Los estudiantes de enseñanza media, Juan José Márquez Rojas y Adolfo Carrera Guzmán, ambos cursando 4° año medio en el Colegio Miguel de Cervantes, quienes lograron las mejores clasificaciones individuales entre los estudiantes puntarenenses en el TODE PUQ, torneo de debate más importante de la región, están representando a Magallanes en el TOPUCC, torneo abierto de debate que organiza la Sociedad de Debate de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La competencia convoca a estudiantes debatientes de todo el circuito hispanohablante, varios de los debatientes y jueces que viajaron a Santiago en el contexto del Mundial Escolar de la disciplina, MED Chile 25’, del pasado 13 a 19 de octubre, ampliaron su estadía hasta este fin de semana, por lo cual los puntarenenses se medirán con rivales de altísimo nivel. Los jóvenes viajan solamente con el apoyo de la Sociedad Austral de Debate; recibieron la invitación de una de las juezas del TODE PUQ, la estudiante de periodismo de la PUCC, Valeria Trujillo. El escaso margen de tiempo atentó contra la concreción de apoyos de instituciones públicas y empresas privadas; así como materializar una delegación aún mayor. Recordemos que el pasado año 2024 ocurrió lo mismo, cuando Ricardo Gómez Caro, juez invitado del TODE PUQ 24’, invitó a los estudiantes de la Universidad de Magallanes a participar del Torneo Nacional Universitario de Debate, oportunidad en que los jóvenes recurrieron a rifas y aportes de personas naturales. Nuevamente se recibe una invitación desde Santiago con poco tiempo para gestionar ayudas. ¿Por qué Juan José y Adolfo? Ambos jóvenes han demostrado talento y dedicación en los debates, desde el año pasado han participado en los debates de la Sociedad Austral (SAUD), en 2024 colaboraron en la preparación de los equipos que representaron a la región en el Torneo Nacional Universitario, lograron coronarse campeones de la Liga de Invierno, y llegar a las fases finales y entrar en el top de personas oradoras del TODE PUQ, en el 4° y 5° lugar respectivamente, son solo ejemplos de su trabajo y talento. Lo que motivó el patrocinio de la SAUD no es solo el talento, sino la solidaridad probada de ambos jóvenes. En distintas oportunidades, los polemistas hicieron equipo con estudiantes de establecimientos públicos, tanto en instancias de entrenamiento como formando equipo en competencias formales, por lo que -para la institución local- no solo envían a competir a una dupla probada, sino que apuestan por el aprendizaje y crecimiento de toda la comunidad debatiente de Magallanes. Esperemos que en el futuro también apueste por la juventudes debatientes la empresa privada y el mundo de la administración pública.
La Cineteca de la Universidad de Chile anuncia la restauración y estreno de un conjunto de obras del destacado documentalista Sergio Navarro, figura clave del video chileno de los años 80 y 90. Reconocido por su mirada crítica y acercamiento al mundo popular, es considerado uno de los realizadores más relevantes de una generación que exploró nuevas formas de representación audiovisual en tiempos de cambio político y social. Sergio Navarro se formó en la década de 1970 bajo la tutela de Raúl Ruiz, a quien dedicó posteriormente importantes estudios sobre su obra. Durante los años 80 residió en Canadá, donde desarrolló una filmografía profundamente personal centrada en la observación etnográfica y la exploración de la identidad social chilena. Su regreso a Chile marcó el inicio de una etapa creativa que hoy, gracias a este proceso de restauración, se revaloriza como parte esencial del acervo cultural y cinematográfico nacional. Fue un destacado académico, dirigiendo las carreras de cine en la extinta Universidad Arcis y luego en la Universidad de Valparaíso, desde donde publicó numerosos libros de teoría del cine. Tras su fallecimiento en 2021, su archivo personal fue depositado en la Cineteca de la Universidad de Chile, desde donde se emprendió un proceso de documentación y restauración de matrices originales de su obra, llevado a cabo en los laboratorios de la institución, recuperando materiales inéditos. “Tras el fallecimiento en 2021 de Sergio Navarro, pudimos conjuntamente con su familia generar el traspaso de su archivo audiovisual a una institución del Estado como es la Cineteca de la Universidad de Chile, con el objetivo de generar las condiciones profesionales de conservar y restaurar su obra. Esto había sido un tema abordado con el mismo cineasta, ya que veníamos trabajando con él y en 2019 habíamos incluso buscado recursos, por lo que los mecanismos de acción estaban delineados”, explica Luis Horta Canales, profesor de la Facultad de Comunicación e Imagen y coordinador de la Cineteca de la Universidad de Chile. El académico detalla que el trabajo implicó una revisión exhaustiva de materiales originales: “Al trabajar con matrices en soporte video pudimos acceder a originales de cámara y master, cuya calidad de imagen era superior en relación a las versiones que se encontraban en circulación, incluso con algunas películas que han adquirido un rol ‘de culto’ para las nuevas generaciones como Caminito al cielo y Cuartito rosa, que hablan de las adolescencias en la periferia, un gran trabajo de indagación social. Esta etapa de documentación y gestión de colecciones arrojó la aparición de mucho material desconocido e inédito, materiales de cámara original como, por ejemplo, actividades culturales en las que aparece el grupo Los Prisioneros, de enorme relevancia”. El proceso de restauración —realizado plano a plano— permitió reconstruir el montaje desde los materiales originales. “Luego se realizaron correcciones de imagen y sonido, siempre respetando conservar las condiciones originales de cada obra. Esto se llevó a cabo en el laboratorio de la Cineteca de la Universidad de Chile, desde donde hemos aportado al resguardo de numerosas películas nacionales”, agrega Horta. Las películas serán estrenadas en el Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), que se llevará a cabo entre el 13 y el 19 de octubre, uno de los eventos cinematográficos más importantes del continente, dedicado a la difusión del cine de autor y las nuevas voces. En Santiago, el área de mediación de la Cineteca de la Universidad de Chile las estrenará durante noviembre en el Cine Club Sala Sazié, desarrollado conjuntamente con la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones en la Sala Isidora Zegers, instancia que recupera un lugar patrimonial del casco histórico de la capital. Entre las películas destaca el reestreno de El páramo del ciudadano (1999), documental basado en el libro superventas Chile Actual: Anatomía de un mito, del sociólogo Tomás Moulian, y que hasta ahora era prácticamente desconocido. Conformada por testimonios de diversas voces del pensamiento social, político, filosófico y cultural, revisita las transformaciones del país en los años 90 y hasta el cambio de siglo, proponiendo una mirada crítica cuyo alcance repercute hasta nuestros días. Entre su filmografía también se encuentran versiones definitivas de Caminito al cielo (1989) y Cuartito rosa (1991), dos obras influyentes que retratan la periferia urbana desde el punto de vista de las fragilidades sociales. Junto con ello, se recuperaron materiales de cámara sin editar con registros inéditos de Los Prisioneros e Inti Illimani en las campañas por el plebiscito de 1988. “Creemos que Sergio Navarro es uno de los más importantes creadores del cine documental contemporáneo en Chile, y su obra reunida y puesta en acceso permitirá que nuevas generaciones aborden su impacto cultural, situándose en un lugar destacado en la historia de nuestro audiovisual. Su obra es elocuente por su coherencia, ya que vista en panorámica consigue hacer un retrato amplio de las clases trabajadoras, una especie de historia de las mentalidades desde una óptica de lo popular. Hoy no solamente se podrá acceder a estas películas, sino que también en una muy superior calidad de imagen y sonido respecto a lo que se contaba hasta la fecha, retribuyendo así el trabajo de Sergio Navarro mediante nuestro aporte a la conservación y promoción de ellas”, comenta Horta. La Cineteca de la Universidad de Chile es un programa de la Facultad de Comunicación e Imagen (FCEI) y, dentro de sus tareas, se encuentra la investigación, conservación, documentación, restauración y proyecciones educativas del patrimonio audiovisual chileno. Por su parte, el FICValdivia es un evento cinematográfico fundado en 1994 por la Universidad Austral de Chile y desarrollado por el Centro de Promoción Cinematográfico de Valdivia, que programa más de 200 películas, gran parte de ellas estrenos absolutos en Chile y Latinoamérica.
La distinción fue entregada por la Rectora Rosa Devés, quien destacó que la homenajeada “ha contado las historias de quienes fueron silenciados y ha dignificado las vidas de los oprimidos a través de la narración”. Isabel Allende, que se encuentra de visita en Chile, llegó hasta la Casa Central y dictó una conferencia magistral donde abordó su historia y las temáticas que invaden las tramas de sus libros. Consagrada como la escritora viva más leída de la literatura en español, Isabel Allende Llona llegó hasta la Casa Central este martes 23 de septiembre para recibir una Medalla Rectoral, reconocimiento que la Universidad de Chile le concedió por su extensa trayectoria y su aporte a la literatura. Sus 28 libros, traducidos a más de 40 idiomas, presentan historias profundamente latinoamericanas, donde la escritora aborda temáticas como la memoria nacional y la igualdad de género. La multitudinaria ceremonia se realizó en el Salón de Honor y fue presidida