Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, la Dra. Paula Daza, directora ejecutiva del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo, dio a conocer los principales resultados de un informe que analiza las listas de espera GES al cierre de 2025, evidenciando un preocupante escenario a nivel nacional. El estudio, basado en datos del Ministerio de Salud, identifica a las regiones del sur como las más afectadas por retrasos en garantías explícitas en salud. En este contexto, Magallanes encabeza el listado con una tasa de 1.090 casos por cada 100.000 habitantes, seguida por O’Higgins (906) y Los Ríos (905), consolidando una tendencia que posiciona a estas zonas como las más críticas del país. El informe también advierte un aumento significativo en la lista de espera GES entre 2020 y 2025, periodo en que los retrasos crecieron un 50%, pasando de 52.526 a 78.594 casos. Al cierre de 2025, además de Magallanes, destacan con altas tasas las regiones de Coquimbo (646) y La Aracanía (612), mientras que en el extremo opuesto, las regiones del norte presentan cifras considerablemente más bajas, por debajo del promedio nacional de 425. “Es de suma importancia conocer la situación de estos pacientes y saber qué patología es la que están esperando. Aquí la colaboración público-privada se hace indispensable para poder tratar a todas las personas que no tienen acceso a salud en sus regiones”, señaló Paula Daza. Otro de los puntos críticos abordados en el informe corresponde a las garantías GES asociadas a cáncer, donde los retrasos han experimentado un aumento sostenido. Entre diciembre de 2020 y diciembre de 2025, estos crecieron en un 300%, pasando de 4.758 a 19.046 casos. Durante el último año, los mayores retrasos se concentraron en cáncer cervicouterino (28%), colorrectal (25%), de mama (20%), gástrico (7%) y de próstata (5%). Especial preocupación genera el incremento en cáncer cervicouterino, que registró un alza del 90% en un año, junto con el aumento en cáncer colorrectal (46%) y gástrico (33%), evidenciando un deterioro sostenido en la oportunidad de atención para estas patologías. En cuanto a la brecha regional en GES oncológico, el análisis sitúa nuevamente a Magallanes en el primer lugar, con una tasa de 246,8 prestaciones en espera por cada 100.000 habitantes. Le siguen Coquimbo, Biobío, O’Higgins y La Aracanía, mientras que las tasas más bajas se concentran en regiones del norte como Arica, Atacama y Antofagasta. “La alerta sanitaria que dio a conocer el gobierno debe considerar estos datos para diseñar una estrategia focalizada en cáncer en estas comunas y priorizarlas, especialmente en los tipos de cáncer con mayores retrasos, que en su mayoría afectan a mujeres”, concluyó Daza.
El cáncer cervicouterino se mantiene como el cuarto más común en mujeres a nivel mundial, con más de 342 mil muertes anuales. En Chile, cerca de 600 mujeres fallecen cada año por esta causa, lo que equivale a casi dos muertes diarias. El factor común en la gran mayoría de esto s casos es el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual altamente prevalente y prevenible. El VPH es una infección muy frecuente. Se estima que hasta el 80% de las personas sexualmente activas tendrán contacto con el virus en algún momento de su vida y que tanto hombres como mujeres pueden ser portadores. Aspectos como tener múltiples parejas sexuales, la ausencia de métodos de barrera y el inicio temprano de la actividad sexual juegan un rol determinante en la adquisición del virus , explica el Dr. Matías Solari, Coordinador de Gineoncología del Instituto del Cáncer RedSalud . En esta línea, en el marco del mes de la prevención del cáncer cervicouterino, el especialista advierte que, si bien en la mayor parte de los casos el sistema inmunológico elimina el virus de forma natural, el riesgo aparece cuando la infección persiste sin ser detectada ni tratada. Es vital entender que tener el Virus del Papiloma Humano no es sinónimo de cáncer. Un resultado positivo solo indica la presencia del virus; el desafío real aparece cuando esa infección persiste en silencio durante