Desde una de las entradas al Continente Blanco, isla Rey Jorge, y durante la Expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año realiza el Instituto Antártico Chileno (INACH), conversamos con la destacada investigadora antártica Dra. Jenny Blamey de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), quien lidera una investigación que busca expandir los límites de la biología terrestre hacia el cosmos. Su trabajo con microorganismos extremófilos -seres capaces de vivir donde nada más sobrevive- no solo posiciona a Chile como una potencia científica, sino que nos invita a mirar a las estrellas para entender nuestro propio origen mediante el proyecto POLARIS (Polar Organisms Launched for Astrobiological Research in Space). De los glaciares chilenos al espacio exterior ¿Cuál es la relevancia de recolectar estos microorganismos en Antártica para enviarlos al espacio a la Estación Espacial Internacional (EEI)? Jenny Blamey (JB): Hacer investigación en extremófilos es tremendamente relevante para el país, porque Chile es uno de los cinco sitios más diversos de ambientes fríos y extremos, no solo fríos, de nuestro planeta. Y es por eso que el trabajo que estoy desarrollando es aislar microorganismos de ambientes muy extremos y principalmente fríos para llevarlos al espacio para ver el comportamiento de estos extremófilos en el espacio estudiando los cambios genéticos y proteómicos que pueden sufrir cuando están expuestos por aproximadamente seis meses, y podría ser más, a las condiciones del espacio, con alta radiación y que no tiene gravedad. ¿Es el espacio un entorno más hostil que la propia Antártica? JB: Las condiciones son similares en términos de temperaturas. En el espacio son similares en algunos momentos como las que encontramos acá o en el polo sur, porque las temperaturas pueden llegar a -45 ºC o incluso un poquito más. Pero también cuando se acerca al Sol, por ejemplo, las muestras si estuvieran orbitando llegarían a temperaturas cercanas a los 70º en las instalaciones que uno puede disponer. Entonces, trabajar con estos extremófilos que pueden resistir y vivir óptimamente, que es distinto de resistir, vivir óptimamente a temperaturas muy, muy bajas, temperaturas muy, muy calientes, sin oxígeno algunos, porque hemos recolectado muestras que mueren en presencia de oxígeno, en el espacio no hay oxígeno, entonces, anoxigénicas y sin gravedad. Nunca hemos probado sin gravedad aquí en nuestro país y pocas veces se hacen experimentos incluso en la NASA que combinen todas estas condiciones: alta radiación, cambios extremos de temperatura, anoxigénico y sin gravedad, y eso es lo que lo hace relevante. ¿Qué le dirías a un joven que hoy duda si seguir el camino de la investigación? JB: A mí me gusta decirle a la gente joven que la ciencia es, desde mi mirada, uno de los caminos más entretenidos y excitantes en términos de carrera, y si uno hace ciencia Antártica simplemente está en el paraíso de los descubrimientos, la investigación y no solo la investigación de la ciencia por sí sola, sino que también la ciencia que va a ayudar a la sustentabilidad de nuestro planeta más adelante cuando los recursos probablemente van a escasear más de lo que escasean hoy. Te vimos muy emocionada en el glaciar Collins ante el evidente retroceso del hielo. ¿Cómo convive esa preocupación ambiental con tu labor científica? JB: Sí, efectivamente me da mucha tristeza ver la velocidad con la que está retrocediendo el hielo en la superficie del continente antártico y eso genera o generaría un aumento en la temperatura del agua de los océanos y subiría los niveles del agua del océano, lo que cambiaría todo el flujo de corrientes en todo el planeta. Eso es tremendamente grave y preocupante, pero, por otra parte, yo que busco microorganismos extremos, para mí es muy interesante, porque la tierra que está debajo de estos glaciares que se están resquebrajando desde la cima y que caen como pedazos de hielo al océano, dejan al descubierto todo el suelo que ha estado por millones de años cubierto de hielos y nos permite acercarnos, al tomar esas muestras, probablemente a los estudios que podrían dar inicio al entendimiento del origen de la vida aquí en la Tierra. