4 de enero de 2026
VENEZUELA EN TENSIÓN: EXPLOSIONES EN CARACAS, CAPTURA DE MADURO Y LAS GRANDES INTERROGANTES DEL FUTURO POLÍTICO
Columna de opinión.

La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la crisis venezolana. Varias explosiones sacudieron la capital Caracas y zonas circundantes como Miranda, La Guaira y Aragua, mientras aviones volaban a baja altura sobre la ciudad, dejando sin energía eléctrica amplios sectores y alarmando a la población civil y a la comunidad internacional.
Las autoridades de Estados Unidos, lideradas por el presidente Donald Trump, afirmaron que estas explosiones formaron parte de una operación militar de gran escala en la que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, argumentando que lo hicieron bajo cargos vinculados al narcotráfico y crimen organizado.
El gobierno venezolano calificó las acciones como una “grave agresión militar” estadounidense contra la soberanía nacional, anunció el estado de conmoción exterior y llamó a una movilización general para defender el país. Ante este escenario, la comunidad internacional ha reaccionado con preocupación por el potencial de escalada regional y violación de normas internacionales.
Una operación inusual que plantea dudas sobre su ejecución
Para el analista internacional Marcelo Pérez, docente del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, la forma en que se desarrolló esta operación plantea interrogantes serios: “Fue una operación limpia, rápida y efectiva, tanto que parece imposible que se diera sin apoyo interno del círculo de hierro de Maduro. La respuesta militar fue prácticamente nula, demostrando una fragilidad total de los servicios de seguridad, algo extraño por decir lo menos”.
Efectivamente, los reportes señalan que la captura se realizó sin un enfrentamiento prolongado con fuerzas leales al gobierno, lo que para algunos especialistas sugiere que sectores dentro del propio aparato estatal venezolano habrían decidido no resistir el avance estadounidense.
¿Cuál será el destino de Nicolás Maduro?
El futuro legal y político de Maduro es otra de las grandes interrogantes. En este punto, Pérez subraya el carácter excepcional de la situación: “Debemos recordar que su detención se da bajo acusaciones de narcotráfico. No se lo tratará como un ex mandatario sino como un narcoterrorista”. Por ello, explica, su proceso podría transitar por las vías que se han seguido en casos de altos criminales internacionales, con un régimen judicial de máxima seguridad. Esta comparación remite a figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán, actualmente recluido en prisión en Estados Unidos.
El gobierno estadounidense ha señalado que la captura se basa en un largo proceso de presión política y legal, y que la intención es estabilizar Venezuela y eventualmente facilitar una transición hacia un gobierno diferente. Sin embargo, estas acciones han generado críticas incluso dentro de Estados Unidos, donde algunos legisladores cuestionan la legalidad de la intervención militar sin un mandato explícito del Congreso. The Guardian
¿Quién podría tomar el poder en Venezuela?
Con Maduro fuera de escena, la Constitución venezolana establece que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asume la presidencia en caso de vacancia del cargo. Sin embargo, según reportes internacionales, Rodríguez ha demandado pruebas de vida de Maduro y ha rechazado la legitimidad de la operación estadounidense.
Para Marcelo Pérez, la siguiente etapa dependerá de factores internos complejos: “Lo lógico sería que la vicepresidenta Delcy Rodríguez tome el poder. Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López son otras figuras fuertes del régimen. ¿Pero existe el apoyo de las fuerzas armadas venezolanas, del pueblo, de las instituciones mismas del Estado para dirigentes cercanos a Maduro?”
En otras palabras, la estabilidad política en Venezuela no está asegurada simplemente por la ausencia de Maduro: “Si el derrocamiento de Maduro se produjo de forma interna —con apoyo de su círculo íntimo— entonces tal vez ya fue negociada una nueva forma de gobierno que acomode al país del norte”, advierte Pérez. En ese caso, la transición podría ser más rápida, con menos resistencias internas, aunque también podría provocar fricciones inesperadas dentro de la élite chavista.
Una transición política incierta en Venezuela
La comunidad internacional y las fuerzas políticas dentro de Venezuela estarán observando de cerca los pasos que se den en las próximas horas y días. Desde la oposición, líderes como María Corina Machado han celebrado la caída de Maduro como el inicio de una nueva etapa, prometiendo restaurar libertades, liberar presos políticos y construir un país diferente.
No obstante, la reacción de sectores afines al chavismo y de países aliados de Venezuela, como Rusia, ha sido de rechazo a la intervención, denunciando una violación de la soberanía y advirtiendo sobre los riesgos de una escalada regional.
El impacto en la región y en el mundo
La intervención militar estadounidense y la captura de Maduro representan uno de los momentos más dramáticos de la historia reciente de América Latina. Las tensiones entre Washington y Caracas se habían intensificado desde la escalada de sanciones, bloqueos a buques petroleros y operaciones contra redes de narcotráfico atribuidas al régimen venezolano en 2025.
Para Pérez, más allá de las circunstancias inmediatas, este suceso pone en cuestión el futuro de las relaciones hemisféricas: “Las respuestas vendrán en las próximas horas, cuando comience, de una forma u otra, la transición política en Venezuela”. Y agrega que “el impacto será profundo no solo para Venezuela, sino para toda América Latina, porque redefine límites, alianzas y discursos sobre soberanía, intervención y legitimidad política”.
Este 3 de enero.
Este 3 de enero.




































































































































