años, pudiendo derivar en lesiones graves o diversos tipos de cáncer si no se detecta a tiempo. Por eso vemos casos de mujeres que desarrollan un cáncer invasor a los 50 o 60 años por una infección de su juventud que nunca fue detectada. Ahí radica la importancia crucial de los controles periódicos , enfatiza el Dr. Solari. Según el ginecólogo, las infecciones por VPH se dividen en dos categorías: de bajo y de alto riesgo. Las primeras pueden producir verrugas genitales o condilomas; en cambio, en el segundo grupo existen al menos 14 tipos, siendo el 16 y el 18 los más críticos por su capacidad de derivar en distintos tipos de cáncer, tales como el de cuello uterino, anal, de pene, vulva u orofaríngeo. Ante la presencia de VPH, el manejo médico se centra en tratar las lesiones cuando existen, evaluar el riesgo y definir seguimiento con exámenes (PAP y/o test de VPH) para prevenir complicaciones , aclara. ¿Cómo prevenir el VPH? La estrategia impulsada por la Organización Mundial de la Salud establece como meta al 2030 vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar tamizaje al 70% de las mujeres y asegurar tratamiento al 90% de quienes sean diagnosticadas, con el objetivo de eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública. El Dr. Solari enfatiza que la prevención primaria es la primera línea de defensa y se basa en dos pilares: educación y vacunación. La educación sexual integral basada en evidencia es una herramienta fundamental de prevención, porque permite comprender cómo se transmite el VPH y cuáles son las medidas efectivas para evitarlo. Entregar información clara favorece decisiones informadas, mientras que el silencio y el tabú solo dificultan la prevención , indica. A ello se suma la vacunación contra el VPH, incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones. Desde 2024, el esquema pasó de dos dosis a una sola para escolares de 4° básico, manteniéndose como una estrategia gratuita y de alta efectividad. Para quienes no fueron vacunados en la etapa escolar, la vacuna está disponible, previa presentación de orden médica, para mujeres y hombres desde los 9 hasta los 45 años. En el ámbito de la prevención secundaria, destacan las herramientas de tamizaje. En Chile, todas las mujeres tienen acceso gratuito al examen de Papanicolaou (PAP) a través del sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), prueba que históricamente ha permitido detectar lesiones precancerosas. A este examen, se suma el test de PCR para VPH. El PAP y el test de PCR para VPH son herramientas complementarias que permiten tomar decisiones más oportunas. Mientras el PAP detecta cambios en las células, el test de VPH identifica la presencia del virus incluso antes de que aparezcan lesiones, ampliando la ventana de acción para interveni r, sostiene el especialista del Instituto del Cáncer de RedSalud. En nuestro país, la recomendación del PAP es para mujeres de 21 a 65 años, y repetirlo cada tres años Desde los 30 y hasta los 65 años, puede incorporarse el test de PCR para VPH, que se realiza cada cinco años. Detectado en etapas iniciales, este cáncer presenta tasas de curación cercanas al 100%. Por eso, hoy es fundamental combinar la vacunación con exámenes preventivos como el PAP o el test de VPH. Estas herramientas han cambiado la historia de este cáncer, permitiéndonos prevenirlo o detectarlo a tiempo. Lo más importante es que no postergues tus controles, concluye.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el ginecólogo oncólogo Dr. Mateo Pierotic y la matrona del Hospital Clínico de Magallanes (HCM), Isabel Silva, abordaron la relevancia de la prevención y detección oportuna del cáncer cervicouterino, una enfermedad que continúa afectando a numerosas mujeres en la región. Durante la conversación, ambos profesionales enfatizaron que se trata de una patología que puede ser evitada si se pesquisa a tiempo, destacando el rol fundamental de los controles médicos periódicos y el acceso a exámenes preventivos como herramientas clave para reducir su impacto. En ese contexto, hicieron un llamado a la comunidad a informarse y tomar conciencia sobre la importancia del autocuidado, reforzando que la educación y la prevención son pilares fundamentales para enfrentar esta enfermedad. Asimismo, subrayaron que el compromiso no solo recae en el sistema de salud, sino también en la ciudadanía, promoviendo una cultura preventiva que permita disminuir la incidencia del cáncer cervicouterino en Magallanes. 