27 de febrero de 2026
INVESTIGACIÓN LIDERADA POR CIENTÍFICO MAGALLÁNICO ADVIERTE RIESGOS EN LA PRODUCTIVIDAD DEL KRIL ANTÁRTICO ANTE CAMBIOS AMBIENTALES
El estudio analiza dos décadas de datos en la península Antártica y plantea la necesidad de avanzar hacia un manejo pesquero dinámico para resguardar la base del ecosistema del océano Austral.

El kril antártico (Euphasia superba), considerado uno de los organismos más relevantes para el equilibrio ecológico del océano Austral, fue el foco de una reciente investigación liderada por el estudiante de doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes, Mauricio Mardones, cuyos resultados advierten escenarios de riesgo asociados a su productividad reproductiva en un contexto de cambio climático.
Este pequeño crustáceo, que puede alcanzar hasta seis centímetros de longitud, constituye la principal fuente de alimento para especies emblemáticas de la Antártica como ballenas, pingüinos, focas y aves marinas. Su rol es clave al transferir la energía generada por el fitoplancton hacia niveles superiores de la cadena trófica, sosteniendo así gran parte del ecosistema marino del Continente Blanco.
El estudio, titulado “Estimaciones dispares de la productividad intrínseca del kril antártico a lo largo de pequeñas escalas espaciales bajo un océano que cambia rápidamente”, fue desarrollado junto a investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACH), el Instituto Milenio BASE y especialistas internacionales de la NOAA de Estados Unidos.
Variaciones en la productividad del kril
La investigación analizó cerca de veinte años de datos provenientes del monitoreo pesquero en la Subárea 48.1 de la península Antártica, evaluando cinco zonas de manejo bajo estándares de la Comisión para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).
Los resultados evidenciaron que la productividad del kril no es uniforme, sino que presenta importantes diferencias espaciales. Según explicó Mardones, algunas áreas muestran niveles reproductivos persistentemente bajos, mientras otras presentan mayor resiliencia debido a una mayor presencia de ejemplares juveniles residentes.
El análisis utilizó el indicador SPR (Relación de Potencial de Desove), que mide la capacidad reproductiva de la población frente a presiones como la pesca o el estrés ambiental. Mientras un 75 % se considera ideal para garantizar sostenibilidad, los valores observados en la zona estudiada se mantienen en torno al 25 %, situando a la población cercana a un umbral de riesgo.
Cambio climático y gestión futura
El estudio también identificó que variables ambientales como la temperatura del océano y la concentración de clorofila influyen directamente en el crecimiento y reproducción del kril, fenómeno que podría intensificarse en las próximas décadas debido al calentamiento global.
En este escenario, los investigadores proponen avanzar hacia un modelo de manejo dinámico y precautorio, capaz de ajustar las cuotas de captura según condiciones ambientales en tiempo real, reemplazando los actuales sistemas estáticos de administración pesquera.
El investigador del INACH y tutor del estudio, Dr. César Cárdenas, señaló que comprender estos cambios resulta fundamental para anticipar el futuro del recurso y evitar impactos en toda la red ecológica antártica.
Conservación y liderazgo científico regional
Los resultados se vinculan además con iniciativas internacionales de conservación marina impulsadas por Chile y Argentina para la creación de Áreas Marinas Protegidas en la península Antártica e islas Orcadas del Sur, orientadas a resguardar zonas clave de reproducción del kril sin necesariamente prohibir la actividad pesquera.
El trabajo refleja también el fortalecimiento del capital humano científico en Magallanes, considerando que el investigador fue beneficiario del programa de becas científicas de la CCAMLR, participando durante dos años en instancias técnicas internacionales.
Desde el ámbito científico coinciden en que proteger al kril antártico implica resguardar la estabilidad completa del ecosistema del océano Austral, ya que cualquier variación en su población impacta directamente a numerosas especies dependientes.
Este nuevo equipamiento se integra a la red regional de infraestructura vinculada al Sistema Nacional de Cuidados, sumándose a los centros ya construidos en Villa Cerro Castillo, comuna de Torres del Paine, y en Villa Punta Delgada, comuna de San Gregorio.
Este nuevo equipamiento se integra a la red regional de infraestructura vinculada al Sistema Nacional de Cuidados, sumándose a los centros ya construidos en Villa Cerro Castillo, comuna de Torres del Paine, y en Villa Punta Delgada, comuna de San Gregorio.

















































































































































































