8 de noviembre de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | LA CABEZA PIENSA ALLÍ DONDE LOS PIES PISAN
Por: Marcos Buvinic Martinic

Un millón de cesantes hay actualmente en el país, dicen las estadísticas. También dicen que eso afecta a unos tres millones de familiares de esos hombres y mujeres que están sin trabajo.
¿Qué hacen para seguir viviendo y salir adelante si no tienen trabajo? Alguna changa, cualquier cosa que permita salir adelante mientras “la misteriosa economía” vuelva a crear empleos. ¿Cuándo será eso? Nadie lo sabe. En el lugar donde habitualmente acostumbro hacer las compras, en la entrada solía estar una señora que vendía milcaos, cuando fui la semana pasada había cinco personas vendiendo milcaos, empanadas, pan amasado, fruta picada.
Las autoridades han dicho que “no hay nada de qué preocuparse, todo va a estar bien”. ¿A quién se dirigen esas palabras? Por su contexto parecen ser palabras para los grandes empresarios, no para los millones de personas afectadas por la cesantía. ¿Alguien va a darles dinero o pagar sus cuentas a fin de mes? Y, ¿el alza del combustible que hace subir todas las cosas? Otra autoridad justificó el alza de la parafina diciendo que en estos meses “ya nadie consume parafina”; probablemente donde habita no se consume parafina.
Entonces, es muy claro que la cabeza piensa allí donde pisan los pies. Desde donde estamos parados y su entorno miramos y pensamos la realidad; desde allí también -ingenuamente- se uniformiza toda la realidad a la que están pisando los pies. También donde pisan sus pies transcurre el diario vivir de los cesantes y sus familias, de los pensionados afectados porque quienes debían resguardar sus fondos hicieron malos negocios. ¿Quién responde por los fondos de los pensionados? Cuando la economía destruye vidas y sus proyectos, generando crisis familiares y otros problemas, hay mucho de qué preocuparse. Pero, claro, la cabeza va a pensar según el lugar que pisen los pies.
Para la fe cristiana y su Doctrina Social de la Iglesia (DSI), los pies tienen que estar siempre puestos junto a los más desfavorecidos y afectados por los aparentemente misteriosos vaivenes de la economía. Eso es lo que la DSI llama “la opción preferencial por los pobres”. Hace siglos, el texto bíblico decía: “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, porque con él se abriga, es el vestido de su cuerpo. Si no, ¿sobre qué se acostará? Clamará a mí, y Yo lo escucharé, porque soy compasivo” (Ex 22, 25–26).
Si la cabeza no piensa pisando el suelo de quienes están en las orillas de los beneficios de la sociedad, acontece lo que el Papa Francisco llamaba “la cultura del descarte”, denunciando una economía y sociedad en que las personas que ya no son funcionales o productivas son molestas, o son ignoradas y marginadas.
Por eso, la DSI apunta al centro de esa economía selectivamente marginadora. En un importante documento, la carta “Evangelii gaudium” (“La alegría del Evangelio”), el Papa Francisco decía: “Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata. (…) Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. (…) Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son ‘explotados’ sino desechos, ‘sobrantes’” (n° 53).
Así, el Papa Francisco expresaba la misión de la DSI: “el Señor promete descanso y liberación a todos los oprimidos, pero nos necesita a nosotros para que su promesa sea eficaz. Necesita nuestros ojos para ver las necesidades de los hermanos y hermanas. Necesita nuestras manos para socorrerlos. Necesita nuestra voz para denunciar las injusticias cometidas ante el silencio de muchos”.
Hoy la Iglesia Católica inicia el Mes de María, un mes en que, conociendo más a la Madre del Señor Jesús, podamos avanzar confiando en su auxilio e intercesión. A la Madre del Señor le presentamos el problema que viven tantas familias en nuestro país, las familias de los cesantes y los pensionados. En este mes, especialmente, miramos a María -con palabras del Papa Francisco- como “la Madre de los descartados, de los que nosotros descartamos. Ella no conoce la actitud de descartar a nadie. Y como es Madre, sabe escuchar tantas cosas, tantas peticiones, incluso cuando nacen de un corazón doble, de un corazón no coherente consigo mismo, o de un corazón injusto que hace daño”.
8 noviembre 2026
La iniciativa modifica la Ley N° 21.802 y contempla facilitar la contratación de inspectores municipales, ampliar las alternativas de financiamiento y flexibilizar los requisitos para conformar equipos de seguridad local.


































































































































































