30 de junio de 2026
MÁS DE 1.600 ESTUDIANTES SE CONVIERTEN EN MIEMBROS VIRTUALES DE LA BASE NAVAL ANTÁRTICA "CAPITÁN ARTURO PRAT"
En el marco del Mes del Mar, la histórica base —la más antigua de Chile en el Territorio Chileno Antártico— abrió sus puertas de manera virtual a colegios de Chile, Colombia, Perú y México, acercando a las nuevas generaciones a uno de los rincones más extremos y estratégicos del planeta.

Hay lugares donde la historia de un país se escribe sobre el hielo. Uno de ellos se levanta desde 1947 en la isla Greenwich, entre los vientos blancos de las Shetland del Sur, custodiando la presencia de Chile en el Territorio Chileno Antártico. Es la Base Naval Antártica "Capitán Arturo Prat", la primera instalación permanente que Chile tuvo en el continente blanco y la expresión más concreta de la soberanía efectiva que el país ejerce, a través de la Armada de Chile, en el extremo austral del planeta. Casi ocho décadas después, sigue cumpliendo su misión: estar allí donde pocos se atreven a permanecer.
Una ventana al continente blanco
En el marco de las actividades conmemorativas del Mes del Mar, y como parte de su compromiso con la difusión de la labor que desarrolla la Armada de Chile en la Antártica, la base ha realizado desde mayo y hasta la fecha una serie de visitas virtuales dirigidas a establecimientos educacionales de Chile y del extranjero. A través de estas jornadas interactivas, estudiantes y docentes han podido conocer las principales funciones de la base, las condiciones de vida en Territorio Chileno Antártico, el trabajo científico que se desarrolla en el continente y la importancia estratégica de la presencia nacional en esta zona.
La iniciativa despertó un enorme interés en la comunidad educativa, alcanzando a más de 1.600 alumnos pertenecientes a diversos colegios de Chile, así como de países hermanos como Colombia, Perú y México. Desde sus aulas, miles de kilómetros al norte, niños y jóvenes pudieron contemplar por unos minutos el mismo paisaje que enfrentaron los pioneros: la inmensidad helada, el silencio y el peso de una historia que comenzó hace casi 80 años. A través de la pantalla conocieron cómo se vive en uno de los entornos más exigentes del planeta —temperaturas bajo cero, aislamiento, largos meses lejos del hogar— y cómo, pese a todo, la dotación mantiene operativa la base durante todo el año, garantizando la seguridad de la navegación, el control del tráfico marítimo y el apoyo a los científicos que estudian el continente. Para muchos estudiantes fue la primera vez que la Antártica dejaba de ser una palabra en el mapa para convertirse en un lugar real, habitado por chilenos que cada día sostienen la presencia nacional en el último confín austral.
El origen de una gesta
Porque conviene recordar de dónde viene esta gesta. En enero de 1947, materializando un viejo anhelo de soberanía que intelectuales como el general Ramón Cañas Montalva habían sembrado años antes, zarpó desde Valparaíso la Primera Expedición Antártica Chilena, compuesta por la fragata "Iquique" y el transporte "Angamos", al mando del Comodoro Federico Guesalaga Toro. Tras recorrer aquellas aguas indómitas, se eligió la Bahía Chile como el sitio más apropiado, y el 6 de febrero de 1947 quedó inaugurada la primera base nacional en la Antártica, bautizada entonces como Estación Radiotelegráfica y Meteorológica "Soberanía".
Era apenas un hangar metálico y dos pequeñas casas de madera diseñadas por el arquitecto Julio Ripamonti, habitadas por una dotación de seis hombres al mando del Teniente Primero Boris Kopaitic O'Neill, quien además se convertiría en el primer Gobernador Marítimo de la Antártica Chilena. Aquel puñado de marinos, en uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra, escribió un capítulo decisivo en la historia de la Patria. Un año más tarde, en febrero de 1948, la base recibió la visita del Presidente Gabriel González Videla —primer jefe de Estado en el mundo en pisar el continente antártico—, ocasión en que se le entregó su nombre definitivo en honor al héroe naval de Iquique.
Una historia de sacrificio y continuidad
Desde aquellos días, la historia de la base no ha estado exenta de sacrificios ni de gestas. Sus registros guardan rescates memorables, como las operaciones de salvamento durante la erupción volcánica de isla Decepción en 1967 o el auxilio al crucero "Lindblad Explorer" en 1972, junto a décadas de mediciones meteorológicas, observación glaciológica y apoyo logístico a la ciencia nacional e internacional. La base también ha conocido el costo humano de la empresa antártica: en sus primeros años, marinos como el Sargento radiotelegrafista Ángel Gustavo Rojas y, más tarde, el Capitán de Corbeta Defensa de Costa Pedro González Pacheco entregaron su vida en cumplimiento del deber, recordados hoy como parte de la memoria viva del continente blanco. Cada dotación, año tras año, ha sumado su esfuerzo a una cadena de continuidad que hoy mantienen unos pocos servidores navales en medio de los hielos eternos, herederos de aquel primer acto de soberanía.
