1 de marzo de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | CIFRAS RÉCORD Y BOLSILLOS AJUSTADOS: LA PARADOJA DEL TURISMO
Sebastián Ansaldo Riquelme – Académico Facultad de Economía y Negocios U. Andrés Bello.

La industria del turismo en Chile ha cerrado un ciclo de recuperación para dar paso a un escenario de matices, donde el optimismo estadístico se encuentra con la cautela del análisis técnico. Los datos consolidados por la Subsecretaría de Turismo y Sernatur indican que durante 2025 ingresaron al país 6.004.567 turistas extranjeros, lo que representa un crecimiento de 14,6% respecto del año anterior. Esta cifra marca el mejor desempeño del turismo receptivo en la pospandemia y es el volumen más alto registrado desde el récord de 2017. Al analizar estos números, es evidente la consolidación estructural del turismo internacional hacia nuestro país, demostrando una oferta sólida, lo que nos recuerda que es muy importante la promoción turística en mercados de larga distancia y que esta debe seguir siendo una prioridad en la industria. No obstante, mientras celebramos este éxito hacia el exterior, las primeras señales de 2026 introducen una nota de realismo que obliga a poner la mirada en el mercado interno.
La reciente publicación del informe de la Junta de Aeronáutica Civil ha generado un debate que amerita analizarse con precisión. Durante enero, se transportaron 2.781.765 pasajeros en vuelos domésticos e internacionales, lo que se traduce en una caída interanual de 2,6%. Una lectura rápida podría sugerir una crisis, pero los microdatos revelan una realidad bimodal. Por un lado, el tráfico internacional creció un 2,5%, propiciado por incrementos significativos en rutas provenientes de Europa, Oceanía y la agrupación Resto América, las cuales crecieron un 16,7%, 37,7% y 8,4%, respectivamente. Por otro lado, la contracción del flujo total fue arrastrada exclusivamente por el mercado doméstico, que experimentó una caída del 6,6%. Esta baja interna fue tan profunda, que la oferta doméstica registró una contracción interanual del 11,0%.
Estamos frente a un fenómeno de sensibilidad al precio. El viajero nacional, enfrentado a condiciones macroeconómicas restrictivas, está ajustando su presupuesto. Sin embargo, es necesario ser cautos con estas cifras preliminares, ya que el descenso en el transporte aéreo no implica necesariamente que el chileno haya dejado de viajar. Lo que este indicador refleja es, probablemente, un efecto de sustitución hacia medios de transporte más económicos, como el vehículo particular, priorizando destinos de mayor proximidad que permiten eludir el costo de los boletos aéreos. Evaluar la salud del turismo nacional basándose únicamente en los aeropuertos conduce a un sesgo que ignora las dinámicas de movilidad terrestre.
Para obtener una radiografía veraz del impacto económico estival, es necesario cruzar la información aeronáutica con, a lo menos, los indicadores de alojamiento. En este sentido, la pieza clave será la Encuesta Mensual de Alojamiento Turístico que el Instituto Nacional de Estadísticas publicará a fines de este mes. Solo a través de estos datos podremos confirmar si la menor cantidad de pasajeros en vuelos se tradujo en una baja real de las pernoctaciones a lo largo del país, o si simplemente ocurrió una redistribución del medio de transporte utilizado por los residentes. Adelantar conclusiones definitivas sobre el desempeño de la temporada basándose en un solo mes de tráfico aéreo es un riesgo que sesga la realidad económica.
En síntesis, el panorama turístico debe ser abordado con optimismo fundamentado y prudencia. Chile ha demostrado que sigue siendo un destino capaz de atraer a más de seis millones de visitantes internacionales, lo cual es un triunfo de la competitividad externa. Simultáneamente, el descenso marginal en las cifras totales de vuelos nos advierte sobre la necesidad de monitorear el consumo interno. El éxito de la industria en el largo plazo no se medirá únicamente por récords en las fronteras, sino por la capacidad de equilibrar esa expansión con un mercado interno resiliente que soporte las fluctuaciones del ciclo económico.
Más de 29 mil estudiantes retornan a las aulas.
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