💙 Informar, educar y prevenir es tarea de todos.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Camila Lago, enfermera jefa técnica del vacunatorio de Clínica RedSalud Magallanes, junto a Lorena Paredes, ejecutiva de convenios de la institución, informaron a la comunidad sobre las acciones preventivas que impulsa la clínica frente al Virus del Papiloma Humano (VPH), destacando la disponibilidad de la vacuna de última generación Gardasil 9. En el marco de sus campañas preventivas 2026, la institución hizo un llamado a la ciudadanía a no bajar la guardia frente a este virus, subrayando que la inmunización actual no solo previene el cáncer cervicouterino, sino que también se posiciona como una herramienta clave para evitar otros cinco tipos de cáncer que pueden afectar tanto a hombres como a mujeres. A diferencia de versiones anteriores, la clínica dispone de la vacuna nonavalente Gardasil 9, considerada la protección más avanzada disponible en el mundo. Esta fórmula protege contra nueve cepas del virus —siete de alto riesgo oncológico y dos de bajo riesgo—, logrando prevenir hasta el 90% de los cánceres y verrugas genitales relacionados con el VPH. Los especialistas recalcaron además que el virus está vinculado a diversas enfermedades graves en ambos sexos, incluyendo cáncer de ano, orofaringe (garganta), pene, vagina y vulva, por lo que la vacunación constituye una medida preventiva clave para toda la familia. Como incentivo para completar el esquema de inmunización, Clínica RedSalud Magallanes mantiene una promoción dirigida a quienes inicien el proceso entre el 1 de marzo y el 30 de abril de 2026. Las personas que se administren la primera dosis en ese periodo podrán acceder a la tercera dosis sin costo, siempre que cumplan correctamente el esquema de vacunación, lo que representa un ahorro importante considerando que el valor referencial de cada dosis es de $143.030. En cuanto al esquema de vacunación, se explicó que desde los 15 años en adelante se requieren tres dosis —en un calendario de 0, 2 y 6 meses— para asegurar una inmunidad prolongada. Respecto al proceso para vacunarse, se indicó que el primer paso es contar con una orden médica. Para ello, los pacientes deben agendar una consulta con Medicina General, Ginecología o Matrona. Si bien se prioriza la atención presencial en la clínica para una evaluación integral, también existe la opción de telemedicina para la emisión de la orden de vacunación de manera remota. Posteriormente, con la orden médica física o digital, se debe realizar la reserva de la aplicación a través del portal web de RedSalud, ingresando a la sección “Vacunatorio” y seleccionando el servicio “Virus Papiloma Humano (VPH) - Gardasil 9”, lo que permite asegurar el stock disponible y una hora exclusiva para la vacunación.
Con el objetivo de fortalecer la prevención y detección temprana del cáncer cervicouterino, el Servicio de Salud Magallanes incorporó dentro de sus estrategias de tamizaje el test de PCR para Virus Papiloma Humano (VPH), examen que ya se encuentra disponible en toda su Red Asistencial. Esta innovadora iniciativa es procesada en el Laboratorio de Biología Molecular del Hospital Clínico de Magallanes. La implementación comenzó el 1 de diciembre de 2025 en periodo de marcha blanca y, desde el 2 de enero del presente año, funciona en régimen. La estrategia contempla el tamizaje del segmento de personas con útero entre 35 y 45 años, beneficiarias de FONASA e inscritas en establecimientos públicos de salud. Al respecto, la matrona asesora del Servicio de Salud Magallanes, Patricia Cárdenas, dijo que este nuevo examen corresponde a una prueba de mayor precisión que complementa el tradicional Papanicolau (PAP), permitiendo un diagnóstico más certero. “En la Red