27 de junio de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | NOS ESTÁN ROBANDO EL MAR EN CÁMARA LENTA
Por: Carlos Sánchez | Presidente del Partido Nacional Libertario de Magallanes

Voy a decir lo que los políticos de esta región no se atreven a decir por miedo a que los llamen racistas: la Ley Lafkenche, tal como funciona hoy, es un mecanismo de extorsión legal. Y Magallanes lo está pagando.
No me refiero a las comunidades originarias. Me refiero al aparato burocrático y a los grupos de interés que capturaron una ley bien intencionada y la convirtieron en una herramienta para paralizar, presionar y cobrar.
¿Los hechos? Concretos y documentados. Basta con ingresar una solicitud de Espacio Costero Marino para que todo proyecto que se superponga quede congelado de forma automática. Sin plazo real. Sin costo. Sin responsabilidad. El Estado tiene 12 meses legales para resolver. Tarda seis años. A veces diez. Mientras tanto, la inversión no llega, los empleos no se crean y las familias de esta región esperan.
897 concesiones marítimas suspendidas a nivel nacional. Y eso no es un error del sistema: es el sistema funcionando exactamente como ciertos grupos quieren que funcione. Hay casos documentados de comunidades que exigieron treinta millones de pesos para retirar una solicitud que bloqueaba el negocio de un emprendedor local. Eso no es derecho ancestral. Eso es extorsión. Y la ley lo permite.
En Magallanes, donde el mar es el sustento real de miles de familias, esto no es un debate académico. Es la diferencia entre una caleta que crece y una que agoniza. Es la diferencia entre un proyecto turístico que se instala y uno que desiste porque no puede esperar una década a que el Estado resuelva un trámite.
Lo que me indigna no es que existan derechos indígenas. Me indigna que un grupo en Santiago haya diseñado una norma tan irresponsable que cualquiera puede congelar hectáreas de borde costero con una solicitud gratuita, sin antigüedad, sin respaldo técnico y sin consecuencias. Dos usos en diez años bastan para reclamar polígonos inmensos. Eso no protege ninguna cultura. Solo protege a quienes saben cómo usar el sistema.
Desde el Partido Nacional Libertario decimos basta. Exigimos reforma ahora: plazos que se cumplan, efectos suspensivos acotados y sanciones reales para quienes usen esta ley como palanca de negociación. El mar de Magallanes no es moneda de cambio. Y los políticos que miren para el lado seguirán siendo cómplices del problema.
El proyecto benefició a 100 familias mediante el recambio de ventanas por termopanel, mejoras en áreas comunes y la reposición de canaletas, a través del Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
El proyecto benefició a 100 familias mediante el recambio de ventanas por termopanel, mejoras en áreas comunes y la reposición de canaletas, a través del Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.





































































































































































