entregaron su vida al circo, enseñándonos el amor por la pista, los trapos, los palos y cada una de nuestras tradiciones. Somos más que un espectáculo centenario: somos una comunidad unida por una forma de vida”, comentó la gestora y artista circense, Cristina Córdoba “Chubytolina”, quien siguió la votación junto a la comunidad durante la madrugada en Chile.
Esta mañana, en el programa “Buenos Días Región” de Polar Comunicaciones, la gerenta general de Empresas Cruz de Froward, Natalia Easton Cortesi, conversó sobre la realización de la tradicional ceremonia de lanzamiento de globos con mensajes “Tu mensaje al cielo”, que se llevará a cabo este 1° de noviembre y que marcará un momento especial: será la última vez que se efectúe en su formato actual. Easton explicó que esta actividad, que por años ha reunido a familias para enviar mensajes al cielo en homenaje a sus seres queridos, vivirá su cierre este año con un sentido de gratitud hacia la comunidad. Asimismo, adelantó que la decisión responde a una mirada responsable y coherente con los tiempos actuales, donde la sostenibilidad y el respeto por el entorno se vuelven esenciales. A partir del próximo año, exploraremos nuevas formas de honrar y homenajear, con el mismo respeto y emoción, pero con un compromiso renovado hacia el cuidado del medio ambiente, indicó. De esta forma, Empresas Cruz de Froward busca mantener viva la esencia de la ceremonia adaptándola a un enfoque más consciente. Transformar la tradición para seguir cuidando lo que importa: la memoria, el entorno y el sentido profundo de cada ceremonia, enfatizó Easton, invitando a la comunidad a participar este viernes en la que será una jornada de homenaje, reflexión y gratitud compartida.
En la inmensidad de la estepa magallánica, donde el viento narra historias de pioneros y pueblos originarios, la comuna de San Gregorio celebró la vibrante primera edición de Somos San Gregorio. La jornada se consolidó como pilar del Plan de Articulación Encuentros Atemporales, una iniciativa impulsada por el programa Puntos de Cultura Comunitaria del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que busca crear lazos y fortalecer el tejido social desde las realidades locales. Vecinas y vecinos de todas las edades, junto a agrupaciones sociales y artísticas, se congregaron en un ambiente de genuina camaradería, transformando la Escuela de Punta Delgada y el Camping Municipal, en el epicentro de memoria viva. El encuentro fue un testimonio palpable de cómo la colaboración entre la comunidad y las instituciones puede revitalizar el patrimonio inmaterial. San Gregorio para mí significa amor, historia, trayectoria, sentimientos y familia. Para mí es un orgullo, porque lo llevo aquí realmente en el pecho el sello de San Gregorio. Y llevo más de 50 años viviendo acá, mi familia, mis padres vivieron acá. Así es que rescatar esto es un honor, un honor ser partícipe de esto y se nota cuando la gente se integra porque lo vive de otra manera, comentó con entusiasmos la vecina, Marlene Vásquez. El Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Luis Navarro, presente durante toda la actividad desarrollada el reciente sábado, destacó el significado de la cita comunitaria. Estamos profundamente agradecidos de los vecinos y vecinas que nos reciben con los brazos abiertos en San Gregorio, en este encuentro que revive el patrimonio cultural de la comuna, donde pudimos celebrar sus tradiciones e identidad y donde, por supuesto, estamos