por la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés. En ella participaron la prorrectora Alejandra Mizala; el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Blanco; las ministras Macarena Lobos y Carolina Arredondo; la contralora universitaria, Magdalena Gandolfo; los vicerrectores Claudio Pastenes, Pilar Barba, José Correa y Josiane Bonnefoy; así como decanas y decanos, senadoras y senadores universitarios, miembros del Consejo de Evaluación, rectoras y rectores de otras universidades y miembros del cuerpo diplomático. En tiempos en que la libertad de expresión y la palabra auténtica conllevan cada vez más riesgos, a la vez que paradójicamente la tecnología nos ofrece más canales de comunicación que nunca, el hablar y contar libre de Isabel Allende, acompañado de una humanidad inagotable, es lo que hoy queremos relevar especialmente, afirmó la Rectora Devés para abrir la ceremonia. Su escritura, donde las mujeres nunca dejamos de ser protagonistas y donde la imaginación y la creatividad vuelven trascendente lo cotidiano, es un antídoto frente a la tentación de guardar silencio para evitar posibles agravios. Con humor, ternura y una mirada crítica, sus libros son ejemplo de expresión valiente, agregó. La Rectora Devés destacó cómo la obra de Allende coincide con la misión que se propuso la U. de Chile con motivo de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado: profundizar la educación en y para los Derechos Humanos y la democracia. Isabel Allende nos muestra un camino, porque ha sabido ponerse en el lugar de otros y, especialmente, de otras. Ha contado las historias de quienes fueron silenciados y ha dignificado las vidas de los oprimidos a través de la narración. Dar voz y ofrecer un lugar, eso es lo que su literatura hace con fuerza y belleza. Esa es también la responsabilidad de la Universidad de Chile como universidad pública, apuntó. “Agradezco de todo corazón esta medalla inesperada que me honra y me alegra”, afirmó por su parte la escritora, quien anunció que usaría sus palabras para “responder a un par de preguntas que me hacen a menudo: por qué escribo y por qué sigo escribiendo a mi edad”. “Son preguntas estrafalarias, porque si yo fuera panadera, a nadie le importaría por qué hago pan, ni tampoco me preguntarían por qué sigo amasando. ¿Por qué escribo? Porque si no escribo, se me seca el alma y me muero. Porque la materia prima es infinita y gratis: el aire está lleno de historias. Cada persona tiene una vida que yo quiero conocer y contar. Y porque nada me da más placer que hilvanar palabras ”, dijo. La escritora fue presentada por la directora del Departamento de Literatura de la U. de Chile, Carolina Brncic, quien destacó que “el conjunto de su obra se ha convertido en expresión de las desigualdades sociales de nuestro continente, de las atrocidades cometidas por las dictaduras del Cono Sur y del drama del exilio, utilizando los recursos que la crítica ha considerado propios de la nueva novela histórica, la ficcionalización y ampliación de la historia, el registro de identidades marginalizadas y de la vida íntima de los sujetos históricos”. “ A través de cartas, crónicas y diarios, Isabel Allende reconstruye la historia de una estirpe o la vida de un personaje, instalando para ello la subjetivación de la perspectiva individual, casi siempre de mujeres, recuperando memorias de personajes no siempre nombrados ni relevados por la historiografía ”, señaló. En sus palabras, la profesora Brncic expresó que “las ficciones de Isabel Allende beben de lo real y se abren al desborde de la imaginación. En sus narraciones expone las experiencias y luchas de sus protagonistas por conquistar y ejercer su autonomía, resquebrajando los moldes sociales y los contextos opresivos entre los que usualmente se encuentran”. Escribir para vivir, vivir para escribir y escribir hasta el final La carrera de Isabel Allende comenzó de la mano de su trabajo periodístico en la Revista Paula, donde publicó por años la columna “Civilice a su troglodita”, en la que abordaba de forma pionera temas relativos al feminismo y la igualdad de género. Su primer libro, La Casa de los Espíritus, fue publicado en 1982 y desde entonces empezó una exitosa carrera como escritora de ficción y de no ficción. Hoy, Isabel Allende se ha convertido en una de las escritoras más exitosas a nivel global. Entre los reconocimientos que ha recibido destacan el Premio Nacional de Literatura 2010 y la Medalla Presidencial de la Libertad, la distinción civil más importante de EE.UU., que le otorgó el entonces Presidente Barack Obama en 2014. En 2018 recibió la Medalla de Honor del National Book Award (un símil al Premio Nacional de Literatura de EE.UU.), específicamente por su contribución al mundo de las letras estadounidenses. Tras recibir la distinción este martes, la escritora