Se trata de los Dres. Felipe Zúñiga Ugalde, Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales; Luis Vargas-Chacoff, Facultad de Ciencias; Kurt Paschke, Instituto de Acuicultura Sede Puerto Montt; y Dra. Daniela Nualart, investigadora de la Facultad de Ciencias. Con la finalidad de estudiar el impacto de la huella humana en la Antártica se realizó la expedición científica antártica (ECA) 62, en el marco del proyecto ANILLO ATE250052 que lidera la Dra. Carolina Merino directora del Laboratorio de Geomicrobiología de Universidad de la Frontera. En este equipo de investigadore/as se encuentra un grupo de la Universidad Austral de Chile que aportó en la búsqueda de la presencia de contaminantes en la Antártica. Durante un mes, el grupo de científicos encabezados por la Dra. Merino, realizó muestreos en 14 transectos en diferentes islas del territorio distribuidas entre Isla Lagotellerie por el sur hasta Isla Nelson por el norte en un transecto de 800 km. “Lo que busca este proyecto es evaluar el impacto de la huella humana en el continente Antártico, desde un punto de vista geológico, ecológico, ambiental y social. Buscamos indicadores que revelen este impacto, como la presencia de microplásticos, metales pesados, antibióticos, etc. Es un proyecto interdisciplinario de zonas extremas”, explicó el Dr. Zúñiga, que formó parte de la expedición. Como especialista en suelos, su labor en terreno consistió en seleccionar e identificar las zonas de colecta de muestras de suelos para análisis microbiológicos, físicos y químicos. “Primero se efectuó una caracterización del sitio, evaluando elementos como pendiente y exposición de los sitios de muestreo y la evaluación de propiedades prospectivas como densidad, y contenido de agua, entre otros.”, señaló el docente. El Dr. Zúñiga destacó la importancia de esta iniciativa ya que no existen estudios previos que evalúen desde distintas perspectivas el impacto de la huella humana. “Creo que uno de los desafíos principales de este proyecto está en el aspecto social. No me cabe duda de que el impacto humano existe, y evaluaremos con estos datos si la huella humana se intensifica a medida que nos acercamos desde el Sur (Isla Lagotellerie) hacia Isla Nelson por el norte del archipiélago Antártico. Impacto en peces y crustáceos En esta expedición, los Dres. Luis Vargas-Chacoff, Kurt Paschke y la Dra. Daniela Nualart desarrollaron una serie de experimentos centrados en el impacto de los microplásticos en organismos acuáticos, específicamente en peces y crustáceos. “El estudio no solo abordó los efectos de este contaminante de manera aislada, sino que incorporó además un segundo factor clave: las olas de calor. De esta forma, el equipo analizó distintos escenarios experimentales, evaluando el impacto del microplástico por sí solo, el de las altas temperaturas de manera independiente y, finalmente, la combinación de ambos factores”, explicó el Dr. Vargas -Chacoff. Agregó que este enfoque permite comprender cómo interactúan múltiples presiones ambientales sobre los ecosistemas acuáticos. “Por un lado, los microplásticos representan un contaminante de presencia global, cada vez más extendido en los océanos. Por otro, las olas de calor marinas están directamente vinculadas al cambio climático, un fenómeno intensificado por la actividad humana”. Los investigadores que viajaron en esta ECA marítima-terrestre fueron: Dra. Carolina Merino (Depto. Ciencias Químicas UFRO), Dr. Ignacio Jofré (BIOREN-UFRO), junto a Biotecnóloga, Carmen Gloria Mariqueo (Laboratorio de Geomicrobiología), y el Dr. Felipe Zúñiga Ugalde de la Universidad Austral de Chile. Además, en esa plataforma se encontraba el equipo dirigido por el Dr. Luis Vargas, Dr. Kurt Paschke, y la Dra. Daniela Nualart, especialistas en fisiología de organismos acuáticos e investigadores del proyecto ANILLO. Fuente: diario.uach.cl