bailando, celebrando y visualizando las expresiones más genuinas que nacen del tejido social. Gracias a este Plan de Articulación de Puntos de Cultura, vivimos esta experiencia inolvidable, precisó. La jornada fue un mosaico de experiencias que apelaron directamente a la memoria colectiva. Consideró una charla titulada “La Historia de Pali-Aike, un recorrido por relatos, misterios y riquezas del Parque Nacional”, a cargo del historiador local, Winston Alarcón; más las presentaciones de las agrupaciones “Vientos Australes” y “La Comparsa”, de San Gregorio, y “Esencias de Mi Tierra” de Punta Arenas. “Nos invitaron a participar hoy día. Como 30 años que estuvimos separados, sin poder juntarnos y volvimos a retomar lo que es la música, el baile. Pero en esta instancia, cuando nos invitaron, dijimos sí al tiro, sin pensarlo, porque es revivir las emociones y revivir el folclor de nuestra comuna”, sostuvo Guadalupe Igor, integrante de “Vientos Australes”. También hubo espacio para el reconocimiento a personajes históricos, mujeres y hombres que marcaron la historia cultural de la comuna. Fueron distinguidos Winston Alarcón Cárdenas, Carmen Godoi Millán, Mario Isidro Moreno, Marlene Vásquez Vásquez, Flor Rauque Uribe, Walther Álvarez Álvarez y Guadalupe Igor Elgueta. Las conversaciones y relatos giraron en torno a la epopeya de las grandes estancias ovejeras, cimiento de la economía y la identidad local. Se recordó con profundo respeto la herencia del pueblo Aonikenk, primeros habitantes de estas tierras, cuya memoria se resiste al olvido gracias a estos espacios de diálogo y reconocimiento. Las tradiciones campesinas y la vida patagónica se manifestaron en su máxima expresión. El aroma a cordero al palo, un clásico indiscutible, impregnó el aire, invitando a los asistentes a compartir la mesa en un acto de comunión gastronómica y cultural. Este rito culinario se convirtió, una vez más, en el pretexto perfecto para el intercambio de anécdotas y saberes. Encuentros Atemporales en San Gregorio no sólo fue una celebración de la identidad local, sino también un poderoso espacio para el diálogo intergeneracional. Los más jóvenes tuvieron la oportunidad de escuchar y aprender de las personas mayores sobre las costumbres y desafíos que forjaron el carácter de esta tierra. Fue, en definitiva, un ejercicio de memoria activa y un contundente acto de reafirmación comunitaria. El evento, que se llevó a cabo en dependencias de la escuela Punta Delgada y el Camping Municipal, surgió del Plan de Articulación Magallanes 2025, que impulsan los Puntos de Cultura Comunitaria “Esencias de Mi Tierra”, “Museo de Historia Natural de Río Seco”, “Sociedad Tolkien, Magallanes”, “Comité Cultural de Puerto Williams”, “Zur Vértice” y el “Club Social, Cultural y Folclórico Río Verde”. Lo más rescatable tiene que ver con promover, reconocer y fortalecer a las organizaciones culturales de base, que están preexistentes en los territorios. La convicción de que la cultura no se impone desde afuera, se construye desde los territorios, desde la historia de las mismas comunidades que lo habitan. Ese es un poco el espíritu de este proyecto y de esta actividad, en particular, que realizamos en la comuna de San Gregorio, destacó Gabriela Garrido, Coordinadora de Proyectos del Museo de Historia Natural Río Seco. Esta celebración de la cultura local contó con el apoyo de la Seremi de las Culturas, la colaboración de CONAF, la Escuela Punta Delgada y la Ilustre Municipalidad de San Gregorio.
