El Presidente José Antonio Kast concretó su primer cambio de gabinete, confirmando la salida de Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad Pública y de Mara Sedini de la Secretaría General de Gobierno. Al iniciar su discurso, el Mandatario aclaró que se trata del primer “ajuste en el equipo de gobierno” y agradeció “con cariño” a las dos ministras salientes, así como a quienes asumirán nuevos desafíos dentro del Ejecutivo. El principal movimiento confirmado es el traslado de Martín Arrau desde el Ministerio de Obras Públicas al Ministerio de Seguridad Pública, una de las carteras de mayor exposición en la agenda del actual gobierno. En paralelo, Claudio Alvarado asumirá como biministro de Interior y Secretaría General de Gobierno, concentrando la conducción política y la vocería del Ejecutivo. La reorganización también contempla que Louis de Grange quede como biministro de Obras Públicas y Transportes, dos áreas estratégicas para la infraestructura, movilidad y conectividad del país. De esta manera, el primer ajuste ministerial del gobierno de Kast reordena carteras clave vinculadas a seguridad, coordinación política, comunicaciones, transporte y obras públicas. En el gabinete original, Claudio Alvarado había sido nombrado en Interior, Trinidad Steinert en Seguridad, Mara Sedini en Segegob, Martín Arrau en Obras Públicas y Louis de Grange en Transportes. El cambio marcaría un récord desde el retorno a la democracia por la rapidez con que se produce. Según el comparativo de primeras renuncias o cambios ministeriales, el antecedente más temprano correspondía al primer gobierno de Michelle Bachelet, que realizó su primer ajuste a los 126 días; luego aparecen Sebastián Piñera II, a los 151 días, y Gabriel Boric, a los 168 días. La salida de Steinert y Sedini ocurre en carteras de alta sensibilidad política: Seguridad Pública, vinculada a una de las principales preocupaciones ciudadanas, y la Secretaría General de Gobierno, encargada de la comunicación política del Ejecutivo.
La vocera de Gobierno, Mara Sedini, evitó responder si el Estrecho de Magallanes es chileno en medio de la polémica por dichos de una autoridad argentina, obligando horas más tarde al canciller Francisco Pérez Mackenna a salir con una declaración para reafirmar la soberanía nacional. Recordemos que la relación diplomática entre Chile y Argentina sumó un nuevo capítulo de tensiones luego de que el jefe del Servicio de Hidrografía Naval trasandino, el contraalmirante Hernán Montero, afirmara que la boca oriental del Estrecho de Magallanes les pertenece. Sus dichos —emitidos en un podcast y viralizados recientemente— tensionaron una discusión que se consideraba zanjada por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, el cual fija los límites entre ambas naciones y reconoce la soberanía chilena sobre el estrecho. El planteamiento del uniformado argentino generó inmediatas reacciones en el mundo político chileno. Parlamentarios de distintos sectores calificaron sus declaraciones como “improcedentes” y advirtieron que desconocen acuerdos internacionales plenamente vigentes, insistiendo en que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes “no está en discusión”. A ello se sumó la presión política interna. Desde el Congreso, incluso se solicitó que la Cancillería evalúe el envío de una nota de protesta al país vecino, en medio de la molestia generada por los dichos del alto mando argentino. Pese a la sensibilidad del tema, la reacción inicial del Ejecutivo estuvo marcada por la evasiva. Consultada por la prensa, la ministra vocera, Mara Sedini, optó por no fijar una postura clara, derivando la responsabilidad a Cancillería y evitando responder directamente algo tan básico como si el Estrecho de Magallanes es chileno. “Bueno, ustedes saben, nosotros nos regimos bajo las reglas que tenemos y los tratados que tenemos, y son precisamente los ministros de esas carteras los que dan las declaraciones correspondientes a nombre del Gobierno de Chile”, señaló en un primer momento. Ante la insistencia de los periodistas, la secretaria de Estado eludió nuevamente una definición: “Nosotros ahora tenemos que ir, ya saben, tenemos un almuerzo con los senadores oficialistas, vamos camino para allá y muchas gracias”. Incluso, frente a preguntas reiteradas sobre la soberanía chilena en la zona, la ministra cerró abruptamente el punto de prensa con un escueto: “Vamos al almuerzo”, seguido de silencio ante nuevas consultas, en una escena que fue ampliamente criticada por su falta de claridad en un asunto considerado de interés nacional. La presión política y mediática terminó por escalar durante la jornada, obligando a la Cancillería a salir a fijar una postura más categórica, en medio de cuestionamientos por la falta de una reacción oportuna del Gobierno frente a los dichos provenientes desde Argentina. Recién entonces, el canciller Francisco Pérez Mackenna envió una declaración en video a los medios de comunicación: “Ante la polémica infundada que se ha planteado, como Ministro de Relaciones Exteriores, quiero afirmar que, primero, la soberanía de Chile en el Estrecho de Magallanes es indiscutible y se funda en dos tratados: de 1881 y de 1984″, sentenció. “Segundo, Chile ejerce pleno control sobre ambas riberas del estrecho y asegura la libre navegación a todos los estados conforme con el derecho internacional”, cerró el jefe de la diplomacia chilena. Fuente: biobiochile.cl