Esta mañana, en el programa “Aquí Hidrógeno Verde” de Polar Comunicaciones, la Dra. Loreto Troncoso, académica del Instituto de Ingeniería Mecánica de la Universidad Austral de Chile (UACh), conversó con la ciudadanía sobre los avances en investigación en energías limpias, particularmente en el desarrollo de tecnologías basadas en hidrógeno y amoníaco. La investigadora lidera un proyecto adjudicado en la convocatoria Fondecyt Regular 2026, titulado “Functional Materials for SOEC-Based Water Electrolysis and Ammonia-Fueled Reversible Solid Oxide Cells”, el cual busca desarrollar materiales avanzados para mejorar el funcionamiento de celdas de óxido sólido. Estas permiten tanto generar electricidad como producir hidrógeno de manera más eficiente. Durante la conversación, explicó que “estas celdas tienen la capacidad de operar en dos modos: generando electricidad o produciendo hidrógeno, según las condiciones de uso. En este contexto, se investigará su desempeño al utilizar amoníaco como combustible directo para la generación de electricidad, comparándolo con el uso convencional de hidrógeno. Se evaluarán parámetros clave como la potencia generada, la eficiencia del proceso y la estabilidad del sistema a lo largo del tiempo”. El proyecto también aborda los desafíos asociados al hidrógeno, especialmente en almacenamiento y transporte. En ese sentido, la Dra. Troncoso destacó que el amoníaco surge como una alternativa estratégica debido a su mayor densidad energética y facilidad de manejo, además de su capacidad de descomponerse en hidrógeno en el lugar de uso. Entre los resultados esperados se encuentra el desarrollo de nuevos materiales para electrodos que mejoren el rendimiento de estas celdas, incluyendo el uso de nanopartículas metálicas y estructuras avanzadas como perovskitas y materiales de alta entropía, que permitirían una operación más estable y eficiente. La iniciativa cuenta con colaboración internacional de equipos de Chile, Argentina y España, incluyendo a especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, además de vínculos con el Instituto Milenio en Amoníaco Verde. De esta forma, el proyecto busca contribuir al desarrollo de soluciones energéticas más limpias y eficientes, acercando estas tecnologías a la ciudadanía y fortaleciendo el avance hacia una transición energética sostenible.
Una iniciativa que busca aportar al desarrollo de sistemas más eficientes para la producción y uso de hidrógeno como vector energético es la que adjudicó a través de la convocatoria Fondecyt Regular 2026, la Dra. Loreto Troncoso, académica del Instituto de Ingeniería Mecánica de la Universidad Austral de Chile. El proyecto se titula “Functional Materials for SOEC-Based Water Electrolysis and Ammonia-Fueled Reversible Solid Oxide Cells” y se enmarca en el área de Ingeniería y Ciencia de Materiales. El proyecto tiene como objetivo desarrollar y estudiar materiales avanzados que permitan producir energía e hidrógeno de manera más eficiente mediante dispositivos conocidos como celdas de óxido sólido. “Estas celdas tienen la capacidad de operar en dos modos: generando electricidad o produciendo hidrógeno, según las condiciones de uso. En este contexto, se investigará su desempeño al utilizar amoníaco como combustible directo para la generación de electricidad, comparándolo con el uso convencional de hidrógeno. Se evaluarán parámetros clave como la potencia generada, la eficiencia del proceso y la estabilidad del sistema a lo largo del tiempo” explica la académica. Aunque el hidrógeno es un combustible prometedor, presenta importantes desafíos asociados a su almacenamiento y transporte. En este contexto, la Dra. Troncoso añade que el uso directo de amoníaco surge como una solución estratégica, ya que posee una mayor densidad energética por volumen, es más fácil de almacenar y transportar, y puede descomponerse en hidrógeno directamente en el lugar de uso a altas temperaturas. De esta forma, el proyecto busca facilitar la implementación de tecnologías energéticas limpias, superando algunas de las principales limitaciones actuales del hidrógeno. Resultados esperados Entre los resultados esperados se encuentra el desarrollo de nuevos materiales para electrodos que permitan mejorar el desempeño de las celdas de óxido sólido tanto en la generación de electricidad como en la producción de hidrógeno. En particular, se investigará el uso de materiales modificados mediante infiltración o con nanopartículas metálicas en su superficie, que podrían presentar alta actividad catalítica y permitir un funcionamiento eficiente con amoníaco como combustible o como gas de apoyo. Además, se espera que el uso de electrodos simétricos basados en perovskitas y materiales de alta entropía contribuya a lograr una operación estable y eficiente en la electrólisis de vapor de agua, gracias a su buena estabilidad y capacidad de reacción. Colaboración