dictó una conferencia magistral en la que abordó los temas que trata en su literatura: el por qué de la escritura, el feminismo y la equidad, la identidad local y la memoria, tanto la mágica como la nacional. En sus palabras, la escritora recordó sus inicios escribiendo en Paula, donde a veces dudaban de la veracidad de sus artículos y donde descubrió el poder de la palabra.Aprendí que la escritura no es un fin en sí mismo, es un medio de comunicación y nunca lo he olvidado. No escribo para mí, escribo para mis lectores, contó. El ambiente en la revista era delicioso. Informar, desafiar los prejuicios, cambiar la cultura machista, mostrar la realidad de Chile y cómo nos divertíamos. Los planes para el futuro que tenía se desbarataron en 24 horas el 11 de septiembre de 1973, rememoró. Sin embargo, Isabel Allende aseguró que no se queja. Me ha tocado un destino digno de novela. En general, la vida tiene algunos momentos luminosos y otros muy oscuros, pero el tiempo entre medio es gris y no deja huella. A mí me ha ocurrido mucho de bueno y de malo, éxito inesperado y amor siempre. También muertes, pérdidas, separaciones y lágrimas, desorden y confusión (...) He tenido que comenzar de cero más de una vez y en cada ocasión he ajustado mi historia. Me presento, me explico y un nuevo yo surge. El hecho de escoger cómo voy a contar mi vida, qué voy a destacar y qué voy a omitir es una forma de ficción, afirmó. También repasó la elaboración de La Casa de los Espíritus, que nació inicialmente como una carta para su abuelo que estaba muriendo en Santiago. “Quería decirle que recordaba todas las anécdotas que me había contado y que no serían olvidadas después de su muerte. La carta fue creciendo, le salieron tentáculos. Se convirtió en una criatura glotona, voraz, que iba devorando todo a su paso. Ya no parecía una carta, era otra cosa. Mi abuelo no alcanzaría a recibirla, pero eso, lejos de disuadirme, me dio alas. Podía escribir lo que quisiera sin temor a ofenderlo. No alcancé a asustarme ante la magnitud de lo que estaba haciendo. Una página tras otra, la historia se fue perfilando, sin un plan, sin nada. Escribía en la cocina, de noche, con la seguridad y la confianza del ignorante, sin tener idea de lo que en verdad estaba haciendo. Nunca más he vuelto a tener esa sensación de absoluta libertad. Un año más tarde, tenía más de 500 páginas en el mesón de la cocina. Era mi primera novela ”, contó. Para escribir sus libros, la escritora estudia cuidadosamente el contexto histórico en el que se desarrollará la trama y dice que ese ejercicio de estudiar el pasado le ha permitido ver el presente con cierta perspectiva e imaginar el futuro. A veces parece que la humanidad retrocede. Este es uno de esos momentos. Es tanta la injusticia, la crueldad y la estupidez, que perdemos la esperanza. Pero no es cierto que andamos en círculos, como perro pillándose la cola. Andamos en espirales. En cada vuelta aprendemos algo. Todo cambia, todo es temporal, y el gran arco de la historia es hacia más progreso, más conocimiento, más inclusión. La humanidad evoluciona, pero lo hace a tiritones, afirmó. Para responder a la pregunta de hasta cuándo seguirá escribiendo, Allende aseguró que mientras tenga memoria y capacidad de atención. Todavía puedo retener en la cabeza 360 páginas de la novela en proceso y recordar exactamente en cuál de esas páginas está la frase que busco. Todavía puedo estudiar una montaña de documentos para investigar un tema sin más ayuda que café retinto. Al cabo de casi medio siglo escribiendo, he aprendido algo sobre mí misma, porque cada libro es un ejercicio de introspección: todavía siento curiosidad por el resto de mi viaje en esta vida. No he concluido la exploración de la memoria y del alma, relató, y compartió que actualmente se encuentra trabajando en un nuevo libro de memorias que repasará la década más reciente de su vida. Mediante el mágico proceso de escribir esta memoria, pretendo transformar la desilusión de un divorcio en aventura y el acecho tenaz de la vejez en liberación. ¿No es esa la alquimia de la literatura, como dijo William Gass? Transmutar los acontecimientos banales y los dolores inevitables en verdad poética, mediante el paciente proceso de contarlos. Con un soplo de la imaginación y un arabesco de la pluma, o unos toques en el teclado, pretendo revitalizar mis recuerdos y dar chispa y brillo a la lucha cotidiana. Escribir para vivir, vivir para escribir y escribir hasta el final, cerró. Isabel Allende, radicada en Estados Unidos desde 1988, volvió a Chile luego de seis años de ausencia. Como parte de la agenda de su visita, la escritora presentará mañana su novela más reciente, “Mi nombre es Emilia del Valle”, en el Teatro Oriente de Providencia, un evento gratuito para el cual se agotaron todas las entradas disponibles en menos de un minuto.