Asistencial de Magallanes, existe el Papanicolau (PAP) para la detección temprana del cáncer cervicouterino y desde diciembre de 2025, se inicia una nueva estrategia que es el Test de PCR para Virus Papiloma Humano (VPH), en el grupo etario específico de mujeres y personas con útero de 35 a 45 años; este examen es más preciso y nos permite a través de biología molecular determinar los genotipos específicos del virus del papiloma humano”, señaló la matrona. En cuanto al procedimiento, la profesional indicó que la toma de muestra tiene similitudes al PAP. “Este examen se toma de igual manera que el PAP, para eso necesitamos el espéculo que se introduce a nivel de nuestra vagina para fijar el cuello uterino que se encuentra en esta zona, y a través de un cepillo especial que tiene unas celdas específicas que nos permite tomar una muestra celular, se introduce y realizan 5 giros en 360 grados, produciéndose un barrido para adquirir la mayor cantidad de células y se deposita en este medio, que tiene un líquido que preserva estas células, se agita un poco y se deja a temperatura ambiente para ser derivado al laboratorio de biología molecular”, explicó. Por su parte, Gustavo Uribe, tecnólogo médico del establecimiento, destacó que uno de los principales aportes de esta técnica, es la información que entrega a la persona usuaria. “Esta técnica tiene múltiples beneficios, entre ellos la detección temprana de la infección, antes que se produzcan lesiones precancerosas o cancerosas y, aumenta la capacidad analítica del PAP, que es de un 50 a 80%, a sobre el 90% lo que nos permite detectar un mayor número de casos reales por papiloma humano”, precisó. El procesamiento de las muestras se realiza mediante la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), agrega el tecnólogo, implementada en la Red Asistencial de Magallanes desde el año 2020, en el contexto de la pandemia por COVID-19, lo que permitió fortalecer las capacidades diagnósticas del laboratorio regional. Además, señala respecto del proceso de laboratorio, que con las muestras que llegan desde APS, se hace un listado donde se anota el número, asegurando el orden y que cada resultado corresponda a su muestra, posteriormente se preparan las muestras para trabajar con ellas. “Preparado el material a utilizar, iniciamos el proceso de extracción, cargando cada una de las muestras en nuestras tiras de extracción. También por tanda de PCR y extracción para evitar contaminación, limpiamos la pipeta entre cada carga de muestras, agregando por tanda de extracción un control negativo que nos confirma que no hay contaminación entre las muestras (…) Cargadas las muestras ya se puede pasar al equipo de extracción; el equipo procede con una serie de lavados y mezcla la muestra con unos bits magnéticos que se adhieren al material genético presente en la muestra, lo que nos da un eluido, que es el concentrado de material genético que se encuentra en cada muestra. El proceso tiene una duración de 40 minutos”, puntualiza Gustavo Uribe. El proceso culmina con la carga del material en equipo de PCR para la detección de cada uno de los genotipos presentes en la muestra. Cabe consignar que el desarrollo del cáncer cervicouterino suele ser silencioso y puede tardar más de una década en manifestarse tras la infección por el virus. En este sentido, la vacunación contra el VPH —dirigida a niños y niñas que cursan 4° año básico (9 años) e incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones— constituye la estrategia más efectiva a largo plazo, acotó Patricia Cárdenas. Agregando la profesional que, “el hecho de incluir este examen específico y preciso, nos va a permitir detectar en las etapas iniciales el cáncer cervicouterino, lo que tiene una sobrevida del 90%, de ahí la importancia de adquirir estas nuevas estrategias para eliminar el cáncer cervicouterino en las personas con útero”, concluyó la matrona. En Chile, aproximadamente 700 mujeres fallecen cada año a causa de esta patología, pese a que se trata de una enfermedad prevenible y susceptible de ser detectada oportunamente mediante pesquisa precoz.