23 de julio de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | NI PAN PARA HOY NI HAMBRE PARA MAÑANA
La reparación del aeropuerto debe ser definitiva, pero también debe evitar que Puerto Natales pague un costo económico innecesario.

La discusión sobre las obras del Aeródromo Teniente Julio Gallardo no puede reducirse a una elección entre seguridad y temporada turística. Esa es una falsa disyuntiva.
En el debate público se ha instalado la idea de que aquí se trata de elegir entre “pan para hoy y hambre para mañana”: que los gremios estaríamos defendiendo la próxima temporada a costa de aceptar una reparación precaria. La preocupación de fondo es legítima pero no describe lo que estamos planteando y, sobre todo, desvía la atención del verdadero problema.
La seguridad es intransable. Nadie está proponiendo una reparación provisoria ni una obra de menor calidad. Resultaría impensable intervenir la pista para volver a enfrentar la misma crisis uno o dos años después. La solución debe quedar bien ejecutada y durar hasta que entre en funcionamiento el futuro aeropuerto.
Pero exigir una obra definitiva no significa aceptar que exista una única manera de realizarla.
Hasta ahora, se nos ha señalado que, debido a la temperatura, las condiciones del asfalto y la necesidad de continuidad de las faenas, la alternativa viable sería cerrar el aeropuerto durante cuatro / cinco días y abrirlo solamente dos / tres, afectando de lleno la temporada alta.
Puede haber argumentos técnicos atendibles. El problema es que todavía no conocemos el informe completo que sustenta que todas las demás opciones son inviables. Sin ese antecedente, no es posible contrastar la propuesta con expertos independientes, nacionales o internacionales, ni evaluar soluciones utilizadas en otros aeropuertos que operan bajo condiciones de frío y nieve incluso más extremas.
No estamos diciendo que esas experiencias puedan copiarse automáticamente en Puerto Natales. Estamos diciendo algo mucho más razonable: antes de cerrar una infraestructura estratégica durante el período más importante del año, deben agotarse todas las alternativas técnicas.
Más maquinaria, más personal, turnos reforzados, trabajos nocturnos en las labores que sí lo permitan, operación las 24 horas durante los días habilitados, vuelos puente, nuevas tecnologías o un calendario diferente. Todo debe analizarse con seriedad.
Y debemos hablar con honestidad: hacerlo de otra manera probablemente será más caro. De todas maneras. No existe una solución gratis.
Pero aquí está el punto que parece ausente en la discusión: cerrar el aeropuerto tampoco es gratis, de hecho, es diametralmente más caro.
Solo que ese costo no aparece en el presupuesto de Obras Públicas. Aparece en la caja de un pequeño hotel, en las reservas canceladas de una residencial, en los ingresos de un transportista, en las propinas de un garzón, en el trabajo de un guía y en el sueldo de miles de familias.
La opción más barata para el Estado puede ser, por lejos, la más cara para Puerto Natales.
El turismo no es un grupo de empresas defendiendo una temporada. Es una actividad de la que vive buena parte de la ciudad y su gente. Y el aeropuerto tampoco sirve únicamente al turismo: es fundamental para la construcción, la salmonicultura, el comercio, salud, los servicios y la conectividad de toda la provincia.
Después de la pandemia y de sucesivas crisis, no parece justo que nuevamente sean los trabajadores, emprendedores y habitantes del destino quienes absorban el costo de una solución administrativa o presupuestariamente más conveniente.
Si una alternativa técnicamente mejor y menos dañina cuesta más, ese gasto adicional debe compararse con la pérdida económica real que provocaría el cierre. Una pérdida que puede no figurar en los reportes oficiales, pero que se sentirá directamente en el bolsillo de las personas.
No pedimos ignorar las restricciones técnicas. No pedimos milagros. Pedimos transparencia, creatividad, comparación de alternativas y una evaluación económica completa.
La reparación debe hacerse bien, debe ser definitiva y debe garantizar la seguridad. Pero también debe existir la voluntad de encontrar una forma de ejecutarla sin paralizar una de las principales herramientas de desarrollo de Última Esperanza.
El aeropuerto no puede cerrarse simplemente para que el presupuesto de la obra cierre. Agotemos de verdad todas las alternativas antes de pedirle a Puerto Natales que pague la cuenta. Ninguna obra pública debería financiarse con la temporada de un pueblo.
Ambos detenidos fueron formalizados durante este miércoles y quedaron sujetos a la medida cautelar de prisión preventiva. Uno de ellos, por el delito de robo con violencia y otro por el delito de robo con intimidación.
Ambos detenidos fueron formalizados durante este miércoles y quedaron sujetos a la medida cautelar de prisión preventiva. Uno de ellos, por el delito de robo con violencia y otro por el delito de robo con intimidación.









































































































































































