11 de abril de 2026
COLEGIO DE PROFESORES DE MAGALLANES ADVIERTE PREOCUPACIÓN POR SUSPENSIÓN DE CLASES TRAS AMENAZAS EN ESTABLECIMIENTOS
El gremio solicitó medidas urgentes y la conformación de una mesa intersectorial para abordar la situación en la región.

El Colegio de Profesoras y Profesores A.G. Magallanes manifestó su preocupación por la suspensión de clases en distintos establecimientos educacionales de la región durante los últimos días, situación que se ha producido a raíz de amenazas anónimas que han generado temor en las comunidades escolares.
Desde el gremio señalaron que este tipo de hechos no puede ser relativizado ni considerado como una broma, debido a las consecuencias que tiene en la seguridad, la salud mental y el desarrollo normal de las actividades educativas de estudiantes, docentes y asistentes de la educación.
Asimismo, indicaron que lo ocurrido no corresponde a un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de aumento de situaciones de violencia en espacios educativos, lo que —según plantearon— requiere una respuesta coordinada por parte de las autoridades.
En esa línea, el directorio regional informó que la situación ya fue abordada en una reunión con la Delegación Presidencial Regional, donde solicitaron la conformación de una mesa de trabajo intersectorial para enfrentar la problemática de manera integral.
Finalmente, el Colegio de Profesores hizo un llamado a implementar medidas de resguardo en los establecimientos, fortalecer protocolos frente a amenazas, asegurar apoyo psicosocial a las comunidades educativas y avanzar en la investigación de los hechos.
El persecutor detectó que las bandas internacionales están tomando un largo camino desde Bolivia, cruzando toda Argentina, para llegar al extremo sur de Chile. Por allí ingresan droga para distribuirla en otras regiones. “Buscan las rutas en que es menos posible que los puedan atrapar”, dice el persecutor.
El persecutor detectó que las bandas internacionales están tomando un largo camino desde Bolivia, cruzando toda Argentina, para llegar al extremo sur de Chile. Por allí ingresan droga para distribuirla en otras regiones. “Buscan las rutas en que es menos posible que los puedan atrapar”, dice el persecutor.




























































































































