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, la Dra. Paula Daza, directora ejecutiva del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo, dio a conocer los principales resultados de un informe que analiza las listas de espera GES al cierre de 2025, evidenciando un preocupante escenario a nivel nacional. El estudio, basado en datos del Ministerio de Salud, identifica a las regiones del sur como las más afectadas por retrasos en garantías explícitas en salud. En este contexto, Magallanes encabeza el listado con una tasa de 1.090 casos por cada 100.000 habitantes, seguida por O’Higgins (906) y Los Ríos (905), consolidando una tendencia que posiciona a estas zonas como las más críticas del país. El informe también advierte un aumento significativo en la lista de espera GES entre 2020 y 2025, periodo en que los retrasos crecieron un 50%, pasando de 52.526 a 78.594 casos. Al cierre de 2025, además de Magallanes, destacan con altas tasas las regiones de Coquimbo (646) y La Aracanía (612), mientras que en el extremo opuesto, las regiones del norte presentan cifras considerablemente más bajas, por debajo del promedio nacional de 425. “Es de suma importancia conocer la situación de estos pacientes y saber qué patología es la que están esperando. Aquí la colaboración público-privada se hace indispensable para poder tratar a todas las personas que no tienen acceso a salud en sus regiones”, señaló Paula Daza. Otro de los puntos críticos abordados en el informe corresponde a las garantías GES asociadas a cáncer, donde los retrasos han experimentado un aumento sostenido. Entre diciembre de 2020 y diciembre de 2025, estos crecieron en un 300%, pasando de 4.758 a 19.046 casos. Durante el último año, los mayores retrasos se concentraron en cáncer cervicouterino (28%), colorrectal (25%), de mama (20%), gástrico (7%) y de próstata (5%). Especial preocupación genera el incremento en cáncer cervicouterino, que registró un alza del 90% en un año, junto con el aumento en cáncer colorrectal (46%) y gástrico (33%), evidenciando un deterioro sostenido en la oportunidad de atención para estas patologías. En cuanto a la brecha regional en GES oncológico, el análisis sitúa nuevamente a Magallanes en el primer lugar, con una tasa de 246,8 prestaciones en espera por cada 100.000 habitantes. Le siguen Coquimbo, Biobío, O’Higgins y La Aracanía, mientras que las tasas más bajas se concentran en regiones del norte como Arica, Atacama y Antofagasta. “La alerta sanitaria que dio a conocer el gobierno debe considerar estos datos para diseñar una estrategia focalizada en cáncer en estas comunas y priorizarlas, especialmente en los tipos de cáncer con mayores retrasos, que en su mayoría afectan a mujeres”, concluyó Daza.
El cáncer cervicouterino se mantiene como el cuarto más común en mujeres a nivel mundial, con más de 342 mil muertes anuales. En Chile, cerca de 600 mujeres fallecen cada año por esta causa, lo que equivale a casi dos muertes diarias. El factor común en la gran mayoría de esto s casos es el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual altamente prevalente y prevenible. El VPH es una infección muy frecuente. Se estima que hasta el 80% de las personas sexualmente activas tendrán contacto con el virus en algún momento de su vida y que tanto hombres como mujeres pueden ser portadores. Aspectos como tener múltiples parejas sexuales, la ausencia de métodos de barrera y el inicio temprano de la actividad sexual juegan un rol determinante en la adquisición del virus , explica el Dr. Matías Solari, Coordinador de Gineoncología del Instituto del Cáncer RedSalud . En esta línea, en el marco del mes de la prevención del cáncer cervicouterino, el especialista advierte que, si bien en la mayor parte de los casos el sistema inmunológico elimina el virus de forma natural, el riesgo aparece cuando la infección persiste sin ser detectada ni tratada. Es vital entender que tener el Virus del Papiloma Humano no es sinónimo de cáncer. Un resultado positivo solo indica la presencia del virus; el desafío real aparece cuando esa infección persiste en silencio durante años, pudiendo