26 de abril de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | NO USARÁS SU NOMBRE EN VANO
Por: Marcos Buvinić Martinić

¡Quién iba a imaginar que los señores de la guerra sacarían a relucir la religión como otra arma de sus mortíferos arsenales! Parecían ya lejanos los tiempos de los juramentos de fidelidad al emperador divinizado, o las cruzadas, o las conquistas y reconquistas, la inquisición o las guerras de religión; pero hoy somos testigos de que la oficina oval de la Casa Blanca es presentada como un lugar de culto religioso, y todos los señores de las guerras que devastan el mundo invocan el favor divino y se erigen como un brazo armado celestial que castiga a los enemigos. ¡Increíble!
Y ahí tenemos a Trump orando por sus guerras y presentándose como Jesucristo, a Putin que justifica su invasión a Ucrania como una “guerra santa”, a Netanyahu usando textos bíblicos para justificar el genocidio de Gaza, a los ayatolas de Irán y los grupos de la yihad islámica actuando como el brazo armado de Dios contra la decadencia occidental, y también muchos que diciéndose cristianos apoyan al tirano de su gusto y guardan silencio ante sus crímenes. ¡Increíble!
La pregunta que se impone es de qué están hablando esos señores de la guerra o a quién están invocando. ¿Quién es ese Dios guerrero que es usado por unos y por otros?, ¿a quiénes escuchará ese Dios que siembra desolación y muerte?, ¿de parte de quien está y contra quién está? Ciertamente no se trata del Dios que se ha manifestado en la tradición judeocristiana, de quien la tradición bíblica dice que “Dios es amor”.
Entonces, el problema es otro. Se trata del problema de la manipulación e instrumentalización del nombre de Dios y de la religión. Hay quienes utilizan la fe en Dios y la religión para agredir y justificar la violencia y la guerra, pretendiendo así alcanzar sus fines ideológicos y hacer realidad sus delirios de grandeza y poder.
Desde que Moisés, hace más de 3.000 años, bajó del monte Sinaí y entregó al pueblo de Dios los que conocemos como “los 10 mandamientos”, resuena en la conciencia de los creyentes el mandato que señala “No tomarás el nombre de Dios en vano”, junto al otro que dice “No matarás”. Pero, a lo largo del tiempo siempre ha existido la manipulación ideológica del nombre de Dios y de la religión, desde todas las lamentables situaciones de la historia hasta los aparentemente inocentes “te lo juro por Dios” que intentan darle fuerza de verdad a alguna mentira. Siempre estas manipulaciones -grandes o pequeñas- son denunciadas y rechazadas por estos textos fundamentales de la tradición judeocristiana.
Así es como lo ha recordado en estas semanas el Papa León: “el nombre de Dios nunca debe ser invocado para justificar decisiones y acciones que causan la muerte" (…) "¡Ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sórdido y tenebroso!".
Frente a la manipulación ideológica del nombre de Dios y de la religión, está el Dios que se nos revela en Jesús de Nazaret como un Dios que es el Amor. Entonces dice el Papa León: “Dios rechaza las oraciones de quienes inician guerras y las justifican”, y en palabras del patriarca de Jerusalén, refiriéndose a las acciones genocidas del gobierno israelí: "Dios está con las víctimas inocentes que mueren en la guerra, no con los que abusan de su nombre".
El Dios de la fe cristiana no produce víctimas, sino que está siempre junto a ellas al hacerse Jesús una víctima de amor en solidaridad con todas las víctimas de la historia. El Dios de la fe cristiana está con la humanidad sufriente, en los niños y niñas masacrados en Gaza, en Líbano, en Ucrania, en Irán, en Sudán, en todos los que lloran a los muertos en sus familias, en los refugiados que deben abandonar su tierra, y también en las víctimas de la violencia en las familias, o cualquier forma de injusticia. El Señor Jesús dejó muy en claro que el Dios que es Amor está en todos hombres y mujeres que trabajan por la paz: “Bienaventurados los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios”.
El Señor Jesús resucitado es la respuesta de Dios al grito de la humanidad sufriente y también es el rechazo a las acciones que utilizan su nombre para matar y justificar cualquier atropello a la dignidad de los seres humanos, lo cual es la mayor blasfemia contra el Dios de la Vida y del Amor.
26 abril 2026
La colectividad aseguró que no participó en la movilización mencionada y llamó a la responsabilidad en el uso de declaraciones públicas.
La colectividad aseguró que no participó en la movilización mencionada y llamó a la responsabilidad en el uso de declaraciones públicas.




















































































































































