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Esta mañana, en el programa Aquí Hidrógeno Verde de Polar Comunicaciones, el Dr. Domingo Ruiz León, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, conversó con la ciudadanía sobre una investigación orientada a desarrollar un nuevo material que permita producir hidrógeno verde de manera más eficiente y económica, contribuyendo a los desafíos energéticos y ambientales del país. El investigador participa en un proyecto de investigación y desarrollo que busca crear tintas electrocatalíticas para la generación de hidrógeno verde, con el objetivo de reemplazar el uso de platino en el proceso productivo. Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos de Chile por posicionarse como un referente mundial en la producción y exportación de hidrógeno verde, un combustible limpio clave para avanzar en la descarbonización y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Chile cuenta con un alto potencial energético solar y eólico, lo que permite generar hidrógeno verde mediante la electrólisis del agua, proceso en el que la electricidad proveniente de fuentes renovables se utiliza para separar las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno, obteniendo un combustible que solo emite vapor de agua como residuo. En este contexto, la Universidad de Santiago de Chile impulsa el proyecto Fondef “Fabricación de tintas electrocatalíticas basadas en sulfuro de molibdeno y líquidos iónicos como material catódico para la reacción de evolución de hidrógeno y su evaluación en ambiente PEM”, desarrollado a través del Laboratorio de Materiales Electrocerámicos de la Facultad de Química y Biología y liderado por el Dr. Ruiz León. La investigación es financiada por ANID y se ejecuta junto a la Pontificia Universidad Católica de Chile, como beneficiario principal, contando además con la participación de las empresas Tecnologías de Remediación Ambiental SpA y Agencias Nórdicas Ricardo Rubio Méndez y Cía. Ltda., y el apoyo de la Dirección de Gestión Tecnológica de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación de la Usach. “Nuestro objetivo es desarrollar tintas electrocatalíticas que puedan aplicarse en el cátodo de los reactores donde ocurre la reacción que produce hidrógeno, reemplazando el uso de platino en este proceso por materiales que sean mucho más económicos en la manufactura. Con esta innovación apuntamos a reducir los costos y aumentar la eficiencia de la electrólisis”, explica el Dr. Ruiz. El académico agregó que el proyecto se alinea con el roadmap impulsado por el Gobierno, enfocado en resolver dos desafíos clave del hidrógeno verde: su producción y almacenamiento. “Las tintas que buscamos desarrollar permitirán manufacturar membranas de forma más simple y económica, lo que facilitaría el escalamiento del proceso de producción de hidrógeno en reactores de tipo PEM”, señala.
La violencia política digital contra las mujeres no es una excepción, sino un acto sistemático en nuestro país. Así lo revela el estudio de Violencia Política Digital de Género, coordinado por la División de Estudios y Capacitación del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y ejecutado por la Universidad de Santiago de Chile (USACH), y que constituye el primer análisis sistemático sobre este fenómeno en el país. La investigación se realizó en el contexto de las elecciones de 2024 a alcaldías, gobernaciones, concejos y consejerías regionales, con el objetivo de identificar cómo se manifiesta la violencia política digital contra las mujeres, cuáles son sus efectos psicosociales y qué estrategias utilizaron las candidatas para enfrentarla. El estudio combinó una encuesta enviada a todas las candidatas y que fue respondida por 790 de ellas, y el análisis de más de 958 mil interacciones en Facebook, X (ex Twitter) e Instagram. Dentro de los principales resultados, el estudio revela que un 69% de las candidatas a las que respondieron este estudio asegura haber sufrido algún tipo de violencia digital durante el proceso. Asimismo, un 85% de las encuestadas considera que las mujeres son blanco de acoso cibernético con mayor frecuencia que los hombres. Además, un 82% declara que modera o cuida lo que publica en redes sociales por temor a ser atacada, mientras que apenas un 28% percibe Internet como un espacio seguro para compartir sus ideas. A su vez, el 72% manifiesta preocupación por el impacto que las agresiones virtuales puedan tener en su vida cotidiana. Solo 10% de quienes informaron haber vivido agresiones señalan haber recibido respaldo de su partido político, evidenciando una brecha institucional crítica que obliga a las mujeres a enfrentar individualmente