derivar en lesiones graves o diversos tipos de cáncer si no se detecta a tiempo. Por eso vemos casos de mujeres que desarrollan un cáncer invasor a los 50 o 60 años por una infección de su juventud que nunca fue detectada. Ahí radica la importancia crucial de los controles periódicos , enfatiza el Dr. Solari. Según el ginecólogo, las infecciones por VPH se dividen en dos categorías: de bajo y de alto riesgo. Las primeras pueden producir verrugas genitales o condilomas; en cambio, en el segundo grupo existen al menos 14 tipos, siendo el 16 y el 18 los más críticos por su capacidad de derivar en distintos tipos de cáncer, tales como el de cuello uterino, anal, de pene, vulva u orofaríngeo. Ante la presencia de VPH, el manejo médico se centra en tratar las lesiones cuando existen, evaluar el riesgo y definir seguimiento con exámenes (PAP y/o test de VPH) para prevenir complicaciones , aclara. ¿Cómo prevenir el VPH? La estrategia impulsada por la Organización Mundial de la Salud establece como meta al 2030 vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar tamizaje al 70% de las mujeres y asegurar tratamiento al 90% de quienes sean diagnosticadas, con el objetivo de eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública. El Dr. Solari enfatiza que la prevención primaria es la primera línea de defensa y se basa en dos pilares: educación y vacunación. La educación sexual integral basada en evidencia es una herramienta fundamental de prevención, porque permite comprender cómo se transmite el VPH y cuáles son las medidas efectivas para evitarlo. Entregar información clara favorece decisiones informadas, mientras que el silencio y el tabú solo dificultan la prevención , indica. A ello se suma la vacunación contra el VPH, incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones. Desde 2024, el esquema pasó de dos dosis a una sola para escolares de 4° básico, manteniéndose como una estrategia gratuita y de alta efectividad. Para quienes no fueron vacunados en la etapa escolar, la vacuna está disponible, previa presentación de orden médica, para mujeres y hombres desde los 9 hasta los 45 años. En el ámbito de la prevención secundaria, destacan las herramientas de tamizaje. En Chile, todas las mujeres tienen acceso gratuito al examen de Papanicolaou (PAP) a través del sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), prueba que históricamente ha permitido detectar lesiones precancerosas. A este examen, se suma el test de PCR para VPH. El PAP y el test de PCR para VPH son herramientas complementarias que permiten tomar decisiones más oportunas. Mientras el PAP detecta cambios en las células, el test de VPH identifica la presencia del virus incluso antes de que aparezcan lesiones, ampliando la ventana de acción para interveni r, sostiene el especialista del Instituto del Cáncer de RedSalud. En nuestro país, la recomendación del PAP es para mujeres de 21 a 65 años, y repetirlo cada tres años Desde los 30 y hasta los 65 años, puede incorporarse el test de PCR para VPH, que se realiza cada cinco años. Detectado en etapas iniciales, este cáncer presenta tasas de curación cercanas al 100%. Por eso, hoy es fundamental combinar la vacunación con exámenes preventivos como el PAP o el test de VPH. Estas herramientas han cambiado la historia de este cáncer, permitiéndonos prevenirlo o detectarlo a tiempo. Lo más importante es que no postergues tus controles, concluye.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, el ginecólogo oncólogo Dr. Mateo Pierotic y la matrona del Hospital Clínico de Magallanes (HCM), Isabel Silva, abordaron la relevancia de la prevención y detección oportuna del cáncer cervicouterino, una enfermedad que continúa afectando a numerosas mujeres en la región. Durante la conversación, ambos profesionales enfatizaron que se trata de una patología que puede ser evitada si se pesquisa a tiempo, destacando el rol fundamental de los controles médicos periódicos y el acceso a exámenes preventivos como herramientas clave para reducir su impacto. En ese contexto, hicieron un llamado a la comunidad a informarse y tomar conciencia sobre la importancia del autocuidado, reforzando que la educación y la prevención son pilares fundamentales para enfrentar esta enfermedad. Asimismo, subrayaron que el compromiso no solo recae en el sistema de salud, sino también en la ciudadanía, promoviendo una cultura preventiva que permita disminuir la incidencia del cáncer cervicouterino en Magallanes. 💙 Informar, educar y prevenir es tarea de todos.