Por Alejandra Vera Moya A sus 63 años, Maclovia Cheuquepan Durán no conoce el descanso. Oriunda de Lago Ranco, en la región de Los Ríos, llegó a Punta Arenas cuando tenía apenas 19 años, en busca de un futuro mejor. Hoy, sigue trabajando con energía y pasión como cocinera en una estancia de Primavera, en la región de Magallanes, de lunes a viernes. Cada día comienza a las 7:30 de la mañana, demostrando que la edad no es impedimento cuando hay fuerza y sueños por cumplir. Maclovia es madre soltera de dos hijos —una hija de 43 y un hijo de 37— y orgullosa abuela de dos nietos. A lo largo de su vida ha trabajado en todo lo que ha podido, para sacar adelante a su familia. En 2020 fue reconocida por su talento culinario al ganar el premio a la mejor empanada criolla, un logro que recuerda con cariño y orgullo. Hoy, su meta es concreta y llena de esperanza: terminar de construir su casa propia en su ciudad natal. Allí, rodeada de naturaleza y los paisajes del sur que tanto ama, espera pasar sus últimos años dedicada a la agricultura y a seguir cocinando, en especial su dulce favorito: los alfajores de chancaca. En el marco de las celebraciones del mes de la patria, Maclovia nos abrió las puertas de su cocina, para enseñarnos a preparar este dulce tradicional que, como ella misma dice, no se vende aquí en Punta Arenas, es solo para la familia, porque casi nadie los conoce. Alfajores de Chancaca: tradición dulce del sur Los alfajores de chancaca son un postre tradicional chileno, compuesto por dos suaves galletas unidas por un relleno espeso hecho a base de chancaca. Son dulces, suaves y reconfortantes, ideales para compartir en familia, especialmente durante las Fiestas Patrias. Durante nuestra visita, Maclovia nos mostró el paso a paso de esta receta heredada de generaciones. Una vez estuvo listo el relleno, las manos no faltaron: la familia comenzó a llegar para participar en esta dulce tradición. Juana y Doris, parte de su círculo más cercano, ayudaron a rellenar más de 200 alfajores. Fue una verdadera fiesta familiar en torno a la memoria, el cariño y los sabores del sur. Un legado de trabajo y amor Su hija, con emoción, nos cuenta lo orgullosa que se siente de su madre: una mujer fuerte, que comenzó a trabajar desde pequeña y que nunca ha dejado de luchar, ni siquiera frente a las adversidades. Su historia no solo es un ejemplo de esfuerzo, sino también un testimonio de la importancia de las raíces, la familia y las tradiciones. Agradecemos profundamente a Maclovia por abrirnos las puertas de su hogar y de su vida. En cada alfajor, en cada palabra, se esconde una historia que nos recuerda que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que la dulzura también puede ser una forma de resistencia.
La agrupación Kilómetro 100 Sentimiento Campero visitó ayer el Establecimiento de Larga Estadía para Personas Mayores en Punta Arenas, entregando música, baile y cercanía a los residentes en el marco de las celebraciones patrias. Conformada por integrantes de distintas localidades de la región —entre ellas Punta Arenas, Puerto Natales y Laguna Blanca— la agrupación llegó hasta el ELEAM Cristina Calderón para ofrecer una presentación especial de chamamé a los abuelos y abuelas del recinto. La visita fue recibida con entusiasmo y emoción, transformando la jornada en un encuentro de música, identidad y memoria. Su nombre se ha hecho notar en el Carnaval de Invierno de Punta Arenas, donde en 2025 obtuvieron el tercer lugar en categoría Murga y en 2024 alcanzaron el primer puesto. Este año, en tanto, regresaron al desfile con una delegación de 120 integrantes que presentaron tradiciones del campo patagónico, entre ellas asados, chamamé y un mate gigante como símbolo central. Más allá de los desfiles y la competencia, la presentación de ayer refleja el espíritu comunitario de la agrupación: llevar la cultura hasta espacios donde el folclore se convierte en compañía y puente entre generaciones. Así, Km. 100 Sentimiento Campero reafirma que su mayor triunfo está en compartir sus tradiciones con toda la comunidad.