El Presidente José Antonio Kast concretó su primer cambio de gabinete, confirmando la salida de Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad Pública y de Mara Sedini de la Secretaría General de Gobierno. Al iniciar su discurso, el Mandatario aclaró que se trata del primer “ajuste en el equipo de gobierno” y agradeció “con cariño” a las dos ministras salientes, así como a quienes asumirán nuevos desafíos dentro del Ejecutivo. El principal movimiento confirmado es el traslado de Martín Arrau desde el Ministerio de Obras Públicas al Ministerio de Seguridad Pública, una de las carteras de mayor exposición en la agenda del actual gobierno. En paralelo, Claudio Alvarado asumirá como biministro de Interior y Secretaría General de Gobierno, concentrando la conducción política y la vocería del Ejecutivo. La reorganización también contempla que Louis de Grange quede como biministro de Obras Públicas y Transportes, dos áreas estratégicas para la infraestructura, movilidad y conectividad del país. De esta manera, el primer ajuste ministerial del gobierno de Kast reordena carteras clave vinculadas a seguridad, coordinación política, comunicaciones, transporte y obras públicas. En el gabinete original, Claudio Alvarado había sido nombrado en Interior, Trinidad Steinert en Seguridad, Mara Sedini en Segegob, Martín Arrau en Obras Públicas y Louis de Grange en Transportes. El cambio marcaría un récord desde el retorno a la democracia por la rapidez con que se produce. Según el comparativo de primeras renuncias o cambios ministeriales, el antecedente más temprano correspondía al primer gobierno de Michelle Bachelet, que realizó su primer ajuste a los 126 días; luego aparecen Sebastián Piñera II, a los 151 días, y Gabriel Boric, a los 168 días. La salida de Steinert y Sedini ocurre en carteras de alta sensibilidad política: Seguridad Pública, vinculada a una de las principales preocupaciones ciudadanas, y la Secretaría General de Gobierno, encargada de la comunicación política del Ejecutivo.
La vocera de Gobierno, Mara Sedini, evitó responder si el Estrecho de Magallanes es chileno en medio de la polémica por dichos de una autoridad argentina, obligando horas más tarde al canciller Francisco Pérez Mackenna a salir con una declaración para reafirmar la soberanía nacional. Recordemos que la relación diplomática entre Chile y Argentina sumó un nuevo capítulo de tensiones luego de que el jefe del Servicio de Hidrografía Naval trasandino, el contraalmirante Hernán Montero, afirmara que la boca oriental del Estrecho de Magallanes les pertenece. Sus dichos —emitidos en un podcast y viralizados recientemente— tensionaron una discusión que se consideraba zanjada por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, el cual fija los límites entre ambas naciones y reconoce la soberanía chilena sobre el estrecho. El planteamiento del uniformado argentino generó inmediatas reacciones en el mundo político chileno. Parlamentarios de distintos sectores calificaron sus declaraciones como “improcedentes” y advirtieron que desconocen acuerdos internacionales plenamente vigentes, insistiendo en que la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes “no está en discusión”. A ello se sumó la presión política interna. Desde el Congreso, incluso se solicitó que la Cancillería evalúe el envío de una nota de protesta al país vecino, en medio de la molestia generada por los dichos del alto mando argentino. Pese a la sensibilidad del tema, la reacción inicial del Ejecutivo estuvo marcada por la evasiva. Consultada por la prensa, la ministra vocera, Mara Sedini, optó por no fijar una postura clara, derivando la responsabilidad a Cancillería y evitando responder directamente algo tan básico como si el Estrecho de Magallanes es chileno. “Bueno, ustedes saben, nosotros nos regimos bajo las reglas que tenemos y los tratados que tenemos, y son precisamente los ministros de esas carteras los que dan las declaraciones correspondientes a nombre del Gobierno de Chile”, señaló en un primer momento. Ante la insistencia de los periodistas, la secretaria de Estado eludió nuevamente una definición: “Nosotros ahora tenemos que ir, ya saben, tenemos un almuerzo con los senadores oficialistas, vamos camino para allá y muchas gracias”. Incluso, frente a preguntas reiteradas sobre la soberanía chilena en la zona, la ministra cerró abruptamente el punto de prensa con un escueto: “Vamos al almuerzo”, seguido de silencio ante nuevas consultas, en una escena que fue ampliamente criticada por su falta de claridad en un asunto considerado de interés nacional. La presión política y mediática terminó por escalar durante la jornada, obligando a la Cancillería a salir a fijar una postura más categórica, en medio de cuestionamientos por la falta de una reacción oportuna del Gobierno frente a los dichos provenientes desde Argentina. Recién entonces, el canciller Francisco Pérez Mackenna envió una declaración en video a los medios de comunicación: “Ante la polémica infundada que se ha planteado, como Ministro de Relaciones Exteriores, quiero afirmar que, primero, la soberanía de Chile en el Estrecho de Magallanes es indiscutible y se funda en dos tratados: de 1881 y de 1984″, sentenció. “Segundo, Chile ejerce pleno control sobre ambas riberas del estrecho y asegura la libre navegación a todos los estados conforme con el derecho internacional”, cerró el jefe de la diplomacia chilena. Fuente: biobiochile.cl