20 de febrero de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | VIVIR EN LA CALLE NO ES UN DELITO
Por: Liliana CortésDirectora Social del Hogar de Cristo

Asociar de manera generalizada delito y situación de calle es una simplificación que estigmatiza a personas que, en su mayoría, son víctimas de violencia y exclusión, no sus responsables.
Los desalojos y la destrucción de rucos pueden dar una señal de orden en el corto plazo, pero no resuelven el problema. Desplazar no es solucionar: solo traslada la exclusión de un lugar a otro.
La experiencia en terreno demuestra que el acompañamiento permanente, el trabajo territorial y programas como vivienda primero no solo permiten que las personas salgan de la calle, sino que también fortalecen la seguridad de la comunidad. Seguridad y dignidad no son opuestas; van de la mano.
Si queremos soluciones reales, necesitamos políticas integrales, no respuestas reactivas.
Liliana Cortés
Directora Social del Hogar de Cristo
Un escenario marcado por la incertidumbre fue el que se instaló en el pleno del Consejo esta tarde, tras la exposición de TABSA sobre el sostenido incremento en el precio del diésel y sus consecuencias en la conectividad marítima.
Un escenario marcado por la incertidumbre fue el que se instaló en el pleno del Consejo esta tarde, tras la exposición de TABSA sobre el sostenido incremento en el precio del diésel y sus consecuencias en la conectividad marítima.







































































































































































