La Corporación Municipal de Punta Arenas, a través de su Área de Salud, entregó un llamado a la tranquilidad a la comunidad respecto al funcionamiento de las urgencias de Atención Primaria de Salud (APS) en la comuna. Así lo señaló Víctor Fuentes, jefe del área, quien precisó que todos los dispositivos se encuentran operativos, con la única excepción del SAPU 18 de Septiembre, el cual permanece cerrado de manera temporal. El SAR Damianovic está funcionando las 24 horas, con dotación reforzada, y los SAPU Mateo Bencur y Carlos Ibáñez operan de forma normal desde las 17:00 hasta las 00:00 horas, y los fines de semana desde las 10:00 hasta las 20:00 horas, explicó Fuentes. Respecto a la reapertura del SAPU 18 de Septiembre, el profesional indicó que esta depende directamente de la llegada de recursos ministeriales. Estamos a la espera de los fondos. Una vez que estos lleguen, el dispositivo se puede activar de forma inmediata. Actualmente, la corporación está realizando un esfuerzo importante con recursos propios para mantener operativos los otros dispositivos y servicios, señaló. En cuanto a la demanda asistencial, Fuentes destacó que los flujos de atención se mantienen similares a los del año pasado. Estamos atendiendo entre 29 y 40 personas diarias por SAPU, y en el caso del SAR Damianovic, al ser de 24 horas, registra entre 120 y 130 pacientes diarios, detalló. Finalmente, reiteró que el cierre del Sapu 18 de Septiembre es solo temporal y que el CESFAM 18 de Septiembre continúa funcionando con total normalidad, atendiendo de lunes a viernes entre las 08:00 y las 20:00 horas.
Chile ha logrado avances relevantes en la reducción de la pobreza cuando ha sido capaz de combinar crecimiento económico, empleo y políticas sociales bien diseñadas. Pero ese aprendizaje convive hoy con una realidad incómoda: mientras parte del país discute ritmos y modelos, existe un grupo de hogares para los cuales la espera ya no es una opción. Son los más pobres entre los pobres. La experiencia acumulada de las últimas décadas es clara. La superación sostenible de la pobreza depende, principalmente, de que los hogares puedan desarrollar capacidades y proyectos de vida con autonomía, y no en dependencia permanente del Estado. La evidencia es consistente: cuando la economía crece, se crean mejores empleos; cuando hay mejores empleos, aumentan los ingresos y la posibilidad real de resolver necesidades. Por el contrario, cuando el crecimiento se debilita y las políticas sociales se dispersan, la reducción de la pobreza se vuelve más lenta y frágil, incluso en contextos de mayor gasto social. Eso es precisamente lo que hoy observamos: una expansión significativa del gasto, acompañada de programas mal evaluados, incentivos desalineados e inercias institucionales que no siempre corrigen las deficiencias detectadas. El resultado es una política social que muchas veces administra la urgencia, pero no cambia trayectorias de vida. Dicho esto, conviene ser claros: las capacidades no aparecen por sí solas ni se distribuyen de manera equitativa. En contextos de vulnerabilidad extrema, rara vez se sostienen sin apoyo. Para quienes viven en pobreza severa, la autonomía no es un punto de partida, sino un objetivo lejano. Por eso, las políticas sociales han sido —y siguen siendo— fundamentales para complementar ingresos y crear condiciones mínimas de desarrollo. Plantear una dicotomía entre autonomía y apoyo estatal empobrece el debate y desconoce la realidad de los hogares más excluidos. Algo similar ocurre con la discusión entre focalización y universalización. La democracia se sostiene en el reconocimiento de derechos para todos, pero también en la obligación ética y política de priorizar a quienes más lo necesitan. La experiencia chilena muestra que avanzar en diagnósticos objetivos y en asignación de recursos basada en evidencia permitió corregir inequidades profundas y hacer más eficaces las políticas sociales. Hoy enfrentamos, además, una realidad más dura. Existen hogares que viven simultáneamente pobreza por ingresos y pobreza multidimensional, donde ya ni siquiera está presente la expectativa de salir adelante. A eso lo hemos llamado pobreza severa. Para ellos, las transferencias monetarias son necesarias, pero claramente insuficientes. Se requieren políticas públicas integradas que combinen apoyo de ingresos con servicios sociales, cuidados, educación, salud, vivienda y entornos que hagan posible sostener trayectorias de vida reales. Reducir la pobreza exige un enfoque complementario: crecimiento y empleo; transferencias focalizadas; políticas sanitarias y educativas de alto impacto; y programas que fortalezcan capacidades, sin perder el principio orientador de priorizar a quienes están en peor situación. Medir bien no es un tecnicismo: es la condición para no equivocarnos de urgencia. Si existe una emergencia permanente en Chile, no es solo la que aparece en los ciclos electorales, sino la que viven a diario quienes no tienen nada que perder. Sacarlos de la pobreza severa no es un eslogan: es una tarea impostergable que exige evidencia, coherencia y la voluntad de corregir lo que no funciona.