un problema sistemático. La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, sostuvo que estos hallazgos muestran la urgencia de abordar la violencia política digital como un problema estructural que atenta contra la democracia y derechos de las mujeres. “La violencia política digital de género se ha instalado como una amenaza real y persistente para la participación democrática de las mujeres en Chile y el mundo. La violencia no en un costo que las mujeres deben asumir por participar en política, y los partidos políticos y las instituciones deben asumir la responsabilidad respecto a sus candidatas”, sostuvo. Entre quienes reportaron haber sufrido violencia, las manifestaciones más frecuentes fueron el uso de lenguaje de odio o sexista (48%), los mensajes destinados a dañar la reputación (47%), la difusión de información falsa (42%) y las referencias a características corporales (32%). Como consecuencia, el 51% de ellas reconoce que perdió las ganas de exponerse ante la opinión pública, un 41% pensó en dejar la política y un 30,9% afirma que se vio restringida su libertad de expresión. En este sentido, la ministra Orellana señaló que “como Gobierno hemos emprendido acciones en esta materia, impulsando un proyecto para una mayor representación de mujeres en candidaturas a elecciones locales y regionales, pero también reconociendo en la Ley Integral la violencia política, simbólica e institucional y solicitando pronunciamiento a los organismos correspondientes respecto a estos actos”. Por su parte, la presidenta del Sevel, Pamela Figueroa, indicó que “sabemos, a partir de diversos estudios, que la violencia hacia las mujeres tiene como objetivo excluirlas de la esfera pública e impedir su participación en los procesos políticos. En esta línea, quisiera hacer un llamado a los distintos actores que participan en las campañas —partidos políticos, candidaturas y organizaciones— a desarrollar procesos electorales íntegros en términos de información y, sobre todo, de evitar la violencia política digital, que sabemos afecta principalmente a las mujeres”. En cuanto a las denuncias, la cifra es mínima: únicamente un 11% de las mujeres que enfrentó violencia digital la reportó ante alguna instancia. Esto se explica, en parte, porque el 87,5% de las encuestadas considera que muchas personas desconocen que es posible denunciar este tipo de agresiones, y casi la mitad —49,6%— no sabe dónde realizar el trámite. El estudio también incluyó un análisis de las agresiones en redes sociales, revelando que ciertas candidaturas, como las de alcaldías y gobernaciones, recibieron más mensajes violentos que otras. Del total, el 11,9% de los mensajes dirigidos a candidatas a alcaldesas y el 6.69% de los dirigidos a candidatas a GORE correspondían a agresiones. Estas agresiones se concentran especialmente en X (antes Twitter), plataforma donde se registra más del 70% de la violencia digital hacia estas candidatas. De hecho, en Tuiter las candidatas a alcaldesas recibieron más de 36 mil mensajes agresivos, correspondiente al 24% de los mensajes recibidos. En contraste, las concejalías y consejerías regionales mostraron patrones distintos, con Instagram y Facebook destacando como las redes donde se produjo la mayor parte de los ataques. Finalmente, René Jara, coordinador del equipo de la USACH que ejecutó este estudio, concluyó que la violencia política “se trata de un fenómeno bastante transversal y no solo se dirige contra las mujeres, sino que también adquiere un carácter interseccional, asociado a factores como la clase social o la pertenencia étnica. En ese sentido, consideramos que es un tema de gran relevancia y que debe ser permanentemente monitoreado”. En Magallanes, la Seremi de la Mujer y la Equidad de Género, Alejandra Ruiz Ovando, enfatizó: “La violencia política digital tiene un impacto directo en la representación femenina, especialmente en regiones como la nuestra, donde la participación de mujeres en espacios de decisión sigue siendo baja. Muchas lideresas locales enfrentan acoso o descalificaciones por atreverse a participar, lo que termina reproduciendo su exclusión de la política. Combatir esta violencia es una tarea muy relevante para fortalecer la democracia, garantizar la diversidad de voces y asegurar que las mujeres puedan ejercer liderazgo sin miedo. La igualdad no solo depende de leyes, sino también de condiciones reales para participar en igualdad de trato y respeto”.
