20 de octubre de 2026
JAIME JELINCIC LLAMA A LA PRUDENCIA ANTE LA RUTA COMERCIAL ENTRE PUNTA ARENAS Y LAS MALVINAS Y ADVIERTE PÉRDIDA DE BENEFICIOS PARA LOS USUARIOS DE ZONA FRANCA
Buenos días región

La controversia en torno a una eventual ruta comercial marítima entre Punta Arenas y las islas Malvinas, las relaciones diplomáticas entre Chile y Argentina, las oportunidades de integración económica y el futuro de la Zona Franca fueron los principales temas abordados esta mañana por Jaime Jelincic Aguilar, exintendente de Magallanes y presidente de Gastropuq, durante una entrevista en el programa Buenos Días Región de Polar Comunicaciones.
En la conversación, Jelincic entregó su análisis sobre las repercusiones que ha generado la iniciativa impulsada por privados para establecer una conexión comercial entre la capital regional y el archipiélago, en un contexto marcado por declaraciones de autoridades argentinas, iniciativas parlamentarias y el debate sobre la posición diplomática de Chile frente a la reclamación de soberanía argentina.
El exintendente sostuvo que el proyecto debe analizarse desde distintas dimensiones: su naturaleza comercial, el marco jurídico internacional que regula la navegación marítima, la política exterior chilena y las consecuencias que una eventual tensión diplomática podría tener para las relaciones económicas entre ambos países.
Ruta comercial con las Malvinas: un negocio privado que requiere prudencia
Jelincic comenzó su análisis señalando que la iniciativa corresponde a una oportunidad comercial impulsada por inversionistas privados y que, a su juicio, no tendría una magnitud económica suficiente para transformar por sí sola la economía regional.
“Esto es un negocio comercial. O sea, entender, hay aquí un grupo de inversionistas que, tratando de ver si construye una oportunidad de negocio y estos negocios se tienen que regir por el derecho y por las normas comerciales y las normas que nos rigen en lo que tiene que ver con la navegación marítima”, señaló.
En esa línea, estimó que el proyecto podría representar una oportunidad para la empresa que lo desarrolla, pero advirtió que su dimensión económica debe ponderarse frente a las posibles consecuencias políticas y diplomáticas.
“Es un negocio que su mejor proyección puede implicar unos 20 millones de dólares para una empresa. Es un negocio chico que no va a mover la aguja en la región, pero es una oportunidad para un privado y, por lo tanto, esto se tiene que mantener en lo que corresponde: en un negocio privado y con las normas de ese ámbito”, afirmó.
El exintendente enfatizó que su cuestionamiento no apunta a impedir que una empresa busque oportunidades comerciales, sino a la forma en que se desarrolla y comunica la iniciativa, considerando la sensibilidad histórica y diplomática que existe en torno a las islas.
A su juicio, las autoridades chilenas deben mantener una posición firme respecto del cumplimiento de las normas internacionales, pero sin adoptar actitudes que puedan interpretarse como una provocación hacia Argentina.
Tratados internacionales y posición de Chile frente a la soberanía de las islas
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre las normas internacionales de navegación y los decretos argentinos que, según explicó Jelincic, establecen exigencias de autorización para determinados tránsitos entre puertos de ese país.
El dirigente planteó que la discusión debe considerar los acuerdos internacionales que regulan las relaciones entre Chile y Argentina, así como las disposiciones sobre navegación marítima y el tránsito por el estrecho de Magallanes.
Durante la conversación, mencionó el Tratado de Límites de 1881, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 como instrumentos relevantes para analizar el asunto.
Desde su perspectiva, estos acuerdos deben ser considerados al evaluar las disposiciones internas argentinas y la posibilidad de que una embarcación utilice las rutas marítimas conforme a las normas de navegación aplicables.
Sin embargo, distinguió entre la discusión jurídica sobre el tránsito marítimo y la posición diplomática de Chile respecto de la reclamación argentina sobre las islas Malvinas.
“Y Chile, como Estado soberano, tomó la decisión de apoyar la demanda Argentina de la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas”, sostuvo.
En ese contexto, agregó que quienes ejercen cargos públicos deben actuar de acuerdo con la política exterior del país, independientemente de sus opiniones personales sobre la conveniencia de una determinada iniciativa comercial.
“Por lo tanto, cuando digo el Estado de Chile, uno dice cautelar que los que representan al Estado de Chile, sean alcaldes, parlamentarios, tienen que seguir la política de Estado de Chile y eso es una política de Estado soberana, libre, y Chile apoya esta demanda en un marco de que debe resolverse por las vías diplomáticas internacionales”, expresó.
Jelincic planteó que el desafío consiste en compatibilizar el respeto a las normas internacionales de navegación con una conducta diplomática prudente, especialmente considerando que Chile y Argentina mantienen una extensa frontera y relaciones económicas históricas.
Llamado a evitar una escalada de tensiones con Argentina
El exintendente advirtió que las repercusiones de la iniciativa no deben analizarse exclusivamente desde el punto de vista de la empresa involucrada, ya que una controversia diplomática podría afectar un vínculo bilateral mucho más amplio.
