23 de agosto de 2010
A LOS INSUFRIBLES CORTES DEL SERVICIO DE INTERNET
Al histórico aislamiento que sufre nuestra región, debido a su ubicación geográfica, debemos agregar ahora el que se produce por los continuos y prolongados cortes en el servicio de Internet. Si se interrumpiera la conexión a la red en el […]
Al histórico aislamiento que sufre nuestra región, debido a su ubicación geográfica, debemos agregar ahora el que se produce por los continuos y prolongados cortes en el servicio de Internet.
Si se interrumpiera la conexión a la red en el centro del país con la frecuencia que acontece en Magallanes, sería tema de portada de todos los medios de comunicación; esto por las incontables consecuencias que origina. No obstante en la región, los cortes suman y siguen y los usuarios se ven sometidos permanentemente a los trastornos que ocasionan estas interrupciones.
El pasado jueves, el corte producido a los clientes de Movistar se prolongó por varias horas, y por estos días el servicio ha sido intermitente, y en cualquier caso muy deficitario en cuanto a velocidad.
Con esto se ven afectadas una serie de actividades, tanto de los servicios públicos como de los privados. Las dificultades que producen a los usuarios – que deben cancelar puntualmente para que no se les suspenda el servicio – son innumerables, y en algunos casos, muy graves, no obstante lo cual, no existe ni siquiera información al respecto. A lo más, los afectados luego de arduos intentos logran comunicarse con una grabación que les informa que el área está siendo afectada por una incidencia.
A estos ya insufribles cortes del servicio de Internet, damos hoy nuestra Oveja Negra de Polar.
El proyecto desarrollado por un consorcio conformado por Austria Energy, Ökowing y Copenhagen Infrastructure Partners (CPI) cuenta con una inversión de US$ 11.000 millones y demoró en tramitación ambiental un poco más de dos años. Se prevé que su construcción inicie el 2027 para arrancar la producción comercial el segundo semestre de 2030.
El proyecto desarrollado por un consorcio conformado por Austria Energy, Ökowing y Copenhagen Infrastructure Partners (CPI) cuenta con una inversión de US$ 11.000 millones y demoró en tramitación ambiental un poco más de dos años. Se prevé que su construcción inicie el 2027 para arrancar la producción comercial el segundo semestre de 2030.


























































































































