nacional e internacional La investigación contará con la participación de equipos científicos de Chile, Argentina y España. Desde Argentina colaborará el equipo liderado por la Dra. Liliana Mogni de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Desde España participarán el Dr. José Antonio Alonso y la Dra. Ainara Aguadero del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid. Asimismo, el proyecto se vincula con el Instituto Milenio en Amoníaco Verde, a través de la Dra. Magdalena Walczak, quien aportará modelos computacionales avanzados para el análisis de los materiales. También participan como co-investigadoras la Dra. Carola Martínez de la Universidad de La Frontera y la Dra. Daniela Alburquenque de la Universidad Mayor. Fuente: diario.uach.cl
En el contexto de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), la biotecnóloga Bella Romero Ortega, tesista del Programa de Doctorado en Evolución y Ecología de la Universidad Austral de Chile (UACH), junto al Dr. Sigisfredo Garnica del Laboratorio de Micología de esa misma casa de estudios, participaron en su primera campaña en Antártica para estudiar la diversidad de hongos presentes en las islas Shetland del Sur. El trabajo forma parte del proyecto DT_16-25, financiado por el INACH a través de su Concurso de Apoyo a Tesis de Postgrado, titulado Estructura y funcionalidad ecológica de las comunidades de hongos en las islas Shetland del Sur: infiriendo procesos ecológicos subyacentes al ensamblaje de comunidades en un gradiente de escala espacial. Su objetivo principal es determinar los procesos ecológicos que definen la formación y la organización de las comunidades de hongos presentes en estas islas antárticas. Bella Romero explica que en ecología existen dos grandes tipos de procesos que explican cómo se estructuran las comunidades biológicas. Por un lado, están los procesos deterministas, asociados a factores ambientales como el pH del suelo, la temperatura o la humedad, así como a las interacciones entre las distintas especies. Por otro, se encuentran los procesos estocásticos, que ocurren de manera más aleatoria, como la dispersión de esporas por el viento o eventos de colonización y mortalidad que no dependen directamente de las condiciones del ambiente. Lo interesante es que estos procesos pueden tener distinta importancia, dependiendo de la escala espacial: pueden actuar de manera diferente a nivel local, entre islas o incluso entre continentes. Es importante estudiarlo porque los hongos representan uno de los grupos más diversos y abundantes en la Antártica, pero todavía conocemos muy poco sobre cómo se estructuran sus comunidades en este ecosistema extremo, señala la joven investigadora. En esa línea, el Dr. Garnica destaca la relevancia del estudio que están desarrollando: dado que aún existe un conocimiento limitado sobre la diversidad fúngica real del Continente Blanco, este trabajo busca generar un avance significativo en el área de la micología, tanto a nivel nacional como internacional, afirma. Durante la campaña, el equipo realizó muestreos de suelo y de sedimentos en las islas Decepción, Livingston y Rey Jorge, tanto en ambientes costeros marinos como en lacustres. En cada sitio se recolectaron muestras de diversos sustratos que posteriormente serán analizadas mediante técnicas moleculares y de cultivo, con el objetivo de identificar la diversidad de hongos presentes. Junto con la recolección de muestras, los investigadores registraron variables ambientales que permitirán evaluar la influencia de los factores deterministas frente a los procesos más aleatorios en la formación de estas comunidades. El trabajo en terreno resultó fundamental, ya que cada isla presenta condiciones ambientales particulares, lo que permitirá comparar cómo varían las comunidades fúngicas entre distintos contextos ecológicos. Primeros pasos en Antártica Para la estudiante de doctorado, esta fue su primera campaña en la Antártica, una experiencia que se extendió por cerca de 20 días de trabajo en terreno. Según relata, se trató de una instancia científica y humana profundamente enriquecedora, ya que permitió obtener muestras de sedimentos de alta relevancia ecológica a lo largo de gradientes ambientales críticos, fundamentales para estudiar los efectos del cambio climático en estos ecosistemas extremos. Fue mi primera vez trabajando en la Antártica