Los estudiantes de enseñanza media, Juan José Márquez Rojas y Adolfo Carrera Guzmán, ambos cursando 4° año medio en el Colegio Miguel de Cervantes, quienes lograron las mejores clasificaciones individuales entre los estudiantes puntarenenses en el TODE PUQ, torneo de debate más importante de la región, están representando a Magallanes en el TOPUCC, torneo abierto de debate que organiza la Sociedad de Debate de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La competencia convoca a estudiantes debatientes de todo el circuito hispanohablante, varios de los debatientes y jueces que viajaron a Santiago en el contexto del Mundial Escolar de la disciplina, MED Chile 25’, del pasado 13 a 19 de octubre, ampliaron su estadía hasta este fin de semana, por lo cual los puntarenenses se medirán con rivales de altísimo nivel. Los jóvenes viajan solamente con el apoyo de la Sociedad Austral de Debate; recibieron la invitación de una de las juezas del TODE PUQ, la estudiante de periodismo de la PUCC, Valeria Trujillo. El escaso margen de tiempo atentó contra la concreción de apoyos de instituciones públicas y empresas privadas; así como materializar una delegación aún mayor. Recordemos que el pasado año 2024 ocurrió lo mismo, cuando Ricardo Gómez Caro, juez invitado del TODE PUQ 24’, invitó a los estudiantes de la Universidad de Magallanes a participar del Torneo Nacional Universitario de Debate, oportunidad en que los jóvenes recurrieron a rifas y aportes de personas naturales. Nuevamente se recibe una invitación desde Santiago con poco tiempo para gestionar ayudas. ¿Por qué Juan José y Adolfo? Ambos jóvenes han demostrado talento y dedicación en los debates, desde el año pasado han participado en los debates de la Sociedad Austral (SAUD), en 2024 colaboraron en la preparación de los equipos que representaron a la región en el Torneo Nacional Universitario, lograron coronarse campeones de la Liga de Invierno, y llegar a las fases finales y entrar en el top de personas oradoras del TODE PUQ, en el 4° y 5° lugar respectivamente, son solo ejemplos de su trabajo y talento. Lo que motivó el patrocinio de la SAUD no es solo el talento, sino la solidaridad probada de ambos jóvenes. En distintas oportunidades, los polemistas hicieron equipo con estudiantes de establecimientos públicos, tanto en instancias de entrenamiento como formando equipo en competencias formales, por lo que -para la institución local- no solo envían a competir a una dupla probada, sino que apuestan por el aprendizaje y crecimiento de toda la comunidad debatiente de Magallanes. Esperemos que en el futuro también apueste por la juventudes debatientes la empresa privada y el mundo de la administración pública.
La Cineteca de la Universidad de Chile anuncia la restauración y estreno de un conjunto de obras del destacado documentalista Sergio Navarro, figura clave del video chileno de los años 80 y 90. Reconocido por su mirada crítica y acercamiento al mundo popular, es considerado uno de los realizadores más relevantes de una generación que exploró nuevas formas de representación audiovisual en tiempos de cambio político y social. Sergio Navarro se formó en la década de 1970 bajo la tutela de Raúl Ruiz, a quien dedicó posteriormente importantes estudios sobre su obra. Durante los años 80 residió en Canadá, donde desarrolló una filmografía profundamente personal centrada en la observación etnográfica y la exploración de la identidad social chilena. Su regreso a Chile marcó el inicio de una etapa creativa que hoy, gracias a este proceso de restauración, se revaloriza como parte esencial del acervo cultural y cinematográfico nacional. Fue un destacado académico, dirigiendo las carreras de cine en la extinta Universidad Arcis y luego en la Universidad de Valparaíso, desde donde publicó numerosos libros de teoría del cine. Tras su fallecimiento en 2021, su archivo personal fue depositado en la Cineteca de la Universidad de Chile, desde donde se emprendió un proceso de documentación y restauración de matrices originales de su obra, llevado a cabo en los laboratorios de la institución, recuperando materiales inéditos. “Tras el fallecimiento en 2021 de Sergio Navarro, pudimos conjuntamente con su familia generar el traspaso de su archivo audiovisual a una institución del Estado como es la Cineteca de la Universidad de Chile, con el objetivo de generar las condiciones profesionales de conservar y restaurar su obra. Esto había sido un tema abordado con el mismo cineasta, ya que veníamos trabajando con él y en 2019 habíamos incluso buscado recursos, por lo que los mecanismos de acción estaban delineados”, explica Luis Horta Canales, profesor de la Facultad de Comunicación e Imagen y coordinador de la Cineteca de la Universidad de Chile. El académico detalla que el trabajo implicó una revisión exhaustiva de materiales originales: “Al trabajar con matrices en soporte video pudimos acceder a originales de cámara y master, cuya calidad de imagen era superior en relación a las versiones que se encontraban en circulación, incluso con algunas películas que han adquirido un rol ‘de culto’ para las nuevas generaciones como Caminito al cielo y Cuartito rosa, que hablan de las adolescencias en la periferia, un gran trabajo de indagación social. Esta etapa de documentación y gestión de colecciones arrojó la aparición de mucho material desconocido e inédito, materiales de cámara original como, por ejemplo, actividades culturales en las que aparece el grupo Los Prisioneros, de enorme relevancia”. El proceso de restauración —realizado plano a plano— permitió reconstruir el montaje desde los materiales originales. “Luego se realizaron correcciones de imagen y sonido, siempre respetando conservar las condiciones originales de cada obra. Esto se llevó a cabo en el laboratorio de la Cineteca de la Universidad de Chile, desde donde hemos aportado al resguardo de numerosas películas nacionales”, agrega Horta. Las películas serán estrenadas en el Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), que se llevará a cabo entre el 13 y el 19 de octubre, uno de los eventos cinematográficos más importantes del continente, dedicado a la difusión del cine de autor y las nuevas voces. En Santiago, el área de mediación de la Cineteca de la Universidad de Chile las estrenará durante noviembre en el Cine Club Sala Sazié, desarrollado conjuntamente con la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones en la Sala Isidora Zegers, instancia que recupera un lugar patrimonial del casco histórico de la capital. Entre las películas destaca el reestreno de El páramo del ciudadano (1999), documental basado en el libro superventas Chile Actual: Anatomía de un mito, del sociólogo Tomás Moulian, y que hasta ahora era prácticamente desconocido. Conformada por testimonios de diversas voces del pensamiento social, político, filosófico y cultural, revisita las transformaciones del país en los años 90 y hasta el cambio de siglo, proponiendo una mirada crítica cuyo alcance repercute hasta nuestros días. Entre su filmografía también se encuentran versiones definitivas de Caminito al cielo (1989) y Cuartito rosa (1991), dos obras influyentes que retratan la periferia urbana desde el punto de vista de las fragilidades sociales. Junto con ello, se recuperaron materiales de cámara sin editar con registros inéditos de Los Prisioneros e Inti Illimani en las campañas por el plebiscito de 1988. “Creemos que Sergio Navarro es uno de los más importantes creadores del cine documental contemporáneo en Chile, y su obra reunida y puesta en acceso permitirá que nuevas generaciones aborden su impacto cultural, situándose en un lugar destacado en la historia de nuestro audiovisual. Su obra es elocuente por su coherencia, ya que vista en panorámica consigue hacer un retrato amplio de las clases trabajadoras, una especie de historia de las mentalidades desde una óptica de lo popular. Hoy no solamente se podrá acceder a estas películas, sino que también en una muy superior calidad de imagen y sonido respecto a lo que se contaba hasta la fecha, retribuyendo así el trabajo de Sergio Navarro mediante nuestro aporte a la conservación y promoción de ellas”, comenta Horta. La Cineteca de la Universidad de Chile es un programa de la Facultad de Comunicación e Imagen (FCEI) y, dentro de sus tareas, se encuentra la investigación, conservación, documentación, restauración y proyecciones educativas del patrimonio audiovisual chileno. Por su parte, el FICValdivia es un evento cinematográfico fundado en 1994 por la Universidad Austral de Chile y desarrollado por el Centro de Promoción Cinematográfico de Valdivia, que programa más de 200 películas, gran parte de ellas estrenos absolutos en Chile y Latinoamérica.
La distinción fue entregada por la Rectora Rosa Devés, quien destacó que la homenajeada “ha contado las historias de quienes fueron silenciados y ha dignificado las vidas de los oprimidos a través de la narración”. Isabel Allende, que se encuentra de visita en Chile, llegó hasta la Casa Central y dictó una conferencia magistral donde abordó su historia y las temáticas que invaden las tramas de sus libros. Consagrada como la escritora viva más leída de la literatura en español, Isabel Allende Llona llegó hasta la Casa Central este martes 23 de septiembre para recibir una Medalla Rectoral, reconocimiento que la Universidad de Chile le concedió por su extensa trayectoria y su aporte a la literatura. Sus 28 libros, traducidos a más de 40 idiomas, presentan historias profundamente latinoamericanas, donde la escritora aborda temáticas como la memoria nacional y la igualdad de género. La multitudinaria ceremonia se realizó en el Salón de Honor y fue