Una labor poco conocida del ministerio de Bienes Nacionales es el rol que cumple en caso de una supuesta mortandad masiva de aves por influenza aviar. De esta manera, a lo largo del país, se aboca a proveer sitios para la construcción de fosas sanitarias destinadas al entierro de los animales infectados. Con este fin, el secretario regional de Bienes Nacionales, Sergio Reyes y una comitiva de funcionarios del Servicio Nacional de Pesca y del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, concurrieron hasta la localidad de Kon Aiken para evaluar la toma de decisiones en esta materia, ya que el acceso a la única fosa existente en la provincia es prácticamente imposible durante la época invernal. “Exploramos –expresó el seremi- las zonas fiscales más adecuadas para escavar una nueva fosa sanitaria siguiendo las condiciones exigidas por la autoridad de salud, ya que para nosotros otorgar seguridad a nuestra población es fundamental, así como también ayudar a la prevención de las posibles consecuencias de este tipo de contagios”. Santiago Astete, veterinario encargado de la Unidad de Conservación y Biodiversidad del Sernapesca, señaló que, si bien ya existe una fosa en Kon Aiken que cumple los estándares requeridos respecto a profundidad, largo y ancho “es casi imposible acceder a ella en época de invierno por lo que debemos ubicar un lugar diferente para cavar una nueva zanja y garantizar su uso permanente”. Agregó que en la fosa actual se han depositado las carcasas (esqueletos) de diversos animales infectados, entre ellos tres aves (pingüinos) y un lobo marino infectados enterrados bajo varias capas sucesivas para evitar que sean desenterrados por otros mamíferos. Cabe precisar que las fosas están a cargo del Servicio Agrícola y Ganadero y deben cumplir permanentemente con requisitos de ubicación y profundidad que no generen efectos adversos para sus colindantes, por lo que se establece una zona de resguardo perimetral y distancia de cañerías de agua o gas, de fosas sépticas y de pozos de agua. Cabe señalar que, en Chile, la influenza aviar tiene también efectos económicos y que se han reportado casos en Magallanes (incluso en territorio Antártico) por lo que el año pasado se llevó adelante la campaña comunicacional “No toques, reporta”, para evitar su propagación.
La Corporación Municipal de Punta Arenas, a través de su Área de Salud, entregó un llamado a la tranquilidad a la comunidad respecto al funcionamiento de las urgencias de Atención Primaria de Salud (APS) en la comuna. Así lo señaló Víctor Fuentes, jefe del área, quien precisó que todos los dispositivos se encuentran operativos, con la única excepción del SAPU 18 de Septiembre, el cual permanece cerrado de manera temporal. El SAR Damianovic está funcionando las 24 horas, con dotación reforzada, y los SAPU Mateo Bencur y Carlos Ibáñez operan de forma normal desde las 17:00 hasta las 00:00 horas, y los fines de semana desde las 10:00 hasta las 20:00 horas, explicó Fuentes. Respecto a la reapertura del SAPU 18 de Septiembre, el profesional indicó que esta depende directamente de la llegada de recursos ministeriales. Estamos a la espera de los fondos. Una vez que estos lleguen, el dispositivo se puede activar de forma inmediata. Actualmente, la corporación está realizando un esfuerzo importante con recursos propios para mantener operativos los otros dispositivos y servicios, señaló. En cuanto a la demanda asistencial, Fuentes destacó que los flujos de atención se mantienen similares a los del año pasado. Estamos atendiendo entre 29 y 40 personas diarias por SAPU, y en el caso del SAR Damianovic, al ser de 24 horas, registra entre 120 y 130 pacientes diarios, detalló. Finalmente, reiteró que el cierre del Sapu 18 de Septiembre es solo temporal y que el CESFAM 18 de Septiembre continúa funcionando con total normalidad, atendiendo de lunes a viernes entre las 08:00 y las 20:00 horas.
