9 de septiembre de 2026
CATASTRO DEL NODO CIENCIA AUSTRAL REVELA 37 EQUIPAMIENTOS CIENTÍFICOS DE ALTO VALOR EN LA MACROZONA AUSTRAL
Buenos días región

En conversación con Polar Comunicaciones, durante la edición de esta mañana del programa Buenos Días Región, la coordinadora del Nodo Ciencia Austral y periodista, Loreto Medina, dio a conocer los principales resultados de un catastro de equipamiento científico desarrollado en la macrozona austral, iniciativa que permitió identificar 37 equipos de alto valor instalados en Magallanes.
El levantamiento forma parte del trabajo que desarrolla el Nodo Ciencia Austral, iniciativa financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que durante los últimos cinco años ha trabajado en el diagnóstico y articulación del ecosistema científico de Magallanes y Aysén.
Medina explicó que el Nodo Ciencia Austral surgió en el marco de la organización territorial de la institucionalidad científica, agrupando a ambas regiones debido a sus características y desafíos comunes. Actualmente, el equipo está compuesto por aproximadamente 24 a 25 personas distribuidas entre Magallanes y Aysén.
“Hemos estado trabajando desde nuestros inicios, primero en levantar un diagnóstico de la CTCI en cada una de las regiones y posteriormente en levantar hojas de ruta que hoy día están mutando a misiones”, señaló la coordinadora.
Dentro de las áreas prioritarias identificadas por el Nodo se encuentran materias como el cambio climático, la soberanía alimentaria y la salud, entre otras. En ese contexto, uno de los objetivos fue determinar con qué capacidades y equipamientos cuenta actualmente el territorio para desarrollar investigación científica.
37 equipamientos identificados
Según explicó Medina, inicialmente se estimaba que en la región existían alrededor de 25 equipos que cumplían con el criterio definido para el catastro. Sin embargo, el proceso de recopilación permitió aumentar esa cifra a 37.
El levantamiento consideró equipamientos cuyo valor supera los $30 millones, estableciendo ese monto como referencia para determinar qué instrumentos serían incorporados al registro.
“Más importante de que si son muchos o son pocos. Es que los tenemos, no necesitamos enviar nuestras muestras o hacer muchas veces estudios pidiendo tecnología desde otros, desde otras regiones están aquí”, afirmó Medina.
Entre los equipamientos detectados se encuentran cromatógrafos, sistemas de secuenciación genética, microscopios electrónicos, drones multiespectrales, equipamiento oceanográfico y una lancha científica, instrumentos que pueden ser utilizados en ámbitos relacionados con biodiversidad, biotecnología, clima, atmósfera, océano y monitoreo ambiental.
Uno de los principales aportes del catastro es que los equipos no solamente fueron contabilizados, sino que además fueron georreferenciados, permitiendo conocer dónde se encuentran, qué institución los alberga y quiénes son sus responsables.
La coordinadora destacó que disponer de esta información puede contribuir también a evitar la duplicación de inversiones en equipamiento científico.
“Eso permite que, por ejemplo, no se dupliquen compras. Que a lo mejor no sé, alguien piensa que necesita un cromatógrafo, pero en realidad ya está, no tienes que postular a comprar uno”, explicó.
Información disponible para investigadores y comunidades
Uno de los siguientes desafíos es avanzar en mecanismos que permitan facilitar el acceso colaborativo a los equipamientos disponibles, considerando que algunos de ellos requieren protocolos específicos para su utilización y mantenimiento.
Medina indicó además que el catastro permitió detectar necesidades asociadas a la mantención de los equipos, tanto en términos técnicos como respecto de la disponibilidad de especialistas capaces de realizar dichas labores.
La información recopilada ya puede ser consultada mediante un visor interactivo del Geoportal Ciencia Austral, herramienta que permite visualizar la ubicación de los equipamientos y acceder a antecedentes sobre las instituciones y responsables asociados.
“Entonces nos permite saber primero dónde se encuentran los equipos. Nos permite saber quiénes son los encargados, con quién tenemos que contactarnos para que los vean. Y eso hace que sea más fácil para todos saber lo que hay y ponerse en contacto con lo que hay, cosa que no existía hasta ahora”, sostuvo.
La herramienta, de acuerdo con lo explicado durante la entrevista, puede resultar útil no solamente para investigadores y universidades, sino también para empresas, instituciones públicas y comunidades educativas que requieran conocer las capacidades científicas instaladas en el territorio.
Llamado a empresas e instituciones
Durante la conversación, Loreto Medina también realizó un llamado al sector privado a involucrarse de manera más activa en las instancias de articulación impulsadas por el Nodo Ciencia Austral.
Actualmente, la iniciativa cuenta con 13 instituciones asociadas en ambas regiones, además de un comité de coordinación macrozonal en el que participan representantes del ecosistema científico, organizaciones sociales, gobiernos regionales y municipios.
“Lo que nos falta y ahí yo patudamente voy a hacer un llamado. Es que los privados se integren más. Nosotros queremos saber cómo podemos aportar al trabajo que ellos desarrollan al desarrollo de los negocios de las empresas, de las innovaciones, pero para eso necesitamos poder escucharles”, manifestó.
En esa línea, Medina subrayó que todavía existe espacio para incorporar nuevos antecedentes al catastro. El visor es dinámico y puede ser actualizado a medida que se incorporen nuevos datos.
“Si usted, empresa, institución, instituto de investigación quedó fuera, no se preocupe porque todavía es posible agregar más datos a nuestro catastro y poder ir agregando todo este equipamiento que nos es tan útil a todos en la macrozona austral”, señaló.
Finalmente, la coordinadora del Nodo Ciencia Austral invitó a la comunidad a conocer el trabajo de la organización a través de sus plataformas digitales y a utilizar el visor para identificar las capacidades científicas disponibles en el territorio.
La iniciativa busca, de esta manera, fortalecer la descentralización de la ciencia, facilitar la colaboración y poner en valor las capacidades instaladas en Magallanes y Aysén, aprovechando las características únicas de la macrozona austral para el desarrollo de investigación e innovación.
El hallazgo fue informado a Carabineros, que posteriormente verificó que el detenido no mantiene armas inscritas a su nombre en Chile.
El hallazgo fue informado a Carabineros, que posteriormente verificó que el detenido no mantiene armas inscritas a su nombre en Chile.









































































































































