presidida por la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés. En ella participaron la prorrectora Alejandra Mizala; el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Blanco; las ministras Macarena Lobos y Carolina Arredondo; la contralora universitaria, Magdalena Gandolfo; los vicerrectores Claudio Pastenes, Pilar Barba, José Correa y Josiane Bonnefoy; así como decanas y decanos, senadoras y senadores universitarios, miembros del Consejo de Evaluación, rectoras y rectores de otras universidades y miembros del cuerpo diplomático. En tiempos en que la libertad de expresión y la palabra auténtica conllevan cada vez más riesgos, a la vez que paradójicamente la tecnología nos ofrece más canales de comunicación que nunca, el hablar y contar libre de Isabel Allende, acompañado de una humanidad inagotable, es lo que hoy queremos relevar especialmente, afirmó la Rectora Devés para abrir la ceremonia. Su escritura, donde las mujeres nunca dejamos de ser protagonistas y donde la imaginación y la creatividad vuelven trascendente lo cotidiano, es un antídoto frente a la tentación de guardar silencio para evitar posibles agravios. Con humor, ternura y una mirada crítica, sus libros son ejemplo de expresión valiente, agregó. La Rectora Devés destacó cómo la obra de Allende coincide con la misión que se propuso la U. de Chile con motivo de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado: profundizar la educación en y para los Derechos Humanos y la democracia. Isabel Allende nos muestra un camino, porque ha sabido ponerse en el lugar de otros y, especialmente, de otras. Ha contado las historias de quienes fueron silenciados y ha dignificado las vidas de los oprimidos a través de la narración. Dar voz y ofrecer un lugar, eso es lo que su literatura hace con fuerza y belleza. Esa es también la responsabilidad de la Universidad de Chile como universidad pública, apuntó. “Agradezco de todo corazón esta medalla inesperada que me honra y me alegra”, afirmó por su parte la escritora, quien anunció que usaría sus palabras para “responder a un par de preguntas que me hacen a menudo: por qué escribo y por qué sigo escribiendo a mi edad”. “Son preguntas estrafalarias, porque si yo fuera panadera, a nadie le importaría por qué hago pan, ni tampoco me preguntarían por qué sigo amasando. ¿Por qué escribo? Porque si no escribo, se me seca el alma y me muero. Porque la materia prima es infinita y gratis: el aire está lleno de historias. Cada persona tiene una vida que yo quiero conocer y contar. Y porque nada me da más placer que hilvanar palabras ”, dijo. La escritora fue presentada por la directora del Departamento de Literatura de la U. de Chile, Carolina Brncic, quien destacó que “el conjunto de su obra se ha convertido en expresión de las desigualdades sociales de nuestro continente, de las atrocidades cometidas por las dictaduras del Cono Sur y del drama del exilio, utilizando los recursos que la crítica ha considerado propios de la nueva novela histórica, la ficcionalización y ampliación de la historia, el registro de identidades marginalizadas y de la vida íntima de los sujetos históricos”. “ A través de cartas, crónicas y diarios, Isabel Allende reconstruye la historia de una estirpe o la vida de un personaje, instalando para ello la subjetivación de la perspectiva individual, casi siempre de mujeres, recuperando memorias de personajes no siempre nombrados ni relevados por la historiografía ”, señaló. En sus palabras, la profesora Brncic expresó que “las ficciones de Isabel Allende beben de lo real y se abren al desborde de la imaginación. En sus narraciones expone las experiencias y luchas de sus protagonistas por conquistar y ejercer su autonomía, resquebrajando los moldes sociales y los contextos opresivos entre los que usualmente se encuentran”. Escribir para vivir, vivir para escribir y escribir hasta el final La carrera de Isabel Allende comenzó de la mano de su trabajo periodístico en la Revista Paula, donde publicó por años la columna “Civilice a su troglodita”, en la que abordaba de forma pionera temas relativos al feminismo y la igualdad de género. Su primer libro, La Casa de los Espíritus, fue publicado en 1982 y desde entonces empezó una exitosa carrera como escritora de ficción y de no ficción. Hoy, Isabel Allende se ha convertido en una de las escritoras más exitosas a nivel global. Entre los reconocimientos que ha recibido destacan el Premio Nacional de Literatura 2010 y la Medalla Presidencial de la Libertad, la distinción civil más importante de EE.UU., que le otorgó el entonces Presidente Barack Obama en 2014. En 2018 recibió la Medalla de Honor del National Book Award (un símil al Premio Nacional de Literatura de EE.UU.), específicamente por su contribución al mundo de las letras estadounidenses. Tras recibir la distinción este martes, la escritora