y fue una experiencia profundamente impactante, tanto a nivel profesional como personal. Trabajar en un ambiente tan extremo implica adaptarse constantemente a las condiciones climáticas y logísticas, pero al mismo tiempo es un privilegio poder investigar en uno de los ecosistemas más prístinos del planeta. Me permitió comprender en terreno la magnitud de los procesos ecológicos que estudiamos en el laboratorio, comenta. Por su parte, el Dr. Garnica agradeció al INACH por facilitar el desarrollo de investigación micológica en ecosistemas extremos, así como al personal de la embarcación Karpuj y de la base científica Profesor Julio Escudero por su apoyo logístico en terreno. Finalmente, el equipo señala que esta investigación no solo fortalece la comprensión de la diversidad fúngica antártica, sino que también contribuye a posicionar la investigación nacional en un ámbito científico aún escasamente explorado. A futuro, buscan dar continuidad a esta línea de estudio en ecología de hongos antárticos, profundizando tanto en los procesos que estructuran sus comunidades como en su potencial biotecnológico. En ese contexto, Garnica evalúa postular a fondos concursables de mayor envergadura que permitan ampliar el alcance de la investigación hacia zonas aún más extremas y menos exploradas, particularmente en áreas cercanas a la península Antártica. El objetivo es consolidar una línea de trabajo a largo plazo que combine investigación ecológica de frontera con la prospección de compuestos y adaptaciones de interés biotecnológico. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En su primera sesión anual, el Comité de Salud de Peces de Magallanes se reunió en Puerto Natales para analizar en conjunto el tema de la Caligidosis y compartir estrategias antiparasitarias, entre otros aspectos. En el encuentro, realizado el martes 6 de enero en el Hotel Costa Australis, participó como principal expositora la Prof. MSc. Sandra Marín, académica del Instituto de Acuicultura y Medio Ambiente de la Universidad Austral de Chile (UACh), quien compartió el resultado de interesantes investigaciones en torno a la situación de Caligus rogercresseyi en Chile, además de una exhaustiva revisión bibliográfica. La actividad, inserta en el Acuerdo de Colaboración entre la Asociación de Salmonicultores de Magallanes y MSD Salud Animal, fue liderada por Francisca Rojas, gerente del gremio acuícola, y Óscar Parra, gerente en Chile de la Unidad de Acuicultura de la compañía biofarmacéutica y de tecnología. La instancia con una alta participación de ejecutivos de las empresas salmonicultoras instaladas en la zona, junto a los profesionales de sus respectivas áreas de salud. RECOMENDACIONES Sandra Marín explicó que Magallanes tiene ventajas ambientales –principalmente temperatura y salinidad– que dificultan la reproducción y sobrevivencia del de Caligus rogercresseyi en relación con las otras regiones donde se desarrolla la salmonicultura. “Pero el piojo puede adaptarse con rapidez a cambios en su entorno, por lo que es importante que los productores monitoreen constantemente estas variables y el comportamiento del parásito”, declaró. Entre sus recomendaciones sugirió definir estrategias preventivas para el manejo de la Caligidosis, con el objetivo de mantener y asegurar la positiva situación sanitaria que caracteriza a la región, zona que ahora se ve desafiada por el aumento de la temperatura a raíz del cambio climático. “Como país hemos evolucionado mucho en la investigación de la Caligidosis y disponemos de amplia e interesante data. Reuniones como las de este comité son muy útiles, porque permiten entregar información de calidad a los productores y advertirles respecto de los focos en los que deben poner atención”, concluyó la experta. Tras la intervención de la profesora Marín, los profesionales y técnicos de las empresas salmonicultoras compartieron sus estrategias antiparasitarias, subrayando que el trabajo colaborativo y coordinado en barrios es clave para optimizar el control del parásito y reducir reinfestaciones. Finalmente, Francisca Rojas, gerente de la Asociación de Salmonicultoras de Magallanes, presentó una actualización del status y estado de avance de diversos e importantes proyectos que en el futuro regularán la actividad acuícola donde, junto con el gremio participan distintas instituciones públicas vinculadas al sector.