Esta mañana, en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones, Camila Lago, enfermera jefa técnica del vacunatorio de Clínica RedSalud Magallanes, junto a Lorena Paredes, ejecutiva de convenios de la institución, informaron a la comunidad sobre las acciones preventivas que impulsa la clínica frente al Virus del Papiloma Humano (VPH), destacando la disponibilidad de la vacuna de última generación Gardasil 9. En el marco de sus campañas preventivas 2026, la institución hizo un llamado a la ciudadanía a no bajar la guardia frente a este virus, subrayando que la inmunización actual no solo previene el cáncer cervicouterino, sino que también se posiciona como una herramienta clave para evitar otros cinco tipos de cáncer que pueden afectar tanto a hombres como a mujeres. A diferencia de versiones anteriores, la clínica dispone de la vacuna nonavalente Gardasil 9, considerada la protección más avanzada disponible en el mundo. Esta fórmula protege contra nueve cepas del virus —siete de alto riesgo oncológico y dos de bajo riesgo—, logrando prevenir hasta el 90% de los cánceres y verrugas genitales relacionados con el VPH. Los especialistas recalcaron además que el virus está vinculado a diversas enfermedades graves en ambos sexos, incluyendo cáncer de ano, orofaringe (garganta), pene, vagina y vulva, por lo que la vacunación constituye una medida preventiva clave para toda la familia. Como incentivo para completar el esquema de inmunización, Clínica RedSalud Magallanes mantiene una promoción dirigida a quienes inicien el proceso entre el 1 de marzo y el 30 de abril de 2026. Las personas que se administren la primera dosis en ese periodo podrán acceder a la tercera dosis sin costo, siempre que cumplan correctamente el esquema de vacunación, lo que representa un ahorro importante considerando que el valor referencial de cada dosis es de $143.030. En cuanto al esquema de vacunación, se explicó que desde los 15 años en adelante se requieren tres dosis —en un calendario de 0, 2 y 6 meses— para asegurar una inmunidad prolongada. Respecto al proceso para vacunarse, se indicó que el primer paso es contar con una orden médica. Para ello, los pacientes deben agendar una consulta con Medicina General, Ginecología o Matrona. Si bien se prioriza la atención presencial en la clínica para una evaluación integral, también existe la opción de telemedicina para la emisión de la orden de vacunación de manera remota. Posteriormente, con la orden médica física o digital, se debe realizar la reserva de la aplicación a través del portal web de RedSalud, ingresando a la sección “Vacunatorio” y seleccionando el servicio “Virus Papiloma Humano (VPH) - Gardasil 9”, lo que permite asegurar el stock disponible y una hora exclusiva para la vacunación.
Con el objetivo de fortalecer la prevención y detección temprana del cáncer cervicouterino, el Servicio de Salud Magallanes incorporó dentro de sus estrategias de tamizaje el test de PCR para Virus Papiloma Humano (VPH), examen que ya se encuentra disponible en toda su Red Asistencial. Esta innovadora iniciativa es procesada en el Laboratorio de Biología Molecular del Hospital Clínico de Magallanes. La implementación comenzó el 1 de diciembre de 2025 en periodo de marcha blanca y, desde el 2 de enero del presente año, funciona en régimen. La estrategia contempla el tamizaje del segmento de personas con útero entre 35 y 45 años, beneficiarias de FONASA e inscritas en establecimientos públicos de salud. Al respecto, la matrona asesora del Servicio de Salud Magallanes, Patricia Cárdenas, dijo que este nuevo examen corresponde a una prueba de mayor precisión que complementa el tradicional Papanicolau (PAP), permitiendo un diagnóstico más