dictó una conferencia magistral en la que abordó los temas que trata en su literatura: el por qué de la escritura, el feminismo y la equidad, la identidad local y la memoria, tanto la mágica como la nacional. En sus palabras, la escritora recordó sus inicios escribiendo en Paula, donde a veces dudaban de la veracidad de sus artículos y donde descubrió el poder de la palabra.Aprendí que la escritura no es un fin en sí mismo, es un medio de comunicación y nunca lo he olvidado. No escribo para mí, escribo para mis lectores, contó. El ambiente en la revista era delicioso. Informar, desafiar los prejuicios, cambiar la cultura machista, mostrar la realidad de Chile y cómo nos divertíamos. Los planes para el futuro que tenía se desbarataron en 24 horas el 11 de septiembre de 1973, rememoró. Sin embargo, Isabel Allende aseguró que no se queja. Me ha tocado un destino digno de novela. En general, la vida tiene algunos momentos luminosos y otros muy oscuros, pero el tiempo entre medio es gris y no deja huella. A mí me ha ocurrido mucho de bueno y de malo, éxito inesperado y amor siempre. También muertes, pérdidas, separaciones y lágrimas, desorden y confusión (...) He tenido que comenzar de cero más de una vez y en cada ocasión he ajustado mi historia. Me presento, me explico y un nuevo yo surge. El hecho de escoger cómo voy a contar mi vida, qué voy a destacar y qué voy a omitir es una forma de ficción, afirmó. También repasó la elaboración de La Casa de los Espíritus, que nació inicialmente como una carta para su abuelo que estaba muriendo en Santiago. “Quería decirle que recordaba todas las anécdotas que me había contado y que no serían olvidadas después de su muerte. La carta fue creciendo, le salieron tentáculos. Se convirtió en una criatura glotona, voraz, que iba devorando todo a su paso. Ya no parecía una carta, era otra cosa. Mi abuelo no alcanzaría a recibirla, pero eso, lejos de disuadirme, me dio alas. Podía escribir lo que quisiera sin temor a ofenderlo. No alcancé a asustarme ante la magnitud de lo que estaba haciendo. Una página tras otra, la historia se fue perfilando, sin un plan, sin nada. Escribía en la cocina, de noche, con la seguridad y la confianza del ignorante, sin tener idea de lo que en verdad estaba haciendo. Nunca más he vuelto a tener esa sensación de absoluta libertad. Un año más tarde, tenía más de 500 páginas en el mesón de la cocina. Era mi primera novela ”, contó. Para escribir sus libros, la escritora estudia cuidadosamente el contexto histórico en el que se desarrollará la trama y dice que ese ejercicio de estudiar el pasado le ha permitido ver el presente con cierta perspectiva e imaginar el futuro. A veces parece que la humanidad retrocede. Este es uno de esos momentos. Es tanta la injusticia, la crueldad y la estupidez, que perdemos la esperanza. Pero no es cierto que andamos en círculos, como perro pillándose la cola. Andamos en espirales. En cada vuelta aprendemos algo. Todo cambia, todo es temporal, y el gran arco de la historia es hacia más progreso, más conocimiento, más inclusión. La humanidad evoluciona, pero lo hace a tiritones, afirmó. Para responder a la pregunta de hasta cuándo seguirá escribiendo, Allende aseguró que mientras tenga memoria y capacidad de atención. Todavía puedo retener en la cabeza 360 páginas de la novela en proceso y recordar exactamente en cuál de esas páginas está la frase que busco. Todavía puedo estudiar una montaña de documentos para investigar un tema sin más ayuda que café retinto. Al cabo de casi medio siglo escribiendo, he aprendido algo sobre mí misma, porque cada libro es un ejercicio de introspección: todavía siento curiosidad por el resto de mi viaje en esta vida. No he concluido la exploración de la memoria y del alma, relató, y compartió que actualmente se encuentra trabajando en un nuevo libro de memorias que repasará la década más reciente de su vida. Mediante el mágico proceso de escribir esta memoria, pretendo transformar la desilusión de un divorcio en aventura y el acecho tenaz de la vejez en liberación. ¿No es esa la alquimia de la literatura, como dijo William Gass? Transmutar los acontecimientos banales y los dolores inevitables en verdad poética, mediante el paciente proceso de contarlos. Con un soplo de la imaginación y un arabesco de la pluma, o unos toques en el teclado, pretendo revitalizar mis recuerdos y dar chispa y brillo a la lucha cotidiana. Escribir para vivir, vivir para escribir y escribir hasta el final, cerró. Isabel Allende, radicada en Estados Unidos desde 1988, volvió a Chile luego de seis años de ausencia. Como parte de la agenda de su visita, la escritora presentará mañana su novela más reciente, “Mi nombre es Emilia del Valle”, en el Teatro Oriente de Providencia, un evento gratuito para el cual se agotaron todas las entradas disponibles en menos de un minuto.