El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO aprobó hoy la inscripción del Circo de Tradición Familiar en Chile en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hito histórico para las artes, la memoria afectiva del país y las comunidades que han resguardado este oficio por generaciones. La decisión fue adoptada durante la 20ª sesión realizada en Nueva Delhi, India, instancia en la que la delegación chilena presentó los elementos centrales del expediente elaborado para dar respaldo a esta postulación. El proceso, impulsado por las comunidades circenses desde 2017, contó con amplia participación, instancias de validación y 657 cartas de apoyo. “Esta es una gran noticia para Chile. El Circo de Tradición Familiar es parte de la cultura, patrimonio e identidad de nuestro país, ha cautivado a distintas generaciones y también ha cumplido un rol fundamental en la democratización y descentralización de la participación cultural, lo que los ha llevado a transformarse en una de las manifestaciones artísticas más populares y queridas del país”, dijo la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, tras confirmarse el anuncio. “Por eso, como Estado de Chile sentimos un profundo orgullo de haber trabajado junto a las familias circenses, sus organizaciones, la academia y la sociedad civil, para avanzar en esta postulación que hoy estamos coronando con este reconocimiento internacional que consagra el valor histórico, social y artístico del circo chileno como un patrimonio del mundo”, agregó la secretaria de Estado. “Este reconocimiento a nivel global destaca un patrimonio popular de nuestro país que tiene más de 200 años. Desde hoy esta práctica es una tradición que pertenece no solo a las chilenas y chilenos, sino al mundo entero. Fueron reconocidas las características universales excepcionales que posee el circo de tradición familiar en Chile, lo que refuerza el rol del Estado de contribuir y promover los procesos necesarios para su salvaguardia y continuar con su transmisión para que la ciudadanía y las futuras generaciones conozcan su importancia histórica”, agregó la subsecretaria Carolina Pérez Dattari desde Nueva Delhi, quien junto a la directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Nélida Pozo Kudo; y la subdirectora nacional de Patrimonio Cultural Inmaterial, Paula Jaraquemada Rassé, encabezaron la delegación chilena compuesta también por cultores y cultoras del circo tradicional. Tradición, movilidad y arraigo territorial son rasgos centrales del circo familiar chileno. Su carácter trashumante ha permitido que durante más de un siglo llegue a lugares donde el acceso a actividades artísticas no es permanente, extendiendo su carpa desde pequeñas localidades hasta territorios insulares y zonas extremas del país. Su presencia ha cruzado fronteras y forjado lazos con comunidades circenses de distintas regiones del mundo, consolidando un patrimonio que dialoga más allá de sus límites geográficos. Desde la India, donde participa como parte de la comitiva oficial de nuestro país, el reconocido Joaquín Gastón Maluenda, “Tachuela Grande”, dedica este trascendente reconocimiento a “quienes están en el cielo”. Dice que este “es un homenaje a todos los que se fueron a lo largo de décadas y décadas de trabajo y pasión, a todos los heroicos y heroicas circenses que lograron que nuestro circo tenga 200 años de vida”. En la región de Magallanes, el Seremi de las Culturas, Luis Navarro, también se sumó a las manifestaciones de alegría y orgullo por esta distinción. Estamos felices porque hoy se reconoce el corazón itinerante de Chile. El Circo de Tradición Familiar es, sin duda, una de las expresiones más nobles de nuestra cultura. Es la validación de una forma de vida que ha sabido resistir y evolucionar, llevando magia y alegría a todos los rincones de nuestro país. Gracias por hacer reír y soñar a tantas generaciones de chilenos. La decisión de UNESCO El Comité Intergubermanental de la Unesco aprobó la inscripción de esta práctica, reconociendo su valor cultural, social y comunitario y destacando que constituye un modo de vida transmitido de generación en generación, por clanes familiares que itineran durante todo el año, preservan y difunden conocimientos, habilidades artísticas y prácticas propias del oficio circense, fortaleciendo la identidad y el sentido de pertenencia. El organismo valoró, especialmente, la transmisión continua de saberes desde la infancia, basada en la oralidad, el juego y la práctica cotidiana, así como el carácter inclusivo, solidario y diverso del circo tradicional. También subrayó su contribución a la visibilización del patrimonio cultural inmaterial y al desarrollo sostenible, así como su aporte a las economías familiares y a la integración de personas de distintas identidades y capacidades. Asimismo, se reconoció la larga trayectoria de organización del sector circense de Chile en la protección de su patrimonio, desde la creación del sindicato de artistas circenses en 1935 hasta las actuales medidas de salvaguardia que incluyen formación, archivo, difusión y sensibilización. “Por años los circenses hemos soñado con que el circo ocupe el lugar que merece, y que se reconozca su aporte a la cultura y a la identidad del país. Este paso honra a nuestras nuevas generaciones, pero también a quienes nos antecedieron y entregaron su vida al circo, enseñándonos el amor por la pista, los trapos, los palos y cada una de nuestras tradiciones. Somos más que un espectáculo centenario: somos una comunidad unida por una forma de vida”, comentó la gestora y artista circense, Cristina Córdoba “Chubytolina”, quien siguió la votación junto a la comunidad durante la madrugada en Chile.