En ese sentido, recordó que ambos países mantienen relaciones comerciales, familiares, laborales y logísticas que forman parte de la realidad cotidiana de la Patagonia.
“Nosotros tenemos una interrelación compleja económica con Argentina. O sea, tenemos unas relaciones comerciales relevantes, tenemos tráfico. O sea, nuestra misma región tiene tráfico de carga por territorio argentino y la Argentina tiene un tráfico de carga”, manifestó.
Asimismo, destacó la relación histórica entre ambos territorios y la importancia de evitar conflictos innecesarios con un país vecino.
“Y siempre una política responsable de Estado es prever y evitar conflictos con nuestros vecinos permanentes, como la casa en el barrio, tratar de no tener conflicto con el vecino porque la verdad que, si no, la calidad de vida baja y los temas se complican”, sostuvo.
A juicio de Jelincic, las declaraciones públicas de autoridades y parlamentarios deben considerar los efectos que pueden producir en las relaciones bilaterales, en lugar de contribuir a una competencia de posiciones que termine aumentando las tensiones.
“Entonces, por eso estos temas tienen que manejarse con mucha responsabilidad, no digo con debilidad, con responsabilidad”, enfatizó.
El dirigente también cuestionó las expresiones que, desde ambos países, puedan alimentar una escalada política sin contribuir a resolver las diferencias existentes. En su análisis, las cancillerías deben mantener el diálogo y encauzar la controversia mediante los mecanismos diplomáticos correspondientes.
Respecto del eventual viaje de la embarcación, señaló que la protección de la navegación debe distinguirse de la defensa de intereses comerciales privados, planteando que cada Estado tiene responsabilidades sobre la seguridad marítima dentro de su respectiva jurisdicción.
Oportunidades económicas para Chile a partir de una mayor integración con Argentina
Más allá de la controversia por la ruta hacia las Malvinas, Jelincic sostuvo que Chile tiene oportunidades económicas de mayor alcance en su relación con Argentina, particularmente en sectores como la minería, la logística, los puertos y la exportación de productos.
En su análisis, los cambios en las condiciones para la inversión minera en Argentina podrían abrir posibilidades de colaboración entre ambos países, especialmente por la ubicación geográfica de los yacimientos y la cercanía de los puertos chilenos con los mercados de la cuenca del Pacífico.
El exintendente explicó que parte de la actividad minera argentina se desarrolla o proyecta en la cordillera de los Andes, mientras que Chile dispone de infraestructura portuaria que podría convertirse en una alternativa para transportar productos hacia mercados internacionales.
“Entonces, si yo hago una explotación al otro lado de la cordillera minera, ahí tengo la oportunidad de ofrecer como servicio hacer unos túneles en la cordillera y sacar la producción hacia la cuenca del Pacífico”, señaló.
En esa línea, argumentó que la distancia y los costos logísticos pueden convertirse en factores relevantes para definir las rutas de exportación de la producción minera.
“Y segundo, ofrecer los puertos chilenos como una alternativa de negocio y de oportunidades es relevante y cuando la economía se vincula con redes y generan riqueza, obvio que a lo largo del tiempo los niveles de conflictividad siempre van a ser menores”, agregó.
Jelincic sostuvo que una mayor integración económica podría generar beneficios que trasciendan una operación comercial específica, contribuyendo a fortalecer las relaciones entre ambos países y a crear oportunidades para empresas y trabajadores.
También mencionó las inversiones vinculadas a la industria vitivinícola y frutícola como ejemplos de actividades en las que existen relaciones empresariales entre Chile y Argentina.
Magallanes y las oportunidades vinculadas al gas y al petróleo argentino
En el ámbito regional, Jelincic puso especial atención en las posibilidades que podrían surgir para Magallanes a partir de la evolución de la producción energética argentina.
Se refirió particularmente a Vaca Muerta y a otros desarrollos hidrocarburíferos, planteando que un eventual aumento de la producción podría generar necesidades de transporte, infraestructura y acceso a mercados.
Según su análisis, el crecimiento de la producción en distintas zonas de Argentina podría incrementar la presión sobre los gasoductos y oleoductos que trasladan los recursos hacia los principales centros de consumo y exportación.
En ese escenario, planteó que las regiones australes argentinas podrían enfrentar desafíos logísticos y que Magallanes debería estudiar si existen oportunidades para prestar servicios o participar en actividades relacionadas con el transporte y procesamiento de hidrocarburos.
“Por lo tanto, los gases y petróleo de Santa Cruz, Tierra del Fuego Argentina, van a tener problemas para salir al mercado, no van a tener prioridad, son más baratos los otros y donde hay más volumen, entonces se produce una oportunidad de negocio para Magallanes”, sostuvo.
El exintendente añadió que las empresas vinculadas al sector energético podrían estar evaluando alternativas para aprovechar esas condiciones, aunque no presentó antecedentes específicos que permitan confirmar proyectos concretos derivados de ese escenario.
