22 de octubre de 2015
EL ZURDO QUE VIAJÓ DESDE PUNTA ARENAS PARA CUMPLIR UN SUEÑO
La UC lo tentó en 2013, pero su físico esmirriado postergó el fichaje. Ocho meses más tarde, y tras un fuerte trabajo muscular, Leiva dejó su tierra natal para vivir en la Casa Cruzada. A los siete años Brian Leiva […]

La UC lo tentó en 2013, pero su físico esmirriado postergó el fichaje. Ocho meses más tarde, y tras un fuerte trabajo muscular, Leiva dejó su tierra natal para vivir en la Casa Cruzada.
A los siete años Brian Leiva le había declarado su amor al fútbol. «Jugaba por el Club Deportivo Prat y lo acompañamos a varios torneos en Valdivia, Argentina y Rancagua», cuenta María Vargas, su madre.
Vida tranquila la de Leiva en Punta Arenas. «Todo muy familiar. Siempre juntos para los almuerzos, la once y las cenas. Muy unidos», agrega.
En 2013, sin embargo, la tranquilidad del sur dio un giro en 180 grados. «Universidad Católica participó en el mundialito de Valdivia y el equipo de Punta Arenas quedó en nuestro grupo. Ganamos, pero nos costó. Por ellos jugaba Brian Leiva», recuerda Alfonso Garcés, un histórico descubre talentos de la franja.
«Tenía una técnica destacable, pero le faltaba potencia, no la tenía desarrollada. Hablé con su padre para que vinieran a Santiago… Le dije, eso sí, que Brian no tenía una buena contextura física, que daba ventaja respecto a sus compañeros. En resumen, que no era mejor de lo que teníamos», relata.
«Era flaco, flaco, flaco», dice Henry Leiva, el papá. «En la UC lo vieron durante 10 días. Era chico, le dijeron que volviera el año siguiente, pero con la condición de que realizara un trabajo especial», profundiza María.
«Nunca perdimos el contacto, siempre lo estaba llamando por teléfono», precisa Garcés.
Leiva tomó nota y tomó en serio el desafío que le plantearon en San Carlos: entrenaba en su colegio, el Salesiano San José, y luego a orillas del Estrecho de Magallanes con su club de siempre».
Ocho meses después apareció en la Casa Cruzada. «No lo reconocían… ‘Qué cambiado estás’, le dijeron. Recuerdo ese día como si fuera hoy: el 26 de julio de 2014… Antes de salir de Punta Arenas le pregunté si estaba seguro. ‘Sí, me dijo, es lo que me gusta’. Y viajó. Prefiere jugar que estudiar, aunque tiene que sacar cuarto medio», advierte su madre.
«Llegó a la UC para cumplir un sueño y el Mundial lo motivó todavía más. Sé que extraña Punta Arenas, porque Santiago es más liberal. Casi no anda solo, si hasta a Fantasilandia van en grupo. Lo representa Fernando Felicevich y lo ayuda harto: le compra ropa, lo acompaña a cortarse el pelo, es su familia acá», aporta el papá.
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Los minutos jugados por Leiva en el Mundial Sub 17. Fue en el 1-5 ante Nigeria, el martes en Viña del Mar.
Raúl Neira B.
Deportes
El Mercurio
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