Esta mañana, en el programa “Buenos Días Región” de Polar Comunicaciones, la gerenta general de Empresas Cruz de Froward, Natalia Easton Cortesi, conversó sobre la realización de la tradicional ceremonia de lanzamiento de globos con mensajes “Tu mensaje al cielo”, que se llevará a cabo este 1° de noviembre y que marcará un momento especial: será la última vez que se efectúe en su formato actual. Easton explicó que esta actividad, que por años ha reunido a familias para enviar mensajes al cielo en homenaje a sus seres queridos, vivirá su cierre este año con un sentido de gratitud hacia la comunidad. Asimismo, adelantó que la decisión responde a una mirada responsable y coherente con los tiempos actuales, donde la sostenibilidad y el respeto por el entorno se vuelven esenciales. A partir del próximo año, exploraremos nuevas formas de honrar y homenajear, con el mismo respeto y emoción, pero con un compromiso renovado hacia el cuidado del medio ambiente, indicó. De esta forma, Empresas Cruz de Froward busca mantener viva la esencia de la ceremonia adaptándola a un enfoque más consciente. Transformar la tradición para seguir cuidando lo que importa: la memoria, el entorno y el sentido profundo de cada ceremonia, enfatizó Easton, invitando a la comunidad a participar este viernes en la que será una jornada de homenaje, reflexión y gratitud compartida.
En la inmensidad de la estepa magallánica, donde el viento narra historias de pioneros y pueblos originarios, la comuna de San Gregorio celebró la vibrante primera edición de Somos San Gregorio. La jornada se consolidó como pilar del Plan de Articulación Encuentros Atemporales, una iniciativa impulsada por el programa Puntos de Cultura Comunitaria del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que busca crear lazos y fortalecer el tejido social desde las realidades locales. Vecinas y vecinos de todas las edades, junto a agrupaciones sociales y artísticas, se congregaron en un ambiente de genuina camaradería, transformando la Escuela de Punta Delgada y el Camping Municipal, en el epicentro de memoria viva. El encuentro fue un testimonio palpable de cómo la colaboración entre la comunidad y las instituciones puede revitalizar el patrimonio inmaterial. San Gregorio para mí significa amor, historia, trayectoria, sentimientos y familia. Para mí es un orgullo, porque lo llevo aquí realmente en el pecho el sello de San Gregorio. Y llevo más de 50 años viviendo acá, mi familia, mis padres vivieron acá. Así es que rescatar esto es un honor, un honor ser partícipe de esto y se nota cuando la gente se integra porque lo vive de otra manera, comentó con entusiasmos la vecina, Marlene Vásquez. El Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Luis Navarro, presente durante toda la actividad desarrollada el reciente sábado, destacó el significado de la cita comunitaria. Estamos profundamente agradecidos de los vecinos y vecinas que nos reciben con los brazos abiertos en San Gregorio, en este encuentro que revive el patrimonio cultural de la comuna, donde pudimos celebrar sus tradiciones e identidad y donde, por supuesto, estamos bailando, celebrando y visualizando las expresiones más genuinas que nacen del tejido social. Gracias a este Plan de Articulación de Puntos de Cultura, vivimos esta experiencia