Se trata de los Dres. Felipe Zúñiga Ugalde, Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales; Luis Vargas-Chacoff, Facultad de Ciencias; Kurt Paschke, Instituto de Acuicultura Sede Puerto Montt; y Dra. Daniela Nualart, investigadora de la Facultad de Ciencias. Con la finalidad de estudiar el impacto de la huella humana en la Antártica se realizó la expedición científica antártica (ECA) 62, en el marco del proyecto ANILLO ATE250052 que lidera la Dra. Carolina Merino directora del Laboratorio de Geomicrobiología de Universidad de la Frontera. En este equipo de investigadore/as se encuentra un grupo de la Universidad Austral de Chile que aportó en la búsqueda de la presencia de contaminantes en la Antártica. Durante un mes, el grupo de científicos encabezados por la Dra. Merino, realizó muestreos en 14 transectos en diferentes islas del territorio distribuidas entre Isla Lagotellerie por el sur hasta Isla Nelson por el norte en un transecto de 800 km. “Lo que busca este proyecto es evaluar el impacto de la huella humana en el continente Antártico, desde un punto de vista geológico, ecológico, ambiental y social. Buscamos indicadores que revelen este impacto, como la presencia de microplásticos, metales pesados, antibióticos, etc. Es un proyecto interdisciplinario de zonas extremas”, explicó el Dr. Zúñiga, que formó parte de la expedición. Como especialista en suelos, su labor en terreno consistió en seleccionar e identificar las zonas de colecta de muestras de suelos para análisis microbiológicos, físicos y químicos. “Primero se efectuó una caracterización del sitio, evaluando elementos como pendiente y exposición de los sitios de muestreo y la evaluación de propiedades prospectivas como densidad, y contenido de agua, entre otros.”, señaló el docente. El Dr. Zúñiga destacó la importancia de esta iniciativa ya que no existen estudios previos que evalúen desde distintas perspectivas el impacto de la huella humana. “Creo que uno de los desafíos principales de este proyecto está en el aspecto social. No me cabe duda de que el impacto humano existe, y evaluaremos con estos datos si la huella humana se intensifica a medida que nos acercamos desde el Sur (Isla Lagotellerie) hacia Isla Nelson por el norte del archipiélago Antártico. Impacto en peces y crustáceos En esta expedición, los Dres. Luis Vargas-Chacoff, Kurt Paschke y la Dra. Daniela Nualart desarrollaron una serie de experimentos centrados en el impacto de los microplásticos en organismos acuáticos, específicamente en peces y crustáceos. “El estudio no solo abordó los efectos de este contaminante de manera aislada, sino que incorporó además un segundo factor clave: las olas de calor. De esta forma, el equipo analizó distintos escenarios experimentales, evaluando el impacto del microplástico por sí solo, el de las altas temperaturas de manera independiente y, finalmente, la combinación de ambos factores”, explicó el Dr. Vargas -Chacoff. Agregó que este enfoque permite comprender cómo interactúan múltiples presiones ambientales sobre los ecosistemas acuáticos. “Por un lado, los microplásticos representan un contaminante de presencia global, cada vez más extendido en los océanos. Por otro, las olas de calor marinas están directamente vinculadas al cambio climático, un fenómeno intensificado por la actividad humana”. Los investigadores que viajaron en esta ECA marítima-terrestre fueron: Dra. Carolina Merino (Depto. Ciencias Químicas UFRO), Dr. Ignacio Jofré (BIOREN-UFRO), junto a Biotecnóloga, Carmen Gloria Mariqueo (Laboratorio de Geomicrobiología), y el Dr. Felipe Zúñiga Ugalde de la Universidad Austral de Chile. Además, en esa plataforma se encontraba el equipo dirigido por el Dr. Luis Vargas, Dr. Kurt Paschke, y la Dra. Daniela Nualart, especialistas en fisiología de organismos acuáticos e investigadores del proyecto ANILLO. Fuente: diario.uach.cl
