9 de septiembre de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | EL RELOJ DEMOGRÁFICO MÁS RÁPIDO DE CHILE: MAGALLANES Y LA CRISIS INVISIBLE DEL CUIDADO
Por Arturo Storaker, Presidente Regional UDI

La región que envejece a mayor velocidad en el país no puede esperar la gradualidad centralista para proteger a sus cuidadoras.
Chile ya tiene el diagnóstico nacional. El estudio publicado por el Ministerio de Hacienda y ComunidadMujer —el más riguroso hecho en América Latina sobre esta materia— cifró el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en un 19,2% del PIB Ampliado del país, superando a la minería, el comercio y la construcción juntos. Entre el 35% y el 40% de ese total corresponde exclusivamente a cuidados de salud: enfermos crónicos, adultos mayores dependientes y personas con discapacidad severa.
Son entre 5.800 y 8.800 millones de dólares al año que el sistema sanitario ahorra a costa de la entrega invisible de mujeres —87,8% de quienes cuidan— que en promedio tienen 51 años, cuidan las 24 horas del día y sufren sobrecarga clínica en 7 de cada 10 casos. Sin embargo, este diagnóstico nacional, al cruzar el estrecho y aplicarse a Magallanes, deja de ser una estadística más: se convierte en una cuenta regresiva regional.
-128 MAYORES DE 60 POR CADA 100 MENORES DE 15 EN MAGALLANES
-0,91 TASA DE FECUNDIDAD REGIONAL (REEMPLAZO: 2,1)
-87,8% DE LAS CUIDADORAS INFORMALES SON MUJERES
La región que envejece más rápido y repone menos
Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para 2026 sitúan a Magallanes con un índice de envejecimiento cercano a 128 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años, muy por sobre el promedio del país. Al mismo tiempo, el informe de estadísticas vitales ubicó a nuestra región entre las de menor fecundidad de Chile: 0,91 hijos por mujer, drásticamente alejada de la tasa de reemplazo poblacional (2,1).
La ecuación en el territorio austral es implacable: Magallanes tiene cada vez más personas que van a necesitar asistencia y cada vez menos generaciones jóvenes naciendo para brindar ese apoyo. En el norte o centro del país, este desajuste se percibe como una tendencia a mediano plazo; en la Patagonia, es una trayectoria de corto plazo que ya está golpeando la puerta de nuestros hogares.
Y cuando el Estado no responde, el cuidado recae íntegramente sobre la familia. Pero la familia magallánica es, año a año, una red más pequeña: menos hijos, menos sobrinos y menos vecinos jóvenes disponibles para turnarse. En una región donde las distancias y las inclemencias del clima imponen barreras reales de
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aislamiento, la red informal que hoy sostiene a miles de adultos mayores se achica exactamente al mismo ritmo en que crece la demanda de atención.
Un cimiento nacional, una urgencia patagónica
La reciente aprobación de la ley que crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (SNAC) y la vigencia de la Ley Integral de las Personas Mayores (Ley 21.822) representan avances normativos innegables. Sin embargo, un cimiento no resguarda del frío ni levanta un hogar por sí solo. En una zona extrema donde el costo de vida es sustancialmente más elevado (calefacción, alimentos, conectividad), la brecha entre la promesa legal y la realidad cotidiana se agranda con mayor celeridad que en cualquier otra parte de Chile.
Ninguna de estas medidas está diseñada hoy considerando que existen regiones donde la crisis va a llegar antes. Magallanes es la principal de ellas y la que menos margen tiene para esperar la implementación gradual pensada para el promedio nacional.
Lo que está en juego en el extremo sur
Si la tasa de reposición no se revierte —y no hay ninguna señal nacional o regional de que vaya a hacerlo por sí sola—, Magallanes va a llegar en menos de una generación al punto en que el cuidado informal simplemente no dé abasto. No se trata de un pronóstico alarmista, sino de la misma aritmética del Ministerio de Hacienda aplicada a la región con el punto de partida demográfico más frágil del país.
El cuidado seguirá siendo, mientras tanto, invisible en las estadísticas públicas y trágicamente visible en el cuerpo y la salud de las mujeres magallánicas: sosteniendo a solas, sin contrato ni previsión, un sistema de salud que las olvida. La pregunta para nuestra comunidad ya no es si Magallanes va a sentir este impacto, sino si seremos capaces de exigir respuestas territoriales urgentes antes de que sea demasiado tarde para prevenir el colapso.
El operativo se desarrolló este lunes 7 de septiembre en un domicilio ubicado en pasaje Cabo Forward.
El operativo se desarrolló este lunes 7 de septiembre en un domicilio ubicado en pasaje Cabo Forward.


























































































































































