18 de enero de 2026
¿TRUMP O MADURO? UNA TRAMPA PERVERSA
Por Marcos Buvinić Martinić

Ha corrido mucha tinta acerca de lo sucedido en Venezuela y la tragedia de ese pueblo, con millones de venezolanos repartidos en muchos países, pagando el precio de la soberbia política del dictador Nicolás Maduro y las acciones camorreras del pretendido amo del mundo, Donald Trump.
No me corresponde hacer algún análisis de política internacional, sino que me detengo en la trampa perversa de las ideologías que buscan capturar la mente y el corazón de las personas en una falsa batalla entre “el bueno” y “el malo”, como artimaña de quienes prefieren la propaganda ideológica a la reflexión. Lo que está claro es que el problema tras la intervención de USA no era sólo, ni principalmente, el tráfico de drogas o la recuperación de la democracia, sino que el botín era el petróleo, como dijo Trump, sin rubor alguno. Y entonces surge una trampa perversa: la supuesta necesidad de optar y tomar partido por Trump o Maduro.
Es una disyuntiva perversa porque, al criticar el accionar matonesco de Trump en su desprecio por el derecho internacional y la soberanía del pueblo venezolano, quien lo haga, parece estar legitimando a Maduro. Por otro lado, al criticar al dictador Maduro, que llevaba 13 años como sucesor de Chávez, violando los derechos humanos y empujando al exilio político o económico a unos 8 millones de personas (¡casi un tercio de la población del país!), quien lo haga, parece estar al lado de Trump, legitimando sus acciones.
Esta falsa alternativa entre blanco o negro, o entre “el bueno” y “el malo”, pretende hacer creer que cualquier opción se hace en nombre de la libertad, la justicia y el respeto a los derechos de las personas, cuando lo que está en juego es un asunto de poder y dinero. Como alguien acertadamente ha dicho: cuando un tirano captura un dictador, la libertad solo cambia de dueño.
De ambos lados surgen argumentos justificatorios que, en ambos casos, pisotean los derechos humanos de los venezolanos y la soberanía de ese pueblo. También, en diversos países aparecen políticos -de uno y otro lado- declarando ser democráticos y que respaldan y justifican a uno u otro, al tirano invasor o al dictador prisionero. Pero, las credenciales de demócrata sólo pueden exhibirse en el respeto a los derechos humanos y a la soberanía del pueblo, en el diálogo por la paz y la justicia, en el respeto al derecho internacional y en la preocupación por los más frágiles y sufrientes de la sociedad.
La falsa y perversa opción entre Trump o Maduro aparenta ser una búsqueda de libertad y defensa de la democracia, cuando no hace más que seguir el juego de los poderosos y sus ideologías totalitarias en las que el fin -poder y dinero- justifica cualquier medio, consagrando la destrucción de la democracia, violando el respeto a la soberanía popular y los derechos humanos, ignorando y pisoteando a los más débiles del país. La supuesta necesidad de optar entre Trump o Maduro es para que nos importen ellos, sus ideologías y sus juegos de poder, en lugar del pueblo venezolano que está sufriendo en su país y en el exilio.
Los venezolanos que celebraron la caída de Maduro en las calles de muchos países, pero no pudieron hacerlo en Venezuela, ahora contemplan estupefactos que ellos no cuentan para nada en este asunto, que siguen como dirigentes del país los acólitos de Maduro avasallados por Trump y sus milicias, y que -una vez más- la democracia es pisoteada por las luchas ideológicas de los poderosos de uno y otro lado que se reparten el botín.
¿A quién le importa la búsqueda de una solución pacífica, sin amenazas, respetando la voluntad popular expresada en las elecciones pasadas y trampeadas por Maduro? ¿A quién le importan los millones de venezolanos exiliados por el mundo entero? En sus declaraciones, unos y otros dirán que buscan el bien del pueblo venezolano, pero como dijo el Señor Jesús “por sus frutos los conocerán”, y los frutos que se ven en Venezuela son el miedo, el silencio en las calles, las amenazas de los violentos, y un país administrado desde el extranjero.
Al día siguiente de la invasión en que Trump capturó a Maduro, el Papa León dijo, en la Plaza de San Pedro: “El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica".
El proyecto contempla una inversión cercana a los 4 mil millones de pesos y la intervención de 14 tramos priorizados, con trabajos que comenzarán en Avenida Bulnes y se extenderán hasta marzo de 2027.
El proyecto contempla una inversión cercana a los 4 mil millones de pesos y la intervención de 14 tramos priorizados, con trabajos que comenzarán en Avenida Bulnes y se extenderán hasta marzo de 2027.





































































































































