Esta mañana, en el programa “Aquí Hidrógeno Verde” de Polar Comunicaciones, la Dra. Loreto Troncoso, académica del Instituto de Ingeniería Mecánica de la Universidad Austral de Chile (UACh), conversó con la ciudadanía sobre los avances en investigación en energías limpias, particularmente en el desarrollo de tecnologías basadas en hidrógeno y amoníaco. La investigadora lidera un proyecto adjudicado en la convocatoria Fondecyt Regular 2026, titulado “Functional Materials for SOEC-Based Water Electrolysis and Ammonia-Fueled Reversible Solid Oxide Cells”, el cual busca desarrollar materiales avanzados para mejorar el funcionamiento de celdas de óxido sólido. Estas permiten tanto generar electricidad como producir hidrógeno de manera más eficiente. Durante la conversación, explicó que “estas celdas tienen la capacidad de operar en dos modos: generando electricidad o produciendo hidrógeno, según las condiciones de uso. En este contexto, se investigará su desempeño al utilizar amoníaco como combustible directo para la generación de electricidad, comparándolo con el uso convencional de hidrógeno. Se evaluarán parámetros clave como la potencia generada, la eficiencia del proceso y la estabilidad del sistema a lo largo del tiempo”. El proyecto también aborda los desafíos asociados al hidrógeno, especialmente en almacenamiento y transporte. En ese sentido, la Dra. Troncoso destacó que el amoníaco surge como una alternativa estratégica debido a su mayor densidad energética y facilidad de manejo, además de su capacidad de descomponerse en hidrógeno en el lugar de uso. Entre los resultados esperados se encuentra el desarrollo de nuevos materiales para electrodos que mejoren el rendimiento de estas celdas, incluyendo el uso de nanopartículas metálicas y estructuras avanzadas como perovskitas y materiales de alta entropía, que permitirían una operación más estable y eficiente. La iniciativa cuenta con colaboración internacional de equipos de Chile, Argentina y España, incluyendo a especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, además de vínculos con el Instituto Milenio en Amoníaco Verde. De esta forma, el proyecto busca contribuir al desarrollo de soluciones energéticas más limpias y eficientes, acercando estas tecnologías a la ciudadanía y fortaleciendo el avance hacia una transición energética sostenible.
Una iniciativa que busca aportar al desarrollo de sistemas más eficientes para la producción y uso de hidrógeno como vector energético es la que adjudicó a través de la convocatoria Fondecyt Regular 2026, la Dra. Loreto Troncoso, académica del Instituto de Ingeniería Mecánica de la Universidad Austral de Chile. El proyecto se titula “Functional Materials for SOEC-Based Water Electrolysis and Ammonia-Fueled Reversible Solid Oxide Cells” y se enmarca en el área de Ingeniería y Ciencia de Materiales. El proyecto tiene como objetivo desarrollar y estudiar materiales avanzados que permitan producir energía e hidrógeno de manera más eficiente mediante dispositivos conocidos como celdas de óxido sólido. “Estas celdas tienen la capacidad de operar en dos modos: generando electricidad o produciendo hidrógeno, según las condiciones de uso. En este contexto, se investigará su desempeño al utilizar amoníaco como combustible directo para la generación de electricidad, comparándolo con el uso convencional de hidrógeno. Se evaluarán parámetros clave como la potencia generada, la eficiencia del proceso y la estabilidad del sistema a lo largo del tiempo” explica la académica. Aunque el hidrógeno es un combustible prometedor, presenta importantes desafíos asociados a su almacenamiento y transporte. En este contexto, la Dra. Troncoso añade que el uso directo de amoníaco surge como una solución estratégica, ya que posee una mayor densidad energética por volumen, es más fácil de almacenar y transportar, y puede descomponerse en hidrógeno directamente en el lugar de uso a altas temperaturas. De esta forma, el proyecto busca facilitar la implementación de tecnologías energéticas limpias, superando algunas de las principales limitaciones actuales del hidrógeno. Resultados esperados Entre los resultados esperados se encuentra el desarrollo de nuevos materiales para electrodos que permitan mejorar el desempeño de las celdas de óxido sólido tanto en la generación de electricidad como en la producción de hidrógeno. En particular, se investigará el uso de materiales modificados mediante infiltración o con nanopartículas metálicas en su superficie, que podrían presentar alta actividad catalítica y permitir un funcionamiento eficiente con amoníaco como combustible o como gas de apoyo. Además, se espera que el uso de electrodos simétricos basados en perovskitas y materiales de alta entropía contribuya a lograr una operación estable y eficiente en la electrólisis de vapor de agua, gracias a su buena estabilidad y capacidad de reacción. Colaboración