Ochenta años de presencia soberana
Esa continuidad ininterrumpida adquiere un significado especial en el horizonte cercano. En 2027 Chile conmemorará los 80 años de la Primera Expedición Antártica Chilena y los 80 años de la fundación de la Base Naval Antártica "Capitán Arturo Prat", dos hitos fundacionales que sellaron la incorporación efectiva del Territorio Chileno Antártico a la vida nacional. Durante casi ocho décadas, la Armada de Chile no ha abandonado un solo año el continente blanco: esa permanencia, sostenida con esfuerzo y sacrificio, es la forma más palpable de la soberanía efectiva que el país ejerce sobre su sector antártico.
Porque la presencia nacional en la Antártica no se afirma con declaraciones, sino con tareas concretas que la Armada de Chile cumple día a día: el sostenimiento logístico de las bases, la Gobernación Marítima y las capitanías de puerto del territorio, la seguridad de la navegación, la salvaguarda de la vida humana en el mar, el mantenimiento de la señalización marítima, los trabajos hidrográficos y el apoyo permanente a la actividad científica nacional e internacional que coordina el Instituto Antártico Chileno (INACH). Es esa labor silenciosa y constante la que convierte a la "Capitán Arturo Prat" en un verdadero baluarte de la soberanía chilena en el fin del mundo.
Rumbo a una nueva Campaña Antártica
La mirada también se proyecta hacia el verano austral. En los próximos meses se desarrollará una nueva Campaña Antártica Chilena, esfuerzo conjunto en el que la Armada de Chile desplegará unidades navales para reaprovisionar y sostener las bases nacionales, ejecutar el relevo de sus dotaciones y mantener operativa la red de instalaciones del Territorio Chileno Antártico. Buques, aeronaves y personal especializado zarparán desde el continente para garantizar que, un año más, la bandera nacional siga flameando en el extremo sur del planeta, reafirmando la presencia permanente de Chile justo cuando se aproxima el octogésimo aniversario de aquella primera gesta de 1947.
El Territorio Chileno Antártico llega a las aulas
Es esa misma historia la que hoy llega a las salas de clases. Más allá de las cifras, estas actividades permiten acercar la Antártica a las nuevas generaciones, fortaleciendo el conocimiento sobre el territorio y promoviendo valores como el trabajo en equipo, la vocación de servicio y el cuidado del medio ambiente, además de estrechar los lazos de cooperación e intercambio cultural con instituciones educativas nacionales e internacionales.
El testimonio de la dotación
El Comandante de la Base Naval Antártica "Capitán Arturo Prat", Capitán de Corbeta José Luis Bravo, resumió el espíritu de esta iniciativa:
"Camino a los 80 años de la fundación de la primera base chilena en el continente blanco, para nosotros como dotación ha sido un placer establecer un nexo desde el Territorio Chileno Antártico con diferentes rincones de Chile y el mundo, dando a conocer nuestras tareas e historias, siendo para muchos una aventura a la distancia, y al igual para nosotros, en este maravilloso rincón del mundo donde somos continuadores de una historia única".
Y quizás ahí resida el verdadero alcance de estas jornadas: en que un estudiante de Santiago, Bogotá, Lima o Ciudad de México pueda imaginarse, aunque sea por un instante, de pie sobre ese mismo hielo donde Chile plantó su bandera en 1947. Porque mientras esas historias sigan despertando asombro en quienes las escuchan, la llama encendida por aquellos primeros "valientes muchachos" seguirá ardiendo, custodiada por las nuevas generaciones que algún día, tal vez, tomen la posta en el confín del mundo.
El Mandatario afirmó que el Ejecutivo está preparando alternativas para enfrentar delitos cometidos por jóvenes instrumentalizados por el crimen organizado. Además, mencionó brevemente la ley de reconstrucción y aseguró que se reforzará el Plan de Desarrollo de Zonas Extremas para Magallanes.
El Mandatario afirmó que el Ejecutivo está preparando alternativas para enfrentar delitos cometidos por jóvenes instrumentalizados por el crimen organizado. Además, mencionó brevemente la ley de reconstrucción y aseguró que se reforzará el Plan de Desarrollo de Zonas Extremas para Magallanes.











































































































































































