8 de enero de 2026
HERMOSOS, PERO INVASIVOS: LOS CHOCHOS QUE FLORECEN EN MAGALLANES NO SON AUTÓCTONOS
Coloridos, fotogénicos y cada vez más presentes en caminos y sectores rurales de Magallanes, los lupinos —también conocidos como chochos— no forman parte de la flora nativa de la región. Su expansión responde a una introducción humana y a condiciones ambientales que favorecieron su permanencia.

Durante el verano, los lupinos se transforman en protagonistas del paisaje magallánico. Sus flores violetas, rosadas y blancas cubren extensas franjas de terreno, especialmente en bordes de caminos y áreas abiertas, generando postales que llaman la atención de residentes y visitantes. Sin embargo, detrás de su belleza existe una historia poco conocida.
Los lupinos presentes en Magallanes corresponden a una especie introducida, originaria de América del Norte, que llegó al sur de Chile hace décadas con fines ornamentales y de mejoramiento de suelos. Con el tiempo, la planta se adaptó con facilidad al clima frío y húmedo de la Patagonia, logrando reproducirse y expandirse sin control natural.
Su permanencia en la región se explica por varias razones. Los lupinos toleran bien las bajas temperaturas, prosperan en suelos pobres y tienen una alta capacidad de dispersión de semillas. Además, al fijar nitrógeno en el suelo, modifican el entorno, lo que les permite imponerse sobre especies nativas y alterar el equilibrio natural de los ecosistemas.
Actualmente, es posible observar lupinos en distintos puntos de la Región de Magallanes, principalmente en:
Bordes de caminos rurales y periurbanos
Sectores como el camino a Discordia, en la comuna de Punta Arenas
Áreas abiertas cercanas a riberas y antiguos terrenos intervenidos
Especialistas advierten que, pese a su atractivo visual, se trata de una especie exótica con comportamiento invasor, por lo que se recomienda no cortarlos, no trasladarlos y evitar su propagación. En el caso de mascotas y ganado, también se aconseja impedir su ingesta, ya que pueden resultar tóxicos si se consumen.
La invitación es a disfrutar de su floración con respeto y conciencia, entendiendo que no todo lo que embellece el paisaje pertenece originalmente a él. Admirarlos, fotografiarlos y seguir el camino es la mejor forma de convivir con este fenómeno natural que cada verano vuelve a teñir de color el extremo sur de Chile.
Asimismo, vecinos conocieron alternativas de desarrollo urbano y plazos para observaciones ciudadanas.
Asimismo, vecinos conocieron alternativas de desarrollo urbano y plazos para observaciones ciudadanas.



































































































































































