5 de mayo de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | PRIMERA INFANCIA Y EDUCACIÓN: EL FUTURO COMIENZA AQUÍ
Por Nataly Panichine directora Área de Educación Santo Tomás Punta Arenas

Hablar de primera infancia es referirse a una etapa decisiva en el desarrollo humano. Los primeros años de vida están marcados por una alta plasticidad cerebral, lo que implica que las experiencias tempranas influyen de manera determinante en el desarrollo emocional, social y cognitivo de niños y niñas.
En este periodo, cada estímulo cuenta. Las interacciones afectivas y las primeras experiencias de aprendizaje comienzan en el hogar y se fortalecen en los espacios educativos, donde la asistencia regular cumple un rol esencial. La constancia no solo favorece el aprendizaje, sino también la construcción de vínculos, la adquisición de hábitos y el desarrollo de la seguridad emocional, elementos fundamentales para un crecimiento integral. Cada día importa, porque el cerebro infantil se encuentra en un proceso continuo de organización y desarrollo.
En Chile, este desafío ha mostrado avances significativos. Según datos de la Subsecretaría de Educación Parvularia, durante 2025 se registró una recuperación histórica en los niveles de asistencia, con un incremento promedio de 16,5 puntos porcentuales en comparación con 2022. Este progreso ha permitido ampliar las oportunidades de aprendizaje, promoviendo el juego, la interacción, la exploración del entorno y el desarrollo de la creatividad y la curiosidad. En esta misma línea, el Consejo Nacional de Educación aprobó recientemente la actualización de los Estándares de Formación Inicial Docente para las carreras de Educación Parvularia, reconociendo el juego como un principio pedagógico fundamental.
Sin embargo, estos avances no serían posibles sin el compromiso de las familias, quienes cumplen un rol insustituible, así como de los equipos pedagógicos que acompañan y fortalecen estos procesos. Son ellos quienes hacen posible la generación de experiencias educativas de calidad y promueven el bienestar integral de niños y niñas.
Por ello, resulta imprescindible priorizar la formación continua y el perfeccionamiento tanto de profesionales y técnicos en ejercicio como de quienes hoy se están formando en instituciones de educación superior. Brindar oportunidades reales de actualización constituye una responsabilidad social compartida que requiere voluntad, alianzas estratégicas y un trabajo colaborativo entre actores del ámbito público y privado. Fortalecer la educación parvularia es, en definitiva, fortalecer la base del sistema educativo.
Invertir en la primera infancia es invertir en comunidades más sólidas y en el desarrollo de una sociedad más justa y equitativa. La primera infancia no admite más postergaciones.
Los procedimientos se desarrollaron durante el fin de semana largo en los sectores centro y norte de Punta Arenas.
Los procedimientos se desarrollaron durante el fin de semana largo en los sectores centro y norte de Punta Arenas.













































































































































