inolvidable, precisó. La jornada fue un mosaico de experiencias que apelaron directamente a la memoria colectiva. Consideró una charla titulada “La Historia de Pali-Aike, un recorrido por relatos, misterios y riquezas del Parque Nacional”, a cargo del historiador local, Winston Alarcón; más las presentaciones de las agrupaciones “Vientos Australes” y “La Comparsa”, de San Gregorio, y “Esencias de Mi Tierra” de Punta Arenas. “Nos invitaron a participar hoy día. Como 30 años que estuvimos separados, sin poder juntarnos y volvimos a retomar lo que es la música, el baile. Pero en esta instancia, cuando nos invitaron, dijimos sí al tiro, sin pensarlo, porque es revivir las emociones y revivir el folclor de nuestra comuna”, sostuvo Guadalupe Igor, integrante de “Vientos Australes”. También hubo espacio para el reconocimiento a personajes históricos, mujeres y hombres que marcaron la historia cultural de la comuna. Fueron distinguidos Winston Alarcón Cárdenas, Carmen Godoi Millán, Mario Isidro Moreno, Marlene Vásquez Vásquez, Flor Rauque Uribe, Walther Álvarez Álvarez y Guadalupe Igor Elgueta. Las conversaciones y relatos giraron en torno a la epopeya de las grandes estancias ovejeras, cimiento de la economía y la identidad local. Se recordó con profundo respeto la herencia del pueblo Aonikenk, primeros habitantes de estas tierras, cuya memoria se resiste al olvido gracias a estos espacios de diálogo y reconocimiento. Las tradiciones campesinas y la vida patagónica se manifestaron en su máxima expresión. El aroma a cordero al palo, un clásico indiscutible, impregnó el aire, invitando a los asistentes a compartir la mesa en un acto de comunión gastronómica y cultural. Este rito culinario se convirtió, una vez más, en el pretexto perfecto para el intercambio de anécdotas y saberes. Encuentros Atemporales en San Gregorio no sólo fue una celebración de la identidad local, sino también un poderoso espacio para el diálogo intergeneracional. Los más jóvenes tuvieron la oportunidad de escuchar y aprender de las personas mayores sobre las costumbres y desafíos que forjaron el carácter de esta tierra. Fue, en definitiva, un ejercicio de memoria activa y un contundente acto de reafirmación comunitaria. El evento, que se llevó a cabo en dependencias de la escuela Punta Delgada y el Camping Municipal, surgió del Plan de Articulación Magallanes 2025, que impulsan los Puntos de Cultura Comunitaria “Esencias de Mi Tierra”, “Museo de Historia Natural de Río Seco”, “Sociedad Tolkien, Magallanes”, “Comité Cultural de Puerto Williams”, “Zur Vértice” y el “Club Social, Cultural y Folclórico Río Verde”. Lo más rescatable tiene que ver con promover, reconocer y fortalecer a las organizaciones culturales de base, que están preexistentes en los territorios. La convicción de que la cultura no se impone desde afuera, se construye desde los territorios, desde la historia de las mismas comunidades que lo habitan. Ese es un poco el espíritu de este proyecto y de esta actividad, en particular, que realizamos en la comuna de San Gregorio, destacó Gabriela Garrido, Coordinadora de Proyectos del Museo de Historia Natural Río Seco. Esta celebración de la cultura local contó con el apoyo de la Seremi de las Culturas, la colaboración de CONAF, la Escuela Punta Delgada y la Ilustre Municipalidad de San Gregorio.