En ese sentido, llamó a las autoridades regionales a mantener una mirada estratégica y a identificar oportunidades económicas de largo plazo, sin perder de vista el contexto político y diplomático en el que se desarrollan.
Críticas al protagonismo de autoridades en la iniciativa comercial
Consultado sobre la participación de autoridades locales en reuniones vinculadas al proyecto de conexión marítima, Jelincic señaló que recibir a empresarios interesados en desarrollar actividades comerciales es parte de las funciones habituales de una autoridad.
No obstante, marcó una diferencia entre facilitar el diálogo con inversionistas y asumir un protagonismo político que pueda interpretarse como una toma de posición frente a la controversia de soberanía.
“Pero, por ejemplo, no me parece desde ese punto de vista razonable que lo reciba, que le dé las oportunidades como todo, pero no me parece que se pueda abanderar con un tema o entrar en una escalada de conflicto con la autoridad Argentina innecesaria, porque la política de Estado de Chile es respaldar la reivindicación de soberanía Argentina”, afirmó.
Para el dirigente, la prudencia no significa renunciar a las oportunidades comerciales ni dejar de defender los intereses nacionales, sino evitar que una iniciativa privada se transforme en un foco de tensión diplomática.
También se refirió a las declaraciones de parlamentarios de ambos países, señalando que algunas intervenciones pueden responder a intereses comunicacionales o a la búsqueda de visibilidad pública, sin contribuir necesariamente a resolver el problema.
“Yo entiendo a veces la molestia y la pasión. Pero uno tiene que ver el bien común”, sostuvo.
En su opinión, el debate debe mantenerse en un marco institucional y técnico, con una clara separación entre las decisiones empresariales, las atribuciones de las autoridades y los lineamientos de la política exterior chilena.
Zona Franca: Jelincic advierte una pérdida de beneficios para los consumidores de Magallanes
En la parte final de la entrevista, el presidente de Gastropuq abordó otro de los asuntos que concentra el debate regional: el funcionamiento de la Zona Franca de Punta Arenas y la distribución de sus beneficios entre los usuarios, los administradores y el Gobierno Regional.
El tema fue planteado en el contexto de una nueva instancia de discusión sobre el desarrollo futuro del recinto y las condiciones de su concesión, asunto que, según se indicó durante el programa, continuaría siendo analizado en los próximos días.
Jelincic señaló que su participación en el debate responde a su interés por contribuir con una opinión sobre una institución que forma parte de la vida económica de Magallanes, y aclaró que sus planteamientos corresponden a una evaluación personal.
“Me preocupa profundamente si yo miro desde la última concesión del 2007. 2007 ahora de la Zona Franca, cada vez los usuarios de Magallanes, es decir, los que compramos productos, los ciudadanos, hemos perdido beneficios y los beneficios los ha recibido el Gobierno Regional y los que administran Zona Franca”, afirmó.
El exintendente sostuvo que, a su juicio, la evolución del sistema ha perjudicado a los consumidores, quienes deberían ser uno de los principales beneficiarios de un régimen concebido para favorecer a la región.
En ese sentido, cuestionó que los resultados económicos asociados a la administración del recinto no se traduzcan, según su evaluación, en ventajas equivalentes para las personas que compran productos en Magallanes.
“Y la verdad que las cifras son monstruosas, pero beneficios para la región cada vez son menos para los ciudadanos, no para la región, porque la región es una cosa abstracta, un territorio, no la gente que vive acá”, manifestó.
Jelincic planteó que el debate sobre la Zona Franca debe centrarse en cómo recuperar su competitividad y fortalecer los beneficios para los habitantes de la región, más allá de los resultados que pueda obtener la administración del recinto o el propio Gobierno Regional.
“Sentimos de que cada vez la Zona Franca es menos competitiva, tiene problemas de administración y la verdad que cada vez los magallánicos pagamos más y eso va en contra del origen de la ley. La ley cuando se formula era para que las cosas fueran más baratas para nosotros”, expresó.
Finalmente, reiteró su disposición a participar en las instancias de análisis y entregar antecedentes que contribuyan a la discusión sobre el futuro de Zona Franca.
“Yo no creo que en esta comisión que lo invitó el Gobierno Regional, por lo menos yo voy a tratar de emitir mi opinión, aunque a algunos les va a gustar y otros no les va a gustar, pero creo que los que vivimos en Magallanes no podemos restarnos a aportar”, concluyó.
El monto aprobado fue de $16.833.494.000, y su forma de financiamiento será vía Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE).
El monto aprobado fue de $16.833.494.000, y su forma de financiamiento será vía Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE).






























































































































