certero. “En la Red Asistencial de Magallanes, existe el Papanicolau (PAP) para la detección temprana del cáncer cervicouterino y desde diciembre de 2025, se inicia una nueva estrategia que es el Test de PCR para Virus Papiloma Humano (VPH), en el grupo etario específico de mujeres y personas con útero de 35 a 45 años; este examen es más preciso y nos permite a través de biología molecular determinar los genotipos específicos del virus del papiloma humano”, señaló la matrona. En cuanto al procedimiento, la profesional indicó que la toma de muestra tiene similitudes al PAP. “Este examen se toma de igual manera que el PAP, para eso necesitamos el espéculo que se introduce a nivel de nuestra vagina para fijar el cuello uterino que se encuentra en esta zona, y a través de un cepillo especial que tiene unas celdas específicas que nos permite tomar una muestra celular, se introduce y realizan 5 giros en 360 grados, produciéndose un barrido para adquirir la mayor cantidad de células y se deposita en este medio, que tiene un líquido que preserva estas células, se agita un poco y se deja a temperatura ambiente para ser derivado al laboratorio de biología molecular”, explicó. Por su parte, Gustavo Uribe, tecnólogo médico del establecimiento, destacó que uno de los principales aportes de esta técnica, es la información que entrega a la persona usuaria. “Esta técnica tiene múltiples beneficios, entre ellos la detección temprana de la infección, antes que se produzcan lesiones precancerosas o cancerosas y, aumenta la capacidad analítica del PAP, que es de un 50 a 80%, a sobre el 90% lo que nos permite detectar un mayor número de casos reales por papiloma humano”, precisó. El procesamiento de las muestras se realiza mediante la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), agrega el tecnólogo, implementada en la Red Asistencial de Magallanes desde el año 2020, en el contexto de la pandemia por COVID-19, lo que permitió fortalecer las capacidades diagnósticas del laboratorio regional. Además, señala respecto del proceso de laboratorio, que con las muestras que llegan desde APS, se hace un listado donde se anota el número, asegurando el orden y que cada resultado corresponda a su muestra, posteriormente se preparan las muestras para trabajar con ellas. “Preparado el material a utilizar, iniciamos el proceso de extracción, cargando cada una de las muestras en nuestras tiras de extracción. También por tanda de PCR y extracción para evitar contaminación, limpiamos la pipeta entre cada carga de muestras, agregando por tanda de extracción un control negativo que nos confirma que no hay contaminación entre las muestras (…) Cargadas las muestras ya se puede pasar al equipo de extracción; el equipo procede con una serie de lavados y mezcla la muestra con unos bits magnéticos que se adhieren al material genético presente en la muestra, lo que nos da un eluido, que es el concentrado de material genético que se encuentra en cada muestra. El proceso tiene una duración de 40 minutos”, puntualiza Gustavo Uribe. El proceso culmina con la carga del material en equipo de PCR para la detección de cada uno de los genotipos presentes en la muestra. Cabe consignar que el desarrollo del cáncer cervicouterino suele ser silencioso y puede tardar más de una década en manifestarse tras la infección por el virus. En este sentido, la vacunación contra el VPH —dirigida a niños y niñas que cursan 4° año básico (9 años) e incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones— constituye la estrategia más efectiva a largo plazo, acotó Patricia Cárdenas. Agregando la profesional que, “el hecho de incluir este examen específico y preciso, nos va a permitir detectar en las etapas iniciales el cáncer cervicouterino, lo que tiene una sobrevida del 90%, de ahí la importancia de adquirir estas nuevas estrategias para eliminar el cáncer cervicouterino en las personas con útero”, concluyó la matrona. En Chile, aproximadamente 700 mujeres fallecen cada año a causa de esta patología, pese a que se trata de una enfermedad prevenible y susceptible de ser detectada oportunamente mediante pesquisa precoz.