Desde una de las entradas al Continente Blanco, isla Rey Jorge, y durante la Expedición Científica Antártica (ECA 62) que cada año realiza el Instituto Antártico Chileno (INACH), conversamos con la destacada investigadora antártica Dra. Jenny Blamey de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), quien lidera una investigación que busca expandir los límites de la biología terrestre hacia el cosmos. Su trabajo con microorganismos extremófilos -seres capaces de vivir donde nada más sobrevive- no solo posiciona a Chile como una potencia científica, sino que nos invita a mirar a las estrellas para entender nuestro propio origen mediante el proyecto POLARIS (Polar Organisms Launched for Astrobiological Research in Space). De los glaciares chilenos al espacio exterior ¿Cuál es la relevancia de recolectar estos microorganismos en Antártica para enviarlos al espacio a la Estación Espacial Internacional (EEI)? Jenny Blamey (JB): Hacer investigación en extremófilos es tremendamente relevante para el país, porque Chile es uno de los cinco sitios más diversos de ambientes fríos y extremos, no solo fríos, de nuestro planeta. Y es por eso que el trabajo que estoy desarrollando es aislar microorganismos de ambientes muy extremos y principalmente fríos para llevarlos al espacio para ver el comportamiento de estos extremófilos en el espacio estudiando los cambios genéticos y proteómicos que pueden sufrir cuando están expuestos por aproximadamente seis meses, y podría ser más, a las condiciones del espacio, con alta radiación y que no tiene gravedad. ¿Es el espacio un entorno más hostil que la propia Antártica? JB: Las condiciones son similares en términos de temperaturas. En el espacio son similares en algunos momentos como las que encontramos acá o en el polo sur, porque las temperaturas pueden llegar a -45 ºC o incluso un poquito más. Pero también cuando se acerca al Sol, por ejemplo, las muestras si estuvieran orbitando llegarían a temperaturas cercanas a los 70º en las instalaciones que uno puede disponer. Entonces, trabajar con estos extremófilos que pueden resistir y vivir óptimamente, que es distinto de resistir, vivir óptimamente a temperaturas muy, muy bajas, temperaturas muy, muy calientes, sin oxígeno algunos, porque hemos recolectado muestras que mueren en presencia de oxígeno, en el espacio no hay oxígeno, entonces, anoxigénicas y sin gravedad. Nunca hemos probado sin gravedad aquí en nuestro país y pocas veces se hacen experimentos incluso en la NASA que combinen todas estas condiciones: alta radiación, cambios extremos de temperatura, anoxigénico y sin gravedad, y eso es lo que lo hace relevante. ¿Qué le dirías a un joven que hoy duda si seguir el camino de la investigación? JB: A mí me gusta decirle a la gente joven que la ciencia es, desde mi mirada, uno de los caminos más entretenidos y excitantes en términos de carrera, y si uno hace ciencia Antártica simplemente está en el paraíso de los descubrimientos, la investigación y no solo la investigación de la ciencia por sí sola, sino que también la ciencia que va a ayudar a la sustentabilidad de nuestro planeta más adelante cuando los recursos probablemente van a escasear más de lo que escasean hoy. Te vimos muy emocionada en el glaciar Collins ante el evidente retroceso del hielo. ¿Cómo convive esa preocupación ambiental con tu labor científica? JB: Sí, efectivamente me da mucha tristeza ver la velocidad con la que está retrocediendo el hielo en la superficie del continente antártico y eso genera o generaría un aumento en la temperatura del agua de los océanos y subiría los niveles del agua del océano, lo que cambiaría todo el flujo de corrientes en todo el planeta. Eso es tremendamente grave y preocupante, pero, por otra parte, yo que busco microorganismos extremos, para mí es muy interesante, porque la tierra que está debajo de estos glaciares que se están resquebrajando desde la cima y que caen como pedazos de hielo al océano, dejan al descubierto todo el suelo que ha estado por millones de años cubierto de hielos y nos permite acercarnos, al tomar esas muestras, probablemente a los estudios que podrían dar inicio al entendimiento del origen de la vida aquí en la Tierra. El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
