1 de noviembre de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | EL APORTE DE LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS EN CHILE
Por: Ángel Roa, Seremi de Gobierno de Magallanes y la Antártica Chilena.

Hoy, 31 de octubre, es el Día de las Iglesias Evangélicas y Protestantes. Es una fecha que
quedó establecida por ley durante el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, y quiero
aprovecharla para hablar de lo que las iglesias han hecho por la sociedad
Desde que nació, la iglesia se preocupó de los que nadie atendía. En el Imperio Romano los
cristianos recogían a niños abandonados y cuidaban a enfermos y ancianos, y ese trabajo
fue clave en el origen de los hospitales y de los lugares de acogida. Después vino la
Reforma que inició Martín Lutero, que quiso que la gente leyera la Biblia en su propio
idioma, y con eso creció la alfabetización. El sociólogo alemán Max Weber estudió, en "La
ética protestante y el espíritu del capitalismo", cómo las convicciones protestantes y el valor
del trabajo influyeron en el desarrollo de los países donde se arraigaron.
En Chile pasó lo mismo desde el comienzo de la República. Bernardo O'Higgins recibió al
educador y misionero escocés Diego Thomson, que enseñó a leer con el método
lancasteriano y usó la Biblia como texto, en un país donde muy poca gente iba a la escuela.
Los evangélicos pagaron un costo por eso. En el siglo XIX y a comienzos del XX, sobre todo
las clases acomodadas los discriminaban, y en los colegios los trataban mal. A quienes
predicaban al aire libre les tiraban piedras, les echaban los caballos encima o les arrojaban
orina. Ni siquiera tenían dónde ser enterrados. En Santiago, recién en 1854 se habilitó el
Patio de los Disidentes, un terreno junto al Cementerio General, y allí hay una inscripción
que dice: "A la memoria de los desterrados del cielo y de la tierra".
La libertad de culto llegó de a poco. En 1865 una ley permitió el culto no católico en recintos
privados, y en 1925 se separó la Iglesia del Estado.
Aun así, desde 1909 el pentecostalismo creció mucho en los sectores populares, porque la
gente encontró esperanza en el Evangelio. Hubo hombres y mujeres que salieron del
alcoholismo y familias que dejaron atrás la violencia. Con el trabajo y el estudio, sus hijos
tuvieron más oportunidades.
En Magallanes también lo vemos. Está en el módulo APAC de la cárcel de Punta Arenas, en
las Damas de Blanco que acompañan a los pacientes del hospital y en las cenas de Navidad
para adultos mayores de la Fundación Sembrando Vida. También en el Ejército de Salvación,
el Grupo Emanuel, la Fundación Chay y muchas otras organizaciones y congregaciones. No
puedo nombrarlas a todas, pero detrás de cada una hay pastores, voluntarios y familias que
ponen su tiempo y sus recursos para ayudar.
La discriminación todavía no termina. En redes sociales circulan burlas y descalificaciones
contra los evangélicos por sus creencias. Esto tampoco es nuevo. A los primeros cristianos
del Imperio Romano los acusaban de cosas que no hacían. Decían que practicaban el
canibalismo y el incesto, y que eran enemigos de la humanidad. Autores de la época, como
Tácito y Plinio el Joven, dejaron registro de esas acusaciones, y cristianos como Justino y
Tertuliano escribieron para desmentirlas. Con el tiempo se vio lo que hacían en realidad, que
era cuidar a los pobres y a los enfermos.
Las iglesias, como cualquier institución, pueden recibir críticas y deben responder cuando
corresponde. Otra cosa es despreciar a una persona por la fe que profesa. El respeto a la
libertad de conciencia tiene que alcanzar a todos, a los que tienen una religión y a los que
no.
Como seremi de Gobierno me corresponde servir a todos, cualquiera sea su fe. Pero como
cristiano evangélico conozco este trabajo y lo valoro.
Quiero agradecer a los pastores y congregaciones de Magallanes. A los que visitan a un
enfermo, acompañan a una familia que perdió a alguien, ayudan a una persona a salir de una
adicción o preparan una cena para que un adulto mayor no pase solo la Navidad. Quienes
recibieron esa ayuda saben lo que significó.
La iniciativa ENADI busca identificar los perfiles y oficios que requerirán las obras públicas y privadas para orientar la capacitación y facilitar el acceso a nuevas oportunidades de empleo. En la región fue presentada en las obras de macrourbanización de Salfa, que actualmente emplean a 307 personas.
La iniciativa ENADI busca identificar los perfiles y oficios que requerirán las obras públicas y privadas para orientar la capacitación y facilitar el acceso a nuevas oportunidades de empleo. En la región fue presentada en las obras de macrourbanización de Salfa, que actualmente emplean a 307 personas.
































































































































