Chile ha logrado avances relevantes en la reducción de la pobreza cuando ha sido capaz de combinar crecimiento económico, empleo y políticas sociales bien diseñadas. Pero ese aprendizaje convive hoy con una realidad incómoda: mientras parte del país discute ritmos y modelos, existe un grupo de hogares para los cuales la espera ya no es una opción. Son los más pobres entre los pobres. La experiencia acumulada de las últimas décadas es clara. La superación sostenible de la pobreza depende, principalmente, de que los hogares puedan desarrollar capacidades y proyectos de vida con autonomía, y no en dependencia permanente del Estado. La evidencia es consistente: cuando la economía crece, se crean mejores empleos; cuando hay mejores empleos, aumentan los ingresos y la posibilidad real de resolver necesidades. Por el contrario, cuando el crecimiento se debilita y las políticas sociales se dispersan, la reducción de la pobreza se vuelve más lenta y frágil, incluso en contextos de mayor gasto social. Eso es precisamente lo que hoy observamos: una expansión significativa del gasto, acompañada de programas mal evaluados, incentivos desalineados e inercias institucionales que no siempre corrigen las deficiencias detectadas. El resultado es una política social que muchas veces administra la urgencia, pero no cambia trayectorias de vida. Dicho esto, conviene ser claros: las capacidades no aparecen por sí solas ni se distribuyen de manera equitativa. En contextos de vulnerabilidad extrema, rara vez se sostienen sin apoyo. Para quienes viven en pobreza severa, la autonomía no es un punto de partida, sino un objetivo lejano. Por eso, las políticas sociales han sido —y siguen siendo— fundamentales para complementar ingresos y crear condiciones mínimas de desarrollo. Plantear una dicotomía entre autonomía y apoyo estatal empobrece el debate y desconoce la realidad de los hogares más excluidos. Algo similar ocurre con la discusión entre focalización y universalización. La democracia se sostiene en el reconocimiento de derechos para todos, pero también en la obligación ética y política de priorizar a quienes más lo necesitan. La experiencia chilena muestra que avanzar en diagnósticos objetivos y en asignación de recursos basada en evidencia permitió corregir inequidades profundas y hacer más eficaces las políticas sociales. Hoy enfrentamos, además, una realidad más dura. Existen hogares que viven simultáneamente pobreza por ingresos y pobreza multidimensional, donde ya ni siquiera está presente la expectativa de salir adelante. A eso lo hemos llamado pobreza severa. Para ellos, las transferencias monetarias son necesarias, pero claramente insuficientes. Se requieren políticas públicas integradas que combinen apoyo de ingresos con servicios sociales, cuidados, educación, salud, vivienda y entornos que hagan posible sostener trayectorias de vida reales. Reducir la pobreza exige un enfoque complementario: crecimiento y empleo; transferencias focalizadas; políticas sanitarias y educativas de alto impacto; y programas que fortalezcan capacidades, sin perder el principio orientador de priorizar a quienes están en peor situación. Medir bien no es un tecnicismo: es la condición para no equivocarnos de urgencia. Si existe una emergencia permanente en Chile, no es solo la que aparece en los ciclos electorales, sino la que viven a diario quienes no tienen nada que perder. Sacarlos de la pobreza severa no es un eslogan: es una tarea impostergable que exige evidencia, coherencia y la voluntad de corregir lo que no funciona.
Una labor poco conocida del ministerio de Bienes Nacionales es el rol que cumple en caso de una supuesta mortandad masiva de aves por influenza aviar. De esta manera, a lo largo del país, se aboca a proveer sitios para la construcción de fosas sanitarias destinadas al entierro de los animales infectados. Con este fin, el secretario regional de Bienes Nacionales, Sergio Reyes y una comitiva de funcionarios del Servicio Nacional de Pesca y del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, concurrieron hasta la localidad de Kon Aiken para evaluar la toma de decisiones en esta materia, ya que el acceso a la única fosa existente en la provincia es prácticamente imposible durante la época invernal. “Exploramos –expresó el seremi- las zonas fiscales más adecuadas para escavar una nueva fosa sanitaria siguiendo las condiciones exigidas por la autoridad de salud, ya que para nosotros otorgar seguridad a nuestra población es fundamental, así como también ayudar a la prevención de las posibles consecuencias de este tipo de contagios”. Santiago Astete, veterinario encargado de la Unidad de Conservación y Biodiversidad del Sernapesca, señaló que, si bien ya existe una fosa en Kon Aiken que cumple los estándares requeridos respecto a profundidad, largo y ancho “es casi imposible acceder a ella en época de invierno por lo que debemos ubicar un lugar diferente para cavar una nueva zanja y garantizar su uso permanente”. Agregó que en la fosa actual se han depositado las carcasas (esqueletos) de diversos animales infectados, entre ellos tres aves (pingüinos) y un lobo marino infectados enterrados bajo varias capas sucesivas para evitar que sean desenterrados por otros mamíferos. Cabe precisar que las fosas están a cargo del Servicio Agrícola y Ganadero y deben cumplir permanentemente con requisitos de ubicación y profundidad que no generen efectos adversos para sus colindantes, por lo que se establece una zona de resguardo perimetral y distancia de cañerías de agua o gas, de fosas sépticas y de pozos de agua. Cabe señalar que, en Chile, la influenza aviar tiene también efectos económicos y que se han reportado casos en Magallanes (incluso en territorio Antártico) por lo que el año pasado se llevó adelante la campaña comunicacional “No toques, reporta”, para evitar su propagación.