16 de enero de 2026
A LA LUZ DE LA CASEN, LES PROPONGO CALLE CERO (COLUMNA DE OPINIÓN)
Por Álvaro Rondón, jefe de operación social de Hogar de Cristo Magallanes

La semana pasada el gobierno presentó los datos de la encuesta CASEN 2024 destacando la reducción de la pobreza en Chile. Es una noticia que, a primera vista, invita al optimismo. Pero si uno mira los datos con más atención, la historia cambia.
La región de Magallanes destaca por tener los menores índices de pobreza nacionales, tanto a nivel de ingresos (el promedio nacional es 17.3%; acá, 9.9%), como en pobreza multidimensional (17.7% en el país contra 6.1% en la región) y también en la más crítica de ambas, la pobreza severa, que abarca a quienes no tienen dinero suficiente para lo básico y tampoco un mínimo de bienestar en dimensiones como salud, empleo, vivienda, educación y redes. La pobreza severa en Chile es 6.1% y en Magallanes llega a 1.5%.
¿Significa esto que no debemos preocuparnos?
Todo lo contrario. La dimensión de nuestro territorio y la baja densidad poblacional nos habla de un número exacto: hoy son 2.651 personas las que viven en pobreza severa en la región. Casi podríamos ponerles cara, dado lo pocas que son. A unas 200 de ellas las conocemos de cerca. Son quienes viven en situación de calle en la adversidad de un clima inclemente.
Es importante hacer esta apertura de las cifras y un dato así no puede dejarnos indiferentes, sino que debe ser un acicate al logro de un sueño tan desafiante como posible: llegar a un índice calle cero en Punta Arenas y Puerto Natales.
Hoy, a nivel nacional, más de 3,4 millones de personas siguen viviendo en pobreza por ingresos. No logran cubrir sus necesidades básicas ni siquiera considerando las ayudas del Estado. Pero el dato más duro es otro: más de 1,1 millón de personas vive en pobreza severa. Son pobres por ingresos y, además, enfrentan múltiples carencias en vivienda, salud, educación, trabajo, cuidados o redes de apoyo. Es decir, viven ambas pobrezas, lo que significa vulnerabilidad y precariedad en su forma más profunda y persistente.
La CASEN muestra algo que debería preocuparnos: el 10% más pobre de Chile hoy genera menos ingresos propios que hace quince años. Sus ingresos laborales caen, mientras los subsidios aumentan y pasan a representar cerca del 70% de lo que recibe un hogar. Las transferencias son necesarias -nadie lo discute-, pero cuando no van acompañadas de oportunidades reales, terminan administrando la pobreza en vez de superarla.
Chile ha avanzado en protección social, pero no ha fortalecido la capacidad de las personas para salir adelante por sí mismas. Trabajo digno, acceso a cuidados, educación pertinente, redes comunitarias. Eso se llama “capacidad de agencia”. De “agenciarse” el bienestar por uno mismo.
Sin el desarrollo de esa capacidad, no hay salida sostenible de la pobreza.
También existen alertas que no se resuelven con bonos: más soledad, menos redes de apoyo, hogares que cuidan a personas dependientes sin ayuda, empleo precario que no alcanza para vivir.
Celebrar promedios, mientras más de un millón de personas vive atrapada en pobreza severa es un error. Hoy 1.193.010 personas viven en situación de pobreza severa en el país, lo que representa una auténtica emergencia social, en el sentido de que son personas con privaciones múltiples y profundas que afectan su bienestar cotidiano. Los magallánicos deberíamos desafiarnos al menos a lograr ese soñado índice calle cero para nuestra región.
Durante 2025, Zona Franca de Punta Arenas superó los 10,1 millones de visitas en 2025, con un promedio mensual de 842 mil personas, siendo uno de los espacios regionales más visitados de Chile.
Durante 2025, Zona Franca de Punta Arenas superó los 10,1 millones de visitas en 2025, con un promedio mensual de 842 mil personas, siendo uno de los espacios regionales más visitados de Chile.

















































































































































