Por Alejandra Vera Moya A sus 63 años, Maclovia Cheuquepan Durán no conoce el descanso. Oriunda de Lago Ranco, en la región de Los Ríos, llegó a Punta Arenas cuando tenía apenas 19 años, en busca de un futuro mejor. Hoy, sigue trabajando con energía y pasión como cocinera en una estancia de Primavera, en la región de Magallanes, de lunes a viernes. Cada día comienza a las 7:30 de la mañana, demostrando que la edad no es impedimento cuando hay fuerza y sueños por cumplir. Maclovia es madre soltera de dos hijos —una hija de 43 y un hijo de 37— y orgullosa abuela de dos nietos. A lo largo de su vida ha trabajado en todo lo que ha podido, para sacar adelante a su familia. En 2020 fue reconocida por su talento culinario al ganar el premio a la mejor empanada criolla, un logro que recuerda con cariño y orgullo. Hoy, su meta es concreta y llena de esperanza: terminar de construir su casa propia en su ciudad natal. Allí, rodeada de naturaleza y los paisajes del sur que tanto ama, espera pasar sus últimos años dedicada a la agricultura y a seguir cocinando, en especial su dulce favorito: los alfajores de chancaca. En el marco de las celebraciones del mes de la patria, Maclovia nos abrió las puertas de su cocina, para enseñarnos a preparar este dulce tradicional que, como ella misma dice, no se vende aquí en Punta Arenas, es solo para la familia, porque casi nadie los conoce. Alfajores de Chancaca: tradición dulce del sur Los alfajores de chancaca son un postre tradicional chileno, compuesto por dos suaves galletas unidas por un relleno espeso hecho a base de chancaca. Son dulces, suaves y reconfortantes, ideales para compartir en familia, especialmente durante las Fiestas Patrias. Durante nuestra visita, Maclovia nos mostró el paso a paso de esta receta heredada de generaciones. Una vez estuvo listo el relleno, las manos no faltaron: la familia comenzó a llegar para participar en esta dulce tradición. Juana y Doris, parte de su círculo más cercano, ayudaron a rellenar más de 200 alfajores. Fue una verdadera fiesta familiar en torno a la memoria, el cariño y los sabores del sur. Un legado de trabajo y amor Su hija, con emoción, nos cuenta lo orgullosa que se siente de su madre: una mujer fuerte, que comenzó a trabajar desde pequeña y que nunca ha dejado de luchar, ni siquiera frente a las adversidades. Su historia no solo es un ejemplo de esfuerzo, sino también un testimonio de la importancia de las raíces, la familia y las tradiciones. Agradecemos profundamente a Maclovia por abrirnos las puertas de su hogar y de su vida. En cada alfajor, en cada palabra, se esconde una historia que nos recuerda que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que la dulzura también puede ser una forma de resistencia.
La agrupación Kilómetro 100 Sentimiento Campero visitó ayer el Establecimiento de Larga Estadía para Personas Mayores en Punta Arenas, entregando música, baile y cercanía a los residentes en el marco de las celebraciones patrias. Conformada por integrantes de distintas localidades de la región —entre ellas Punta Arenas, Puerto Natales y Laguna Blanca— la agrupación llegó hasta el ELEAM Cristina Calderón para ofrecer una presentación especial de chamamé a los abuelos y abuelas del recinto. La visita fue recibida con entusiasmo y emoción, transformando la jornada en un encuentro de música, identidad y memoria. Su nombre se ha hecho notar en el Carnaval de Invierno de Punta Arenas, donde en 2025 obtuvieron el tercer lugar en categoría Murga y en 2024 alcanzaron el primer puesto. Este año, en tanto, regresaron al desfile con una delegación de 120 integrantes que presentaron tradiciones del campo patagónico, entre ellas asados, chamamé y un mate gigante como símbolo central. Más allá de los desfiles y la competencia, la presentación de ayer refleja el espíritu comunitario de la agrupación: llevar la cultura hasta espacios donde el folclore se convierte en compañía y puente entre generaciones. Así, Km. 100 Sentimiento Campero reafirma que su mayor triunfo está en compartir sus tradiciones con toda la comunidad.