Esta mañana, en el programa Aquí Hidrógeno Verde de Polar Comunicaciones, el Dr. Domingo Ruiz León, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, conversó con la ciudadanía sobre una investigación orientada a desarrollar un nuevo material que permita producir hidrógeno verde de manera más eficiente y económica, contribuyendo a los desafíos energéticos y ambientales del país. El investigador participa en un proyecto de investigación y desarrollo que busca crear tintas electrocatalíticas para la generación de hidrógeno verde, con el objetivo de reemplazar el uso de platino en el proceso productivo. Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos de Chile por posicionarse como un referente mundial en la producción y exportación de hidrógeno verde, un combustible limpio clave para avanzar en la descarbonización y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Chile cuenta con un alto potencial energético solar y eólico, lo que permite generar hidrógeno verde mediante la electrólisis del agua, proceso en el que la electricidad proveniente de fuentes renovables se utiliza para separar las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno, obteniendo un combustible que solo emite vapor de agua como residuo. En este contexto, la Universidad de Santiago de Chile impulsa el proyecto Fondef “Fabricación de tintas electrocatalíticas basadas en sulfuro de molibdeno y líquidos iónicos como material catódico para la reacción de evolución de hidrógeno y su evaluación en ambiente PEM”, desarrollado a través del Laboratorio de Materiales Electrocerámicos de la Facultad de Química y Biología y liderado por el Dr. Ruiz León. La investigación es financiada por ANID y se ejecuta junto a la Pontificia Universidad Católica de Chile, como beneficiario principal, contando además con la participación de las empresas Tecnologías de Remediación Ambiental SpA y Agencias Nórdicas Ricardo Rubio Méndez y Cía. Ltda., y el apoyo de la Dirección de Gestión Tecnológica de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación de la Usach. “Nuestro objetivo es desarrollar tintas electrocatalíticas que puedan aplicarse en el cátodo de los reactores donde ocurre la reacción que produce hidrógeno, reemplazando el uso de platino en este proceso por materiales que sean mucho más económicos en la manufactura. Con esta innovación apuntamos a reducir los costos y aumentar la eficiencia de la electrólisis”, explica el Dr. Ruiz. El académico agregó que el proyecto se alinea con el roadmap impulsado por el Gobierno, enfocado en resolver dos desafíos clave del hidrógeno verde: su producción y almacenamiento. “Las tintas que buscamos desarrollar permitirán manufacturar membranas de forma más simple y económica, lo que facilitaría el escalamiento del proceso de producción de hidrógeno en reactores de tipo PEM”, señala.
La violencia política digital contra las mujeres no es una excepción, sino un acto sistemático en nuestro país. Así lo revela el estudio de Violencia Política Digital de Género, coordinado por la División de Estudios y Capacitación del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y ejecutado por la Universidad de Santiago de Chile (USACH), y que constituye el primer análisis sistemático sobre este fenómeno en el país. La investigación se realizó en el contexto de las elecciones de 2024 a alcaldías, gobernaciones, concejos y consejerías regionales, con el objetivo de identificar cómo se manifiesta la violencia política digital contra las mujeres, cuáles son sus efectos psicosociales y qué estrategias utilizaron las candidatas para enfrentarla. El estudio combinó una encuesta enviada a todas las candidatas y que fue respondida por 790 de ellas, y el análisis de más de 958 mil interacciones en Facebook, X (ex Twitter) e Instagram. Dentro de los principales resultados, el estudio revela que un 69% de las candidatas a las que respondieron este estudio asegura haber sufrido algún tipo de violencia digital durante el proceso. Asimismo, un 85% de las encuestadas considera que las mujeres son blanco de acoso cibernético con mayor frecuencia que los hombres. Además, un 82% declara que modera o cuida lo que publica en redes sociales por temor a ser atacada, mientras que apenas un 28% percibe Internet como un espacio seguro para compartir sus ideas. A su vez, el 72% manifiesta preocupación por el impacto que las agresiones virtuales puedan tener en su vida cotidiana. Solo 10% de quienes informaron haber vivido agresiones señalan haber recibido respaldo de su partido político, evidenciando una brecha institucional crítica que obliga a las mujeres a enfrentar individualmente