nacional e internacional La investigación contará con la participación de equipos científicos de Chile, Argentina y España. Desde Argentina colaborará el equipo liderado por la Dra. Liliana Mogni de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Desde España participarán el Dr. José Antonio Alonso y la Dra. Ainara Aguadero del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid. Asimismo, el proyecto se vincula con el Instituto Milenio en Amoníaco Verde, a través de la Dra. Magdalena Walczak, quien aportará modelos computacionales avanzados para el análisis de los materiales. También participan como co-investigadoras la Dra. Carola Martínez de la Universidad de La Frontera y la Dra. Daniela Alburquenque de la Universidad Mayor. Fuente: diario.uach.cl
En el contexto de la LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), la biotecnóloga Bella Romero Ortega, tesista del Programa de Doctorado en Evolución y Ecología de la Universidad Austral de Chile (UACH), junto al Dr. Sigisfredo Garnica del Laboratorio de Micología de esa misma casa de estudios, participaron en su primera campaña en Antártica para estudiar la diversidad de hongos presentes en las islas Shetland del Sur. El trabajo forma parte del proyecto DT_16-25, financiado por el INACH a través de su Concurso de Apoyo a Tesis de Postgrado, titulado Estructura y funcionalidad ecológica de las comunidades de hongos en las islas Shetland del Sur: infiriendo procesos ecológicos subyacentes al ensamblaje de comunidades en un gradiente de escala espacial. Su objetivo principal es determinar los procesos ecológicos que definen la formación y la organización de las comunidades de hongos presentes en estas islas antárticas. Bella Romero explica que en ecología existen dos grandes tipos de procesos que explican cómo se estructuran las comunidades biológicas. Por un lado, están los procesos deterministas, asociados a factores ambientales como el pH del suelo, la temperatura o la humedad, así como a las interacciones entre las distintas especies. Por otro, se encuentran los procesos estocásticos, que ocurren de manera más aleatoria, como la dispersión de esporas por el viento o eventos de colonización y mortalidad que no dependen directamente de las condiciones del ambiente. Lo interesante es que estos procesos pueden tener distinta importancia, dependiendo de la escala espacial: pueden actuar de manera diferente a nivel local, entre islas o incluso entre continentes. Es importante estudiarlo porque los hongos representan uno de los grupos más diversos y abundantes en la Antártica, pero todavía conocemos muy poco sobre cómo se estructuran sus comunidades en este ecosistema extremo, señala la joven investigadora. En esa línea, el Dr. Garnica destaca la relevancia del estudio que están desarrollando: dado que aún existe un conocimiento limitado sobre la diversidad fúngica real del Continente Blanco, este trabajo busca generar un avance significativo en el área de la micología, tanto a nivel nacional como internacional, afirma. Durante la campaña, el equipo realizó muestreos de suelo y de sedimentos en las islas Decepción, Livingston y Rey Jorge, tanto en ambientes costeros marinos como en lacustres. En cada sitio se recolectaron muestras de diversos sustratos que posteriormente serán analizadas mediante técnicas moleculares y de cultivo, con el objetivo de identificar la diversidad de hongos presentes. Junto con la recolección de muestras, los investigadores registraron variables ambientales que permitirán evaluar la influencia de los factores deterministas frente a los procesos más aleatorios en la formación de estas comunidades. El trabajo en terreno resultó fundamental, ya que cada isla presenta condiciones ambientales particulares, lo que permitirá comparar cómo varían las comunidades fúngicas entre distintos contextos ecológicos. Primeros pasos en Antártica Para la estudiante de doctorado, esta fue su primera campaña en la Antártica, una experiencia que se extendió por cerca de 20 días de trabajo en terreno. Según relata, se trató de una instancia científica y humana profundamente enriquecedora, ya que permitió obtener muestras de sedimentos de alta relevancia ecológica a lo largo de gradientes ambientales críticos, fundamentales para estudiar los efectos del cambio climático en estos ecosistemas extremos. Fue mi primera vez trabajando en la Antártica