26 de octubre de 2026
UN TENDEDERO DE MEMORIAS DE CASA COLÓN 636: ESTUDIANTES DE LA UMAG SACARON LA HISTORIA DEL SILENCIO
En el Día del Patrimonio Regional, la Corporación Sitio de Memoria Colón 636 realizó “Cantos por la Memoria”, una jornada de arte, historia y reflexión frente a uno de los lugares que guarda las huellas de la represión en Magallanes.

Un tendedero con prendas de vestir, cartas, fotos y recortes de diarios desplegó fragmentos de una historia que permanece viva en la memoria de Magallanes. Cerca al inmueble de avenida Colón 636, estos objetos se convirtieron en portadores de recuerdos y preguntas, invitando a quienes transitaban por el lugar a detenerse y conocer lo que ocurrió allí durante la dictadura civil-militar.
La intervención, realizada por estudiantes de Pedagogía en Historia de la Universidad de Magallanes, UMAG, fue uno de los momentos centrales de Cantos por la Memoria, actividad organizada por la Corporación Sitio de Memoria Colón 636 en el marco del Día del Patrimonio Regional, en la Plaza de los Derechos Humanos de Punta Arenas.
La instalación no se limitó a exhibir objetos. Las y los estudiantes salieron al encuentro de la comunidad, preguntando a las personas si conocían la historia de la casa de Colón 636. Cuando descubrían que no sabían lo ocurrido en ese lugar, les explicaban su pasado como recinto utilizado para la detención política y la tortura durante la dictadura civil y militar chilena.
De esta manera, el tendedero se transformó en una experiencia de memoria activa: un espacio donde la historia no esperaba a que alguien llegara a buscarla, sino que se acercaba a las personas, interpelándolas desde los objetos, las preguntas y la conversación.
Las prendas de vestir evocaban la dimensión cotidiana de las vidas atravesadas por la represión; las cartas remitían a los vínculos familiares y a la necesidad de mantener el contacto y la esperanza en circunstancias difíciles; mientras que los recortes de prensa permitían aproximarse a los registros de una época marcada por la violencia política y las restricciones a las libertades.
Cada elemento abría una posibilidad de diálogo entre pasado y presente. Allí, cerca de un inmueble que conserva las huellas de esa historia, las y los estudiantes contribuyeron a que personas que desconocían los hechos pudieran acercarse a ellos, comprendiendo que el patrimonio no se limita a los edificios: también está hecho de experiencias humanas, testimonios y memorias que una sociedad tiene la responsabilidad de transmitir.
Otro de los momentos significativos de la jornada fue la lectura de textos que relataban lo que sucedía al interior de Colón 636 durante la dictadura. Las lecturas permitieron acercar a las personas asistentes a las experiencias de quienes estuvieron detenidas y detenidos y sufrieron torturas en el recinto, poniendo en palabras una historia que no puede quedar reducida a los muros de un edificio ni a las páginas de un documento.
Leer estos relatos frente a la propia casa otorgó a las palabras una particular fuerza. El lugar desde el que se recordaba era también el escenario de los hechos evocados. En ese encuentro, las voces del presente trajeron al espacio público una historia que debe ser conocida, comprendida y transmitida con respeto por quienes la vivieron y por sus familias.
Los textos recordaron que detrás de cada sitio de memoria hay personas, historias interrumpidas, familias marcadas por la incertidumbre y experiencias de sufrimiento que forman parte de la historia colectiva. Escucharlos fue una invitación a reconocer a las víctimas, a comprender la gravedad de las vulneraciones cometidas y a reafirmar la importancia de la verdad, la justicia y las garantías de no repetición.
La presidenta de la Corporación Sitio de Memoria Colón 636, Magda Ruiz Méndez, destacó el valor de una intervención que vinculó la educación, la participación ciudadana y la memoria histórica en el mismo espacio donde ocurrieron las violaciones a los derechos humanos.
“Nos parece muy significativo que las y los estudiantes hayan llevado esta historia a la calle, utilizando objetos que nos conectan con la vida cotidiana, los vínculos familiares y las experiencias de una época dolorosa. Que se acercaran a las personas para preguntarles si conocían lo ocurrido en Colón 636 y que, cuando no lo sabían, se lo explicaran, demuestra que la memoria también se construye en esos encuentros. No podemos cuidar aquello que no conocemos, y por eso es tan importante que esta historia llegue a toda la comunidad”, señaló.
Ruiz también relevó la importancia de la lectura de los textos y del reconocimiento de Colón 636 como un lugar que conserva una profunda significación histórica para la región.
“Escuchar los relatos frente a esta casa nos recuerda que aquí hubo personas que sufrieron la represión y que detrás de cada historia hay vidas y familias que merecen respeto. Lo que ocurrió aquí no puede desaparecer ni quedar en el olvido. Tenemos la responsabilidad de preservar esta memoria, transmitirla a las nuevas generaciones y mantener vivo el compromiso con los derechos humanos y el Nunca Más”, expresó.
La jornada contó además con la participación de artistas locales, entre ellos Sergio Reyes, Herminia Ojeda, Cristian Vidal, Nora Marín, Faggú, Carolina Herrera, la instalación de las Mil Grullas por la Memoria y Rafael Cheuquelaf, quienes aportaron diversas expresiones artísticas a Cantos por la Memoria.
Todo este trabajo se enmarca en un proyecto que cuenta con el apoyo de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, cuyo respaldo ha permitido desarrollar un proceso de investigación, construcción de relatos y creación colectiva junto a estudiantes de Pedagogía en Historia de la Universidad de Magallanes. A través de este trabajo, la memoria de Colón 636 se aborda desde una perspectiva educativa, artística y comunitaria, generando nuevas formas de acercar la historia de este sitio a la ciudadanía y de transmitir a las nuevas generaciones las experiencias de quienes sufrieron la represión durante la dictadura. Así, la investigación y la creación se convierten en herramientas para rescatar las memorias, abrir espacios de reflexión y contribuir a una cultura de respeto y promoción de los derechos humanos.
Colón 636 continúa siendo Monumento Nacional, pese a los graves daños que presenta el inmueble tras el incendio intencional que lo afectó. Su valor patrimonial está estrechamente ligado a la historia de las violaciones a los derechos humanos ocurridas allí durante la dictadura, y a la necesidad de preservar ese legado para las generaciones presentes y futuras.
En ese contexto, la Corporación Sitio de Memoria Colón 636 solicita al Consejo de Monumentos Nacionales instalar una placa conmemorativa y ha iniciado una recolección de firmas para respaldar esta iniciativa, con el propósito de contribuir al reconocimiento público de la historia del inmueble.
El hecho ocurrió pasadas las 3:30 horas de este lunes en una parcela de prolongación Ignacio Carrera Pinto.
El hecho ocurrió pasadas las 3:30 horas de este lunes en una parcela de prolongación Ignacio Carrera Pinto.







































































































































