un problema sistemático. La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, sostuvo que estos hallazgos muestran la urgencia de abordar la violencia política digital como un problema estructural que atenta contra la democracia y derechos de las mujeres. “La violencia política digital de género se ha instalado como una amenaza real y persistente para la participación democrática de las mujeres en Chile y el mundo. La violencia no en un costo que las mujeres deben asumir por participar en política, y los partidos políticos y las instituciones deben asumir la responsabilidad respecto a sus candidatas”, sostuvo. Entre quienes reportaron haber sufrido violencia, las manifestaciones más frecuentes fueron el uso de lenguaje de odio o sexista (48%), los mensajes destinados a dañar la reputación (47%), la difusión de información falsa (42%) y las referencias a características corporales (32%). Como consecuencia, el 51% de ellas reconoce que perdió las ganas de exponerse ante la opinión pública, un 41% pensó en dejar la política y un 30,9% afirma que se vio restringida su libertad de expresión. En este sentido, la ministra Orellana señaló que “como Gobierno hemos emprendido acciones en esta materia, impulsando un proyecto para una mayor representación de mujeres en candidaturas a elecciones locales y regionales, pero también reconociendo en la Ley Integral la violencia política, simbólica e institucional y solicitando pronunciamiento a los organismos correspondientes respecto a estos actos”. Por su parte, la presidenta del Sevel, Pamela Figueroa, indicó que “sabemos, a partir de diversos estudios, que la violencia hacia las mujeres tiene como objetivo excluirlas de la esfera pública e impedir su participación en los procesos políticos. En esta línea, quisiera hacer un llamado a los distintos actores que participan en las campañas —partidos políticos, candidaturas y organizaciones— a desarrollar procesos electorales íntegros en términos de información y, sobre todo, de evitar la violencia política digital, que sabemos afecta principalmente a las mujeres”. En cuanto a las denuncias, la cifra es mínima: únicamente un 11% de las mujeres que enfrentó violencia digital la reportó ante alguna instancia. Esto se explica, en parte, porque el 87,5% de las encuestadas considera que muchas personas desconocen que es posible denunciar este tipo de agresiones, y casi la mitad —49,6%— no sabe dónde realizar el trámite. El estudio también incluyó un análisis de las agresiones en redes sociales, revelando que ciertas candidaturas, como las de alcaldías y gobernaciones, recibieron más mensajes violentos que otras. Del total, el 11,9% de los mensajes dirigidos a candidatas a alcaldesas y el 6.69% de los dirigidos a candidatas a GORE correspondían a agresiones. Estas agresiones se concentran especialmente en X (antes Twitter), plataforma donde se registra más del 70% de la violencia digital hacia estas candidatas. De hecho, en Tuiter las candidatas a alcaldesas recibieron más de 36 mil mensajes agresivos, correspondiente al 24% de los mensajes recibidos. En contraste, las concejalías y consejerías regionales mostraron patrones distintos, con Instagram y Facebook destacando como las redes donde se produjo la mayor parte de los ataques. Finalmente, René Jara, coordinador del equipo de la USACH que ejecutó este estudio, concluyó que la violencia política “se trata de un fenómeno bastante transversal y no solo se dirige contra las mujeres, sino que también adquiere un carácter interseccional, asociado a factores como la clase social o la pertenencia étnica. En ese sentido, consideramos que es un tema de gran relevancia y que debe ser permanentemente monitoreado”. En Magallanes, la Seremi de la Mujer y la Equidad de Género, Alejandra Ruiz Ovando, enfatizó: “La violencia política digital tiene un impacto directo en la representación femenina, especialmente en regiones como la nuestra, donde la participación de mujeres en espacios de decisión sigue siendo baja. Muchas lideresas locales enfrentan acoso o descalificaciones por atreverse a participar, lo que termina reproduciendo su exclusión de la política. Combatir esta violencia es una tarea muy relevante para fortalecer la democracia, garantizar la diversidad de voces y asegurar que las mujeres puedan ejercer liderazgo sin miedo. La igualdad no solo depende de leyes, sino también de condiciones reales para participar en igualdad de trato y respeto”.