y fue una experiencia profundamente impactante, tanto a nivel profesional como personal. Trabajar en un ambiente tan extremo implica adaptarse constantemente a las condiciones climáticas y logísticas, pero al mismo tiempo es un privilegio poder investigar en uno de los ecosistemas más prístinos del planeta. Me permitió comprender en terreno la magnitud de los procesos ecológicos que estudiamos en el laboratorio, comenta. Por su parte, el Dr. Garnica agradeció al INACH por facilitar el desarrollo de investigación micológica en ecosistemas extremos, así como al personal de la embarcación Karpuj y de la base científica Profesor Julio Escudero por su apoyo logístico en terreno. Finalmente, el equipo señala que esta investigación no solo fortalece la comprensión de la diversidad fúngica antártica, sino que también contribuye a posicionar la investigación nacional en un ámbito científico aún escasamente explorado. A futuro, buscan dar continuidad a esta línea de estudio en ecología de hongos antárticos, profundizando tanto en los procesos que estructuran sus comunidades como en su potencial biotecnológico. En ese contexto, Garnica evalúa postular a fondos concursables de mayor envergadura que permitan ampliar el alcance de la investigación hacia zonas aún más extremas y menos exploradas, particularmente en áreas cercanas a la península Antártica. El objetivo es consolidar una línea de trabajo a largo plazo que combine investigación ecológica de frontera con la prospección de compuestos y adaptaciones de interés biotecnológico. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
En su primera sesión anual, el Comité de Salud de Peces de Magallanes se reunió en Puerto Natales para analizar en conjunto el tema de la Caligidosis y compartir estrategias antiparasitarias, entre otros aspectos. En el encuentro, realizado el martes 6 de enero en el Hotel Costa Australis, participó como principal expositora la Prof. MSc. Sandra Marín, académica del Instituto de Acuicultura y Medio Ambiente de la Universidad Austral de Chile (UACh), quien compartió el resultado de interesantes investigaciones en torno a la situación de Caligus rogercresseyi en Chile, además de una exhaustiva revisión bibliográfica. La actividad, inserta en el Acuerdo de Colaboración entre la Asociación de Salmonicultores de Magallanes y MSD Salud Animal, fue liderada por Francisca Rojas, gerente del gremio acuícola, y Óscar Parra, gerente en Chile de la Unidad de Acuicultura de la compañía biofarmacéutica y de tecnología. La instancia con una alta participación de ejecutivos de las empresas salmonicultoras instaladas en la zona, junto a los profesionales de sus respectivas áreas de salud. RECOMENDACIONES Sandra Marín explicó que Magallanes tiene ventajas ambientales –principalmente temperatura y salinidad– que dificultan la reproducción y sobrevivencia del de Caligus rogercresseyi en relación con las otras regiones donde se desarrolla la salmonicultura. “Pero el piojo puede adaptarse con rapidez a cambios en su entorno, por lo que es importante que los productores monitoreen constantemente estas variables y el comportamiento del parásito”, declaró. Entre sus recomendaciones sugirió definir estrategias preventivas para el manejo de la Caligidosis, con el objetivo de mantener y asegurar la positiva situación sanitaria que caracteriza a la región, zona que ahora se ve desafiada por el aumento de la temperatura a raíz del cambio climático. “Como país hemos evolucionado mucho en la investigación de la Caligidosis y disponemos de amplia e interesante data. Reuniones como las de este comité son muy útiles, porque permiten entregar información de calidad a los productores y advertirles respecto de los focos en los que deben poner atención”, concluyó la experta. Tras la intervención de la profesora Marín, los profesionales y técnicos de las empresas salmonicultoras compartieron sus estrategias antiparasitarias, subrayando que el trabajo colaborativo y coordinado en barrios es clave para optimizar el control del parásito y reducir reinfestaciones. Finalmente, Francisca Rojas, gerente de la Asociación de Salmonicultoras de Magallanes, presentó una actualización del status y estado de avance de diversos e importantes proyectos que en el futuro regularán la actividad acuícola donde, junto con el gremio participan distintas instituciones públicas vinculadas al sector.